lunes, 30 de noviembre de 2015

El Alcázar de Talavera de la Reina o Alcázar de Abderramán III

Situación

El alcázar de Abderramán III se encuentra junto al río Tajo, en la localidad de Talavera de la Reina, provincia de Toledo.

Historia

Según una leyenda, el fundador de Talavera fue Brigo, hijo de Tubal y nieto del Noé bíblico. Según esta leyenda, Brigo fue rey de ciertos territorios de la península a los que puso su nombre, siendo Talabera uno de ellos, a la que dio el nombre de Caesarobriga.

El historiador romano Tito Livio relata la batalla ocurrida en el año 181 a.C. en Aebura, primer nombre de Talavera, entre romanos y carpetanos.

En los siglos III y IV, durante la dominación romana, Caesarobriga (Talavera) fue una ciudad agrícola y ganadera en la que se rendía culto a la diosa romana del trigo, Ceres, con presencia de Villas romanas como la de Saucedo en Talavera La Nueva y del primer ceramista talaverano conocido, Calvinus, que producía vasos decorados de figuras o marcas hispánicas.

De la Talavera visigoda, Élbora o Ébora, destacan el regalo que Liuva II hizo a Talavera de una imagen de la Virgen del Prado en el año 602, así como que la fiesta en honor de la diosa Ceres, las populares y ancestrales Mondas, se cristianizaran y el cortejo se encaminara desde entonces hasta nuestros días en alabanza a la Virgen del Prado. 

La Fiesta de las Mondas, declarada de interés turístico, tiene lugar cada año durante la semana de Pascua, con estas fiestas los talaveranos celebran las cosechas del año en esta comarca agrícola y ganadera, cruzada por cañadas.

Con la dominación musulmana, desde el verano del año 713 hasta la conquista cristiana por Alfonso VI en 1083, Talavera (Talabayra) conoció momentos de gran esplendor, representados por la construcción del primero de los tres recintos amurallados que tuvo a lo largo de su historia, y de su alcázar, construidos ambos en su mayor parte en el siglo X, y mejorados en los siglos XIII y XIV una vez reconquistada la ciudad.

Los otros dos recintos fueron construidos en el siglo XII, uno para proteger un nuevo arrabal, habitado por repobladores cristianos de variada procedencia, que tomaron la ciudad en 1083 liderados por Alfonso VI, y el otro para proteger un arrabal de origen más antiguo.

El alcázar fue construido en el siglo X sobre restos romanos, y reformado posteriormente en el siglo XI. Fue también palacio de doña María de Portugal, que al contraer matrimonio con don Alfonso XI en 1328, recibió del monarca el dominio de la ciudad que desde entonces pasa a denominarse Talavera de la Reina.

 Es en 1369 cuando Talavera pasará a pertenecer al Arzobispado de Toledo, Enrique II dio Talavera al Arzobispo Gómez Manrique a cambio de la villa de Alcázar
Estado de conservación

Casi desaparecido. Sólo quedan algunos vestigios

Fuente: http://www.castillosnet.org/espana/informacion.php?ref=TO-CAS-030

Un grupo de arqueólogos halló la puerta a la muralla de la Judería de Toledo

Un tesoro escondido a manera de muralla a los pies de Isabel 'La Católica'. / Bajo toneladas de escombros, aparece frente a San Juan de los Reyes un muro de cuatro metros de altura. Se desconocía la existencia del lienzo, que no recogen Covarrubias, ni El Greco

Como muchos grandes descubrimientos, se ha producido por casualidad. El grupo de arqueólogos de la empresa Global Arqueología cree haber encontrado parte de la muralla judía de Toledo y su puerta de entrada. El lienzo tiene ocho metros de longitud, de 2,86 de anchura y cuatro de altura, aunque el desarrollo que presentaba indica que esta había sido mucho mayor. 

El muro se encuentra delante de la puerta principal de San Juan de los Reyes, enterrado justo debajo de la estatua de Isabel ‘la Católica’. Hasta que los desprendimientos les impidieron continuar, los arqueólogos llegaron a una profundidad de cinco metros para desvelar el secreto de una muralla de siete siglos escondida por lo menos desde hace cinco.

Antonio José Gómez Laguna, Tania Obregón Penis y Juan Ángel Ruiz Sabina se encargan de la asistencia técnica de arqueología del Ayuntamiento. 

Estaban trabajando en el control arqueológico de las obras con la que Tagus ha asegurado el abastecimiento de Picadas en todo el Casco, aún en caso de avería, cuando se encontraron con dos sorpresas bajo la tierra. Por un lado al inicio de Cava Baja aparecieron restos de cimentación de unas viviendas a una profundidad tal, que no tuvieron que tocarse siquiera.

