viernes, 29 de enero de 2016

Leyenda del agua de la Virgen, Toledo

Es tradición toledana que en la Catedral Primada, bajo sus altos muros y suelos transcurren recios torrentes de agua… Se puede asegurar cómo en casas construidas alrededor de este sagrado recinto, a pocos metros en sus sótanos transcurren estos mismos torrentes, incluso en edificios levantados a mayor altura que la Catedral…

Conoce una de las tradiciones más importantes de Toledo. 15 de agosto, el día en el que los toledanos beben de botijos en la Catedral. 

Y que en el claustro catedralicio, rodeado por anchos pasillos decorados por las manos de Balleu y Maella, existen unos pozos o cisternas que recogen las aguas de lluvia de todos los tejados que allí van a parar pertenecientes a la Primada.

Las aguas de estos pozos son dadas al público gratuitamente el día y víspera de Nuestra Señora del Sagrario, patrona de Toledo (fiesta de la Asunción, el 15 de agosto), en parte para aliviar el calor que -generalmente apagado por el frescor de los anchos muros de la Catedral-, es intenso en estas fechas.

Esta tradición parte del siglo XVII, cuando finalizadas las obras de la Capilla de la Virgen del Sagrario se realizaron ocho días de fiestas en acción de gracias, y habiendo acudido numerosas gentes de los pueblos de alrededor, era tal el calor intenso que numerosos fieles abandonaban la catedral para refugiarse en lugares más frescos –si cabe-. 

Ante tal problema, las autoridades eclesiásticas de la época ordenaron la construcción de tarimas para distribuir jarras rebosantes de aguas cristalinas provenientes de los mencionados pozos.

Referida a esta tradición existe también su propio mito o leyenda, que nos cuenta cómo hace siglos, gentes venidas de todos los pueblos de alrededor, formando un gran tumulto en esta conmemoración de la Patrona toledana, asistían a los ritos festivos y religiosos. 

Terminada la fiesta de la tarde, la multitud comenzó a desfilar lentamente fuera de la catedral, incrementando de forma notable la sensación de calor asfixiante propio de un 15 de agosto. El hijo único de uno de los asistentes a tal acto, sufrió un repentino desvanecimiento por tales calores y apreturas, creyendo todos los que le vieron que había muerto por tal y como quedó. 

Corrieron algunos de los que allí estaban a por el agua de los pozos de la catedral, que fue arrojada de forma repentina sobre el muchacho, el cual recobró el aspecto habitual de forma inmediata. El pueblo, muy dado a achacar este tipo de sucesos a la mano divina, “atribuyó el resultado a la pronta aplicación del agua, que llamaron de la Virgen, por esta causa, y por distribuirlo en la festividad mencionada”.

Hay también otra leyenda, más conocida por los toledanos, que cuenta cómo la imagen de la Virgen del Sagrario, durante la reconquista de la ciudad por Alfonso VI en el 1085, fue rescatada del pozo del claustro donde allí fue escondida para protegerla de la invasión musulmana (proveniente de la anterior iglesia visigoda que en este mismo lugar se levantaba) y a partir de aquel momento estas aguas han recreado numerosos milagros y curaciones para aquél que la consume.

2015: esta tradición vuelve a hacerse en el claustro de la Catedral, tras llevar varios años haciéndose en el exterior, en la puerta del Reloj.

http://www.leyendasdetoledo.com/index.php/articulos/70-el-agua-de-la-virgen.html

Incluyen al mausoleo hispano-romano de Las Vegas de San Antonio, en Toledo, en la Lista Roja del Patrimonio en peligro

 El mausoleo hispano-romano de Las Vegas de San Antonio, en la provincia de Toledo, ha sido incluido en la Lista Roja del Patrimonio en peligro 

www.listarojapatrimonio.org) que elabora la asociación Hispania Nostra (www.hispanianostra.org) por "el pésimo estado de conservación que presenta". 

El mausoleo hispano-romano de Las Vegas de San Antonio, en la provincia de Toledo, ha sido incluido en la Lista Roja del Patrimonio en peligro (www.listarojapatrimonio.org) que elabora la asociación Hispania Nostra (www.hispanianostra.org) por "el pésimo estado de conservación que presenta". 

Se trata de uno de los escasos mausoleos de planta octogonal conocidos en el antiguo Imperio Romano, siendo único en Hispania. 

Pese a estar declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de zona arqueológica, desde el 2 de septiembre de 2008, el sitio "se encuentra abandonado y repleto de escombros y basura", ha indicado Hispania Nostra en un comunicado. 

Publicidad "El edificio presenta graves daños por degradación, expolio y por haberse convertido en un vertedero de basuras", han señalado desde Hispania Nostra, al mismo tiempo que subrayan que cuentan con noticias de su descubrimiento desde 1871 por un informe del erudito Jiménez de la Llave a la Real Academia de la Historia, "habiendo sido documentada y excavada la cripta subterránea a mediados de la década de los años sesenta del siglo XX por miembros del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid". 

El Mausoleo representa un gran edificio monumental romano, de casi 24 metros de diámetro, de época tardía en forma de panteón de enterramiento colectivo parental, tipológicamente encuadrable en la serie de grandes edificios sepulcrales centrales, excepcional para el ámbito del occidente del imperio (de influencia oriental y del Lacio), y que continúa durante la etapa visigoda e incluso islámica y cristiana bajo medieval, asociado a un yacimiento en forma de necrópolis por la existencia al exterior tanto de otras estructuras habitacionales posteriores a la construcción y una serie de inhumaciones tanto en tumbas como fosas, de individuos infantiles y adultos.

 EUROPA PRESS. 18.01.2016 

jueves, 28 de enero de 2016

Indicios paganos en la Ermita de la Bastida, Toledo

El pasado domingo, gracias a nuestro buen amigo Santiago Cabañas, que hizo de guía, un buen grupo de personas recorrimos toda la zona deLos Cigarrales de Toledo. 

Tras dejar atrás el Cigarral del Ángel Custodio, emprendimos, hacia nuestra izquierda, una pronunciada subida, a través de un pinar, que nos llevó a lo alto de un cerro en el que se encuentra la Ermita de la Bastida. 

Una vez nos encontramos ante ella, Santi nos habló sobre la existencia de una cueva en su interior, además del rito de recoger una piedra en dicho santuario el día de celebración de la romería a esta ermita, el segundo domingo de mayo, costumbre con la que, según la leyenda popular, se cura el dolor de muelas. 

De este modo, apreciamos la existencia de dos elementos muy típicos en enclaves cristianizados, que han recibido culto en tiempos anteriores al propio cristianismo.

 Desconocemos si nos encontramos ante un caso similar, pero la cristianización de una cueva, que según cuenta la tradición cristiana era visitada por Beata Mariana de Jesús, allá por el siglo XVII, y el ritual de curación otorgado a las piedras allí existentes, nos hacen ver que, aunque este lugar no hubiera sido objeto de culto en tiempos precristianos, al menos sí podemos afirmar que existen en él elementos propios de cultos paganos; no obstante, se dice que la Península Ibérica es uno de los lugares del mundo cristiano como más reminiscencias paganas, con lo que, de este modo, nos encontraríamos ante un ejemplo más.

Cueva de la Ermita de la Bastida - Foto: ciudaddelastresculturastoledo.blogspot.com


Desde aquí recomendamos, no sólo la visita a este enclave, sino una ruta por todos Los Cigarrales y cerros que rodean por el Este, Sur y Oeste a la ciudad de Toledo, en la orilla opuesta del río Tajo.

Para finalizar diremos, ya que ilustramos la ficha con el escudo de la ciudad en la que nos encontramos, que gracias a una buena acompañante, a la que tuvimos el gusto de conocer en dicha ruta, supimos que se dice que la propia visión de Toledo, desde la zona de laErmita de la Virgen del Valle, lugar por el que igualmente cruzamos, se asemeja al águila del escudo -o más bien se podría decir lo contrario, que es el escudo el que se asemeja a la ciudad-, en la que la cola de éste sería el barrio toledano de La Cornisa, mi barrio predilecto de la ciudad de Toledo, pues es el único que verdaderamente se une a su mítico río, el de más largo recorrido en la Península Ibérica, además de por la tranquilidad que se percibe en sus calles, como si de un pueblo, dentro de la ciudad de Toledo, se tratara.

Base histórica de la Leyenda de la Peña del Rey Moro

La Peña del Rey Moro 

Al Sur de la ciudad de Toledo, cerca de la orilla izquierda del río Tajo y dominando por su mayor elevación a la ermita de la Virgen del Valle, se yergue un conglomerado de piedras graníticas que por sus formas caprichosas se ha hecho más famoso que otros muchos que hay en sus cercanías. 

Se trata de la llamada "Peña del Rey Moro", conocida así porque vista desde su cara oeste presenta un perfil, de gran parecido por cierto, de una cabeza humana tocada con un turbante, en actitud que semeja no querer perder de vista a la Imperial ciudad. 

Dice la leyenda que su presencia en este sitio no obedece, como podría creerse, a un capricho de la Naturaleza, sino a la voluntad de un hombre. Hombre muy concreto, pues incluso se aflade cómo se llamaba tal personaje: el rey o caudillo de la secta almorávide, Yusuf ben Tasufín. Según el relato tradicional, este rey sintió un gran dolor cuando Toledo cayó en las manos cristianas, ganado al rey de la taifa local por el conquistador Alfonso VI. Y aprovechándose del poderío creciimte de su imperio, que se desarrollaba pujante en el norte de Africa, decidió cruzar el Estrecho con su ejército y reconquistar a Toledo para los musulmanes, sus dueños durante trescientos años. 

