domingo, 19 de febrero de 2017

Los sefardíes y las llaves de España (I)

La leyenda más célebre del pueblo sefardí, la referida a las llaves de España, cuenta que cuando los judíos se vieron obligados a abandonar el país a resultas de la decisión de los Reyes Católicos de expulsarlos en 1492, se llevaron consigo las llaves de sus casas con la esperanza de algún día poder volver. Esas llaves, hoy más metafóricas que tangibles, han permanecido en la mente de los sefardíes –aquellos judíos expulsados de España, Sefarad en hebreo, y sus descendientes– en la diáspora por todo el mundo durante siglos, simbolizando su unión y nostalgia por España; una herida abierta desde entonces que sólo se ha empezado a curar en tiempos recientes.

Como aclaración, a efectos de este texto, se utilizarán las palabras antijudaísmo y sus derivadas para referir la actitud contraria a los practicantes de la religión judía, y las palabras antisemitismo y derivadas para referir la actitud de rechazo a la etnia o pueblo judío.
Kuando mucho eskurese…
De los orígenes a la expulsión

El origen de las poblaciones judías en España se encuentra en los años de dominación romana, al principio del Imperio, cuando, ejerciendo su poder sobre Palestina, Roma trae esclavos judíos a trabajar a las fértiles tierras de las provincias de Hispania. Allí vivirían y como en todo el territorio romano sufrirían persecución por no seguir, primero el culto pagano, y después el culto cristiano cuando este se haga oficial en el Imperio en el siglo IV d.C.

El rechazo a lo judío se da en tiempos de los visigodos, y también en los reinos cristianos de la época de la Reconquista como en otros lugares de Europa, aunque eso sí, con notables excepciones como el célebre Toledo de las Tres Culturas auspiciado por Alfonso X, que quedará para siempre como un monumento histórico a la tolerancia y al esplendor cultural de esos años al que contribuyen poderosamente las comunidades judías. También es importante la presencia judía en Al-Ándalus, primero como parte activa de la sociedad del Califato, después como víctima –también aquí– de persecución en los tiempos de almorávides y almohades.

Este rechazo llega a su pico más alto en el año 1391, año enmarcado en un contexto de crisis de época que trae consigo grandes cambios sociales, guerra civil…, agravados por el azote de la peste bubónica que esquilma a Europa. Todas estas circunstancias azuzan el odio contra el pueblo deicida y espolean la violencia antisemita en los reinos cristianos de Castilla, Aragón y Navarra. Muchos de los judíos que vivían en lo que hoy es España huyen ya en este momento, años antes del decreto de expulsión.

Ya en 1478, cuando Isabel lleva cuatro años gobernando el Reino de Castilla, se decide a reforzar el poder de la Iglesia de la mano del Santo Oficio de la Inquisición, como herramienta política de la reina –siempre apoyada por su marido Fernando desde el trono de Aragón– para ganarse el favor del clero y alcanzar la tan deseada unión política y religiosa.

Sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo. En el siglo XIV fue reconvertida en Iglesia. Más información

 en http://www.toledomonumental.com/

Efectivamente, después de las matanzas de 1391 muchos judíos habían huido ya de la Península, pero a pesar de ello cunde la idea entre el estamento eclesiástico de que hasta que no se expulse definitivamente a la comunidad judía, el problema del criptojudaísmo –la existencia de judíos conversos que mantenían su culto a escondidas–, principal preocupación de la Inquisición, no se resolvería. Así, en 1492, ya en posesión de Granada, el último reino musulmán de la Península, los Reyes Católicos firman el Edicto de Granada, redactado por el inquisidor Tomás de Torquemada, por el que se expulsa a los judíos de los reinos de Castilla y Aragón.

“… acordamos de mandar salir todos los judíos y judías de nuestros reinos y que jamás tornen ni vuelvan a ellos ni alguno de ellos.”

Se ha discutido largamente en torno a los motivos de la expulsión y sus consecuencias y en concreto se ha barajado siempre la teoría del poder económico de los judíos –no en vano algunos de los más poderosos asesoraban y prestaban dinero a los reyes en su campaña de Granada–. Sin embargo, pesa más la idea de que los dos monarcas buscaban más conseguir una entidad política unida y fuerte cargada de una modernidad que anticipa la nueva era que se avecinaba; para ello, lucharían contra la nobleza, tratarían de acercarse al clero y usarlo como instrumento de estandarización social en torno a la religión –buscarían, pues un culto único–, e incluso llegarían a actuar juntos como soberanos de un solo reino.

Por supuesto en este camino los judíos supusieron un obstáculo y sólo así se explica la decisión de reforzar la Inquisición para perseguir a los conversos, y de expulsar a los judíos definitivamente en 1492, cuando los Reyes están en la cima de su poder. Obligados a decidir, los judíos españoles debieron tomar la cruz, o encaminarse a la diáspora, abandonando su patria con pena y la esperanza de volver pronto, llevando quizás con ellos las llaves de España. Sin embargo, también el territorio que dejaban atrás sufrió, y su economía y su desempeño intelectual y cultural quedarían lastrados durante siglos, marcada como estaba por esta artificial extirpación. Nadie mejor en su época para ponerlo en palabras que Isaac Abravanel, asesor de los Reyes y miembro ilustre de la comunidad judía, que se dirigía así a los Católicos:Edicto de Granada. Con él, miles de judíos eran forzados al exilio por orden de los Reyes Católicos.

“Es una desgracia que el Rey y la Reina tengan que buscar su gloria en gente inofensiva. Cuando los reyes y reinas cometen hechos dudosos se hacen daño a sí mismos, y como bien se dice entre más grande la persona que comete el error, el error es mayor; profundo e inconcebible como España nunca haya visto hasta ahora.

Por centurias futuras, vuestros descendientes pagarán por sus apreciados errores del presente. La nación se transformará en una nación de conquistadores, y al mismo tiempo os convertiréis en una nación de iletrados. En el curso del tiempo el nombre tan admirado de España se convertirá en un susurro entre las naciones.

Expúlsennos, arrójennos de esta tierra que hemos querido tanto como Vos; nosotros les recordaremos y a su vil edicto de expulsión para siempre.”
Persecución y diáspora

Se dice que cuando se enteró de la firma del decreto de expulsión, el sultán otomano Beyazit II se alegró exclamando que eran los Reyes Católicos quienes perdían con la decisión, agradeciéndole por siempre al rey Fernando el favor que le hacía al enviarle a los judíos.

Lo cierto es que unos 100.000 judíos se vieron obligados a elegir, aunque no es fácil estimar el número de los que se fueron. Entre los que se quedaron, conversos, con el tiempo más y más fueron emigrando a América, donde las leyes antisemitas españolas se aplicaban más laxamente: se habían establecido los conocidos como estatutos de limpieza de sangre –que impedían el acceso a ningún converso a determinados cargos públicos, entre otras limitaciones– y el estigma social continuaba dirigido ahora contra el converso, llamado cristiano nuevo –en oposición a aquel que, supuestamente, pertenecía a una familia de cristianos viejos– o, en modo despectivo, marrano. Con el tiempo, en parte por aquellos que se fueron asimilando y en parte por los huidos, no quedarán apenas judíos en España, lo que la convertirá en una excepción a nivel europeo como se verá después en los años de grandes pogromos de los siglos XVIII, XIX y XX.