Pero la gran sorpresa estaba casi justo debajo de Isabel ‘la Católica’, en el pequeño espacio verde situado frente a San Juan de los Reyes. Bajo el paso peatonal transcurre una tubería de abastecimiento instalada a mediados del siglo XX, y la actuación tenía previsto instalar a los pies de la monarca la nueva estación de bombeo. 

Parecía que no iba a haber sorpresas, dado que los planos antiguos marcaban que toda la zona había sido siempre un rodadero hasta el siglo XX, sin estructura alguna. Hasta que comenzó la obra. El primer día de trabajo, explica Gómez Laguna, localizaron ya «el pico de algo muy gordo que estaba allí». 

Tan sólo habían levantado la zona peatonal, y advirtieron que la antigua canalización había roto un lienzo de muralla. Una muralla que transcurría justo por la zona en la que se iba a instalar la nueva estación de bombeo de Picadas.

Al abrir esa zona, los arqueólogos pudieron descubrir no sólo un muro de mampostería y sillares del que no se tenía conocimiento, sino también lo que parece el espacio de su puerta. Sin embargo, a causa de los dos derrumbes que se produjeron en la zona cuando ya se había excavado cinco metros, no pudieron llegar a los niveles de cimentación de la muralla.

Este hecho dificultó la datación del lienzo. Había que interpretar qué era, porque el muro no aparecía ni en los planos de Covarrubias de 1778, ni en los del Greco. Sin embargo, sí aparece en ambos parte de una muralla que, saliendo del puente de San Martín, tal y como se puede ver hoy en día, llegaba hasta cerca de San Juan de los Reyes. Para averiguar su origen, los arqueólogos acudieron a Passini, quien habla de una muralla inconclusa de la judería.

En el siglo XIV, los judíos sufrieron varios ataques en España, y sobre todo en Toledo, que acabó con buena parte de las diez sinagogas de la ciudad. En respuesta, los sefarditas decidieron adelantar su muralla hasta un lugar por el que sería más difícil penetrarla. Comenzaron una nueva construcción defensiva, que en teoría comienza en los torreones situados junto al puente de San Martín, pero que va subiendo hasta que desaparece. Passini recoge en su libro La Judería de Toledo que el rey de Castilla Enrique de Trastámara ordenó parar su construcción en 1366, ante las protestas de los toledanos. Aunque esta muralla, no fue demolida, y en ella, el arzobispo Don Gómez Manrique mando abrir varias puertas.

El estudioso francés proponía que el muro tendría que pasar unos metros más abajo del lienzo descubierto, hasta el torreón del siglo XIX de una vivienda particular en la plaza. Sin embargo, Gómez Laguna ve más lógico que la muralla estuviera más arriba, para alejarla de la parroquia de San Martín, que según parecen indicar las catas realizadas para la instalación de contenedores soterrados, estaba situada a la entrada del instituto Sefarat. Por un lado, la iglesia tenía que estar fuera de la Judería. Pero además, la muralla tenía que alejarse, para que no se pudiera acceder a ella desde el templo cristiano para proferir ataques. Y la linea trazada por Passini pasaba justo por la iglesia.

Los arqueólogos sospechan que justo bajo la zona verde investigada estaba la puerta de la muralla. Y con el lienzo unos metros más arriba de lo previsto por Passini, queda espacio abierto delante de la puerta. Delante y detrás de la misma, por lo tanto, tendría que haber unas zonas abiertas donde parar con los carros, pagar los impuestos y mercadear.

Allí, explica Ruiz Sabina, hay un hueco en el que se ve un sillar visto sin rotura, lo que apunta a la presencia de una puerta. No se trata de un lienzo roto, sino de una muralla que gira y hace unos sillares. Hay que tener en cuanta que las murallas judías similares no presentan torreones cuadrados, sino que todos son redondeados. Además, otro indicio apunta más en esta teoría. La colocación de los escombros indica que se trataba de un espacio abierto que permitía que estos bajaran y formaran el rodadero. Bajando cinco metros, los arqueólogos detectaron que el rodadero empezaba a aparecer, y había suelo compactado por el paso y la lluvia.

Sin embargo, y a pesar de encontrar lo que parece un lateral de la puerta, los arqueólogos pudieron hacer poco más, tras dos derrumbamientos, y ante la posibilidad de que cayera encima la estatua de Isabel ‘la Católica’. Por lo que el jefe de obra de Tagus decidió tapar lo antes posible para evitar accidentes.

Muralla desaparecida. La aparición de estos restos supone un cambio en la configuración de los límites de la Judería, que se conocían hasta este momento, y parece indicar que los judíos sí llegaron a concluir su nueva muralla, o cuanto menos, explica Gómez Laguna, su construcción estaba muy avanzada cuando se abandonó. El misterio está en que no aparezca en ninguno de los planos medievales de la ciudad.