Pero a pesar de su esfuerzo impresionante, los resultados fueron negativos, tanto por la situación estratégica y la fortaleza defensiva del peñón como por el esforzado ardor que demostraban sus habitantes. y así, cuando su ejército, ya desmoralizado por la derrota y el fracaso de sus asaltos, estaba ya planeando la retirada, el rey se sintió enfermo. 

Pero deseoso de no abandonar a Toledo hasta conquistarla, pidió que se le excavara una tumba a la vista de la ciudad. Así se hizo en lo más alto del macizo rocoso; y junto a su sepulcro se eirigó una tosca estatua de su cabeza, para eterno recuerdo de cómo los reyes almorávides saben cumplir sus promesas.

Ciertamente, las apoyaturas físicas de la leyenda existen y están a la vista de todos. El bloque pétreo donde se excavó su sepultura -que aun hoy muestra una extraña talla en su cara superior, a modo de nicho de regular tamaño- y la representación de una cabeza con turbante están casi juntas, aunque en la realidad tengan poca relación. 

El sepulcro antropomorfo cavado en la roca es, probablemente, uno más de los que se encuentran repetidos por toda la provincia y cercanos a él hay otros, muy conocidos aunque algunos hayan sido cubiertos hace años, en ,,1 castillo de San Servando, de los que dos están bien visibles en el exterior de sus muros, próximos a la puerta principal ya la torre de! homenaje. 

Según el conde de Cedillo, que estudió las muy numerosas tumbas de este tipo existentes en Las Ventas con Peña Aguilera yen Malamoneda (1), su fecha más probable es altomedieval, seguramente entre los siglos XII y XIII; estimando que su existencia debe vincularse siempre a enterramientos religiosos cristianos, pero nunca de origen musulmán. 

En cuanto a la peña con aspecto de cabeza humana, cualquier  geólogo puede dictaminar que se trata de un conglomerado de piedras de gneis de forma caprichosa, redondeadas por la erosión milenaria, como las que abundan en Cuenca; o, sin ir tan lejos, en las cercanías de la famosa Peña. 

Basta un poco de buena voluntad y algo de imaginación para reconocer entre sus tortuosas conformaciones a cualquier figura o cualquier tema más o menos parecido al peñasco, a veces con una similitud realmente asombrosa. Sin embargo, la leyenda tiene sus motivos, y motivos ciertamente cercanos e históricos al hecho que relata y fantasea. 

Y estos motivos incluyen, tanto a la historia real de acontecimientos allí sucedidos, como a la historia de las ideas que allí debieron nacer. Cuando el 25 de mayo de 1085, el rey Alfonso VI tomó Toledo, la noticia se extendió rápidamente por los tres continentes donde se extendía el imperio musulmán, llenando de pesadumbre y vergüenza a sus hombres y afectando a sus principales dirigentes. Pues Toledo, aunque fueran pocos los años que fue independiente bajo el mando de los Beni D·il Nun, había alcanzado gracias a éstos una gran fama como sede de la cultura, las artes y las ciencias, bien conocida de todo el mundo de habla árabe. 

Sus poetas, sus literatos, sus científicos eran famosos y varios lo son todavía; recordemos solamente a Ibn Wafid, el sabio botánico y médico, o a Al-Zarquiel, astrónomo de fama mundial en su época, que hizo que las tablas astronómicas redactadas por él se extendieran por Europa, basadas por cierto en el meridiaño de Toledo; y cuyas clepsidras o relojes de agua han elevado más aún su fama de ingenioso hombre de ciencia. 

Por tanto, el imperio almorávide que se había formado en el Atlas africano y que se encontraba a comienzos del XII en plena expansión, recogió la llamada que le hicieron los demás reyes de taifas de AlAndalus para acudir en su SOCOITU, con numerosas y fanatizadas tropas decididas a restablecer el antiguo poderío musulmán en España y, como hecho que le daría fama imperecedera, reconquistar la antigua capital visigoda, famosa por su fortaleza y su histoIÍa.

Varias fueron las batallas y los asedios que padeció Toledo, de las  que .los Anales Toledanos Primeros (2) recogen cuatro, y otro más figura en la Crónica de Alfonso VII (3). Es de suponer que éstos serían los más destacados, pero sin duda muchas incursiones menores serían frenadas desde las fortalezas existentes al sur de la ciudad, quedando en razzias de efectos más localizados y que no llegaron a divisar los muros de la antigua Tulaitola. 

Especialmente en el año 1139, en que tras de porfiada lucha se tomó por Alfonso VII el fuerte castillo de Oreja, mientras los musulmanes que acudieron en su socorro hubieron de desandar su camino que pasó junto a Toledo, pudo muy bien ser el origen y la base histórica del relato que enalLece la figura de un rey almorávide. Este es pues el sentido último de esta leyenda: reflejar poéticamente y de forma accesible a todos, el decidido empeño musulmán para rec uperar una de sus joyas mejores. 

Empeño siempre frustrado por la fortaleza de Toledo y la energía decidida de sus defensores, en aquella ocasión dirigidos precisamente por una mujer, la reina que, sustituyendo a su marido ausente, supo infundir sin duda mayor energía y valor en sus soldados 

http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2014/02/files_anales_0019_05.pdf

miércoles, 27 de enero de 2016

Toledo, la Roma española

TOLEDO,LA ROMA ESPAÑOLA.


Vamos a derribar uno de los mitos toledanos más arraigados, el de «la ciudad de las siete colinas»

ANA PÉREZ HERRERA


Hoy nos enfrentamos al reto de derribar uno de los mitos toledanos más arraigados: «el Toledo de las siete colinas». A lo largo de los años, todos hemos escuchado y leído que la Ciudad Imperial tiene el mismo número de alturas que la Ciudad Eterna, pero pocos han estudiado y clarificado dónde estaban ubicadas. El motivo principal es que, en realidad, no hay siete colinas en «Toletum», sino nueve.

Esta confusión probablemente provenga del apodo que, desde antiguo y en diferentes épocas, se le ha dado a la Ciudad Imperial: «la Roma Española». Pero la razón por la que los escritores y estudiosos le dieron ese nombre fue que a Toledo siempre se la ha considerado la ciudad más importante del catolicismo mundial después de Roma; la capital Primada de España; la urbe con más edificios religiosos en su seno tras la metrópoli capitolina.

El primero que nombra a Toledo como la Roma Española es Tirso de Molina en su obra Los cigarrales de Toledo: «Roma segunda y corazón de España»; también, en el mismo siglo XVII, el conde de Mora la compara con Roma; después, son Sixto Ramón Parro y Gustavo AdolfoBécquer los que utilizan igual apelativo en diferentes momentos de su obra. Todo esto unido es, sin duda, lo que hizo que el error derivara en costumbre.

Pero pasemos, ahora, a comentar los lugares donde se ubican esas nueve colinas, los nueve promontorios, los altozanos en los que se subdivide la roca toledana. Para esto, debemos comenzar por imaginar la ciudad desprovista de edificios y visualizar correctamente las alturas. También es importante dejar claro lo que entendemos por colina, que sería –ni más ni menos– un lugar elevado desde el cual ya solo podremos descender en cualquier dirección que tomemos. Visto esto, tendríamos las siguientes:

1- El Alcázar; 2- La zona central de la calle Sillería; 3- La parte superior de la cuesta del Can; 4- La parte central de la calle de la Plata, con prolongación hasta el final del callejón sin salida de los Husillos; 5- El final, sin salida, de la calle Instituto; 6- San Román,delante de la puerta de la iglesia y coincidente con el altar mayor de la iglesia del convento de S. Clemente El Real; 7- La confluencia delcallejón de Esquivias con el de las Siete Revueltas; 8- El cerro de la Virgen de Gracia; y, por último, 9- S. Cristóbal (Montichel), en la parte más alta de su callejón.

Las peculiaridades de estos nueve enclaves son muy interesantes.

Por ejemplo, el hecho de que S. Román sea la más alta. A pesar de que su cota y la del Alcázar coincidan (548 m.), comprobamos –al entrar al museo del Ejército– que la primitiva alcazaba de los Trastamara se yergue a partir de una cota bastante inferior a la del actual edificio, elevado este artificialmente sobre las fortificaciones más antiguas, lo que ha implicado un error en el cálculo de su cota real. Otra curiosidad es poder observar, todavía hoy, la roca viva en dos de las colinas: Montichel y cerro del Can, sobresaliendo indemnes a la acción del hombre. Y además, al final del callejón de las Siete Revueltas y en el antiguo patio de Telefónica, en la calle de la Plata, tenemos dos de los pocos patios elevados (1’5 m.) sobre el nivel de la vía que hay en Toledo.

Algo que sabemos con seguridad es que las dos más altas (Alcázar y S. Román) ya en época romana dieron fundamento a la distribución de agua potable dentro del casco histórico, delimitando las vertientes más importantes y significativas con sus caídas hacia los diferentes puntos cardinales: hasta una llegaba el agua a través del acueducto, y la otra servía como distribuidor principal de las zonas norte y oeste, haciendo ya a Toledo una ciudad perfectamentehabitable, por lo que al suministro de agua se refiere.

Tenemos, además, cinco pequeñas prominencias (menores de un metro de altura) que en algunos casos han sido llamadas colinas, pero que, desde mi punto de vista, no merecen tal nombre; aunque tres de ellas ya fueron registradas como tales en el primer cuarto del siglo XX por el topógrafo y sismólogo Alfonso Rey Pastor, en una época en que los aparatos de medición daban cotas diferentes a las actuales.