El éxodo sefardí por el continente europeo y el norte de África. Fuente: ABC

http://elordenmundial.com/2016/03/30/los-sefardies-y-las-llaves-de-espana/

sábado, 18 de febrero de 2017

Libreria de Don Timoteo María Galvez, un liberal toledano en el Madrid de Fernando VII (1820)

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LA LIBRERÍA DE DON TIMOTEO MARÍA GÁLVEZ, UN LIBERAL TOLEDANO EN EL MADRID DE FERNANDO VII (1820)

José Luis Barrio Moya Institución de Estudios Complutenses La invasión napoleónica y la posterior Guerra de la Independencia fueron hechos de tal entidad que señalaron en España el fin del Antiguo Régimen y el nacimiento de una nueva etapa histórica" tal y como también ocurría en el resto de Europa. 

Desde los últimos años del siglo XVIII las tensiones políticas que convulsionaban al continente europeo afectaron profundamente a la caduca y más que desprestigiada monarquía de Carlos IV, que se tambaleaba peligrosamente a pesar de los rocambolescos intentos de Manuel Godoy por apuntalarla. 

Resultado de imagen de LIBRERÍA DE EL MADRID DE FERNANDO VII (1820)A principios del siglo XIX aquel estado de cosas se complicó aún más con toda una serie de avatares, a cual más azaroso, que dieron como resultado el motín de Aranjuez, la abdicación de Carlos IV, la caída y prisión de Godoy, el efímero primer reinado de Fernando VII y la entrada de las tropas francesas en Madrid, en marzo de 1808, al mando de Joaquín Murat, gran duque de Berg. 

La abdicación de Carlos IV tras el motín de Aranjuez en su hijo Fernando VII fue seguida de un enorme entusiasmo popular hacia el nuevo soberano, quién entró en Madrid el 24 de marzo de 1808. Sin embrago Murat, de acuerdo con Napoleón y con el derrocado Carlos IV, se negó a reconocer a Fernando como rey de España, en tanto no lo hiciera el propio Napoleón. Murat y el turbulento consejero de Fernando, el canónigo Escóiquiz convencieron al joven rey de viajar a Bayona y conseguir de Napoleón el ansiado reconocimiento. 

Ella de abril de 1808 Fernando VII, su hermano el infante Don Carlos y su tio el infante Don Antonio salían de Madrid camino de Bayona, pasando por Burgos y Vitoria. En la ciudad francesa se vieron por primera vez Fernando VII y Napoleón donde comieron juntos. Tras aquel encuentro Napoleón comunicó a Fernando, a traves de Mariano Renato Savary, duque de Rovigo, su decisión de que la Casa de Borbón no volvería a reinar en España y que el monarca hispano debía ceder sus derechos a la familia Bonaparte. El 30 de abri I de 1808 arribaron también a Bayona los depuestos Carlos IV y María Luisa de Parma y tras una entrevista del todo vergonzante entre la familia real española, Fernando VII restituyó la corona hispana a su padre, quien inmediatamente se la ofreció a Napoleón Bonaparte. 

Para completar aquel infamante cuadro tanto Fernando VII como su hermano y su tio renunciaron a cualquier derecho al trono español. Una vez concluida la patética mascarada, Carlos IV y María Luisa inicaron un largo exilio que los llevó a residir sucesivamente en Compiegne, Marsella, Roma, Verona y nuevamente en la ciudad eterna, donde ambos fallecieron en 1819, con tan sólo un mes de diferencia. 

Por lo que respecta a Fernando VII y a los infantes Don carlos y Don Antonio fueron confinados en el castillo de Valen~ay, propiedad de Talleyrand, donde permanecieron hasta 1814'. Durante la estancia en la jaula dorada de Valen~ay de Fernando VII, se dasarrolló en España la Guerrra de la Independencia, iniciada con el levantamiento del pueblo de Madrid, el 2 de mayo de 1808 y la posterior represión llevada a cabo por Joaquín Murat en los días siguientes. A partir de ese momento comenzó una larga y devastadora contienda que sólo terminó con la victoria de Wellington sobre las tropas francesas de José 1, hermano de Napoleón y rey de España por decisión del emperador galo, en la batalla de Vitoria, el 21 de junio de 1813. 

El 31 de agosto de 1813 las tropas angloespañolas vencían definitivamente a los franceses en la batalla de San Marcial, penetrando inclusive en territorio francés '. T~dos aquellos descalabros obligaron a Napoleón a establecer la paz con España y liberar a Fernando VII. El 11 de diciembre de 1813 se firmó el Tratado de VaIen~ay entre el conde de La Forest por parte de Francia y el duque de San Carlos por la española. Tras la firma Napoleón reconocía a Fernando VII como rey de España y de las Indias. El 13 de marzo de 1814 el repuesto monarca español y su séquito abandonaban Valen~ay camino de España, pasando la frontera por Cataluña el 24 de marzo de aquel mismo año.


La situación que encuentra Fernando VII al llegar a España no puede ser más desastrosa: ciudades destruídas, campos arrasados, masas de prisioneros que re¡;resan de ¡;olpe, hombres y ¡;rupos que esperan del monarca premios, recompensas J' disminución de fas contrihuciones _\. Por si todo ello no fuera bastante complicado, había que añadir una hacienda totalmente desorganizada, con un gravísimo problema monetario, agravado por el súbito cese de las remesas de oro y plata procedentes de los virreinatos americanos, que iniciaban sus movimientos de emancipación, Ante aquel penoso estado de cosas, la política económica de Fernando VII en los primeros años de su nuevo reinado fue del todo inoperante. 

A este respecto hay que subrayar que entre 1814, año de la llegada del Deseado al trono, y 1823 se sucedieron en Hacienda nada menos que doce ministros, que poco pudieron hacer ante la carencia de una política económica coherente. Solamente con la llegada al Ministerio de Hacienda, en diciembre de 1823, del muy competente Luis López Ballesteros, se comenzó a salir de la profunda crísis, gracias a las acertadas medidas del ilustre funcionario'. No obstante todo lo anteriormente expuesto, en los aijos más duros de la depresión económica española de la época, hubo personas que gozaron de una situación muy acomodada, lo que no deja de ser sorprendente. Ejemplo de lo que decimos nos lo ofrece el caballero toledano Don Timoteo María Gálvez, quien al hacer, el 31 de julio de 1820, el inventario de sus bienes con motivo de su matrimonio con Doña Teresa Guadarrama, nos da cumplida cuenta de que era persona de posibles en medio de un mundo azotado por gravísimas penurias. 

Don Timoteo María Gálvez había nacido en la localidad toledana de Burguillos, siendo hijo de Don Mateo Gálvez y de Doña Teresa Sánchez. Por su parte Doña Teresa Guadarrama era natural de Villanuella de la Ca- ñada (Madrid), nacida en el seno del matrimonio formado por Don Luis Guadarrama y Doña Francisca Hernández. El 29 de mayo de 1820 Don Timoteo María Gálvez y Doña Teresa Guadarrama contraían matrimonio en Madrid, pero hasta el 31 de julio de aquel mismo año, el caballero toledano no hizo el inventario y tasación de los bienes que aportaba a la unión y que incluían dinero en efectivo, objetos de oro y plata, joyas, relojes, muebles, pinturas, grabados, utensilios de cocina, loza, vidrios, ropas y vestidos asi como una interesantÍsima biblioteca " 

Ignoramos totalmente la profesión que el caballero toledano ejercía en el Madrid ruinoso de Fernando VlI, puesto que la documentación manejada guarda un mutismo total sobre el asunto, pero a juzgar por su óptima situación económica y por algunos de los libros de su biblioteca podemos conjeturar que se dedicaba al comercio de importación y exportación, Lo primero que declara Don Timoteo María Gálvez al hacer el inventario de sus bienes es el dinero en efectivo que tenía en el momento, consistente en 6,000 reales en duros españoles y 1,860 reales en moneda de oro, Pasa a continuación a registrar la plata labrada, brillantes y oro y reloxes,

http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2014/02/files_anales_0041_09.pdf

En la primavera de 1910, el teniente Larrea,fallece ahogado en el Tajo navegando de Guadalajara a Talavera

Ahogado en el Tajo navegando de Guadalajara a Talavera

En la primavera de 1910 el teniente Larrea, que realizaba una excursión por el río con otros dos compañeros, falleció ahogado; su cuerpo fue encontrado dos semanas despúes del accidente en el El teniente Larrea, en el centro de la foto de la izquierda, construyendo la barca en la que luego perdió la vida, (Fotografía, «Flores y Abejas»). 
A la derecha, el cadte Genaro Olivié, quien salvó la vida al bajarse momentos antes de la embarcación

ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN - @abc_toledo Toledo13/02/2017 21:04h - Actualizado: 13/02/2017 21:06h.

