jueves, 20 de julio de 2017

1916, Toros y tiros en Bargas: capea sangrienta (y II)

Al mediodía la tensión alcanzó su cenit. A la plaza deBargas llegaron fuerzas de la Guardia Civil, siendo recibidas con gritos y una lluvia de piedras. Para disolver el tumulto, previo aviso de los tres toques de atención reglamentarios y unos tiros al aire, las fuerzas de la Benemérita realizaron fuego de fusilería.

 (Foto, Colección Antonio Pareja)


Uno de los disparos alcanzó al mozo Eusebio Páramo Montalvo, herido en la región lumbar, quien quedó tendido y sangrando de forma abundante. «El pánico -se narraba en la crónica de “El Eco Toledano”- fue grande al sonar la descarga; por las calles corrían mujeres y niños que se internaban en sus casas poseídos de terror, cerrándose puertas y ventanas». Tres guardias civiles resultaron heridos por el apedreamiento.



«Los padres del herido -continuaba el relato periodístico-, al verlo, salieron a la plaza a recoger a su hijo, teniendo que desistir ante la actitud y el peligro que corrían en aquel sitio, donde la Benemérita prohibía que se permaneciera». Cuando por fin pudieron rescatarlo, lo llevaron a su domicilio, donde falleció en pocos minutos.

Tenía veinticinco años de edad, era panadero y estaba soltero. «Eusebio -indicaba el reportero- era un guapo mozo, fuerte y en su rostro se dejaba adivinar la bondad que le atribuyen cuantos le conocieron».

Los forasteros, ante la intensidad del tumulto, abandonaron apresuradamente Bargas volviendo a sus casas en coches, en caballerías y andando, «quedando toda la tarde el pueblo con el aspecto de un cementerio».Fachada del Ayuntamiento en la plaza de Bargas, donde se registraron las protestas e incidentes por la suspensión de la capea en 1916 (Ayuntamiento de Bargas. Archivo Municipal)

Desde Toledo llegaron refuerzos de caballería e infantería en previsión de que los incidentes volvieran a repetirse durante el entierro del fallecido. El gobernador civil, Emilio de Ignesón, se desplazó a Bargas para supervisar cualquier acción. Con fuerte presencia de las fuerzas de orden patrullando por las calles, la noche transcurrió tranquila.

A la mañana siguiente, el cadáver de Páramo fue trasladado al cementerio, realizándose el sepelio solo con asistencia de las autoridades y el párroco.

Por orden de éstas, «no se tocaron las campanas ni hubo ostentación alguna por la que el pueblo pudiera comprender que el acto se celebraba en aquellos momentos», se señalaba en «El Castellano». Mientras la tranquilidad iba recomponiéndose en la localidad, donde durante unos días permanecieron destacados medio centenar de agentes, once personas fueron detenidas por su implicación en las protestas y trasladadas a la cárcel provincial deToledo.

A través de ese mismo diario, el alcalde bargueño descargó las responsabilidades de lo ocurrido en el ganadero Eduardo Díaz, quien no cumplió su compromiso de encerrar a los toros en los corrales días antes, ya que los animales se disgregaron y los vaqueros no hicieron nada por llevarlos hasta allí, quedando el ganado abandonado en las afueras del pueblo. Sobre la marcha se intentó que se llevasen a Bargas otros novillos desde Cabañas de la Sagra, pero los intentos fueron infructuosos, motivo por el que decidió suspender la corrida.

Amén de lamentar la muerte de Eusebio Páramo, estos sucesos derivaron en la prensa en debate sobre la conveniencia o no que estas capeas continuasen celebrándose en la provincia. En las páginas de «El Eco Toledano», José Manuel Santos, conocido crítico taurino que firmaba sus crónicas con el seudónimo «Verde y Blanco», proponía una recogida de firmas para que el ministro de la Gobernación dispusiera la total supresión de las corridas de novillos, vacas o becerros en las plazas de los pueblos, considerando que con ello se realizaría una «obra altamente patriótica, llena de altruismo y encaminada a mejorar el erario municipal», defendiendo rotundamente la fiesta verdadera de los toros, «la artística, la colorida y hermosa; no la bruta, antiestética y fea».

Similar contundencia se mostraba en «Heraldo Obrero», pidiendo que se prohibiesen estas «brutales fiestas», con lo que se evitarían estos sangrientos sucesos, lamentándose, además, que «para corregir una salvajada se hubiese recurrido a otra mayor». La queja de este semanario se publicó bajo el rotundo titular de «Otra vez el maüser».

La controversia llegó hasta la prensa nacional y los despachos ministeriales. Comentando los sucesos, el titular de Gobernación asimiló lo ocurrido con el comportamiento de los pueblos cafres, mientras que en el diario «El País» se apostaba por la defensa de las capeas populares, pues aún considerando que en algunos lugares se daban comportamientos bárbaros, «son mucho más nobles, más fuertes, más fiesta nacional que las corridas de toros, en las cuales solo torean los diestros vestidos de botargas o bailarines». Añadiéndose que de entre los participantes en las capeas saldrían los buenos soldados y guerrilleros precisos en caso de que la nacionalidad española quedase otra vez «reducida» a Cádiz, en alusión al núcleo patriótico mantenido allí durante la Guerra de la Independencia.

Se consideraba, además, que, pese al doloroso balance de los incidentes, tanto el alcalde como los miembros de la Benemérita actuaron correctamente, no debiendo calificar al pueblo de Bargas como «bárbaro», «ya que no tiene la culpa de que no se le eduque, o se le eduque mal, por las clases directoras y por la prensa apologética de los toros y de los toreros».

Calificando lo ocurrido como «motín castizo», este diario, dirigido por el periodista Roberto Castrovido, concluía su comentario con una sorprendente reflexión: «¿Hubieran las vacas bravas causado en Bargas las mismas víctimas que la Guardia Civil se ha visto obligada a causar para defenderse? Creemos que no. Y entre morir de una cornada o de un tiro, siempre es más divertido lo primero».

Doce años de después de acontecer estos sucesos, en 1928 el gobierno reiteró la prohibición de la celebración de capeas. Esa misma intención tuvieron diferentes ordenes aprobadas en los primeros meses de la II República, recordando la normativa aprobada en su día por De la Cierva, si bien en 1932 se hizo excepción con aquellos casos en que la lidia corriese a cargo de toreros profesionales, pero manteniéndose el veto a los encierros de toros o vaquillas ensogadas o en libertad por las calles y plazas de las poblaciones.

Hasta 1931 los festejos taurinos en Bargas continuaron celebrándose en la plaza del pueblo, siendo trasladados de allí al plantarse árboles en dicho espacio. A partir de 1944 las novilladas en honor del Cristo de la Sala comenzaron a realizarse en una plaza de toros de palos, siendo sustituida esta instalación, veinte años después, por una portátil de madera. El actual coso, ya de fábrica, fue inaugurado el 6 de agosto de 1977 con una novillada de rejones en la que intervinieron Manuel Vidrié y Joao Moura. En los carteles se anunciaba como la «plaza más cómoda de la provincia de Toledo».

Sobre la tradición y arraigo de los encierros, novilladas y corridas en esta localidad toledana, José Luis Téllez de Cepeda y Téllez abunda detalladamente en su libro «Festejos taurinos en Bargas (1730-1977)», editado por la Diputación Provincial y el ayuntamiento bargueño hace unos años.

ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN 
http://www.abc.es/noticias/abci-toros-y-tiros-capea-sangrienta-bargas-201704242122_noticia.html

1916, Toros y tiros en Bargas: capea sangrienta (I)

ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN - ESBOZOS PARA UNA CRÓNICA NEGRA DE ANTAÑO (XII)

Uno de los disparos alcanzó al mozo Eusebio Páramo Montalvo. Tenía 25 años, era panadero y estaba soltero
Secuencia grafica de los incidentes registrados en Cuevas del Valle tras la supresión de una capea en 1912
(Ilustración, semanario «Las Ocurrencias» ´

ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN - @eslubian Toledo24/04/2017 21:22h - Actualizado: 24/04/2017 21:25h.