Son las siguientes, comenzando por las tres de Rey Pastor: 10- La zona media del callejón de S.Justo (antiguo de la Divisa); 11- La explanada del seminario; 12- El final del callejón de Córdova; 13- La parte alta de la calle Cárcel del Vicario; 14- Roca Tarpeya.

Para terminar, si tenemos en cuenta que dos de la nueve colinas (el cerro de la Virgen de Gracia y la calle Sillería) son prominencias que no se elevan sobre su rededor más de dos metros, podríamos volver a considerar que Toledo tiene siete colinas importantes, con lo cual daríamosgusto a todos y habría para elegir… siete, nueve, doce o catorce colinas en nuestra ciudad. Opten ustedes, que las habitan y recorren, por el número que prefieran.

Publicado por SONIA BARJA el agosto 25, 2014 a las 6:33pm

Los batanes: Ingeniería hidraúlica musulmana

LOS BATANES



El uso del agua (junto al viento) se utilizó como fuerza mecánica tanto para los molinos como para la preparación de la lana.


Estos últimos, llamados batanes, utilizaban la rueda o noria para generar movimiento y mover, alternativamente. dos grandes mazas que golpeaban la lana para que perdiera apresto y liberarla de grasa para dejarla mucho más suave y tupida.

De origen posiblemente andalusí fueron habituales en la Edad media en ambos territorios.




http://biombohistorico.blogspot.com.es/2013/09/los-batanes.html

lunes, 25 de enero de 2016

La Mozarabía de Toledo

Tras la invasión musulmana del año 711, Toledo quedó sometido al emirato (726-729) y luego al califato cordobés (729- 1031), aunque con guerras frecuentes. Posteriormente sería independiente bajo la taifa beréber de los Zennun, arabizados como Du-l-Nun, etapa esta última de gran apogeo cultural, especialmente bajo el reinado de al Mamum, conocido literariamente como Alimenón.

La mozarabía toledana

Denominamos mozárabes –«mu-ahid»– a los integrantes de las numerosas generaciones de cristianos que, desde el año 711 hasta la reconquista de la ciudad por Alfonso VI (1085) –trescientos setenta y cuatro años–, vivieron en Toledo. A este respecto hay que recordar un hecho. A diferencia de lo ocurrido en Córdoba durante el siglo IX, en la etapa llamada de los mártires cordobeses, en Toledo no existió una persecución semejante. Los mozárabes toledanos continuaron habitando en su ciudad, conservando su fe y sus viejas iglesias construidas en tiempos visigodos. 

Esas son las denominadas «iglesias mozárabes», viejos templos de la época visigoda y de estilo visigodo, pero no de estilo mozárabe: San Lucas, Santas Justa y Rufina, San Sebastián, San Marcos, San Torcuato y Santa Eulalia. Sin embargo, sería más correcto y evitaría muchas confusiones, denominarlas, no «iglesias mozárabes», sino «iglesias de mozárabes», ya que ni fueron nunca, ni son, iglesias de «estilo mozárabe». Tal modalidad arquitectónica nunca se conoció en Toledo –Caviró, B., 2007, Influencias andalusíes en el arte cristiano castellano-leonés, en Patrimonio, Fundación del Patrimonio de Castilla y León,nº 27–.

Las iglesias mozárabes, llamadas también «de repoblación» o «fronterizas», son únicamente las nacidas al socaire de la emigración, forzada por las persecuciones de los cristianos cordobeses, que se trasladaron hacia el norte de la Península. Emigración favorecida por el hecho de la «presura», emanada de una disposición de Alfonso III, con vistas a la necesaria repoblación de los territorios reconquistados. Mediante ella, la simple posesión continuada de un territorio se transformaba en propiedad. Las pequeñas iglesias construidas por los cristianos emigrados de Al Ándalus respondieron a un estilo artístico nuevo, diferente, en el que ciertos elementos de la arquitectura andalusí, como el arco de herradura, se utilizaron de forma sistemática. Esta modalidad arquitectónica –último ejemplo de nuestro prerrománico–, nacida por las razones expuestas, es la llamada comúnmente mozárabe, «fronteriza» o «de repoblación». 

Al ser otras las circunstancias vividas a lo largo de siglos por los mozárabes toledanos, en Toledo se desconoció el estilo mozárabe. Las llamadas iglesias mozárabes toledanas fueron en un principio de estilo visigodo y, al reconstruirlas, después de la reconquista, a partir del siglo XII, se utilizó el estilo mudéjar, como hoy todavía podemos advertir.

La denominación de mozárabes no se debe a su estilo arquitectónico, sino a la calidad de sus feligreses. Rehabilitada la silla primada de Toledo en 1086 por el papa Urbano II, los primeros arzobispos no fueron, sin embargo, mozárabes, sino francos: Bernardo de Sedirac (1086-1124), Raimundo de Sauvetat (1124?-1152), Juan de Castellmorum (1152-1166) y Cerebruno de Poitiers (1166-1180)1 . 

Todos ellos condicionados por Cluny y por Roma. En esta época los cargos más importantes de la clerecía toledana estaban vetados aún para los mozárabes. Como excepción, Juan de Castellmorum designó arcediano a Nicolás b. ´Abdallah y posteriormente a Domingo al-Poli-chení. Los siguientes arzobispos ya no fueron francos, pero tampoco mozárabes: Pedro de Cardona (1181-1183), Gonzalo Pérez (1182-1191) –hermano del primer maestre de Calatrava, don Martín Pérez de Siones–, Martín López de Pisuerga (1192- 1208)–contemporáneo del califa almohade Ya´qub b. Yusuf–, Rodrigo Jiménez de Rada (1209-1247), el gran historiador –Historia de rebus Hispaniae–, Juan de Medina de Pomar (1248), Gutierre Ruiz de Olea (1249-1250), Sancho, infante de Castilla –hijo de Fernando III y Beatriz de Suabia– (1251-1261), Domingo Pascual (1261-1265), Sancho de Aragón (1266-1275) –hijo de Jaime I el Conquistador y sobrino de Alfonso X el Sabio– y Fernando de Covarrubias (1276-1280). 

El siguiente arzobispo de Toledo, en el último tercio del siglo XIII, fue ya el primer primado mozárabe, Gonzalo Pétrez (1280-1299). Eran los tiempos de Alfonso X el Sabio (1252-1284) y de Sancho IV el Bravo (1284-1295). Y, en Al- Ándalus, se había iniciado la dinastía nazarí. A partir de 1085, con la reconquista de la ciudad por Alfonso VI, la situación de la mozarabía toledana empezó a cambiar.

Tenía que integrarse en la nueva circunstancia. Es cierto que no había perdido su fe, pero la población mozárabe se hallaba totalmente condicionada por la secular cultura islámica en la que se había visto inmersa, hecho que se reflejaba en sus nombres y en sus documentos, escritos en árabe. En cuanto al clero mozárabe su posición, al principio, fue delicada, ya que sobre él pesaba el sambenito de «la superstición toledana», debido a su defensa del viejo rito mozárabe, frente a la gran reforma gregoriana exigida por Roma. 

La integración del colectivo mozárabe toledano, a partir de la reconquista, se vio beneficiada, sin embargo, por el Fuero o Charta Firmitatis, que le concediera Alfonso VI el 19 de marzo de 11012 , y con la tolerancia para que pudiera regirse por el antiguo Liber Judicum o Fuero Juzgo. El hecho podría explicar la designación de un mozárabe, Sisnando Davídiz , como gobernador toledano. Sin embargo tal integración fue de gran complejidad, debido en parte a la disparidad del grupo mozárabe. 

A este respecto hay que tener presente el texto de Ibn Bassam –comienzos del siglo XII–, en el que se alude a la conversión al cristianismo de los musulmanes toledanos «más estúpidos», según él, que estaba teniendo lugar. Estas conversiones, contrarias a la obligación de emigrar de todo territorio infiel impuesta por el Islam a sus fieles, vinieron a engrosar el colectivo mozárabe sin grandes problemas, ya que, tanto los viejos mozárabes como los musulmanes toledanos convertidos al cristianismo, habían convivido durante siglos en un Toledo arabizado. 

Esa relativa cohesión y tolerancia se puso claramente de manifiesto ante el peligro almorávide y el almohade.Tal población mozárabe empieza a salir del anonimato a partir del siglo XII, como advertimos en numerosos documentos dados a conocer por expertos investigadores. Entre otros recordemos a González Palencia –Los mozárabes toledanos en los siglos XII y XIII–.

Por otra parte, en la rica colección documental de Salazar y Castro, de la Real Academia de la Historia, muchos documentos nos han permitido aclarar importantes incógnitas que se vienen arrastrando desde hace siglos. Gracias a las fuentes, hemos podido obtener ciertas genealogías netamente mozárabes, como la de los Cervatos3 , la de los Ben Furón, señores de Ajofrín4, la de los Lampader, la de los Salvadores, la de los Ambrán, etc. Y asimismo la de los Illán5 , antepasados de nuestro primer arzobispo mozárabe toledano, Gonzalo Pétrez «Gudiel». 

Partiendo de una primera endogamia mozárabe que, pasado cierto tiempo, fue mitigándose, hay que hacer una primera referencia a los Lampáder, linaje emparentado con los Illán –y, por lo tanto, antepasados también del arzobispo Gonzalo Pétrez–, de enorme interés por tratarse asimismo de antepasados de Fernando el Católico.