En su convivencia secular con el río Tajo, los toledanos han disfrutado del mismo como lugar de recreo, diversión y esparcimiento, fuente de riego para sus huertas y campos de labor, fuerza motriz para norias o turbinas eléctricas, criadero de numerosas especies de peces y renombradas anguilas, barrera defensiva o motivo de inspiración para escritores, fotógrafos y pintores. También han aprendido que es un espacio peligroso, donde centenares de personas han perdido la vida en dramáticos ahogamientos o voluntarios suicidios. Una de esas desgracias, acaecida en la primavera de 1910, tuvo gran repercusión nacional y nos dejó impactantes imágenes que hoy recuperamos en estos esbozos.

Aprovechando las vacaciones de Semana Santa, tres militares de la Academia de Ingenieros de Guadalajara –el segundo teniente Ricardo Larrea Herreros, el teniente Julio García Rodríguez y cadete de tercer año Jenaro Olivié Hermida- decidieron hacer una excursión en barca por el Tajo, navegando desde tierras alcarreñas hasta Talavera de la Reina. Para el primero de ellos, gran aficionado a todo tipo de deportes, no era una experiencia nueva, ya que el año anterior, junto a otros compañeros, ya había navegado desde Bolarque hasta Villamanrique de Tajo (64 kilómetros), en el límite entre las provincias de Madrid y Toledo. Hicieron el recorrido en una barca que el propio Larrea había construido. Concluida la aventura, en las páginas del semanario «La Crónica», los excursionistas publicaron un detallado relato de las peripecias vividas durante la travesía, realizada en penosas condiciones climatológicas.

La segunda singladura comenzó el 19 de marzo de 1910, día de San José, partiendo desde la presa del Molino de Mora, donde en una posada de la zona guardaban la barca. Como ya le ocurriese el año anterior, las primeras jornadas del recorrido discurrieron con un tiempo bastante desapacible. El lunes 21 llegaron a Aranjuez, donde pasaron el día con un grupo de profesores y alumnos de su Academia que estaban por allí realizando un viaje a caballo. En la jornada siguiente llegaron a Toledo, donde pernoctaron. El miércoles por la mañana reiniciaron su marcha camino de Talavera de la Reina.

Recorrer el tramo de río que circunda la capital no fue fácil, sorteando con pericia las presas de Safont y Alcántara, así como los Molinos de Saelices. Cada vez que debían pasar uno de estos azudes, dos de los tripulantes se bajaban de la lancha, turnándose en su manejo, para facilitar la maniobra. Al acercarse al puente de San Martín, y para vadear el molino de la Cruz, García Rodríguez y Olivié abandonaron la lancha, quedando embarcado Larrea. La maniobra era observada desde el puente por bastantes vecinos, quienes con espanto vieron como la barca era arrastrada impetuosamente y zozobraba. El teniente Larrea luchó durante unos minutos contra la corriente, pero como llevaba puesto un impermeable encontraba grandes dificultades para nadar. Dos veces apareció y desapareció de entre las aguas, para hundirse finalmente a unos pocos metros de la orilla. Aunque rápidamente se hicieron sondeos en el lugar del suceso, no fue posible rescatar el cuerpo del militar.

No tardaron en presentarse allí las autoridades y mandos de la Academia de Infantería, con la pretensión de localizar cuanto antes el cadáver. También, en los días siguientes vinieron compañeros de Larrea con idéntico fin. Al objeto de intensificar la búsqueda se construyó una plataforma flotante con la que poder acercarse con seguridad al lugar donde se produjo el naufragio. 

Hasta allí se trasladó, también, la draga de la Fábrica de Armas e incluso se levantaron las compuertas de la presa del molino, intentando variar las corrientes del río. Las labores, que se realizaban durante día y noche, iluminando la zona con hachones de fuego, estaban dirigidas por el comandante Irribarren, profesor de Trigonometría en la Academia toledana. En la zona del Baño de la Cava se tendieron redes para evitar que el cuerpo fuese arrastrado aguas abajo.Las labores de rescate congregaron a numerosos curiosos en las inmediaciones del Puente de San Martín (Fotografías, Pedro Román. Colección Antonio Pareja)

En los alrededores del puente de San Martín, centenares de vecinos seguían las operaciones. Testigo de semejante expectación fue el fotógrafo Pedro Román, quien registró en varias placas estas labores. Algunas de estas imágenes fueron publicadas en el semanario «La Hormiga de Oro» que se editaba en Barcelona. Otras instantáneas de las labores de rescate, firmadas por un reportero apellidado Fernández, ilustraron las páginas de la revista «Actualidades», de Madrid.

Pese a tan singular despliegue, los esfuerzos fueron improductivos y hubo de esperarse más de dos semanas, para que en la mañana del 11 de abril, el cuerpo apareciese flotando en las cercanías del Baño de la Cava, a unos cien metros de donde se produjo el naufragio. Rescatado de las aguas por dos pescadores que hacían guardia, Francisco Gutiérrez y Sinforiano Gálvez, el cadáver fue trasladado al picadero de la Academia, donde se instaló la capilla ardiente. Desde allí, el féretro cubierto por la bandera de España, fue inhumado en el cementerio de capital, siendo escoltado el cortejo por cadetes de la Academia toledana portando antorchas y compañeros de Larrea venidos desde Guadalajara.Recorte del semanario “Flores y Abejas” dando cuenta de las labores de rescate del cadáver del teniente Larrea

Durante el sepelio los sentimientos de dolor estaban a flor de piel ya que haciéndose realidad el dicho de que las desgracias nunca vienen solas, dos días antes de que apareciese el cuerpo sin vida de Larrea, la Academia había vivido otra desgracia. En la tarde del 9 de abril, a la vuelta de una marcha a Cobisa, el alumno Luis Almansa Díaz falleció a causa de un accidente sufrido en las inmediaciones de la Fuente de Caravantes. Iba conduciendo un carro cuyos caballos se espantaron al paso de un rebaño de cabras. El carruaje volcó y cayó por el barranco, quedando el cuerpo del cadete atrapado debajo. Aunque se le trasladó en automóvil a la enfermería del centro militar, falleció poco después. El joven era sobrino del teniente coronel de la Academia José García Toledo.

Ocho meses después de este trágico accidente, el Ayuntamiento de Toledo concedió autorización para que en el lugar del siniestro se levantase un sencillo monumento perpetuando la memoria del cadete fallecido. El acto castrense de inauguración, celebrado al cumplirse el primer aniversario del suceso, fue seguido por numeroso público. El monolito en memoria de Luis Almansa ha permanecido allí hasta hace diez años, cuando en noviembre de 2006 la Junta de Gobierno Local de Toledo accedió a una petición del general Muro Benayas, por entonces director del centro militar, para trasladarlo al recinto de la Academia de Infantería.

ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN
http://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-ahogado-tajo-navegando-guadalajara-talavera-201702132104_noticia.html

viernes, 17 de febrero de 2017

El posible templo de Hércules en la Vega baja toledana, Toledo

Oyendo una conferencia del autor toledano Fernando Ruiz de la Puerta, éste mencionó la riqueza arqueológica de la conocida como Vega Baja de Toledo, lo que demuestra que la importancia de esta ciudad en la Antigüedad no sólo se manifestó en su famoso cerro rodeado por el más largo río ibérico, sino también en esta parte baja y llana de la Vega Baja, tanto en época romana, como visigoda. 

Al que esto escribe, asiduo visitante de dicha antigua ciudad, además de conocer la existencia de los restos del antiguo circo romano, que se encuentran, en parte, en el conocido como Parque Escolar y, en parte, tras cruzar la Avenida de Carlos III, junto al Paseo que toma el nombre del propio circo, también conocía los importantes restos que no hace mucho fueron encontrados de época visigoda en la propia Vega Baja. 



Pero de lo que no sabía y que fue citado por el mencionado autor, era la existencia, aparte de un bello mosaico romano de tema marino hallado en la antigua Fábrica de Armas, la ubicación de lo que pudo ser un antiguo templo dedicado a Hércules, el famoso héroe de la mitología grecorromana tan asociado a esta ciudad, como a otras tantas de la Península. 

Plano de 1858

Según este investigador, muchos de los restos de este templo, junto a los del circo romano, fueron reutilizados en distintas épocas para reforzar, principalmente, el tramo de muralla que va desde laPuerta de Bisagra a la Puerta del Cambrón. Esta continua reutilización de materiales romanos hizo desaparecer posiblemente edificios como este templo, además de dejar muy mermado, igualmente, al propio circo romano, como se puede apreciar actualmente.

Con sendos círculos marcados los dos colegios donde se especula con la posible ubicación de las ruinas mencionadas.

Tratando de buscar más información sobre la existencia de este antiguo templo, es muy poca la que he encontrado, aunque puedo decir que, recientemente, el 9 de abril del presente año, apareció en La Tribuna de Toledo un plano del año 1858, de Francisco Coello y Maximiano Hijón, en el que, junto al hemiciclo superior del circo se señala un punto en el que se dice: "Ruinas romanas que suponen son del Templo de Marte o de Hércules". 

En el título de esta entrada hemos omitido el nombre del dios de la guerra latino, en respeto de lo afirmado por Fernando Ruiz de la Puerta, pero como se puede ver, de haber existido tal templo, no queda claro a qué divinidad de estas dos pudo estar consagrado, atendiendo a la anotación de dicho plano decimonónico. No queda aquí la cosa, pues surgen nuevas discrepancias; mientras que Ruiz de la Puerta, en la conferencia mencionada, cita al Colegio Público Santa Teresa, junto a la Avenida de Carlos III, como el lugar donde este templo se encontraba, el plano del siglo XIX parece situarlo en el solar que ocupa hoy en día el Colegio de Carmelitas, muy cerca del anterior, pero ya colindante con laAvenida de la Reconquista, haciéndose eco de ello el mencionado artículo de La Tribuna de Toledo. 

La siguiente discrepancia, y más importante, es la existente en la identificación de esas desaparecidas ruinas. Mientras que, por un lado, Fernando Ruiz de la Puerta, haciendo caso, seguramente, al plano mencionado -y quizás a alguna fuente más que desconocemos-, identificó dichas ruinas con las del desaparecido y supuesto Templo de Hércules, razón de ser de esta ficha, por otro lado, el propio artículo de La Tribuna de Toledo recoge la opinión del arqueólogo Jesús Carrobles quien, según una monografía publicada por él en el año 2001, afirmó que dichas ruinas no eran las de un antiguo templo dedicado a Hércules o Marte, sino algunos los del antiguo teatro romano de Toledo. Queda de este modo, por tanto, dicha incógnita sin resolver.

PUBLICADO POR ARGANTONIOS EN 13:38
http://iberiamagica.blogspot.com.es/2016/06/el-posible-templo-de-hercules-en-la.html


Toledo, las luces del tiempo



Juego visual de la transformación de Toledo desde 1900 en escenarios nocturnos y diurnos en 2012. 

Panorámica histórica: Mariano Moreno. Originales actuales: 
Panorámica diurna: http://gigapan.com/gigapans/118555 nocturna: http://gigapan.com/gigapans/118557


Publicado por José María Moreno Santiago
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=33DQEpa4OPk

jueves, 16 de febrero de 2017

La Puerta de Cuartos de Talavaera de la Reina

LA PUERTA DE CUARTOS y EL TERCER RECINTO AMURALLADO

Y LA PUERTA DE CUARTOS ESCUDO DESPIEZADO DE TALAVERA DE LA DERRIBADA PUERTA DE CUARTOS 1ESCUDO DESPIEZADO DE TALAVERA DE LA DERRIBADA PUERTA DE CUARTOS 2

El tercer recinto amurallado acogía desde finales del siglo XII la zona de Talavera conocida como los Arrabales Viejos, incluyendo las parroquias de San Andrés, Santiaguito, San Ginés (Santo Domingo) y San Esteban. 

Su trazado comenzaba en las inmediaciones de la puerta de las Alcantarillas Nuevas al final de la calle de Cererías y, pasando por Santo Domingo, se abría al camino de Extremadura por la puerta de Cuartos para, desde allí, encaminarse hacia la antigua ermita de la Magdalena, cerca del actual camino del Cementerio.

En 1283, el infante don Sancho se encuentra en disputa con su padre el rey legítimo Alfonso X al que apoyan los habitantes de los Arrabales Viejos de Talavera dirigidos por un tal Romero, mientras que la Villa, comprendida dentro del primer recinto amurallado, con sus nobles habitantes de un estrato más acomodado que el anterior, apoya a Sancho.

Romero y sus hombres huyen perseguidos y queman el puente Pinos, situado actualmente bajo el embalse de Azután. 

Irritado el Infante, descarga su ira sobre la población de los arrabales talaveranos arrasándolos, ajusticiando y descuartizando a cuatrocientos de sus más nobles vecinos cerca de la Puerta de Cuartos.Puerta Cuartos en una pintura de los años 20

La tradición local potenciada por la confirmación del hecho porJuan de Mariana, nacido por cierto en las inmediaciones de la puerta, hicieron que se tomara como auténtica la teoría de que se llamaba así esta puerta por haber sido colgados en ella los cuartos de los nobles ejecutados y despedazados.

Puerta de Cuartos en un grabado del siglo XIX propiedad del autor

Pero parece que medio siglo antes ya se denominaba Puerta de Cortes o de Cuartos, lo que nos permite, al menos, dudar del origen sangriento de su nombre legendario.

La Puerta de Cuartos y el barrio de San Adrés actual que formaban la mayor parte del caserío incluido en el tercer recinto amurallado

De la puerta de Cuartos sí que conservamos algún testimonio gráfico y se nos muestra como un arco rebajado con dos cubos almenados flanqueándola. 

Estaba blasonada con el escudo del arzobispo Carranza, que la restauró, y con el de Talavera que se encuentra despiezado en el muro trasero de la Basílica del Prado.

http://lamejortierradecastilla.com/el-tercer-recinto-amurallado-y-la-puerta-de-cuartos/

Pileta del Cerro El Castillo, Castillo de Bayuela

El estudioso de las huellas del pasado remoto, principalmente del I milenio a. C., Mariano Serna Martínez, descubrió en el Cerro de El Castillo, de Castillo de Bayuela, población de la Sierra de San Vicente -una de las ubicaciones donde se podría haber situado el posible campamento de invierno de Viriato-, una pileta que, en palabras suyas, podría ser medieval, pero quizás también de época vettona. Queda, por tanto, sin despejar la incógnita. 