Todo el material hallado desde la superficie hasta los cinco metros en los que se ha excavado no son más antiguos del siglo XVI. De forma que es posible que debajo haya todavía doscientos años más de historia hasta el suelo original. Sin embargo, sí queda claro que es ortogonal con todas las construcciones y calles medievales de judería en la zona. El modelo de lienzo, además de la investigación histórica, indican que se trata de una muralla del siglo XIV. Se trata de muro de sillares con llagueado exterior decorado con piedras negras, un sistema constructivo similar, por ejemplo, al de la muralla almoade de Alarcos desde el siglo XII.

Es cierto, explica Ruiz Sabina, que la muralla en ciertos tramos está destruida, o se han quitado varios sillares. El muro presenta varios agujeros, que sugieren una destrucción y desmantelación intencionada. También hay evidencias del expolio de los sillares de la esquina, probablemente, reutilizados en la construcción de San Juan de los Reyes o a la reforma del cercano palacio de los Duque de Maqueda. A partir del siglo XVII esta zona se transformó en un rodadero, que descendía hacia la puerta del Cambrón.quee mantuvo hasta principios del siglo XX.

Cuando en 1478 Isabel y Fernando mandan la construcción de San Juan de los Reyes, el muro ya debía de que estar tapado. Se nota que fue en ese punto cuando se tallaron los bloques de caliza que se traían para San Juan de los Reyes. De forma que todo el relleno que hay en la zona son centenares de fragmentos de caliza. En consecuencia, apunta el arqueólogo, es posible que se reaprovechara algún sillar del muro para la nueva construcción, pero había tantos escombros encima ya que no se veía. De forma que en el plano del Greco no aparezca un muro que como mínimo llevaba siglo y medio enterrado.

Protección. Tras su descubrimiento, los restos han quedado protegidos de nuevo. Sólo ha sido necesario desplazar dos metros al norte la estación de bombeo prevista inicialmente. La solución de la obra de Tagus no fue complicada. Sin necesidad de abrir nuevas tuberías, se colocaron todos los servicios en la zanja antigua. Además, la muralla está a tal profundidad, que la antigua tubería sólo rompió un pequeño trozo.

A partir del descubrimiento, se modificó el proyecto de la estación de bombeo, que se ha instalado dos metros hacia abajo, para no afectar la muralla. Después, el lateral se protegió con geotextil y maderas, para evitar daños. El espacio entre el muro de hormigón y la muralla se ha rellenado con arena, y se ha quedado todo enterrado tal cual estaba, sin tocarse. Encima está de nuevo una pequeña zona verde. El descubrimiento no ha supuesto ni un sobrecoste, ni retraso alguno en la necesaria obra.

J. Monroy | TOLEDO - domingo, 25 de octubre de 2015
jmonroy@diariolatribuna.com
http://www.latribunadetoledo.es/noticia/Z00E86B87-CF50-4E91-091E3AEA6F65EF31/20151025/grupo/arqueologos/halla/puerta/muralla/juderia

sábado, 28 de noviembre de 2015

Historia de Calzada de Oropesa

La Calzada de Oropesa debió estar poblada desde tiempo inmemorial. Diversos restos arqueológicos encontrados en su término municipal, como hachas y lascas de la edad de piedra, así lo ponen de manifiesto. 

El hallazgo de un bulto de verraco encontrado al remodelar una vivienda al oeste de su iglesia parroquial, hacia mediados del siglo pasado, hace suponer que La Calzada fue un primitivo castro celta. 

Los verracos, figuras zoomorfas talladas en granito, casi siempre de machos porcinos, se solían poner a la entrada de los castros como símbolo protector de los rebaños del pueblo vetón de origen celta-ligur que pobló esta zona desde el siglo V a. C. hasta fusionarse con el mundo romano en el siglo I.

Se presume que fue fundación romana como consecuencia del paso de la calzada romana que unía las ciudades de Emérita Augusta (Mérida) y Toletum (Toledo), habiéndose descubierto una necrópolis tardorromana junto a la Laguna de las Limas.

Fue lugar de la jurisdicción de Oropesa hasta el 20 de febrero de 1642 en que el Rey Felipe IV la declaró Villa, junto con otro lugar llamado Carrascalejo, y le concedió jurisdicción propia, libre del Señorío del Conde de Oropesa, con su Concejo, Juez y atribuciones para regirse ella sóla. Se la llamó La Calzada y Carrascalejo.