Desde comienzos del siglo XII, los Lampáder figuran en los documentos. Sus nombres árabes, con distintas grafías, evidencian su pertenencia a una mozarabía cuyo nivel social permite hablar de un patriciado mozárabe que, poco a poco, va alcanzando mayor protagonismo en la sociedad toledana. Un Abdelaziz b. Lampáder o Abu al Asbag b. Lampáder figura en 1125 como alguacil alcalde en el testamento del presbítero Mair Abdelaziz b. Sohail.6 Y Aben Lampáder, indudablemente el mismo, confirma un privilegio real en 11297 .

Según Molénat, este Abu al- Asbab ‘Abd ‘Aziz b. Attaf b. Lampáder, hijo de Ataf b. Lambazár, es equivalente a un primer Pedro Suárez, documentado en 11468 , antepasado de los llamados Toledo, Suárez de Toledo o Toledos de San Antolín,cuyas casas principales, con sus armas en la portada, podemos ver parcialmente conservadas en el Convento de Santa Isabel. Esteban Aben Lampáder, según Julio González, fue hijo del anterior. 

Los documentos vuelven a revelar su posición destacada en la sociedad toledana de la primera mitad del siglo XII, como la de su padre, al testificar en 1138 en la división de los bienes arzobispales de la iglesia de Santa María de Toledo, entre la mesa arzobispal y la de los canónigos –mesa capitular–, en tiempos del arzobispo don Raimundo de Sauvetat. 

Ese mismo año testifica en la donación que doña Berenguela, mujer de Alfonso VII, hace a la iglesia de Toledo y al cabildo, del diezmo de la moneda que se fabricara en la ciudad. Hijo de Esteban b. Lampáder fue Melendo b. Lampáder quien contrajo primeras nupcias, en 1142, con una hija de Illán Pétrez de San Román, hermana de Esteba Illán. Poco después confirmaba un privilegio real. Posteriormente casaría con María Peláez, hija de Pelayo Pérez de Frómista y Balencia. 

Primeramente Melendo b. Lampáder ostentó el cargo de zafalmedina, con poderes judiciales –1151–, según testifica en la donación que hace Alfonso VII al arzobispo don Raimundo y a sus sucesores, de la mitad de un molino en el Tajo, junto a la Bab al Portel o puerta del Portillo, interviniendo también en el litigio sobre el molino de San Servando –1154–. 

Después fue alcalde de los mozárabes según demuestra la confirmación de privilegios con este título, mientras Pedro Díaz lo era de los castellanos. Melendo b. Lampáder, documentado como tal, aparece en diversos textos entre 1166 y 1179, época en la que Toledo había pasado ya a poder de Castilla, bajo Alfonso VIII, con el apoyo de los Lara. 

Su calidad de mozárabe queda subrayada por sus firmas en árabe. Vemos el nombre de Melendo en 1175 confirmando las concesiones hechas anteriormente por Alfonso VII y Sancho III, que eximían al monasterio de San Clemente de la jurisdicción del arzobispo toledano, sometiéndolo a la Orden del Císter. Sus últimas actividades como alcalde de mozárabes nos lo muestran confirmando la donación, otorgada por Nuño Pérez de Lara y su esposa Teresa, a la catedral y al arzobispo Cerebruno, de la mitad de Alcabón y del palacio que tenían en Toledo, junto al Alcázar, así como la declaración de protección, por parte de la reina Leonor, de la capilla que sería posteriormente denominada de Santo Tomás de Canterbury en la Catedral –que al parecer se construyó en el lugar ocupado actualmente por la Capilla de Santiago o de don Álvaro de Luna– y de sus propiedades en Alcabón. Según los Anales Toledanos, el alcalde don Melendo Lampáder murió en mayo de 1181.

BALBINA C AVIRÓ M ARTÍNEZ ARTÍNEZ 
Correspondiente 
http://realacademiatoledo.es/el-linaje-y-las-armas-del-arzobispo-toledano-gonzalo-petrez-lgudielr-1280-1299-por-balbina-caviro-martinez/

Textos para comprender los jardines islámicos

TEXTOS PARA COMPRENDER LOS JARDINES ISLÁMICOS. LOS POEMAS FLORALES

“¡Oh, habitantes del Al-Andalus,

que felicidad la vuestra al tener aguas, sombras, ríos y árboles¡

No existe el jardín del Paraíso sino en vuestras moradas

Si yo tuviera que elegir, con éste me quedaría.

No penséis que mañana entraréis en el Infierno;

¡no se entra en el Infierno después de haber vivido en el Paraíso!


Era tal el amor que tenían los musulmanes a sus jardines que en el siglo XI surgió un nuevo género literario que hacía poesías en torno a ellos conocido como rawdiyyat (de rawd, ‘jardines’ en árabe) o nawriyyat, si se refería específicamente a las flores.

El poeta más destacado en este género fue el valenciano Abu Ishaq Ibrahim Ibn Jafaÿa de Alcira (1058-1138), al que llamaban al-Ÿannán ("El Jardinero o el amante de los jardines).

Sus obras son cortas composiciones que hablan del jardín y los sentimientos que le producen, mucha veces relacionándolo con lo amoroso (lo cual es habitual en la lírica islámica).


Os dejo con algunos de ellos

“El jardín era un rostro de una blancura resplandeciente, la sombra una cabellera negra, y el agua del arroyo una boca de hermosos dientes.”.

“El árbol con su acequia es como una hermosa con el talle aprisionado por un cinturón”

“Ráfagas de perfume atraviesan el jardín cubierto de rocío
cuyos costados son el circo donde corre el viento...
Yo enamoro a este jardín donde la margarita es la sonrisa;
el mirto, los bucles,
y la violeta el lunar”

“Era un caballo alazán con el cual se encendía la batalla como un tizón de coraje

Su pelo era del color de la flor del granado; su oreja, de la forma de la hoja de mirto”


http://seordelbiombo.blogspot.com.es/2011/12/oh-habitantes-del-al-andalus-que.html

domingo, 24 de enero de 2016

Los arqueólogos descubrieron un desagüe de época romana en el remonte de Safont (Toledo)

Los trabajos arqueológicos que estaban a punto de finalizar también han sacado a la luz restos del muro exterior del convento de San Pablo.

A comienzos del pasado mes de febrero las máquinas excavadoras volvieron a trabajar en la zona del remonte de Safont (Toledo). Muchos pensaron que se reanudaban las obras de la futura escalera mecánica, pero lo único que se retomaron fueron las catas arqueológicas en la zona, que en un primer momento sólo habían rastreado un 80% de la superficie del proyecto. 

Foto: Yolanda Lancha.

El Ayuntamiento pretende que el remonte de Safont sea uno de los principales accesos al casco antiguo de Toledo.

De esta forma, actuando sobre un 20% de la dimensión de las obras, finalmente los trabajos de prospección han confirmado la sospecha de la existencia de dos focos arqueológicos, uno correspondiente a los restos del antiguo muro exterior del convento de San Pablo del Granadal, cuyas ruinas están anexas a la zona de obras, y otro de mayor antigüedad como es el caso de un posible desagüe de la época romana, similar al que se puede encontrar junto a la Puerta del Sol, y que se sospechaba podría salir a la luz al haber otros restos parecidos tanto en la zona de Doce Cantos como frente a San Juan de los Reyes.

A falta del pertienente informe de Patrimonio, nada hace pensar que el hallazgo de estos restos ponga en peligro la realización tanto de las escaleras mecánicas soterradas de Safont como de su ascensor. Las catas arqueológicas han sacado a la luz parte de estas dos estructuras y, a tenor de actuaciones pasadas y similares en otras zonas de la ciudad -cambio del firme de la antigua calle Alféreces Provisionales, por ejemplo- todo hace pensar que se procederá a la catalogación de los restos, el estudio de su incorporación o no a las obras para poder ser contemplados y, en el caso de ser éste negativo por su elevado precio, el debido cubrimiento de los restos para evitar su deterioro.

Basándose en el modificado del proyecto licitado esta misma semana por la Consejería de Fomento, la zona donde han aparecido ambos restos se encuentra aproximadamente en el lugar en donde se piensa levantar el ascensor del remonte. El elevador, que en un principio iba a ir soterrado y que ahora irá anexo al remonte, es una de las piezas claves en el abaratamiento de la obra -ahora sale a licitación por 2 millones de euros frente a los 6,4 que figuraban en el concurso inicial-, por lo que se tendrá que estudiar si se desplaza ligeramente o si se puede trabajar en la zona sin peligro de afectar a los restos.

http://www.labitacoradejenri.blogspot.com.es/#uds-search-results

Base histórica de la Leyenda de La Mujer del Arquitecto

La Mujer del Arquitecto

Tiene como objeto esta leyenda la reconstrucción del puente de San Martín, costeada por el arzobispo toledano don Pedro Tenorio, excelente mecenas de su época y digno antecesor del cardenal Lorenzana en cuanto a estas actividades constructivas.

Según el relato tradicional, el arquitecto encargado de reconstruir el arco roto del puente sufrió un error en sus cálculos, error que advn:tió muy poco antes de retirar la cimbra que sostenía a la parte rehecha del viaducto. Y la consecuencia de su equivocación era grave, pues según sus nuevos estudios, al quitar la cimbra todo el arco se vendría abajo, arrastrando quizá al resto del puente.