No menciona la existencia de otras posibles huellas, en este cerro, en forma de cazoletas, entalladuras o peldaños ascendentes a la concavidad, que podrían ser la prueba definitiva de encontrarnos ante un santuario anterior a la época medieval.




Foto: Mariano Serna Martínez
Fuente: Mariano Serna Martínez

Las pilas, como las cazoletas, pueden tener sentido ritual por sí mismas, esto es, tener por objeto la practica de actos cultuales no cruentos, caso de las pilas bautismales, las destinadas a abluciones antes o después de los rituales (la gran pila de las abluciones del Tabernáculo de los hebreos por ejemplo), a santiguarse al entrar a los templos cristianos, etc); pero en otras ocasiones las pilas forman parte de los altares constituyendo su elemento fundamente, el lugar donde se depositaba la víctima antes de ser sacrificada.

Las pilas son elementos raros de encontrar en cualquier tipo de asentamiento y también en los medievales. Es normal la presencia de grandes tumbas excavadas en roca pero ex extraño encontrar pilas se cualquier tipo. Por esto y por los lugares donde aparecen, cuando lo hacen, se puede presumir o no su función ritual. Cuando hace años investigaba en el asentamiento de el cerro el Castillo de Castillo de Bayuela, Toledo, lugar donde se han superpuesto los asentamientos prerromano, romano y medieval, me llamó la atención una pila de 60cm de largo, 30 de ancho y 5 de profundidad, situada en un roquedo en el límite oriental del cerro. 
El lugar y las dimensiones de la pila, en especial su profundidad, hacen muy posible que el elemento en cuestión se trate de un altar ¿vettón, romano, medieval?... quién sabe,... aunque visto otros casos, es muy posible que medieval.

PUBLICADO POR ARGANTONIOS EN 3:57
http://iberiamagica.blogspot.com.es/2016/07/pileta-del-cerro-el-castillo-castillo.html


miércoles, 15 de febrero de 2017

Hallada la galería de un gran edificio del Toledo romano

La construcción posee 30 metros de longitud y cuatro de anchura

Galería romana hallada en una vivienda particular de Toledo. EP

Los trabajos de rehabilitación en un edificio particular del casco histórico deToledo han permitido localizar una galería subterránea, de 30 metros de longitud y cuatro de anchura, que formó parte de un gran edificio civil del centro del Toledo romano, hace 2.000 años, y que podrá ser visitada cuando terminen las obras.

La alcaldesa de Toledo y presidenta del Consorcio de la Ciudad de Toledo, Milagros Tolón, ha visitado hoy, viernes, los restos arqueológicos, hallados en el subsuelo de este inmueble situado en la plaza de Amador de los Ríos.



La galería apareció mientras se acometían unos trabajos para solucionar las pérdidas de agua que dañaban las cimentaciones de la casa.

Resultado de imagen de Hallada la galería de un gran edificio del Toledo romano
Por su ubicación, su cota topográfica y el resto de elementos del entorno "solamente" puede formar parte de un edificio "fundacional, del momento en que la ciudad pasa a tener estatus de civitas", ha señalado el arquitecto del proyecto, José Ramón de la Cal.

"Toledo tiene la excepcionalidad de que posee un gran tesoro, que poco a poco va creciendo y vamos descubriendo", ha agregado el arquitecto.

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La obra en la galería está previsto que concluya a comienzos de junio, entonces se habilitará una entrada para que pueda visitarse, de modo que se incorporará a las rutas del patrimonio desconocido de Toledo, ha avanzado la alcaldesa.

Hace una semana se conoció que los trabajos para restaurar una panadería en la judería toledana había permitido hallar los restos de una pequeña mezquita que, con probabilidad, está datada en el siglo XI.

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/02/10/actualidad/1486728869_878560.html

Toledo. 30 Años Ciudad Patrimonio de la Humanidad




martes, 14 de febrero de 2017

Los Molinos de Puente de Arzobispo en el Tajo

LOS MOLINOS DE PUENTE DEL ARZOBISPO EN EL TAJO

Molinos de Puente del Arzobispo

Ya hemos visto cómo los pequeños molinos de esta comarca eran insuficientes para dar servicio de molienda a tan extensa región, pues funcionaban apenas unos meses al año y a veces solamente días como se nos cuenta de los molinos de Corralejo en el mencionado catastro. Pero el Tajo tenía en este tramo una inmejorables condiciones para la construcción de grandes aceñas y molinos de regolfo por lo berroqueño y encajonado de su cauce.



Comenzaremos por los molinos de Puente del Arzobispo que eran los más concurridos y probablemente los más potentes de la zona, incluso de la provincia, y así en el siglo XVIII se dice de ellos que “no hay en el Tajo otros mejores ni más resistentes”[1].

No sería extraño que ya existieran en época musulmana, el Arzobispo Tenorio los hereda de su madre en el siglo XV, los reforma y revitaliza para ayudar a financiar al Hospital de Santa Catalina que albergaría a pobres, enfermos y transeúntes que pasaban por la villa en su peregrinaje hacia Guadalupe cruzando el puente que él mismo hizo construir (Foto21).Vista de los molinos de Puente del Arzobispo desde aguas abajo de los mismos

En los años inmediatos a su fundación se dice de ellos que son “cuatro aceñas con cinco piedras muy veloces”. Durante el siglo XVIII dos de las ruedas se consideraban muy antiguas y una tercera estaba fechada en 1612. Las piedras tienen nombres que han conservado hasta la actualidad como Espolique, Santa Catalina o Pasapanda.

En 1730 entre las cargas del Hospital está el pago de jornales al maestro molinero y al arriero-maquilador, es decir al hombre que transportaba el grano y ayudaba en la molienda. En el Catastro de Ensenada, entre los artesanos del pueblo se nombra a un molinero al que se le regula de beneficio seis reales, cantidad que podemos considerar cercana a la media de otros artesanos. El beneficio del molino es mucho mayor ya que aparecen estas piedras como las más rentables de la provincia junto a las de Santa Cruz de la Zarza con nada menos que 1000 fanegas de trigo anuales de utilidad.

Planta de los molinos de Puente del Arzobispo con sus piedras y dependencias

Jiménez de Gregorio en su historia de Puente, nos facilita unos curiosos datos sobre la reparación de la presa de estos molinos. Se adjudica la dirección de la obra a fray Pedro de Santa María, también conocido como fray Pedro de los Molinos, maestro de “obras y riberas” de los jerónimos de Talavera que como veremos estuvieron muy vinculados a la molinería de la Ciudad de la Cerámica donde llegaron a poseer dos grandes paradas. La obra en cuestión se presupuesta en 40.000 reales y se hace mediante “un encadenado de vigas gruesas con los olambres convenientemente reforzados con cuarterones y rollos, levantando siete pies en cuadro, entablado de cajones interpolados y todo reforzado con viejas piedras”.

Estos molinos presentan en la actualidad un aspecto impresionante con su gran edificio de al menos siete cuerpos con cuatro tajamares y hasta once piedras cada una con su nombre propio ( Rayo, Espolique, Vapor, San Juan, Santa Catalina). Tres de ellas se encuentran en un edificio separado del núcleo principal que se sitúa en un nivel más elevado sobre el cauce. Se trata del “molino de invierno” que se utilizaba cuando las crecidas inundaban el resto de las piedras.