El abogado Juan de la Cierva y Peñafiel (1864-1938) fue uno de aquellos políticos de la monarquía de Alfonso XIII que tejió una compleja red caciquil para sobrevivir en diferentes gobiernos durante más de media vida, ostentando los ministerios de Instrucción Pública y Bellas Artes, Gobernación, Guerra, Hacienda y Fomento, algunos de ellos en varias ocasiones.



En 1908, siendo titular de la cartera de Gobernación, promovió una polémica orden que trajo de cabeza a muchos gobernadores civiles y alcaldes: prohibir los encierros y capeas en aquellos pueblos donde no hubiese recintos adecuados para su celebración.

Aún reconociendo el arraigo que tales prácticas tenían en muchas localidades, tan drástica decisión se argumentaba como medida para evitar desgracias personales.Juan de la Cierva y Peñafiel, ministro de la Gobernación quien en 1908 prohibió las capeas y encierros en aquellos municipios donde no hubiese recintos adecuados para su celebración (Foto, Kaulak)

El cumplimiento de la disposición, en la que también figuraba que aquellos ayuntamientos que no tuvieran satisfechas todas sus obligaciones no podrían destinar fondos municipales ni a la construcción de plazas de toros ni espectáculos taurinos, fue casi imposible. En la prensa de la época hay numerosas noticias sobre incidentes y desgracias registradas por no hacer caso a esta orden ministerial o por exceso de celo en su seguimiento.

En agosto de 1908, desde las páginas de «El País», se censuraba la pasividad del gobernador civil de Toledo, Ricardo L. Parreño, por haber permitido la celebración de una capea en Villarrubia de Santiago, en una plaza formada con maderas mal atadas y carros sin seguridades para el público, donde dos mozos terminaron moribundos tras ser corneados y un toro manso fue objeto de todo tipo de tropelías.

«El Día de Madrid», en 1911, alababa al gobernador Fernando Boccherini por la enérgica labor que estaba realizando en la provincia para mantener la prohibición de las capeas, destacándose que en una sola tarde había impuesto en la localidad de Almorox veintiséis multas de 50 pesetas, pagando con pena de cárcel algunos sancionados insolventes.

Unos años después, los alcaldes de Mocejón y Esquivias también sufrieron un correctivo de 500 pesetas por permitir la celebración de encierros sin la preceptiva autorización gubernativa.

Tradicional encierro en la calle Arroyada a principios del pasado siglo XX (Foto, Ayuntamiento de Bargas. Archivo Municipal)

El reguero de incidentes se repetía por toda España, llegándose a casos extremos como el vivido en un pueblo cercano a la provincia de Toledo,Cuevas del Valle, en Ávila, donde un sacerdote fue apuñalado durante un motín provocado por la supresión de una capea tras ser cogido gravemente uno de los mozos participantes. Los incidentes se saldaron con la muerte de un niño de trece años, al que un navajazo le atravesó la pleura, numerosos heridos -el clérigo lo fue por intentar mediar en la trifulca- y quince detenidos, entre ellos el propio alcalde.

Imagen de las típicas novilladas en Bargas en los años cincuenta (Foto, Ayuntamiento de Bargas. Archivo Municipal)

En septiembre de 1916 el pueblo de Bargas se sumó, lamentablemente, a este cúmulo de desgracias. Para el día 25 se había programado una novillada, motivo por el que numerosos vecinos no acudieron a sus trabajos, llegando también a la localidad bastantes forasteros. A las nueve de la mañana el alcalde, Victoriano Quirós, hizo público un bando anunciando la suspensión del festejo, toda vez que los toros se habían desmandado durante las labores previas de encierro, quedando desperdigados en el campo y no había animales disponibles para celebrar el festejo.

Como era de esperar, el aviso no sentó nada bien al vecindario, que fue concentrándose frente a la fachada del Ayuntamiento, voceando y criticando a la autoridad municipal por considerar que se había burlado de ellos. Los intentos de primer edil por justificar los motivos de la suspensión de nada sirvieron.

El recinto preparado para la novillada, quedó en pocos momentos deshecho, quemándose algunas maderas en un puesto de churrería.Durante muchos años, los festejos taurinos en honor del Cristo de la Sala se celebraron en una plaza de palos

ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN 
http://www.abc.es/noticias/abci-toros-y-tiros-capea-sangrienta-bargas-201704242122_noticia.html



miércoles, 19 de julio de 2017

Los Pozos nuevos de Valdeverdeja

Vista general del curso medio del arroyo de los Pozos Nuevos o arroyo Malezo. Al fondo, Puente del Arzobispo.

Al sureste del casco urbano de Valdeverdeja, a menos de dos kilómetros se encuentra un conjunto etnográfico de gran interés.

Una senda recorre la mayoría de las decenas de pozos que servían para lavar a los habitantes de Valdeverdeja. 

También eran utilizados a veces como fuente de agua potable para los verdejos que la trasportaban al pueblo a lomos de caballerías, como también llevaban la ropa que era necesario lavar.

Es un territorio de granito degradado en cuyo subsuelo se acumula el agua en no mucha cantidad, pero suficiente para las necesidades de una familia e incluso en alguna ocasión cultivar si había la tierra necesaria algún pequeño huertecillo.

Se trata de un curioso paraje donde a un lado y otro del arroyo vamos observando la existencia de numerosos pozos con el brocal de granito. 



Algunos de ellos tienen en la tapa de hierro con cerradura y a veces en sus pilas o en la propia tapa las iniciales grabadas de sus dueños. 

Junto a las pilas algunos de ellos presentan unas a modo de pequeñas mesitas alargadas de piedra donde se tendía y golpeaba la ropa.

Varios de estos pozos tienen incluso una pequeña casa de mampostería.Tipo más común de pozo con el muro protector, la pequeña mesita auxiliar, la pila y el suelo empedrado.

La tipología más frecuente de estos pozos cuenta con el pozo, la pila granítica con una o dos superficies de frotado, la mesa de piedra, un muro de un metro y medio de altura que protege el conjunto y el suelo empedrado al menos en torno del pozo.

Otro tipo menos frecuente está cubierto y se accede al brocal por una abertura vertical como se ve en la fotografía.

Pozo cubierto

Por último hay tres o cuatro construcciones techadas en bóveda de unos seis metros cuadrados de planta donde podían hacer noche o guardar los aperos.

Caseta abovedada de los pozos nuevos

Hay también un huerto con una fuente cubierta y, más arriba, un pozo de mayores dimensiones obra del ayuntamiento en el año 1936 y de uso comunitario.Tapadera metálica con iniciales de los pozos nuevos

Al final del recorrido el sendero conecta con el camino carretero de los grandes molinos del Tajo llamados de Los Rebollos y también se pasa por varios molinillos de arroyo de diferentes tipologías, pero de eso hablaremos otro día.

Zona con varios pozos lavadero, obsérvese el empedrado en el suelo, la mesita alargada junto a las pilas y los pozos con tapadera metálica y tipología similar

http://lamejortierradecastilla.com/los-pozos-nuevos-de-valdeverdeja/

martes, 18 de julio de 2017

Las gentes de Toledo en La Ilustre Fregona (y II)

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De gran colorido es, también, el baile de la chacona que se organiza a la puerta del Mesón del Sevillano, amenizado por Lope Asturiano. Este baile no solo tiene un valor costumbrista, sino que sirve, además, para reforzar esa vida alegre de la jacarandina que engalana los aledaños de Zocodover.