Era de temer, con bastante fundamento, que este fracaso constructivo acarreara al menos su ruina profesional, si es que no le producía otras consecuencias de tipo personal más graves aún. Su descubrimiento le produjo tal desasosiego, al no dar con la solución de su error, que apenas dormía ni se alimentaba, lo que naturalmente advirtió su esposa. No quería disgustar a ésta, pero ante su insistencia afectuosa, acabó por revelarle su error.

Y ella, con gran astucia femenina, ideó una solución inu~tada: una Hoche tormentosa, en que los nubarrones cubrían el cielo y apenas dejaban divisar a los objetos más cercanos, se disfrazó y acudió sola junto al estribo del puente donde la cimbra se apoyaba.

Encendiendo una antorcha, prendió fuego a la cimbra que, bien seca, se quemó rápidamente y cayó, a la vez que el arco al que sostenía, antes de que los vecinos, resguardados en sus casas, pudieran impedirlo ni tampoco descubrir a la verdadera causante. El ruido del hundimiento atrajo, por fin, a los habitantes más cercanos.

No viendo a nadie por los alrededores y como ninguno podía suponer un incendio voluntario, se atribuyó a una exhalación atmosférica, sin culpa de nadie ya que el error sólo era conocido del alarife y de su decidida esposa. Era natural que le encargaran otra vez la obra al mismo arquitecto. Sabiendo la causa de sus cálculos equivocados, rectificó su proyecto y lo rehizo, ya en debida forma y con tal solidez, que el puente ha  resistido sin apenas síntomas de vejez durante cuatro siglos, y puede utilizarse hoy perfectamente,

Añaden los relatores del suceso, encabezados por cierto por el propio biógrafo del prelado, Eugenio de Narbona, que la tranquilidad recobrada por el arquitecto no era en cambio compartida por su esposa, acosada por el remordimiento y que acabó por confesar su acción al mismo arzobispo y los motivos que la habían llevado a incendiar la cimbra; mostrándose dispuesta a acatar el castigo que el prelado dispusiese,

Pero éste, viendo que sólo el amor a su marido la había guiado, no sólo la perdonó, sino que asombrado de su valor mujeril, ordenó esculpir su imagen en la misma clave del arco restaurado, como perdurable recuerdo de una esposa tan abnegada y decidida. Y allí sigue, en la cara aguas arriba del viaducto, una figura vestida con largos ropajes que es, se dice, la atrevida consorte del anónimo arquitecto toledano.

Es un hecho histórico que el puente de San Martín, cuya fecha de construcción se ignora todavía, fue cortado en 1368 por los mismos vecinos de la ciudad (1), estando Toledo cercada por los secuaces del bastardo Trastámara, quienes en su intento de penetrar y conquistar a la ciudad, habían ya casi forzado el torreón exterior. Para cortarlo arrancaron las claves del arco, con lo cual, aunque no todo él se vendría abajo, quedó interrumpido el paso y fracasado el ataque del futuro rey Enrique II.

La reconstrucción (2) del arco fue costeada por el arzobispo don Pedro Tenorio y, aunque no fuera mucha obra, debió ofrecer grandes dificultades para colocar la cimbra bajo el arco mayor, apoyada en ambas orillas de una corriente normalmente caudalosa y rápida; ya que de los cinco arcos que tiene el puente, el río sólo pasa habitualmente por debajo del mayor y central de los cinco.

 Semejante obra en madera, utilizando lógicamente vigas de longitud muy superior a la normal, debió asombrar a los toledanos que la presenciaran, ya al comenzar el reinado de Enrique nI (1390-1406). Si se quemó o no tal andamio es algo que desconocemos, aunque lo relata Narbona (3); pero tal vez existiera el temor de que tal accidente tuviera lugar, temor que al final se transformó en tan bella leyenda toledana.

En cuanto a la prueba que algunos historiadores presentan de tal relato, o sea, la imagen de la esposa del arquitecto tallada en la clave del arco, fue al fin comprobada -y no aceptada- por el meticuloso don Sixto Ramón Parro (4), dejando claro que tal escultura representaba simplemente a un arzobispo, revestido de pontifical y con su consiguiente mitra.

En su opinión, representa al propio don Pedro Tenorio, aunque no se puedan estudiar bien los detalles, tanto por la altura cqmo por estar corroída la piedra, expuesta en la cara que mira al río por la inclemencia del tiempo durante tantos años.

http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2014/02/files_anales_0019_05.pdf

sábado, 23 de enero de 2016

Los pilares de la tierra. Callejón de Esquivias nº 1, Toledo

Bóvedas rebajadas, estructuras aparentemente abrumadas por la carga que soportan. Líneas baídas de ladrillo templado al fuego. Fuerza de gravedad que lucha por desmoronar la obra de fábrica, fuerza engañada por la pericia del hombre que hace sostén del caer.

La disposición constructiva de los edificios del casco histórico de Toledo suele incluir, de forma muy habitual, sótanos abovedados en la parte baja de los mismos. Esta forma de construir surge por diversas razones.

La primera de ellas, y la más lógica, es la necesidad práctica de conseguir un mayor espacio habitable, para usos de almacenaje (bodega, despensa, …), por las condiciones térmicas moderadas y estables que proporcionan estos espacios, para alojar caballerías al modo de un “garaje” de nuestra época, y a veces, como consecuencia de la necesidad, para dotar al edificio de espacios habitables adicionales. 

Otras razones, de este modo de construir, son plenamente técnicas: dotar al edificio de lo que hoy llamamos “cámara sanitaria”, con la intención de mejorar la salubridad del edificio, creando un espacio ventilado bajo la zona vividera que atenúe la acción de la humedad del terreno. 

La disposición abovedada, ejecutada la mayoría de las veces con fábrica de ladrillo, no es un mero capricho estético, la humedad del terreno lleva a la ruina los sótanos cubiertos con forjados de madera, pudrición y ataque de xilófagos son enemigos implacables de la madera dispuesta bajo rasante. Al igual que comentábamos en su momento la disposición constructiva de las salas de vistas en las cubiertas, necesitamos elementos y disposiciones constructivas que aúnen resistencia portante y estabilidad material ante el ataque del agua. 

Un arco de descarga o una bóveda ejecutada en obra de fábrica es ideal para cubrir un espacio subterráneo, sostener los empujes del terreno sobre las paredes del sótano, llevar las cargas del edificio a la cimentación y dotar a la vivienda de un suelo de planta baja nivelado, seco y firme. Con objeto de asegurar la adecuada ventilación de estos espacios se abrían troneras a las calles y sobre todo a los patios interiores de las casas.


Entre las actuaciones realizadas por el Consorcio, dentro del Plan de Rehabilitación de elementos comunes en edificios vecinales, se encuentra la intervención en el sótano abovedado del inmueble del Callejón de Esquivias nº 1. 

Los trabajos realizados en este edifico han supuesto, además de la rehabilitación del sótano, la recuperación de la traza original del patio, la eliminación de goteras en los corredores altos, la instalación de canalones y bajantes de acero zincado, la ocultación de cableados y la mejora estética del cuarto de contadores para las instalaciones de acometida.

por Jose María Gutiérrez Arias
http://www.consorciotoledo.org/los-pilares-de-la-tierra-callejon-de-esquivias-no-1/

La historia mágica del Toledo Oculto

Descubrir el fantástico mundo de misterio que se encierra en la historia del Toledo mágico os abrirá una puerta hacia la comprensión de muchos aspectos de la magia ritual.

La verdadera Puerta de Bisagra de Toledo (y II)

Veamos ahora a cuál de las Puertas son referibles estas circunstancias que afirman su principalidad.

Importancia.-Las plantas de la Puerta de Bisagra y del Postigo de la Granja, que acompafio, nos demuestran la enorme superioridad de la primera. Vano intento es exagerar las defensas de la otra como alguien pretende, pues el siguiente cuadro comparativo de las cuatro Puertas de la ciudad no deja lugar a dudas: 


ANCHURA DE LOS ARCOS DE PASO 

Bisagra ...................................................3,35 m. 
Cambrón... . ............. ... ........ . . .. . . . . . 3,25" 
Alcántara............................................ . . 2,55" 
Postigo de la Granja.. ........... . .. .. . .. ... 2,50"

LONGITUD TOTAL DEL PASO 

Bisagra. . . . . . . . . . . . .. ................. 15,50" 
Cambrón.. .. .... .. .. .... ................... 18,15 • . 
Alcántara. . . . . . . . . . . . .. .., ............ . 
Postigo de la Grdllja . . . .. . .......... '. 8,20 " 



ESPESOR DE LOS TORREONES 

FLANQUEANTES y LATITUD TOTAL DEL BALUARTE


Bisagm .......................... .... 4,25 ". ..... 13,50 m
Cambrón.............................. 3,90 ". ,.... 12,95 "
Alcántara ... ............ ............2.80 " .......10,.50 "
Postigo de la Granja ........... 2,65 " ..... 10,.35 ".. 


Emplazamiento.-

Próxímas ambas puertas (sólo separadas un,os ochenta metros) su emplazamiento es bien distinto. La de Bisagra da cómodo y fácil acceso a la ciudad por el principal ca .. , mino que a ella conduce; el cual no ha podido variar fundamentalmente por no consentirlo la topografía de aquellos lugares; hasta el punto de que entre la citada puerta y las de la Cruz y de la Herrería hubo de ser elevado el camino artificialmente.

Aparte de esto la importancia de la Puerta confirma la del camino, como la de éste explica la de 13 Puerta. La inalllamada Antigua se halla en cambio dando frente ala . Vega baja, y ofrece con relación a la verdadera undésnivel enop,;, me, acentuado antes por estar el terreno más elevado a la derecha· de ésta, como puede apreciarse por el corte verificado junto. al . abrevadero que allí existe actualmente. 