Otras dependencias se destinaban a cernedero, almacén para los costales e incluso a pecera para mantener fresco el pescado capturado en el cañal del molino. Por encima del edificio molinero propiamente dicho se puede todavía observar otra construcción donde se alojaban una herrería y carretería, las cuadras y los alojamientos. Tiene también estructura acabada en tajamar para soportar las crecidas que pudieran alcanzarla.

La presa, fabricada con bloques graníticos, cuenta hoy con unas dimensiones similares a las descritas por fray Pedro de los Molinos cuando la repara en 1730: 125 pies en la cabecera, 290 en la falda, grueso de cabeza a pies 300 pies, 15 a 18 pies en la profundidad y 9 a 10 en la rasante. Como vemos, esta descripción nos aporta una interesante terminología utilizada para denominar las medidas de una presa molinera.Molinos o aceñas de Calatravilla fotografiados desde la Ciudad de Castros

Río abajo, en las proximidades de la fortaleza y puente de Castros, se pueden todavía observar los restos de una aceña que posiblemente fue la que aparece en los textos históricos como molinos de Calatravilla. Solamente quedan las ruinas del azud, un tajamar macizo para el apoyo del eje de la rueda vertical y otro edificio abovedado para albergar la sala del molino donde se puede percibir el orificio de entrada del eje de la rueda y el suelo que presenta dos niveles para que el más bajo permitiera acoger el juego de engranajes de linterna que cambiaba el movimiento vertical de la rueda en el giro horizontal de las piedras. También se perciben en los muros los huecos donde se alojaban las vigas que sostenían el entarimado que igualaba el nivel de la sala y sobre el que se colocaban las piedras.Molinos de Calatravilla. Se observa el pontón de acceso en épocas de crecida.

El acceso al edificio se realiza, como en otras aceñas, por un lateral del mismo y a través de un puente de sillarejo en este caso. En los grabados antiguos y en los proyectos de navegación se puede comprobar cómo muchas de estas aceñas se adentraban en el cauce del río para mantener un caudal más continuo que no hiciera necesario subir y bajar continuamente el nivel de la rueda vertical, maniobra para la que estaban preparados estos ingenios. 

El caso más significativo que podemos observar es el de los molinos de Daicán en Toledo capital con sus tres cuerpos de aceña varados en el río. En estas aceñas de Calatravilla el puente es de cal y canto pero en la mayoría de las aceñas que aparecen en los grabados y en los proyectos de navegación se trata, por su aspecto, de precarias pasaderas de madera.Un largo espigón canaliza el agua a la salida de la rueda para evitar remansos y turbulencias que disminuirían el rendimiento.

http://lamejortierradecastilla.com/los-molinos-de-puente-del-arzobispo-en-el-tajo/

Eclipse lunar en Toledo, desde el norte, el 28 de septiembre de 2015


lunes, 13 de febrero de 2017

Ruta de los Visigodos en los Montes de Toledo

Ruta de los Visigodos

Toledo a finales del siglo VI y principios del VII se transforma en el centro político, religioso y cultural del reino visigodo, con la conversión de Recaredo al catolicismo (589) junto con toda la comunidad arriana.

Se inicia una etapa que dará pie al desarrollo de una cultura hispana independiente que florecerá a lo largo y ancho de la Península hasta el siglo VIII que fue destruida por la invasión árabe.

Los monasterios toledanos se expanden hacia el sur en toda la comarca de los Montes de Toledo buscando la soledad de sus parajes donde ejercer una vida contemplativa y de estudio, alejados de la urbe.



Buscaron espacios entre las grandes vías de comunicación de origen romano, pero suficientemente aislados, entre las primeras estribaciones de la cordillera o en la propia meseta monteña que se inicia la subida del escalón or donde se abandona el valle del Tajo.

Museo de los Concilios Visigodos.Toledo

La Comarca de los Montes de Toledo es rica en presencia visigoda. Esta ruta ayudará a descubrir los yacimientos y lugares con restos de esta cultura junto a otros valores artísticos, históricos, paisajísticos, gastronómicos.

Esta ruta se inicia en Sonseca, donde se habrá llegado desde Toledo por la N-401 en dirección sur, hacia Ciudad Real. En Sonseca, tomando la carretera TO- 7002-V buscamos la población vecina de Casalgordo, distante unos 4 kilómetros. En esta localidad podemos visitar el templo parroquial de la Iglesia de la Asunción, bello edificio con planta de cruz latina, con un magnífico artesonado y una serena torre de estilo renacentista.

Al oeste se divisa la Torre Tolanca, fortificación musulmana del Siglo IX.

Al sureste de Casalgordo, se encuentran las ruinas de San Pedro de la Mata, a unos 3,6 kilómetros. Sobre su antigüedad y orígenes es mucho lo que se ha escrito, llegando a considerarse la teoría de que esta ermita fue iglesia paleocristiana. Por lo que hoy sabemos, la construcción del templo es de época visigoda, durante el reinado de Wamba (678-681) de la que se conservan restos en los paramentos inferiores y en la misma estructura del edificio.

Ruinas convento San Pedro de la Mata en Sonseca

Por Real Decreto de 3 de junio de 1932 estas ruinas de San Pedro de la Mata, que era uno de los ochenta monumentos visigodos conocidos en España, fue declarado Monumento Histórico-Artístico, merced a la labor del Conde de Cedillo.

Dejando Casalgordo y por la misma carretera a unos 2,5 kilómetros nos encontramos con Arisgotas, ubicado en una zona salpicada por vestigios de asentamientos visigodos. Se considera que su toponimia podría significar "Robledal de los Godos". A lo largo de su historia, en las tierras de labor se han encontrado numerosos bajo relieves de esta cultura que hoy en día están repartidas por las casas y patios vecinales. El templo parroquial supone un verdadero ejemplo de arquitectura popular. Su entrada esta orientada al sur y situada bajo un partido que se apoya en dos columnas exentas. La torre circular presenta dos cuerpos de mampostería y un tercero a modo de espadaña, como elemento decorativo exterior pueden observarse cinco pequeñas piezas visigodas, labradas en caliza, procedentes de San Pedro de la Mata, en su interior se puede admirar un artesonado policromado de gran belleza.

Mapa

Ademas una parte de estos vestigios visigodos y otras informaciones pueden ser contempladas en el pequeño Museo de Arte Visigodo local que se encuentra en la población.

Desde Arisgotas, por la carretera TO-7001-V, nos encaminamos hacia Marjaliza, por una zona de indudable belleza paisajística. Esta pequeña población, documentada ya en época romana, posee un templo parroquial bajo la advocación de San Juan Bautista que se complementa con una ermita dedicada a Santa Quiteria, señalando la tradición, en esta localidad, el lugar de martirio de la santa en el siglo II.

Imagen de Santa Quiteria

A su fuente, llamada Fuente Santa, junto a la carretera por donde llegamos acudían a bañarse muchas personas enfermas buscando la salud, especialmente los mordidos por perros y otros animales rabiosos.

Es considerada abogada de la rabia, por ello se la representa acompañada de un perro a sus pies.

Abandonamos Marjaliza por la carretera CM-4017, y tras recorrer unos 22 kilómetros, por una extensa rana, llegamos a un cruce donde seguimos las indicaciones que apuntan la dirección hacia Retuerta del Bullaque, que seguiremos durante aproximadamente 10 kilómetros. Momento en el que tomaremos según las indicaciones un camino rural asfaltado. Continuaremos por la carretera estrecha y sinuosa, en donde la parada es obligatoria para disfrutar de los esplendidos paisajes de los Montes de Toledo, hasta llegar a San Pablo de los Montes.