Esta estampa fue retomada por Enrique Reoyo y Juan Ignacio Luca de Tena, para enriquecer el libreto de la zarzuela El huésped del Sevillano, de claro sabor cervantino, que, con música de Jacinto Guerrero, recrea el ambiente de los mesones de principios del XVII e incluye personajes extraídos de la tradición picaresca, claramente inspirados en La ilustre fregona. En el estribillo de las coplas cantadas por el Asturiano (que también están presentes, en parte, en la zarzuela), se resumen los valores básicos de la picaresca:



"Que el baile de la chacona / encierra la vida bona". Esta "vida bona" es el alegre vivir de las gentes del hampa, risueñas y enamoradas de la diversión (y también de lo ajeno), cuyas existencias vemos desarrollarse en este Toledo bullicioso de los albores del siglo XVII, que se presenta así como marco adecuado para el discurrir de los acontecimientos de la novela que nos ocupa.

Resultado de imagen de Las gentes de Toledo en La Ilustre FregonaUn Toledo abierto alrededor de su centro comercial, la ya citada plaza de Zocodover, en cuyas inmediaciones se movieron a su aire Carriazo y Avendaño, nobles inclinados a la vida picaresca (aunque sin perder la conciencia de su estado).

Por allí les indicó la Argüello, cuando ambos llegaron a la ciudad, que "bodegones y casas de estado había cerca donde sin escrúpulo de conciencia podían ir a cenar lo que quisiesen" "'. Otra pincelada más, la de la noche y sus tugurios, para completar este magnífico cuadro que Cervantes nos ofrece de la vida desahogada de Toledo, a través de su magistral novela. y por último, el "mercado de las bestias", donde Carriazo-Asturiano pretende comprar un asno para su oficio.

El lugar, ubicado según Avalle Arce en "la plaza del convento de la Concepción" ", nada tiene que envidiar a los tenderetes de Zocodover; sabida es la fama que los vendedores tienen en los mercados ambulantes, avivada por la necesidad de negociar con gentes, a veces, tan apicaradas o más que ellos. El empleo de la plaza de la Concepción como mercado de bestias pervivió durante bastante tiempo, ya que "era posible ver, hasta comienzos de este siglo, los corros de personas que, todos los martes, acordaban verbalmente sus tratos sobre los caballos y asnos que llenaban estos espacios donde se realizaba el mercado de caballerías" ".

Pero no todo es jacaranda en el Toledo cervantino, la ciudad que según le dicen a Avendaño "es la mejor de España" y que, para el huésped de la Posada del Sevillano, "a lo menos es de las mejores y más abundantes que hay en ella ... " ".

Hay otro Toledo que contrasta con el que acabamos de describir; se trata de aquel que vive a la sombra de la catedral, que convierte a la ciudad en cabeza visible de la iglesia española, Para empezar, Avendaño muestra su interés por conocer el Sagrario, aprovechando que está en Toledo. Aunque no es lo más vistoso de la catedral, el Sagrario (representado por la Virgen patrona de la ciudad) encierra en sí esa religiosidad que transpira por todos sus poros la urbe del Tajo, hasta el punto de considerarlo entre "lo que dicen que hay famoso" en Toledo.

Es más que probable que Avendaño se refiriese a la Virgen del Sagrario, talla antiquísima en madera, más que a la capilla que hoy conocemos, que en tiempos de Cervantes era solo un proyecto o, en el mejor de los casos, una obra inacabada, ya que la primera piedra fue colocada el 23 de junio de 1595 ",

Y el cerramiento definitivo se produjo tras el impulso que dio a las obras el cardenal don Bernardo de Sandoval y Rojas, entre los años 1605 y 1617. Al parecer, en 1616 (el mismo año en que murió Cervantes), "en medio de unas sonadísimas fiestas, se celebró el traslado de la antigua imagen a la nueva capilla" "~o No debemos descartar, tampoco, que Avendaño acudiera atraído por la importancia de las obras del Sagrario, que supusieron, a la postre, el añadido de una hepnosa capilla y de la actual sacristía de la catedral, entre otras dependencias.

En cualquier caso, la construcción del Sagrario y sus aledaños coincidió con las fechas entre las que, muy probablemente, escribiera Cervantes La ilustre fregona. Por otra parte, en el patio del Sevillano hay una "imagen de Nuestra Señora" ante la que se inclina Costanza. Sin duda se trata de la misma Virgen del Sagrario que se encierra en la catedral y que despierta el fervor de los toledanos, como se ve en la propia protagonista. La vida de los moradores de Toledo gira en torno a la religión. Así, ante el sonido de unas chirimías, Carriazo dice: "Apostaré que es ya de día y que debe de hacerse alguna fiesta en un monasterio de Nuestra Se- ñora del Carmen que está aquí cerca, y por eso tocan estas chirimías" ".

Esto nos lleva a entender el cómputo del tiempo y el discurrir de la vida a través de signos externos muy ligados a las prácticas religiosas, que aún hoy perviven en determinados barrios de la ciudad, por medio del toque de las campanas. Por otro lado, el monasterio del Carmen (inexistente desde la desamortización del XIX) no se hallaba lejos del convento de la Concepción, formando un importante núcleo espiritual, como otros muchos presentes ayer y hoy en Toledo, y cuya presencia masiva podemos constatar viendo la multitud de cruces representadas en el plano de El Greco que reproducimos al final.

Pero lo más común, en este sentido de lo religioso, es la fusión de los estamentos eclesiásticos con el pueblo, hasta el punto de que muchas referencias a actos comunes están enlazadas con el clero, cuyos poderes y formas de vida son tratados satíricamente por Cervantes. Esta burla afecta tanto al clero catedralicio como al conventual. ASÍ, cuando la Argüello y la Gallega requieren de amores a Carriazo y Avendaño, en la oscuridad de la noche, les dicen a través de la puerta las siguientes palabras: " ... no habrá par de canónigos en esta ciudad más regalados que vosotros lo seréis de estas tributarias vuestras" 27.

Es proverbial el buen vivir de los canónigos, y lógica la mención hallándose en Toledo, pero no hemos de perder de vista dos aspectos: uno, el hecho de que se asimila la vida regalada de los canónigos con los placeres carnales que las dos mozas ofrecen a sus amados; otro, la velada alusión al cobro de tributos diversos por parte del clero catedralicio, al que imaginamos. viviendo holgadamente de sus rentas. No deja de ser significativo que a la hora de hablar de una vida placentera, se eche mano precisamente del clero.

 Otra alusión al buen vivir y al lujo que rodea a los canónigos de Toledo la encontramos, años atrás, en el Quijote (1, 47), con la presentación del canónigo toledano que tratará con el manchego andante el tema de los libros de caballerías. Espigando acá y allá, encontramos la siguiente descripción: " ... venÍ- an hasta seis o siete hombres de a caballo, bien puestos y aderezados ( ... ), caminaban ( ... ) como quien iba sobre mulas de canónigos ... " '"o Hay un deseo de retlejar la exquisitez por parte del autor, que tiene mucho que ver con esa vida regalada de los canónigos.

Siguiendo con la sátira de las riquezas y opulencia del clero, Cervantes nos presenta a unos aguadores jugando a las cartas, no como aguadores, "sino como arcedianos". Estoy de acuerdo con Avalle en lo que respecta a este símil, con lo cual se nos quiere hacer ver que los citados aguadores manejaban mucho más dinero en el juego de lo que en buena lógica sería verosímil, de manera que su capital recuerda el que se supone que poseen los arcedianos '". Eso, si no nos fijamos, también, en la manera de asociar a otro estamento del clero con el juego de naipes, vicio non sancto. 