Esta elevación y la gran pendiente producida por ella constituía una verdadera separación u obstáculo entre ambas, acentuado por el cementerio que existía «a la Puerta de la Ciudad •. Ampliada la obra de restauración de la Puerta de Bisagra con la plaza de armas (cuya puerta exterior se apellidaría nueva dando origen a la confusión) y allanado el terreno a su derecha, por allí se encontró fácil bajada a la Vega que sustituyese a la proporcionada por el Postigo de la Granja, que así pudo ser tapiado e inutilizado por ruinoso; cosa que no habría ocurrido de dar éste paso a un camino importante, en cuyo caso se hubiera reconstruído conservándose en uso. Nos prueba todo esto el que en 1538 (existiendo la Puerta primitiva), con motivo de las Cortes que aquel año se celebraron en Toledo. 

"Para evitar sin duda la mala impresión que en tantos distinguidos huéspedes había de causar el aspecto desagradabl6" del principal punto de ingreso a la ciudad, depósito hasta entonces de escombros e inmundicias, el Mariscal D. Pedro de Nava~ra, Marqués de Cortes, corregidor, a la sazón de Toledo, realiz,ó aquel año una buena mejora,cual fué allanar el terreno fuera de murOR que se extendía delante de la Puerta de Bisagra, y quede entonces comenzó a llamarse plaza del M~riscal y corrompido Merchán 

En cuanto a ser la Puerta de Bisagra una de las tres por donde se permitía la introducción del vino en 1511, demuestra que daba pnso al camino de más tránsito e importancia, como sigue oeurriendo en nuestros días, en que constituye con los dos puentes los tres fiolatos u oficinas fiscales. 

La .Crónica do D. Alvaro de Luna~, citada por Amador de los Ríos, nos proporciona desinteresadamente prueba exacta de la situación de las dos puertas, que con la del Cambrón juegan en un episodio guerrero. Revelado en Toledo Pedro Sarmiento,· el cronista da cuenta en el título LXXXI. «De como el Hey vino a poner sitio e assentar roal sobre Toledo ..... » «El cual se puso e assentó facia la parte que es enfrente de la Puerta de Visagra, en aquellas cuestas e oteros que, como ya sc sabe, e es notorio a todos, 80n cercanas de la Iglesia de Sancto Aliphonso, e cabe la casa do la forca, e por aquel derredor e cerro alto de una parte a otra. 

El cual real se assentó a ocho días del mes de mayo de aqueste afío. (1449). En el siguiente título (del que copio gl'an parte por su interés) nos refiere el citado episodio en esta forma: «Mas como las cosas assi pasasen e Pero Sarmiento o los de la cibdad se sintiessen muy lastimados e ostigados, assi del robo del campo, corno dol acometimiento fecho facia la puerta de Vi:;ngra, tuvo manera el mismo Pero Sarmiento, assi por satisfacel' al puoblo, como por el mucho dolor o sentimiento que en su corazón tenía por el dafio passado, e fizo que un fijo suyo el mayor, el qual se llamaba Sarmiento, saliesse como salió, a catorce días de mayo al tiempo de la 8iesta, cuando los del real estaban repossando, con fa sta cincuenta de caballo, e tl'escientos peones, a fucer el mal e daño que pudiesso en los mozos ü mancobos, e otrns personas que en aquella sazón e tiempo iban al rio, nssi por se bafiar e solal,ar, e doportal'; ca el tiempo era assaz calul'oso, como por abrevar sus caballos e sus bestias. 

Estaba el Maestre assentado, e su tienda puesta en vista de la cibdad, en la delantera de todo el real, e por cierto en logar el más peligroso de todo él: especialmente por cabsa de una recia lombarda, que assi de día como de noche facía muchos tiros, que daban dentl'o del real. E como viesse desde de su tienda él, e los otros que con él estaban, que de Toledo salía aquella gente, conosció luego que salían a facer algund dafio, o alguna travesura de guerra contl'a los del real. 

Lo qual por les estorvar ..... e considerando otl'osí con madurez de buen juicio e discreci6n, como aq nella gente non salía, nin se atrevía a salir de la cibdad, seyendo tan pocos en número, si non toviesen espaldas, o algund daüo amasado o urdido parv. en aquella salida, cavalg6 el buen Mnestl'ü a caballo con los que a aquella hora más prestamente se pudieron aver que cavalgassen con él. 
E mandó otrosi a Gonzalo Chacón su Camarero ..... que cavalgase luego con los que ayuntal' e caudillar pudiesse, de los de su casa, sin lo facer saber, nin llamar otras gentes de la hueste, a fin de non los cansar nin fatigar, e que lo siguiesen juntamente todos por dó quier que el fuesse. 
Non filé por cierto en ninguna cosa perezoso el noble mancebo en complir con diligencia ]0 que su señor le mandÓ, mas sin tardanza alguna cava]gó a caballo, e fué a donde estaba ..... Juan Femández Galindo, con la gente de su capitanía, e fizo que todos cavalgassen, o cavalgaron con mucha presteza. 
E ay untados con el Maestre e condestable su señor, fueron por atajar a aquel tal Sarmiento fijo de Pero Sarmiento, e a los que con él eran: los cuales avían salido por la puerta que se disce del Cambrón. 
E después que salieron, tomaron la delantera de aquella puerta el Maestre e los suyos, e apoderáronse de lo alto de un gran muladral, que es delante de ella. E veyendo el dicho Sarmiento que el muladral estaba ocupado, e tomado por sus contrarios, vid ose en manifiesto peligro, non sabiendo por donde poder tornar a la cibdad. 
E si non fuera por que los peones que con él avían salido le abrieron un postigo, el q ual se dísce el postigo dE¡ la Granja, non se pudiera eseusar que en todas maneras, si solo Dios non lo escusara, él fuera preso o muerto: assi que él se retraxo por aquel postigo a la cibdad. 
E después que assifué retraído, los del Maestre se apartaron de aquel muladral donde estaban; ca el Maestre andaba discurriendo a diversas partes, e se fueron dende veyendo yá que su estada allí ninguna cosa aprovechaba. 
Non passó grande espacio de hora, quando despues assi apartados salieron por la misma puerta del Oambrón, e ocurrieron de la cibdad grandes tropeles de gentes, caballeros e peones, e non solamente por aquella puerta, mas assimismo por el postigo de la Granja, que ya diximos que se avia abierto, e iban con grand grita e grandes alaridos contra los que del real avian venido. 
Bien avia conoscido el buen Maestre en su claro e vivo entender, el engaño que los de la cibdad tenían forxado e ordenado, segund que de suso lo escrebimos. Assi que en esto comedio se mezcla de una parte a otra, una bien braba e bien recia pelea: la cual fué ciertamente bién reñida e bién porfiada por ambas partes, especialmente entre los que a la hora salieron de la cibdad, e los que eran en ·la compañia e capitania de Juan :Fernandez Galindo, e con Gonzalo Ohacón mancebo por oierto mucho arriscado. E finalmente fueron desbaratados allí por estonce los de la cibdad, e muchos dellos fueron presos e algunos muertos. 
El Maestre aviase mudado segund ya se contó, e avia levado consigo cierta esquadra de gente de los suyos, e moviosse facia la puerta de Visagra, a donde por estonce acaesció cargar toda la gente de ambas parte!'! de guissa que ciertamente allí era el mayor peligro. En especial por quanto los de Toledo, despues del daño por ellos rescebido de los del Maestre, todos ocurrieron con grand muchedumbre de . gente a la parte de aquella puerta. 
Vinieron pues los que eran con Juan :Fernandez Galindo, e con Gonzalo Ohacón, despues de passada la pelea, que sagund se escrebió avido ovieron con los de Toledo, e ayuntáronse con el Maestre su señor, e al tiempo que se vinieron a ayuntar con él, facíase un recio combate, e un muy duro pelear, de gente a gente entre los del real e los de la cibdad ..... Veyendo el Sarmiento el grand daño que rescibian, e rescibido avian en la pelea antes passada: e conosciendo otrosí la condición e esfuerso del Maestre, ..... e como viesse assimismo la grand muchedumbre de gente, assi de caballo como de pie que del real acudia e recrescía, volviosse a rienda suelta con los que pudo acaudillar por la puerta del Oambrón; ca por la de Visagra non le estaba el camino tan desembargado. 
Non fueron por cierto pocos los qw.e en aquella tornada se perdieron de su compafíia, e muchos mas peones que caballeros. El esforsado Maestre non le paresciendo aver fecho assaz por estonce en aver encerrado por fuersa forzosa e fecho retener a los de la cibdad, si a mas non se estendiessen aquel dia los fechos suyos, e su guerrear, ..... dispusose a combatir por fuerza de armas la misma puerta de Visagra. Acerca del qual fecho non se podria por cierto assaz debidamente aquí explicar el grand esfuerso e ardimiento, e assimismo la grande animosidad por él mostrada ..... 
En el qual estaba en tanto grado metido en fervor, que ningund peligro le parescia temer quevenirle pudiesse: e perseveró e duró en ello por espacio de dos horas, e más tiempo, porfiando todavia con quantas artillerias e maneras él pensar pudo, e se le pudieron representar en el ánirno suyo, segund la brevedad del tiempo lo padescia, e ofrecerle p.odia por combatir e entrar por fuerza aquella puerta de Visagra: por cierto cosa muy dura, e empresa muy braba de acabar. 
Pero sin dubda alguna es de creer que perseverára en ella, segund lo que de si mostraba, fa sta la fenescer, o fenésúer en ella su vida, ..... salvo como el Rey oviesse nueva de] grande e manifiesto peligro en que el su Maestre estaba, se ovo de armar & cabalgar, e q uasi todos los del real con él, por lo ir a socorrer e sacarlo de allí. E como el Maestre ovo sabiduria que el Rey venia, fuele forsado, por escusar, e a fin que su muy amado a obadescido Rey e señor non se llegasse a se meter en un tan grand peligro como él estaba, de se retraer de aquel fecho: e assi retráido vinos e derechamente para el Rey: e el Rey por cierto mostrole mucha alegria, e muy ledo semblante quando lo vido acerca de sí.» 