Extramuros de San Pablo de los Montes se localizan los restos de un cenobio agustino fundado en el Siglo XV construido sobre un edificio visigodo. El origen de esta construcción pudo ser un palacete de caza utilizado por la aristocracia visigoda toledana del Siglo VII. Cercanos a estas ruinas podemos encontrar restos de la existencia de pozos de nieve.

Museo etnogràfico (Menasalbas)

La ruta continua hacía Menasalbas donde existe un pequeño museo etnográfico que se creó con las aportaciones de los vecinos, ofreciendo una importante colección de útiles, objetos y herramientas de uso común en la sociedad agraria preindustrial de los siglos XIX y XX, que permiten un recorrido visual por cada una de las facetas de la vida campesina tradicional, y Gálvez, lugar con nuevos restos materiales visigodos. Aquí se encuentra, en una casa particular, una pilastra de material calizo en forma de prisma cuadrangular que ostenta una cruz tallada en cada una de sus cuatro caras laterales, de claro origen visigodo, probablemente procedente de Santa María de Melque. Actualmente es de propiedad privada y no se puede visitar.

Cogiendo la carretera CM-401, llegamos a Guadamur donde se puede visitar en la Ermita de la Virgen de la Natividad el Centro de Interpretación del Tesoro del Guarrazar, donde podemos apreciar una reproducción de las piezas de orfebrería del Tesoro de Guarrazar y numerosas piezas de ornamentación visigoda que también pueden verse en el interior del templo parroquial. Ya que se encuentra en Guadamur podrá admirar la mole de su impresionante castillo del Siglo XV y visitar el Museo de Costumbres y Artes Populares de los Montes de Toledo.

No se puede finalizar esta ruta, sin hacer especial mención al conjunto monacal de Santa María de Melque, ubicado en la tierra del antiguo señorío de Montalbán al pie de los Montes de Toledo.

Torre Tolanca en Sonseca

La iglesia es la parte mejor conservada de lo que fue un amplio conjunto monástico de los siglos VII-VIII. El templo único por sus características en el reducido panorama de la arquitectura de la Península Ibérica de esta etapa, se ubicaba en el centro de un gran patio formado por las distintas dependencias de un edificio, igualmente de carácter monumental, dotado de diferentes naves y dos alturas, que sirvió para albergar las dependencias de uno de los pocos monasterios visigótico-mozárabes que conocemos.

Almonacid y Totanés serían otros pueblos con presencia visigoda atestiguado por impostas y otros materiales decorativos de clara filiación cultural visigoda,procedente de espacios religiosos.

http://www.montesdetoledo.net/es/descubre/turismo-cultural/rutas-hist%C3%B3ricas/visigodos

Toledo: Recóndito Sortilegio

Más real que el Toledo real que tenía por fin ante mí me pareció el que había inventado durante el viaje.

Pero no; no era yo quien se había equivocado de rumbo, sino ella: la población que, entregándose repentinamente a mi fiebre de cazador, perdía de un solo golpe su encanto fugaz de presa.

Por eso no tenía ya que apuntar el ojo para dar en el blanco a cada momento, pues aquella página silenciosa -que los puentes distribuían en compactos párrafos interiores- era ya la crónica de Toledo, era ya Toledo.

Como Brujas, como Venecia, Toledo es una ciudad y es, igualmente, una "estación de sicoterapia". Su más recóndito sortilegio implica una gran lección.

¡Tantos siglos y tantos credos se han sucedido y entreverado sobre las rocas que la sostienen! Sinagogas y templos góticos, vías morunas y callejuelas.

Los escudos de algunas familias de hidalgos devotos y belicosos pactan, sin saberlo, en el viejo muro, con los arabescos y las espiras de los artífices orientales.



Jaime Torres Bodet. Pausa en Toledo (1955)










Etiquetas: Jaime Torres Bodet
Fuente: http://miratoledo.blogspot.com.es/2016_03_01_archive.html

sábado, 11 de febrero de 2017

Orígenes de la Plaza de toros de Toledo: últimas plazas provisionales

Resultado de imagen de plazas toro provisionales 1885 toledoLas últimas plazas provisionales hasta 1865 

El primer tercio del siglo XIX continuó repitiendo los mismos esquemas taurinos de las centurias anteriores: plazas de madera ubicadas en distintos lugares y festejos ocasionales, motivados por acontecimientos regios o benéficos. En este segundo caso estarían las corridas y novilladas celebradas en 1824 para recaudar fondos en favor de los BataUones de Voluntarios realistas a. 

En 1833, algunos autores sitúan las últimas corridas celebradas en la plaza de Zocodover, año en el que Isabel II era declarada como futura reina 15; sin embargo, hemos podido constatar que con motivo de su jura se celebró aUí una novillada ellO de noviembre de 1843, la cual reavivó las viejas disputas sobre los alquileres de balcones en la dicha «Plaza Real de Zocodover» 16. 



Posiblemente en este año de 1843 ya no existiría el coso de madera, del que inmediatamente daremos cuenta, fuera del recinto histórico y por eso fue la razón de volver a Zocodover momentáneamente. Efectivamente, parece ser que desde 1836, cuando faUece el cardenal Pedro de Inguanzo, las obras del Seminario, que él había promovido, quedaron paralizadas y todas las maderas y materiales hasta entonces empleados fuerbn vendidos y reutilizados en distintos Jugares de la ciudad. Uno de eUos fueron los terrenos inmediatos al cuartel de San Lázaro, en donde se levantó una plaza de toros que al menos duró hasta 1842 ". 

En este año hay documentos que acreditan el arriendo del coso a Lucio Mar~ tín, cuyo propietario era Casimiro Vidales, para dar algunas corridas concedidas por el «(Regente del ReinoD 18, Para mayor abundamiento en el mismo año, y sin duda motivado por estas corridas, un oficio dirigido al Ayuntamiento por el coronel 'del Batallón Provincial denuncia los perjuicios que para «la salud del soldado» ocasionaban los caballos muertos, que tras la última corrida del mes de agosto fueron dejados en un barranco inmediato, causando una «fetidez insoportable)) Ji'. 

Otras noticias de este coso son las inspecciones ordenadas por el gobernador civil en el mismo año de 1842 a cargo del arquitecto municipal Bias Crespo y el maestro carpintero Galo González, éstos comprobaron la solidez de los entramados y gracias a sus informes se sabe que la plaza tenía galería y algunas gradas cubiertas 20, Fuentes parecidas nos aportan datos sobre otra plaza ocasional que en 1846 se levantó en el Corralillo de San Miguel, junto al Alcázar, con una capacidad de 559 espectadores 21. Doce años después, en 1858, Víctor Donaire eleva una petición al Ayuntamiento para edificar una plaza de toros en el mismo lugar que ocupó la de madera inmediata a San Lázaro. 

Está claro que por estos años hay un ferviente deseo de establecer de una vez por todas un lugar apropiado para el espectáculo taurino, sin tener que recurrir al montaje ocasional de plazas efímeras. El citado Donaire considera que la obra era de «utilidad para la población» y hasta de «ornato público» para aquella zona, entonces despoblada y considerada como lugar de vertederos. El asunto pasó a información y el mismo Gobierno Civil exigió los comprobantes necesarios para la cesión de terrenos. No costa que el Ayuntamiento agilizase los trámites, ya que todo quedó detenido, pues en 1865 se cederían dichos solares a una naciente sociedad taurina que sí logró su propósito de edificar una plaza 22. 