Por si acaso la sátira pasara desapercibida, ahora se desplaza hacia el poder político del clero, Fijémonos en la siguiente cita que gira en torno a una monja que parece ser la auténtica gobernadora de Toledo: ", .. él [el huésped] tenía personas en Toledo de tal calidad que valían mucho con la justicia, especialmente una señora monja, parienta del Corregidor, que le mandaba con el pie, y que una lavandera del monasterio de la tal monja tenía una hija que era grandísima amiga de una hermana de un fraile muy familiar y conocido del confesor de la dicha monja, la cual lavandera lavaba la ropa en casa" .,11, 

El encadenamiento de personajes (que contribuye a hacer más divertida la burla), nos ofrece no solo la longitud de los poderosos tentáculos de la citada monja, sino también la preponderancia de las gentes de religión, auténticos regidores, como se ve en esta sutil ironía cervantina, de la Ciudad [mperiaL Concluyendo, hay dos polos claros en la vida toledana: el dominado por las gentes de la calle y representado en el mundo del hampa (en un sentido muy general), y el dominado por los poderes espirituales, que aquí se nos presentan fuertemente aferrados a lo material y lo terrenaL 

El dibujo que de ambos nos hace Cervantes no solo es genial, sino muy instructivo para conocer la vida toledana de los primeros años del siglo XVII, cuando aún la ciudad tenía gran importancia entre todas las de España,

Juan Carlos Pantoja Rivero 
http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2014/02/files_anales_0042_06.pdf

lunes, 17 de julio de 2017

Las gentes de Toledo en La Ilustre Fregona (I)

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Ya hemos visto cuál era, en esencia, el componente humano de la ciudad de Toledo: un maremagnum formado por pícaros, mesoneros, mozas de mesón, clérigos, monjas, viajeros ... Por ello, solo nos detendremos aquí brevemente, para comentar algunas alusiones particulares a las gentes de Toledo. 

Empezaremos por las mujeres que, capitaneadas por la sin par Costanza, se nos presentan dotadas de una extraordinaria belleza en labios de Avendaño, quien rectifica a su amigo Carriazo con las siguientes palabras: 

"Antes mirarás hermosas que bobas en esta ciudad, que tiene fama de tener las más discretas mujeres de España, y que andan a una su discreción con su hermosura ... " 36. 

La discreción y la hermosura son cualidades que a menudo tienen las heroínas de Cervantes, por lo que se nos antoja un tanto tópica la alabanza que este hace de las mujeres de Toledo. Distinta es la descripción de la belleza de Costanza, menos fiel a los tópicos:

 "Es dura como un mármol, y zahareña como villana de Sayago, y áspera como una ortiga; pero tiene una cara de pascua y un rostro de buen año en una mejilla tiene el sol, y en la otra, la luna; la una es hecha de rosas y la otra de claveles, y en entrambas hay también azucenas y jazmines" .



Todo el colorido de las flores, la belleza de la luna y el sol, en contraste marcado con la dureza marmórea (de clara procedencia garcilasiana) y con la aspereza de las rústicas. En resumen, bella pero honesta y, por extensión, también discreta. Otros personajes toledanos son "los poetas del dorado Tajo", a quienes "dio ocasión la historia de la fregona ilustre a que ( ... ) ejercitasen sus plumas en solemnizar y en alabar la sin par hermosura de Costanza ... " ". 

Imagen relacionadaTierra de poetas, Toledo, fusionada con su río, con el recuerdo de Garcilaso, príncipe de todos ellos. Aquí no solo alude Cervantes a la multitud de poetas que sugieren sus palabras, sino también a otro tópico toledano: las aguas doradas del Tajo. 

Desde antiguo se consideraba que las arenas de este río eran de oro, e incluso alguna tradición apunta a que las aguas del Tajo son las causantes de la tersura y belleza de los rostros de las toledanas, de nuevo representadas por Costanza, cantada por todos los poetas toledanos. y por último, la cita de un personaje histórico: el doctor Rodrigo de la Fuente (¿ 151O?-1589), según Cervantes el "de más fama de la ciudad". 

Descendiente de conversos, Ruy Pérez de la Fuente (que éste era su auténtico nombre) se graduó de doctor en Alcalá de Henares en 1535 yejerció después como catedrático de medicina en la toledana universidad de Santa Catalina ". 

La fecha de su muerte nos permitiría situar la acción de La ilustre fregona en los años anteriores a esta, y confirmaría que el Sagrario al que se refiere Carriazo es la imagen y no la capilla, puesto que, como se dijo, su primera piedra se puso en 1595, aunque no nos parece relevante ni necesario situar con precisión las fechas, extremo este que, muy probablemente no preocuparía nada al autor.

 En cualquier caso, lo que más nos interesa en este momento es el conocimiento puntual que tenía Cervantes sobre Toledo y sus hijos ilustres. 

¿Conoció personalmente el autor del Quijote a Rodrigo de la Fuente en alguna de sus estancias en Toledo? ¿Fue solo la fama de este doctor lo que llegó a oídos de Cervantes? 

Sea como fuere, el hecho es que nuestro autor no improvisa cuando habla de Toledo.

El marco urbano: entre pícaros y conventos 

La primera imagen de Toledo que nos muestra Cervantes en La ilustre fregona, se relaciona plenamente con el mundillo de 'la picaresca y del hampa que tan bien retrata en Rinconete y Cortudillo. Gran conocedor de estos ambientes, en tanto que gran viajero y observador, Cervantes nos ofrece, al principio de la novela, un esquemático mapa de la España de los jaques, en el que nos lleva de Madrid a Sevilla pasando por Toledo. En ese itinerario, Carriazo "aprendió ajugar a la taba en Madrid, y al rentoy en las Ventillas de Toledo, y a presa y pinta en pie en las barbacanas de Sevilla"".

Esta primera alusión sitúa a nuestra ciudad entre las más propicias para la vida canallesca: la Corte, maremagno que facilita la confusión, y Sevilla, paso obligado a las Indias y "archidiócesis" de la jacarandina. Esas Ventillas de Toledo, situadas según Avalle Arce en el camino de Toledo a Madrid ", y que ya citó Cervantes en el Quijote (I,3), fueron sin duda lugar de paso de trajinantes, desocupados y maleantes, como es común a todos los establecimientos de los caminos. En una venta, la del Molinillo concretamente, se encontraron Pedro del Rincón y Diego Cortado, antes de iniciar juntos el camino que les había de llevar a la Sevilla de Monipodio.

De las Ventillas de Toledo no se conserva nada hoy en día, lo que nos lleva a tratar el asunto con cautela. No obstante, cerca de la actual carretera Madrid-Toledo existieron varios grupos de ventas que estaban en pie en 1561. Se trata de las Ventas del Arenal y de las Ventas de Hernán Sánchez '''.

Además, Luis Hurtado de Toledo habla de la existencia de cincuenta y dos ventas en el año 1576, situadas en los distintos accesos a la ciudad". Sea como fuere, no cabe duda de que entre todos estos establecimientos hemos de situar los citados por Cervantes, que debieron de ser famosos en los últimos lustros del siglo XVI.

Ya dentro de la ciudad se nos habla de otro lugar omnipresente en la literatura áurea: la plaza de Zocodover, centro humano y comercial de Toledo en todas las épocas. Ya en el Quijote (I, 22), nos presenta Cervantes a uno de los galeotes de la cuerda de Ginés de Pasamonte, que afirma que de haber sobornado al escribano y al procurador en su juicio, estaría "en mitad de la plaza de Zocodover en Toledo, y no en este camino ... " ".

Como él, otros muchos vagabundos, desocupados y pícaros en general transitarían el centro neurálgico de Toledo en tiempos de Cervantes, quien en la novela que estudiamos alude a los "cicateruelos de Zocodover y de la plaza de Madrid"".