El texto de la Crónica, completamente desinteresado bajo el punto de vista arqueológico, nos demuestra que el Postigo de la Granja abría en el recinto exterior, y más cerca de la Puerta de Bisagra que de la del Cambrón (1); pues estando tomada la delantera de ésta por D. Alvaro, Sarmiento pudo volver a la ciudad por el Postigo (cosa imposible de e~tar próximo a ella); y después, llevando Sarmiento la peor parte en el combate entablado hacia la Puerta de Bisagra, «volviosse a rienda suelta ..... por la Puerta del Cambrón, ca por la de Visagra non le estaba el camino tan desembargado •. 

En el «Memorial de algunas cosas notables que tiene la ciudad de Toledo ..... », dirigido a Felipe II por Luis Hurtado Mendoza de Toledo, en 1576, describiendo ordenadamente las torres y fortalezas, sólo cita la puerta actual en la siguiente forma: «y agora la del cruyifixo y del martir San Vicente se llama la puerta de la Herrería, donde estava el santo cruyifixo y agora Sant lldefonso, la torre de cinco esquinas a la puerta nueva, ·la torre dearitequera, la puerta de visagra, que agora es de Sant Evgenio, la torre del Thesoro, la torre de los avades, la puerta del cambron ..... » 

Más adelante, en la descripción por parroquias, escribe: «en Sanctiago del Arrabal, ay la puerta de 'Visagra con su casa de morada y quatro torres, las dos de hermosura y las dos de fortaleza, dende la cual comien«a el camino a Oampos y Castilla la Vieja». Por último, en el llamado Plano del Greco figura con el título Puerta de Bisagra la actual, no habiendo la menor indicación escrita en el Postigo. Si aceptada mi creencia se lee con detenimiento cuanto Amador de los Ríos ha escrito en su libro sobre Toledo, referente a la Puerta Antigua de Bisagra (incluso el apéndice dedicado a su restauración), se verá que todas las dudas y vacilaciones que a tan inteligentísimo autor asaltan quedan explicadas satisfactoriamente. 


Pedro Román Martinez
Numerario
http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2013/07/files_toletum_1020_02.pdf 

viernes, 22 de enero de 2016

Civilización del agua en el Islam; los autómatas

EL ISLAM. LA CIVILIZACIÓN DEL AGUA (6). LOS AUTÓMATAS

Clepsidra de las gacelas (reconstrucción actual)


Los autómatas (complicadas máquinas, normalmente accionadas por agua o corrientes de aire) fueron un pasatiempo favorito en las grandes cortes 

En el año 1500 a. C., Amenhotep, construye una estatua de Memon, el rey de Etiopía, que emite sonidos cuando la iluminan los rayos del sol al amanecer.

King-su Tse, en China, en el 500 a. C. inventa una urraca voladora de madera y bambú y un caballo de madera que saltaba. 

Entre el 400 y 397 a. C., Archytar de Tarento construye un pichón de madera suspendido de un pivote, el cual rotaba con un surtidor de agua o vapor, simulando el vuelo.

Según noticias escritas, en el famoso templo de Salomóntambién existieron.

En la parte anterior del trono del emperador había un árbol de bronce dorado cuyas ramas estaban llenas de pájaros de la misma materia, de diversas variedades que, según su especie, emitían voces diferentes. 

El trono del emperador (…) era enorme; no sé de bronce o de madera. 

Dos leones dorados similaban custodiarlo (…). A mi llegada los leones rugieron y los pájaros cantaron según correspondía a sus distintas especies, pero no sentí ningún temor ni ninguna maravilla, porque había sido informado de todo cuanto allí había. 

Tres veces cumplí el acto de adoración inclinándome al emperador; después alcé la cabeza y, en un momento, vi sentado junto al techo de la sala y vestido con otros trajes al hombre que acababa de ver en el trono apenas elevado sobre el suelo. Del modo que esto ocurrió apenas he logrado comprenderlo”.

En el mundo bizantino también existieron y es muy probables que en ellos se inspiraran los islámicos., como la famaso autómata de las Gacelas, realizado por para Abderramán III en Medina Zahara.

Un grupo de científicos han intentado reconstruir su funcionamiento que os he mostrado en las páginas anteriores.

Clepsidra de las gacelas (reconstrucción actual)


De Al Muradi se conocen sus diseños a través del manuscrito, El libro de los secretos italiano, yn las Cántigas de Alfonso X el Sabio

El al-Jazari creó un musical autómata, que era un barco con cuatro músicos automáticos que flotaron en un lago para entretener a huéspedes .

Para saber más

La verdadera Puerta de Bisagra de Toledo (I)

Hace tiempo prometí a esta Real Academia un trabajo sobre las murallas de Toledo, asunto para mí muy atrayente y de importancia innegable, dados los muchos errores propalados y seguidos por. historiadores y arqueólogos. Careciendo de los necesarios conocimientos, he procurado suplirlos a fuerza de estudio y observación directa y reflexiva de lo que aún nos queda de estas fábricas, y por desventura se pierde rápidamente

Procurando después sacar de entre los numerosos datos y noticias, aportados por unos y otros, aquellos que creo verdaderos, por coincidir con lo observado sobre los mismos monumentos. 

Entre los varios estudios realizados hasta hoy, que iré presentando a la Academia, destaca el relativo a la Puerta de Bisagra, por ser uno de los monumentos más conocidos de esta ciudad,' y porque conviene desvanecer la grave equivocación en que todos han incurrido, a mi juicio, atribuyendo a la Puerta, hoy mal llamada de Alfonso VI, el nombre, la importancia y los hechos históricos relativos a la verdadera Puerta de Bisagra, que es la actual, llamada Nueva desde su reedificación en el siglo XVI. , , 

Ya el recinto exterior en que abren estas puertas, fuó atribuí- do a la época de la Reconquista, afirmándose mandó levantarle Don Alonso para guarecer a los habitantes de la Granja y Arrabales. de Santiago y San Isidoro, según manifiesta Parro en su conocida obra; si bien en nota expone, con buen juicio, su creencia de que aquel Monarca le restauraría en su mayor parte y acaso le añádiría algún pequefio trozo; fundándose en que siendo la Puerta Antigua de Bisagra anterior a su tiempo y no admitien- . do duda que por ella entró en Toledo, no podía menos de estar . levantado el muro, siquiera en el barrio de la Granja, pues no había de encontrarse la Puerta aislada a larga distancia del recinto. 

Esto, que es incuestionable, y nos da idea de la ligereza con que han procedido en estos asuntos los historiadores antiguos, ha sido causa de que algún escritor toledano, recogiendo en nuestros días la idea de Parro, encuentre medio de hacer compa:. tibIes am bas cosas, achacando a los árabes la construcción del trozo de Bisagra al Nuncio y a los días de la Reconquista eIde Bisagra a los Desamparados; opinión inadmisible, por haber sido levantado todo él en nna misma época (bien sea la árabe,como su;.oono Mariátegui, bien en otra anterior,como es muy probable), pero que tiene estado oficial desde la declaración de Monumento Nacional de las Murallas, 

Puertas y Puentes de Toledo. 

En varias historias y en todas las guías y libros descriptivosd€ esta ciudad figuran dos puertas de Bisagra: la Puerta Antigua y la Puerta Nueva; ésta se afirma, en diversas y aun recientes obrasj fué construída en los días del César Carlos V (1); Y aquélla: se. la cree obra de la primera época árabe, y construída a principios del siglo IX al asegurar que en ella fué puesta la cabeza deIre· belde Hixem Ad-Darrib el año 836 de J. C. 

No se ballan confor. mes con esta creencia ni el autor de la "Toledo Pintoresca., qUE después de «largasconsideraeiones sobre el estudio del arte cuI. tivado por los sarracenos", se inclina a sospechar fué reedificadf en tiempos posteriores; ni Mariátegui, que después de adherirs~ a esta opiníón dice que «el aspecto general de este monumento, ~ el estudio detenido de sus defensas nos obligan a no concederlE ,. la antigüedad de fines del siglo VID o principios del IX que le asigna la tradición» (añartiendo lo que sigue y es muy importante «sin que por esto neguemos que pudo existir otra Puerta con e mismo nombre, y hasta si se quiere en el mismo sitio que ocup: la actual, reemplazada después por la que ahora existe, yen 1¡ que se expondría la cabeza del rebelde Hixem ..... »,no dudando, él «afirmar que la Puerta Vieja de Bisagra debió edificarse eWe segundo tercio del siglo XI.