Antes de llegar este año surgen otras iniciativas como la de una asociación llamada La Toledana que en 1862 publica su reglamento, recogiendo el artículo primero que el objeto era «verificar corridas de becerros en el Picadero de Santa Isabel». 

Para ello el local se construiría a sus espensas, y se intentaría con ello ((aumentar la afición á la lidia» 23. Esta sociedad se inició con doscientos socios que aportaron sesenta reales cada uno más una .cuota mensual de diez. El presidente era Francisco Velázquez Lorente y Eduardo Uzal y Feijoó el secretario, otros nombres eran José Benito Ortiz, Manuel Ortega, Rufino R. Garibay, Venancio Moreno, Carlos Costa y Juan Argüelles. Quizá fuesen estos promotores los que lograsen hacer alguna corrida en 1864 y que Moraleda y Esteban recoge en el marco del «palacio del rey don Pedro»~. El año siguiente fue el clave pues, ante la celebración de una feria de ganados, que el Ayuntamiento dotó nada menos que con cincuenta mil reales, 

Toledo vio cómo las fiestas de su patrona quedaban engrandecidas y con ((considerables transacciones» que animaron a relanzar la idea de construir una plaza de toros, donde se diesen festejos coincidentes con los principales acontecimientos de la ciudad 25. Constitución de una Junta Constructora A los pocos días de finalizar la feria de agosto y la primera de ganado, que entonces se celebraba en 1865, concretamente el 31, había una reunión en el local del teatro a las ocho de la tarde con la concurrencia de «gran número de vecinos y residentes» convocados muchos de ellos a través de cédulas personales~. 

El acto fue presidido por el gobernador civil interino José de Ondabeitia, y se constituye una mesa en la que figuran Pantaleón del Hierro como secretario, Francisco Ruano, Cayetano Martín Oñate, José Hernández y Pedro Tiralaso. Gaspar Díaz de Labandero, alcalde de la ciudad, actuó decisivamente desde el primer momento manifestando que el objetivo principal de aquella reunión era la construcción de una plaza de toros que sería (mll medio de darle más vida» a la ciudad, obsesión constante cuando se proyectaba cualquier obra pública en la segunda mitad del XIX en Toledo.

Labandero, según se deduce, ya había realizado algunas gestiones por su cuenta y así pudo informar que el arquitecto de la Diputación, Santiago Martín y Ruiz, junto al del Ayuntamiento, Luis Antonio Fenech, trabajaban ya en el proyecto, siendo el lugar. apropiado los terrenos inmediatos a la carretera de Madrid junto al ya mencionado cuartel de San Lázaro. Es evidente que este lugar ya gozaba de tradición para tal fin. Otro hecho, que demuestra cómo en esta reunión constituyente ya se llevaban varios pasos dados por parte de los promotores, es que se dio cue~ta de una lista de trescientos suscriptores de las ochocientas ochenta y cuatro acciones con que partía la Sociedad. 

Cada acción tenía un valor nominal de 500 reales lo que hacía un capital inicial de 442.00Q reales. Se solicitó el apoyo técnico de los letrados Antonio Martín Gamero, Manuel Martín Herreros, Juan Cecilia Jiménez y Mariano de la Torre Roldán, para que informasen de los pasos a dar para constituirse en Sacie· dad. Como la idea era de {(evitar dilaciones», se urgió para formar una comisión de siete personas que fuesen redactando las bases de la naciente empresa y solicitasen formalmente al Ayuntamiento los terrenos para la plaza. Antes de finalizar esta primera reunión también fue creada una comisión constituyente formada por veintitrés miembros, entre los que figuraba el alcalde Labandero, el cual salió elegido presidente por aclamación. 

La relación de nombres es la siguiente: 

Gaspar Díaz de Labandero Segundo Martín José B ringas Lino Pérez Vicente López del Valle Vizconde de Palazuelos Fernando Santisteban Antonio Garda Corral Francisco Villasante Gabriel Ledesma Francisco Ruano Angel Cos Gayón Víctor Donaire Mariano Gil Palacio Carlos Costas J ulián Contreras Patricio Herencia Fernando González Pedroso y Herrero Mariano Moreno Rubio José Hernández Juan García Gómez Juan Alhóndiga Tomás Vitorio Alcalde. Propietario Propietario Propietario Comerciante Propietario Propietario Propietario Propietario Labrador Militar. Propietario Zapatero Agente pe negocios Librero Escribano Constructor 

El primero de septiembre, al día siguiente de la reunión constituyente, se formalizó ante el Ayuntamiento la solicitud de los terrenos y, en sesión, se dio el visto bueno a la petición del solar, calificado como egida y usado como vertedero de basuras. 

También se vio la posibilidad de aprovechar la obra de la Plaza para regularizar el espacio con los edificios colindantes, organizando una nueva calle que rodearía al coso. La corporación formó una comisión que al día siguiente reconociese detenidamente el lugar e hiciese un croquis, señalando las posibles servidumbres. 

Hay que decir que la urbanización del entorno de la carretera de Madrid, desde estos parajes, se fue realizando a base de cesiones a canon hasta los confines de la ermita de San Antón, práctica mantenida hasta el siglo XX. También es necesario recordar que por estos años se había arreglado, a cargo del Estado, toda la travesía de la citada carretera a su paso por Toledo lo que facilitaba el acceso a la futura plaza. 

La recién creada Sociedad no se entretuvo y casi a diario mantuvo reuniones hasta mediados de septiembre. Al tiempo que el Ayuntamiento aprobaba la solicitud de los terrenos, los accionistas entraban en rela~ ciones con Jaime Safont, para tomar aguas de su canal de riego para las obras y servicios de la plaza 2;. Ni que decir tiene que la vinculación social de los promotores de la Plaza con las instituciones locales era evidente y estaban más que al tanto de las decisiones y posibles problemas que pudieran suscitarse. 

Las bases de la Sociedad El cinco de septiembre se presentó un proyecto de escrituras can la consiguiente discusión de las bases, que fueron aprobadas el día once y el catorce, en junta general. La Sociedad quedaría bajo la denominación oficial de Labandero, Bringas, Villasante y Compañía, con diez vocales cuyos nombres eran: Vicente López del Valle, Lino Pérez, Saturnino Fernández, Francisco Ruano, vizconde de Palazuelos, Mariano Gil Palacio, Manuel Puebla, Fernando González Pedro so, Lucio Ludeña y Juan Hernández. 

Este grupo formaría la denominada ¡unt'! Constructora de la Plaza. En las bases de la escritura se calcula en 600.000 reales el presupuesto de la obra, contando con un efectivo de 539.000 reales. La diferencia no arredraba a los resueltos asociados y así en la base segunda se exponía: " ... decididos los otorgantes á que la Plaza se construya, y partiendo de aquel cálculo, ha convenido también, en que si no se acrecentase todavía este fondo, como se espera, por los medios que se dirán, no por eso dejará de llevarse a efecto la construcción, pues se reducirán cuanto se puedan reducir buenamente, sin faltar á las condiciones de solidez, seguridad y amplitud de la Plaza todos los gastos, hasta hacer que se cubran con el fondo existente» . 

Por si acaso los costes se disparaban queda propuesto que nunca el gasto total, ni los fondos, pasasen de un millón de reales, límite del capital social. Cada socio se comprometía a efectuar las entregas en pagarés cuya cuantía sería igual y mensual. La cantidad inicial se entregaría el primero de octubre y sería el cinco por ciento de la cuantía de cada suscripción firmada. Se preveía que en caso de necesidad, si los gastos de obra lo exigían, las cantidades podrían subir al diez o quince por ciento.

http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2014/02/files_anales_0021_07.pdf

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