Estos personajes, ladrones de bolsas, harían su 'negocio' con facilidad en una plaza en la que se celebraba asiduamente un mercadillo, regulado ya en tiempo~ de Enrique IV, en el año 1468, considerado por Julio Porres "tan antiguo como la misma plaza" ", y en cuyas inmediaciones se desarrollaba una ingente actividad mercantil, al amparo de una profusión de mesones, bodegones y tabernas por las que desfilarían gentes de toda laya.

En este ambiente hemos de situar también los corrillos en los que se difunde la nunca vista belleza de Costanza o se comenta la demanda de la cola hecha por Camazo cuando era Lope Asturiano, que no quedó "taberna, ni bodegón, ni junta de pícaros donde no se supiese el juego del asno ... " ".

Una ciudad, pues, mediatizada por el trasiego de gentes, adornada con los jaeces del hampa, cuyos principales sujetos se concentran (en la novela), en la Posada del Sevillano y en las riberas del Tajo. Nos interesa ahora seguir en la parte alta de Toledo, algo alejados del río, para completar el retrato de la mala vida que venimos trazando.

 El Mesón o Posada del Sevillano debió de situarse en la mitad de la cuesta del Cannen lO, no lejos de la célebre Posada de la Sangre (más cercana a Zocodover), en la que se dice que se alojó Cervantes y escribió allí nuestra novela 17, y a la que a veces se ha confundido con la del Sevillano. En cualquier caso, la casa en la que vivía Costanza era importante en la época, y así lo atestigua el autor, quien justifica el gran número de criados que en ella había, porque "lo requería la mucha gente que acude a la Posada del Sevillano, que es una de las mejores y más frecuentadas de Toledo", y en la que hay, para sus trabajadores, "muchos provechos, amén de los salarios" .

Algunos de los tipos que encontramos en esta pujante posada están inscritos en la tradición picaresca por derecho propio. La Argüello y la Gallega, mozas de mesón, recuerdan mucho a la Maritornes de la Venta de Palomeque e incluso a las mozas del partido que ayudan a la investidura caballeresca del hidalgo manchego.

Son feas, descaradas y amantes de la vida relajada, como lo demuestran sus repentinos enamoramientos de Carriazo y Avendaño y las visitas nocturnas que pretenden realizar a
los aposentos de estos. Lo mismo podemos decir de los oficios que desempeñan  los nobles protagonistas como tapadera de su~ intenciones; tanto el asentamiento de la paja, como el acarreo de agua, están en la línea de las actividades propias de los pícaros.

Son trabajos eventuales que, en su precariedad, contribuyen a la vida nómada de los jaques y de los mozos de muchos amos. Sabido es que el mismo Lázaro de Tonnes fue aguador en Toledo, cuando estuvo sirviendo a un capellán de la iglesia mayor, según el propio protagonista nos relata: "y púsome en poder un asno y cuatro cántaros, y un azote, y comencé a echar agua por la cibdad"

Juan Carlos Pantoja Rivero 
http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2014/02/files_anales_0042_06.pdf


sábado, 15 de julio de 2017

Las bombas de Olías de 1915 , ¿atentado, venganza o despecho?

El 9 de marzo de 1915 los vecinos de Olías del Rey despertaron al escuchar cuatro fuertes detonaciones
 122 vecesLas misteriosas explosiones provocaron multitud de rumores y divagaciones sobre los motivos para atentar contra la casa de Marcelino Muñoz, ordinario de Olías a Toledo 

(Foto, Colección Ya-Toledo. AMT)

En la madrugada del 9 de marzo de 1915 los vecinos de Olías del Rey despertaron precipitados al escuchar cuatro fuertes detonaciones. «Alarmadísimos –se decía en una de las crónicas de la época-, echáronse presurosamente a la calle, preguntándose unos a otros la causa de la explosión y el lugar donde se habían producido. Las gentes creyeron al principio que se trataba de un bólido, y entre las más sencillas y medrosas mujeres, que salieron a la calle llorando con sus chicos, se afirmaba la sospecha de que era lo ocurrido algo terrible de ultratumba».




Pasado el primer susto, pronto se supo el origen de tan inusual suceso. En una vivienda de la calle Toledillo, a las afueras del pueblo, habían estallado cuatro bombas: dos en el tejado y otras dos en las puertas. Una quinta fue localizada sin detonar junto a una ventana. En la casa, parte de cuya techumbre se derrumbó, vivía Marcelino Muñoz López con a sus tres hijas, entre ellas María, de dieciocho años, quien gozaba de justa fama de muy agraciada. Los cascotes caídos le causaron algunas heridas en la cabeza.

Las especulaciones sobre los motivos de tal atentado corrieron, nunca mejor dicho, como la pólvora. Se hablaba de una agresión a modo de venganza, de un intento por robar los ahorros de Marcelino, quien ejercía de ordinario entreOlías y Toledo, o de alguna pendencia entre pretendientes de su hija. A averiguar el misterio se dedicó en las horas siguientes el juez municipal, intentando desgranar la verdad entre los rumores de todo tipo que se decían.

En sus primeras declaraciones, los afectados dieron el nombre de Ricardo López López, minero de oficio, quien hacia pocos meses que residía en Olías en casa de su hermana, casada con un lugareño. Natural de Lugo, había trabajado en Francia, hasta que el iniciarse la Guerra Mundial se vio obligado a regresar a España. Las sospechas se fundamentaban en que era el único vecino que, por su profesión, pudiera tener explosivos dándose la circunstancia, además, de que se hermana estaba enemistada con Marcelino. Detenido por la guardia civil, fue trasladado a la cárcel provincial de Toledo en el mayor secreto, para evitar que los olieros emprendiesen contra él alguna represalia.

Interrogado en la prisión toledana por el juez de instrucción, negó cualquier implicación en los hechos. Su hermana, Ramona, fue detenida cuatro días después, siendo también encarcelada en el antiguo convento de los Gilitos. No tardaría en unírseles un tercer sospechoso, Román Muñoz, hijo del dueño de la casa donde ocurrió el suceso, quien aunque en principio también negó todo, terminó confesando su implicación en el atentado.

Durante unas semanas, estas detenciones y los pormenores de suceso fueron relatadas con profusión en las páginas de «Diario Toledano» y «El Eco Toledano», cuyas redacciones se lanzaron a una frenética carrera por entrevistar a los detenidos en la prisión y ofrecer amplios detalles sobre cuales habrían sido los motivos de aquellas misteriosas explosiones. En uno de aquellos reportajes, tras visitar la casa donde se registraron los hechos, se atribuía la levedad de las heridas sufridas por María a que junto a la cabecera de su cama tenía clavada una estampa del Sagrado Corazón, que sufrió numerosos daños excepto en el lugar donde estaba impreso el corazón de la imagen, circunstancia considerada como milagrosa. El cronista no pudo obviar la belleza de la joven, «dueña de unos ojos grandes, negros y rasgados, cubiertos de largas pestañas y orlados por moradas ojeras» y cuyo cuello parecía modelado por «el cincel del artista».