Amador de los Ríos en su última obra manifiesta después d! exponer esta opinión: .No nos hallamos con verdad nosotro muy lejos de este dictamen ..... negando desde luego y en ahsolut~ validez y eficacia a la tradicional creencia de que este monumeiJ to ..... haya presenciado en 1.100 años el paso de las generacione que se han sucedido del siglo IX al XX,. (2). Estas y otras muchas manifestaciones y disquisiciones inútiles dimanan do confundir una puerta poco importante, reconstruida varias veces (quizás sobre fundamentos romanos) con la verdadera Puerta de Bisagra a que deben referirse estos y otros datos y acontecimientos históricos ..

?,De dónde proviene esta confusión'? Aunque considero de poca importancia el averiguarlo, creo no equivocarme achacándola a Pisa, quien describiendo en su Historia de Toledo las tres principales puertas que tenía la ciudad, dice: 

«La Puerta de Visagra de que arriba ..... hicimos mención, la que antiguamente en esta ciudad tuvo este nombre, es la que cae entre la del Cambrón y la de Visagra más moderna: la cual casi siempre está cerrada y tapiada, salvo en alguna entrada de Príncipe: y por esta parto sega n6 a los moros esta ciudad por el Rey D. Alonso ...... Lo gratuito y fantástico del texto de Pisa me inclina a creerle origen de la equivocación con tanta docilidad seguida por todos; es imposible aceptar que una Puerta tapiada y terraplenada por ruinosa se abriera para alguna entra,da de Príncipe, cuando pocos metros más acriba, en el camino de Madrid, existía una nueva y monumental.

No dudo que ante el nombre de ,Pisa habrá quien acepte sin vacilar la veracidad de su afirmación; mas casos recientes y comprobables nos persuaden de que no pueden tenerse en cuenta aquellas afirmaciones que careciendo de fundamento serio obedecen sólo a la fantasía o criterio de su autor. Un ejemplo se nos ofrece en el artículo publicado en los números 9 y 10 del Boletín de la Sociedad Arqueológica de Toledo», por Amador de los Ríos.

Conocidos ya los fundamentos árabes de la Puerta Nueva de Bisagra, descubiertos poco antAs por González Simancas, da como probable que abrió en este emplazamiento la Puerta de la Almofala o del Vado, <inclinando a pensar de este modo que en la era 1259, año 1221, la Abadesa del Convento de San Pedro de Alficén vendía un trozo de viña ..... con objeto de invertir el importe ..... en la obra de la casa de alfarería, propiedad del convento referido, por bajo de Bib-al-Mardón, sobre la calle de Bib-al-Mojadha, lo cual no admite en nuestro sentir, confusión ni duda.» 

Esta apreciáción personal de la situación de una calle, y el confundir más adelante la torre de cinco esquinas con la Puerta de la Almofala le hace llevar a lo más alto del istmo la Puerta del Vado. En su
última obra, ya citada, coloca esta puerta en su verdadero emplazamiento«por el que daba salida al brazo del río, cuya memoria guarda en las Covachuelas la Calle del río Llano) (1), más insiste en que se llamó do cinco esquinas. 

Pues bien, el testimonio de Luis Hurtado Mendoza en que él se funda para esto, al decir «la. torre de cinco esquinas a la Puerta Nueva», prueba que esta torre es el baluarte allí existente, que por tener cinco ángulos o esqui~ nas pudo ser denominado así por el vulgo; y nos convencemos de ello leyendo más adelante en el Memorial: «en la parrochiá dEl Sant Isidoro se yncluye la Puerta Nu.eva, por la cual los 8({aoanes vajan al río llano y a los molinos que llaman de Pero López~ y al aserradero; está en su protectión la torre que deximos de ({incd esq llinas.» 

Otro caso es el de un escritor local que aventura la idea (le que el camino romano, llamado de la Plata, no cruzando el río por cl acueducto, y dado lo despejado del terreno de las Huertas del· Rey, por allí fué a buscar el puente necesario para atravesaree río; y encontrando en Safón unos cimientos o frogones que él no . duda son de factura romana, afirma son del p1lente que dió paso a dicha vía.

Aun manifestando no era el suyo criterio cerrado, al no ser combatido por nadie se afirmó en su creencia, y también tiene existencia oficial el fantástico puente desde la declaración de Monumento Nacional aludida. Se comprende, por tanto, que estos absurdos y equivocaciones hoy fácilmente combatibles porque existen las pruebas, desaparecidas éstas dentro de algunos siglos, y quedando sólo el testimonio escrito, no dudarían de la existencia en pasadas épocas de un puente romano en Safón, ni de que la Puerta del Vado fué llamada de cinco esquinas. 

Que los escritores del pasado siglo siguieran tan a ciegas aseveraciones como las de Pisa, no es extraño: más en 1901 González Simancas publicaba en el número 8 del citado .Boletín de la Sociedad Arqueológica» un trabajo titulado «Puerta Nueva de Bisagra» del cual son los siguientes párrafos:

 «A pesar de la predilección concedida al estudio antes y ahora a esta parte del antiguo recinto toledano, conocido con el nombre de Puerta Nueva de Bisagra, por los amantes de lo bello y porlos infatigables investigadores de la ciencia arqueológica; a pesar de las estériles disquisiciones suscitadas con motivo de si obró bien o mal el Oorregidor de Toledo D. Juan Gutiérrez Tello, mandando retirar de las puertas y puentes que daban paso a la ciudad las inscripciones árabes que, talladas en piedra, en ellas existían, hasta el momento en que tórpermente fueron por él mandadas quitar; a pesar de la lápida que sobre la clave de uno de sus arcos . aparece con la significativa, clara y explícita inscripción: Imp. Carolo V. Cces. A vg. Hisp. Rege Cath". Senatus Toletanvs vim sacrre porta m vetvstate collapsam instavravit. D. Petro a Cordvba V. cl. vrbis pr~Bfecto. Anno sal. M. D. L., que traducida por el autor de importante Guía, dice de un modo terminante que Sigue dando cuenta de su descubrimiento, y concluye. 

«Lástima grande que el Rey D. Felipe rr, o el Corregidor Tello, por sí o por orden de aquél... .. hicieran desaparecer la inscripción árabe a que antes nos referimos y la que seguramente consignaría el nombre de esta puerta, nombre que no llegaremos a conocer como no sea merced a los escritos antiguos que al estudiar nuestros archivos se puedan encontrar. Hasta que llegue ese día, contentémonos con saber que la puerta llamada Nueva de Bisagrafué antes de su restauración una, y quizá de las más importantes, que daban paso a la morisca Tolaitola.» La tradicional y arraigada equivocación, hizo pues, que González Simancas, a pesar de la significativa, clara y explícita inscripción copiada, no acertara el nombre de la puerta objeto de su estudio; como tampoco Amador de los Ríos. 

Años después, en 1907, culminó la confusión de que trato en la restauración de la pretendida Puerta Antigua de Bisagra, llevada a cabo con tesón y acierto, por el artista D. Ricardo Arredondo (único a quien aquélla se debe, dígase lo que se quiera), llamándosela desde entonces Puerta de Alfonso VI. Completada recientemente aquella obra con la apertura del túnel bajo la carretera de Ronda, ha vuelto a su primitivo objeto de dar salida directa a la Vega baja, el llamado Postigo de la Granja, o Puerta Almaguera de algunos escritores, pues no otra es la puerta aludida.

Constando a todos los escritores que el citado Postigo estaba situado entre Bisagra y el Cambrón, y llevando la Puerta de Bisagra al emplazamiento de aquél, les falta sitio donde colocarlo y lo trasladan sin vacilar a la casa de Vargas, entre la actual Diputación y el Nuncio. Ni en aquel sitio absurdo, ni en el recinto exterior en que abría, se encuentra rastro de tal entrada, como es consiguiente.

¿Qué pruebas tenemos hoy en favor de mi afirmación de que la actual Puerta de Bisagra es la verdadera?

Bastarían la inscripción y los restos árabes existentes en la misma si no hubiera que luchar
con tan arraigado prejuicio y tan consagrada creencia; tenemos, sin embargo, suficientes datos que la confirman.

Que la Puerta de Bisagra, apellidada por los mismos musulmanes Puerta de la Ciudad (1), fué la principal entrada de Toledo por la parte del istmo, no admite duda. Amador de los Ríos (refiriéndose, como es natural, a la Puerta Antigua), después de exponer que si hay quien descubra cierta apariencia de arco triunfal en esta Puerta; y no falta quien, por la pequeñez y estrechura del arco franqueable y hoy tapiado, que. daba entrada a la ciudad, sospeche fué éste uno de los postigos que abrían la cerca septentrional de Toledo y no la verdadera Puerta de Bisagra, es decir, la puerta principal de la población por la parte de la Sagra~,afirma: (deponen en favor de la principalidad de esta Puerta muy notables circunstancias, las cuales alejan toda sombra de duda en concepto semejante •.

Y entre otras cita el haber concedido Alfonso VIII en 1201, a la Catedral, como singular y beneficiosa merced., cincuenta, aúreos en el peage de dicha Puerta; el que el bastardo conde de Trastamara no pensase en atacar ni violentar aquella entrada ni el afio de 1355 ni el de 1368; la declaración rotunda que referente a la centuria XV. a hace el cronista de D. Alvaro de Luna al manifestar que apoderarse de Ia Pucrta era «por cierto cosa muy dura, e empresa muy braba de acabar, y, por último, que según las Ordenanza,s de 1511 sobre introducción del vino, fué la Puerta de Bisagra una de las tres privilegiadas, por donde era en la Ciudad consentida. (1).

Pedro Román Martinez
Numerario
http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2013/07/files_toletum_1020_02.pdf 
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