Se conoció que Marcelino llevaba un tiempo separado de su esposa, Ambrosia, viviendo con él sus tres hijas, mientras que otros tres varones estaban en casa de la madre. Las diferencias matrimoniales surgieron por culpa de Ramona, la hermana del minero, quien, según se decía, había entablado una gran amistad con Ambrosia, teniendo abandonado su hogar y a sus hijos «por estar siempre en casa de la otra», se señalaba en uno de los diarios. Estas «relaciones tan amistosas» generaban numerosas murmuraciones en el pueblo, pues parecía «que únicamente vivían para sí». Ante semejante situación, no tardó en llegar la separación matrimonial, yéndose cada uno a vivir por separado. Ni que decir tiene que este distanciamiento se convirtió en la comidilla de Olías.Titulares de algunos diarios toledanos dando cuenta de llamativos pormenores del suceso

El punto culminante de atención lo consiguió «El Eco Toledano», dirigido por Emilio Bueno y Galán, quien sorprendió a sus lectores relatando un misterioso sueño tenido por la hermana del minero que precipitó la resolución del caso. Antes de dar cuenta del mismo se decía que en su Galicia natal Ramona tenía fama de bruja, «aunque no era vieja», por ser aficionada a los sortilegios «con los que la gente viva engaña a los seres sencillos e ignorantes». He aquí la ensoñación aludida:

«Era una noche oscura como boca de lobo. El azul del cielo estaba totalmente cubierto por negras nubes. Poco a poco, éstas fueron transformándose en terribles monstruos, que se iban tragando con sus formidables bocas los numerosos mundos que pululan en el vacío. De pronto se iluminó el cielo y es que estos monstruos se volvieron fuego, que se corría por toda la bóveda celeste, iluminando la tierra con luz que parecía salir del mismo averno. Al mismo tiempo cruzaban el espacio exhalaciones nunca vistas que se perdían en el infinito dejando en la atmósfera un olor a azufre. Todo se serenó y el cielo volvió a quedar cubierto por esas nubes negras que al principio tapaban su hermoso azul. 

Desgárranse estas al poco tiempo y descubren una estrella que solo tenía dos puntas (¡!) La estrella era blanca, muy blanca. En una de sus puntas había una horca en la que con caracteres de fuego se leía: “aquí morirá el autor de las bombas”. En la otra punta distinguíanse un hacha y una guadaña atadas con una cinta, también de fuego (¡!) Del hacha caían gruesas gotas de sangre que al llegar sobre la tierra se convertían en repugnantes reptiles».Emilio Bueno y Galán, director de «El Eco Toledano», periódico que publicó el revelador sueño de la gallega que incitó la confesión de unos de los implicados (Foto, Toledo Olvidado)

Trascrito el sueño, «Cachimbo», seudónimo deAdolfo Durán, autor de la exclusiva periodística, advertía a los lectores de que el mismo había sido relatado tal y como se lo contaron en Olías, si bien comprendía que con algo de exageración. Esa misma condición debían tener las noticias de que al despertar de tal visión la gallega amaneció pálida, con los ojos hundidos y dando miedo a cuantos la veían. El contenido de la ensoñación llegó hasta Román, «mortificándole el aguijón de su conciencia horriblemente», y pensando que aquella horca se levantaría para él confesó su participación en la colocación de las bombas.

Con su declaración, la instrucción judicial cuadró las piezas del puzzle. Se dedujo que la inductora de todo fue Ramona, la gallega, toda vez que Marcelino le había insultado varias veces acusándola ser la culpable de las disensiones surgidas en su matrimonio y consiguiente separación. Pidió a su hermano que diese un susto al ofendido y éste buscó la ayuda de Román para que le dijese donde podía colocar los cartuchos de dinamita lo más próximo a los dormitorios ocupados por Marcelino y su hija, valiéndose de su experiencia en el manejo de explosivos para que las consecuencias no fueran mortales. El hijo se avino a ayudarles pensando que tal acción podría propiciar la reconciliación de sus padres.Vista de Olías del Rey en los años ochenta del pasado siglo (Foto, Colección YA-Toeldo. AMT)

La estancia en prisión de los tres procesados no se prolongó mucho. Tres meses después se celebró en la Audiencia Provincial el juicio, siendo numerosos los vecinos de Olías que llenaron su sala de vistas. El representante del Ministerio Fiscal, Ramón Gallardo, consideraba los hechos constitutivos de un delito contra la ley de explosivos, castigado con pena de cadena perpetua a muerte. También se les pedía el pago de 86 pesetas por los daños causados en la vivienda de Marcelino. 

La defensa de los encausados fue ejercida por los conocidos abogados Gregorio Ledesma y Pedro Martín de Hijas, quienes cuestionaban que a sus patrocinados debiera aplicárseles el mismo rasero legal que a los autores de atentados tan sonados como el cometido contra el rey Alfonso XIII el día de su matrimonio en la calle Mayor de Madrid o el del Teatro del Liceo en Barcelona. En sus declaraciones, los tres acusados negaron los hechos, solicitando sus defensas la absolución.

Entrega de la nueva bandera de España a la Academia por la reina Victoria, acto coincidente con la puesta en libertad de los juzgados por las bombas de Olías (Foto, Colección Luis Alba, AMT)

Los argumentos de ambos, encausados y letrados, debieron ser bastante convincentes, pues el jurado popular los declaró no culpables. Conocido el veredicto, el fiscal solicitó revisión de la causa por un nuevo jurado, pero el Tribunal no accedió. Tras una hora de deliberaciones, el presidente de la sala,Fernando Bernáldez, comunicó la absolución de Ricardo, Román y Ramona, ordenando su inmediata puesta en libertad. Con esa decisión, el interés periodístico por los protagonistas del caso de las bombas de Olías decayó de manera tan súbita como surgió, no volviéndose a saber nada más de Marcelino, Ambrosia, Ramona, su hermano el minero o la bella María. Y al día siguiente los diarios toledanos se ocupaban con profusión de la visita de los reyes, don Alfonso y doña Victoria, para entregar una nueva bandera a la Academia General y sus despachos a los oficiales recién graduados.


ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN - @abc_toledo30/05/2017 19:54h - Actualizado: 30/05/2017 20:07h.

http://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/centenario-quijote/abci-bombas-olias-atentado-venganza-o-despecho-201705301954_noticia.html

viernes, 14 de julio de 2017

Escaramujos: un extenso yacimiento de silos de la Prehistoria Reciente en Toledo.

Escaramujos: un extenso yacimiento de silos de la Prehistoria Reciente en Toledo.

Esta semana aprovechamos el post para colgaros el artículo que escribimos Jesús y yo para las Actas de las II Jornadas de Arqueología de Castilla-La Mancha sobre un yacimiento de Protocogotas-Campaniforme excavado en la Puebla de Almoradiel, en Toledo.

El yacimiento de Escaramujos

El yacimiento, denominado Escaramujos por el topónimo, fue excavado en el año 2004-2005, durante las obras de la Autopista de peaje Ocaña-La Roda.




Los directores de esa intervención fuimos nosotros, aunque antes de que Lure Arqueología existiera, cuando Jesús y yo trabajábamos para la Cooperativa TAR(Trabajos de Arqueologia y Restauración), a los que debemos buena parte de nuestra introducción en esta profesión, nuestras primeras experiencias y muchas enseñanzas (gracias Susana, Elena, Mar, Goyo, Manolo Presas y Castro, Leli, Mari Mar y como no Roberto).

En fin, que durante la prospección previa a las obras fue localizado este yacimiento, en una zona entre dos suaves elevaciones en un terreno bastante llano, muy cerca del río Cigüela. Se hicieron sondeos y tras estos fue desbrozada una zona de más de 5 hectáreas en las que pudimos localizar ydocumentar 299 estructuras, todas ellas excavadas en el terreno, y la mayor parte identificadas como silos subterráneos de almacenamiento.

También se pudieron excavar y documentar fondos de cabaña, agujeros de poste, zanjas y cubetas.

Diferentes Secciones de Silos

Del relleno que se encontraba amortizando estas estructuras pudimos recuperar casi 10.000 fragmentos de cerámica, toda ella a mano, de tipoCampaniforme o Protocogotas. Además, también recuperamos otros materiales interesantes como microlitos de sílex, una punta de flecha de este mismo material, diversos útiles de molienda, restos de un crisol y restos de fauna, entre las que fueron recuperados varios fragmentos de malacofauna, en concreto de “margaritifera auricularia”, mejillón de río hoy casi extinto y que es frecuente en yacimientos de esta cronología.

El estudio exhaustivo de estas estructuras y de estos materiales dio como resultado la correspondiente memoria científica y el breve resumen que es este artículo y que esperamos os sea de interés.

Sobre las Jornadas y las Actas

Estas Jornadas se celebraron el año 2007 y las Actas resultantes fueron publicadas en el 2010, pero nosotros no hemos adquirido un ejemplar de las mismas hasta ahora, por lo que es para nosotros una primicia.

Para los que no las conozcáis son unas actas compuestas de muchos artículos que dan muchísima información de la gran cantidad de intervenciones arqueológicas que se llevaron a cabo en Toledo en los años previos a la crisis.


Críticas a parte, estas grandes obras, sobre todo las de grandes infraestructuras, permitieron conocer e investigar un buen número de yacimientos que hasta ese momento o bien eran totalmente desconocidos o se conocía su existencia pero nunca se había intervenido sobre ellos.

El resultado es una gran cantidad de yacimientos excavados casi a la vez en un breve lapso de tiempo y de los cuales bien podrían realizarse un bien número de tesis doctorales.

Os recomiendo las Actas, muchos de los trabajos publicados son muy interesantes, y espero que os guste nuestro artículo, que es sólo el pequeño reflejo de muchos muchos meses de trabajo e investigación sobre este yacimiento.

Por cierto, puestos a hacer agradecimientos, también queremos resaltar la gran labor del equipo técnico (Aitor, Yuste, Rojo y Nacho) que trabajaron codo con codo con nosotros para llevar a buen puerto los trabajos de campo, así como la capacidad de trabajo duro y la ilusión que demostraron las peonas y peones de la Puebla de Almoradiel, Quintanar y Mota del Cuervo que trabajaron con nosotros. ¡Gracias a todos!

http://www.lurearqueologia.es/noticias-arqueologia/escaramujos-un-extenso-yacimiento-de-silos-de-la-prehistoria-reciente-en-toledo/


jueves, 13 de julio de 2017

Fernando Medina, «hombre del tiempo» de TVE, enterrado en el cementerio de Toledo


El metereólogo nació en Las Ventas con Peña Aguilera y era seis años menor que su recordado hermano Mariano 

Fernando Medina 
Isabel, - ABCABC - @abc_toledo02/06/2017 

El meteorólogo Fernando Medina, uno de los primeros «hombres del tiempo» de TVE junto a su hermano Mariano Medina, ha sido enterrado esta tarde en Toledo. Fernando Medina, que falleció el jueves en Madrid a los 88 años de edad, se unió al equipo de meteorología de Televisión Española a mediados de la década de los sesenta. 

Nacido el 28 de abril de 1929 en Las Ventas con Peña Aguilera(Toledo), era seis años menor que su hermano Mariano -quien puso en marcha la información meteorológica en el ente público en 1956-, que fue quien propuso su contratación a la dirección de TVE en 1964. Primero sustituyó a su hermano y después presentó su propio espacio. 




Fernando y Mariano abandonaron TVE en 1984 por la Ley de Incompatibilidad, ya que ambos eligieron mantener su puesto en el Instituto Nacional de Meteorología. Allí permaneció Fernando hasta su jubilación. 

Ambos -Mariano falleció en 1994, a los 72 años de edad- fueron sustituidos en la tele estatal por José Antonio Maldonado y Paco Montesdeoca. 

Además de dar los boletines del tiempo en TVE, Fernando Medina informó de la previsión meteorológica en Radio Nacional, la Ser, Radio Popular (ahora La COPE) y Radio Madrid. 

El meteorólogo, padre de once hijos y que está siendo velado en al tanatorio Parque San Isidro de Madrid, ha sido enterrado a las 16.30 horas en el Cementerio Municipal de Nuestra Señora del Sagrario de Toledo. 

http://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-fernado-medina-hombre-tiempo-enterrado-cementerio-toledo-201706021352_noticia.html#vtm_loMas=si


miércoles, 12 de julio de 2017

La prehistoria de los Derechos Humanos: los Concilios de Toledo

Cuando Recaredo abjuró del arrianismo para convertirse al cristianismo, a finales del s. VI, los Concilios que periódicamente celebraba la Iglesia adquirieron una gran trascendencia política porque, como ha estudiado la profesora López Díaz, sus acuerdos dejaron de ser meros cánones eclesiásticos: cuando se trataba de un Concilio de Toledo, convocado por el Monarca, éste decidía cuáles de ellos sancionaba como ley (…) 

De modo que este tipo de Cánones, formulados a instancias del Rey y, como resultado de debate, por una Asamblea mixta –en referencia a que estas reuniones conciliares estaban compuestas tanto por obispos como por magnates (consejeros) palatinos– acaban convertidos en Ley cuando el Monarca los sanciona con un Decreto específico.




Como Canon, obliga espiritualmente: su pena mayor es la excomunión. Mientras que como ley, al promulgarse para toda la población civil, incluido el propio Rey, que queda subordinado a su mandato, añade la pena material en caso de contravención[LÓPEZ Díaz, M. I. La construcción del Estado Hispanogodo. En: AA.VV. Aragón en la Edad Media, 2008, nº 20, p. 471].

Entre el diverso contenido de aquellas deliberaciones que se podrían considerar como precursores de los actuales Derechos Humanos, podemos destacar dos referencias: 

1) En el año 638, durante el reinado de Suintila, el VI Concilio de Toledo sentó un precedente de la protección judicial de los derechos al establecer que es justo que la vida de los inocentes no sea manchada por la malicia de los acusadores, y por tanto, nadie que esté acusado por otro será entregado al suplicio hasta que el acusador se presente y se examinen las normas de las leyes y de los cánones, y si se prueba que es persona incapaz para acusar, no se admita la acusación, a no ser que se trate de crímenes de lesa majestad; 

y 2) En el 653, durante el VIII Concilio toledano, el reyRecesvinto promulgó que se averiguara justísimamente el delito por el que se acusaba a un miembro del oficio palatino o congregado en santa religión, para que reciba las penas de las leyes según su culpa o aparezca probada su inocencia por el juicio de todos.

http://archivodeinalbis.blogspot.com.es/search?q=toledo

martes, 11 de julio de 2017

El Cerro de La Encantada, Santa Cruz de la Zarza

Volvemos a un pueblo, de la comarca de Mesa de Ocaña, que visitamos en dos ocasiones anteriores en este blog, por sendos enclaves dignos de atención. Hoy lo hacemos para reseñar un tercer lugar del municipio deSanta Cruz de la Zarza, como es el Cerro de La Encantada. 

El topónimo que da nombre a este alto nos pone sobre la pista de la famosa Leyenda de La Encantada, la cual se repite, como ya sabemos, en muchos otros lugares. 

Casi siempre se la relaciona con la aparición de una princesa mora -en este caso cristiana-, que recibe una maldición, unida a la desgracia de enterarse de la pérdida de su amado, con lo que, como castigo provocado por dicha maldición, su alma queda vagando en un lugar en concreto, que en nuestro presente ejemplo es el Cerro de La Encantada, de Santa Cruz de la Zarza, y únicamente hace acto de aparición en la madrugada de San Juan, tratando de que alguien le ayude a poner fin a su maleficio, algo que muy pocos osados consiguen, en la mayoría de los casos con trágicos finales, por lo que la dama sigue encantada y atrapada a lo largo de los siglos a ese lugar, no encontrando su alma descanso.





La tradición oral y, sobre todo, la recreación romántica tan típica del siglo XIX, han deformado o transformado estas leyendas, situándolas, en la mayoría de los casos, en tiempo de moros y cristianos, es decir, trasladándolas al Medioevo. Pero, como ya hemos comentado, reúnen elementos que nos remontan mucho más atrás en el tiempo; concretamente a tiempos de cultos paganos.

Foto aérea del Cerro de La Encantada, junto a los caminos de Cañada Blanca y Tarancón. Entre una vegetación de matorral bajo y coscoja se aprecian algunas zonas sin vegetación que parecen albergar, quizás, restos bajo su superficie.


Como primer elemento, hemos de decir que suponen una continuación a los encantos o hechizos tan propios de las celebraciones ancestrales del Solsticio de Verano, festejo que hemos pasado hace escasas fechas; en segundo lugar, se encuentran en estas encantadas, como han acreditado muchos mitólogos, antropólogos y estudiosos en general de este acervo cultural, bastantes paralelismos con divinidades paganas o precristianas, como, por ejemplo, las mouras gallegas o portuguesas, las anjanas cántabras, las xanas asturianas o la diosa Mari vasca; y en tercer lugar, en muchas ocasiones, los topónimos o microtopónimos aparecen en lugares con restos arqueológicos de la Edad Antigua, incluso prehistórica, supuesto que no sabemos si concurre en nuestro ejemplo de hoy, pero observando la foto aérea del cerro, hemos de decir que parece que contuviera restos por excavar, aunque evidentemente esto supone, a la distancia, una afirmación muy arriesgada. 

En este sentido, hemos decir que la maldición de esta leyenda consistía en la destrucción de un castillo existente en el cerro, donde moraba la encantada, quedando atrapada, además, tras su destrucción a este lugar. 

Esto, de por sí, no significa nada, pues no hay prueba de restos de un castillo en este cerro, pero ya sabemos que a otros muchos lugares se les han otorgado nombres como castilviejo, cerro del castillo, etc, siendo enclaves en los que nunca hubo un castillo, sino restos de castros o poblamientos antiguos que las gentes, desde la Edad Media hasta el pasado siglo, consideraron como restos de algún castillo.

Eso sí, debemos de decir que, algo retirado del pueblo, en la línea de los términos municipales de Santa Cruz de la Zarza y Villamanrique de Tajo -en la orilla izquierda del valle del Tajo- existen los restos de una construcción que, según algunos autores, podría haber sido el conocido como Castillo de Alboer.

A sus pies, existe una cueva conocida -¡no podía ser de otra manera!- como la Cueva de la Encantada, por lo que algunos estudiosos sitúan en este lugar la leyenda y no en el cerro que nosotros traemos, conocido como Cerro de La Encantada.

http://iberiamagica.blogspot.com.es/

lunes, 10 de julio de 2017

Los cines de Talavera

Proyecto para una caseta de cinematógrafo en los jardines del Prado

Los comienzos del cine en nuestra ciudad podemos situarlos según el historiador Agustín Díez el 21 de octubre del año 1897, un año después de que en el Hotel Rusia de Madrid fuera presentado el invento por Alejandro Promio, operador de los hermanos Lumière.

En Talavera el acontecimiento tuvo como escenario el teatro Calderón, situado junto al solar del antiguo convento franciscano en que hoy se sitúa el cine del mismo nombre. No se sabe el empresario que lo trajo, aunque este mismo autor aventura la posibilidad de que fuera la compañía del actor Francisco Mercé, ya que unos días antes había hecho una exhibición parecida en Toledo.



Curiosamente, el famoso ceramista y fotógrafo afincado en Talavera Juan Ruiz de Luna mantenía correspondencia con los hermanos Lumière para ser su delegado en España y comercializar sus películas y productos, pero para ello necesitaba un préstamo de diez mil pesetas que no obtuvo y al final no asumió tal representación.

Durante los primeros años de su existencia el cine era poco más que una atracción de barracón que en Talavera podía verse durante las ferias de Mayo y Septiembre. El cinematógrafo Pinacho fue la primera instalación de la que se tienen noticias concretas y se situó durante Mayo del año1905 en el recinto ferial, exhibiendo títulos tan dispares y sugerentes como “La Guerra Ruso-Japonesa”, “Venganza de unos Salvajes”, “Novela de Amor” o “Incendio de un Teatro”. 

En Septiembre de ese mismo año se instaló otra barraca llamada el Teatro Mágico.Decoración alegórica de las artes escénicas y la música en la iglesia de los agustinos que fe el llamado Liceo, que exhibió películas y variedades y hoy es Museo de Cerámica

Pero es al año siguiente cuando de una manera algo más prolongada se instala el “Cinematógrafo Universal”, que estuvo de feria a feria para trasladarse después al Teatro Cervantes, situado en la iglesia de los agustinos o Liceo, donde combinaba las películas con varietés, hasta que, no resultando rentable, su promotor, llamado Reizábal, se trasladó con la empresa a Plasencia.
Era frecuente la combinación con variedades de aquellas primeras sesiones de cine. Se traían cantaores flamencos, alguna bailaora, equilibristas o ventrílocuos que intentaban atraer al público en aquellos años de pocas posibilidades económicas en una población agraria como la nuestra.

Es a finales de la primera década del siglo cuando algunos empresarios talaveranos intentan construir cines estables en el Prado. Las construcciones tenían cierta precariedad por ser de madera, aunque algunas de ellas tenían fachadas decoradas con formas modernistas. También en la plaza de toros se llegó a instalar un cine con bar y mesas.

Poco a poco se van estabilizando los cinematógrafos en los teatros talaveranos Calderón, Cervantes y Victoria, construido a partir de 1912 sobre el solar del antiguo Teatro Principal, antes corral de comedias talaverano, aunque todavía seguían las funciones al aire libre en los jardines del Prado.Carteleras de los cines de Talavera en la Plaza del Reloj en los años 70

Durante los años veinte, a pesar de que el cine todavía era mudo, fue ganando la partida al teatro, exhibiéndose cada vez más películas y llegando a cerrarse el Cervantes. Hubo otro intento de un nuevo cine al aire libre junto a la iglesia de San Agustín. Se trataba de un cine de verano que se denominaba el “Monumental Moya” pero también acabó cerrando.

La seguridad de estas primeras instalaciones, sobre todo las que estaban en el interior de los teatros, era sumamente precaria. Las medidas de seguridad eran escasas, y más teniendo en cuenta el gran peligro de incendio de aquellas primeras películas. 

La falta de calefacción y ventilación eran proverbiales, los servicios dejaban mucho que desear y la incivilidad de los espectadores que provocaban altercados, arrojaban objetos desde el “gallinero” o gritaban y alborotaban durante las funciones, hacían a veces toda una aventura acudir al cine.

Unos operarios ponen líneas telefónicas en la Plaza del Reloj. La película anunciada de “La hija del Capitán” es italiana y de 1947

En la segunda mitad del siglo XX son varios los cines de verano existentes en Talavera, donde era habitual que los espectadores llevaran su cena, y así, con una gaseosa en la mano, a la luz de las estrellas y con el suelo de arena, donde a veces hasta se hacían las necesidades fisiológicas más primarias, se disfrutaba del séptimo arte.

Entre ellos estaba el popular “Alpargata” situado en la calle Rafael Morales, el más moderno cine del Prado en la calle Banderas de Castilla o el cine de verano de El Calderón.

Otra sala peculiar situada en la calle Cerería fue el cine Marjul que, debido a su innovadora tecnología de techo corredizo, dejaba al descubierto la sala en verano. 

Entre los cines de invierno debemos resaltar el actual teatro Palenque que fue anteriormente una sala que se adaptó a la nave de la antigua iglesia del convento de los jesuitas, el cine Coliseum de la calle San Francisco decorado como el anterior con algo más de lujo que las salas habituales hasta el momento, y el último de los grandes cines antes de los actuales multicines, el cine del Prado, situado en el paseo de los Arqueros.

http://lamejortierradecastilla.com/los-cines-de-talavera/

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