El primer Alcalde, nombrado por el rey Felipe IV en la Real Cédula del Título de Villa, fue D. Francisco García de la Herrera y el Teniente de Alcalde, D. Bartolomé Sarro. Regidores: Marcos Rico y Manuel Cuadrado. Procurador General: Sebastián Sarro. Alguacil: Francisco de Robles. Escribano: Francisco Rodríguez Salazar.

El 30 de Enero de 1642 se celebra el primer Juicio: Francisco Martín de Gabriel Martín puso demanda a Sebastián Cebadera por deberle 25 reales.

El 31 de Enero se notifica que se ponga la Horca con dos sogas de esparto en el Pradillo y Cotanillo de Domingo Moreno, junto a la huerta de Dª María, y la Picota con un cuchillo para que sirva de insignia de tal villa en la plaza pública, por ser los dos sitios más públicos de la villa.

La Horca se levantó con tres palos. La Picota fue un cuartón hincado en la tierra. La pena estipulada para quien quitara la Horca o la Picota era la muerte.

Con la anexión de Carrascalejo, el término de La Calzada se redondeó con 14504 ht y 75 áreas, el mayor del viejo Señorío, después de Oropesa. Pedro de Soto (natural de Domingo Pérez) fue quien midió e hizo el reparto de tierras de los lugares eximidos del Condado de Oropesa.

Debido al auge de La Calzada, desapareció Carrascalejo posteriormente, quedando de este lugar, la fuente de piedra en lo que sería su plaza principal, llamándose el lugar en la actualidad, "Carrasca". 

A la Calzada se la llamó "de Oropesa" para distinguirla de otras villas que llevan su mismo nombre.
Su riqueza y la base de su existencia son la agricultura y la ganadería. En tiempos pasados, a los moriscos se debió el auge del olivar y la cría del gusano de seda. A los judíos y conversos, la fábrica de seda, los telares y las tenerías. En la antigüedad llegó a tener 30 telares y 5 molinos de aceite.


El Baile de la Bandera en Santa Olalla

Paño de la bandera del baile

En Santa Olalla se conserva la tradición de bailar la bandera, una danza unida actualmente a la procesión del Cristo de la Caridad, co-patrón de Santa Olalla, cuyo rito y orígenes son merecedores de estudio. 

El baile de la bandera, que combina la destreza con la vistosidad en el baile, se ha convertido en uno de los elementos tradicionales más peculiares de Santa Olalla y su comarca.

El baile se desarrolla en la tarde del 16 de julio durante la procesión del Cristo. Al pasar la procesión por la plaza, se hace una parada para que comience el baile o bien al terminar ésta en la plaza de la iglesia de San Julián antes de entrar en la iglesia. 

En torno al danzante o abanderado de la Cofradía la gente forma un corro, en uno de los lados la imagen del Cristo y en otro la de la Virgen del Carmen; el danzante con la bandera enrollada marca el perímetro que va a necesitar para el baile.

La banda comienza a tocar la peculiar melodía del baile de la bandera, un ritmo sencillo y repetitivo al son de dulzaina y tamboril. El abanderado comienza la danza desenrollando el paño de la bandera, cobrando especial protagonismo cuando el danzante da pruebas de su agilidad haciendo ondear alrededor de su cuerpo la colorida tela jalonada de retales, moviéndola, ondulándola y desenrollándola evitando en todo momento que ésta toque el suelo. 

Detalle de la Bandera de la antigua Cofradía de la Santa Caridad de Santa Olalla

Termina el baile recogiendo nuevamente la bandera, de la misma forma que se desenrollo, y con el danzante santiguándose y haciendo reverencia ante la venerada imagen del Cristo. Actualmente la bandera es bailada por un único danzante, aunque sabemos que antiguamente fueron dos o más.

La Cofradía del Cristo de la Caridad posé una bandera granate con la Cruz verde de la Santa Caridad en su centro, pero esta bandera simplemente acompaña a la bandera del baile en el recorrido procesional. La bandera del baile que se usa actualmente es una reconstrucción de la antigua bandera de la Cofradía de las Ánimas, por la parte trasera aparece bordado “Animas de Santa Olalla año 1898; reconstruida en el año 1985 por Ángeles Muñoz”. Se trata de un paño cuadrado de dos por dos metros elaborado con múltiples trozos de telas de colores, con estos trozos se forma un aspa que en su centro tiene un cuadrado con una representación alegórica de la muerte, una calavera con dos huesos cruzados, que evidencia que esta bandera fue en sus orígenes de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio. 

Sabemos por documentos de la cofradía de la existencia de banderas anteriores, en 1758 se compone la bandera para la soldadesca, el arreglo lo hizo Manuel Molina, maestro sastre. En 1768 se compone la bandera vieja hecha en 1740 y se hace una bandera nueva de tafetán doble para la función del Santísimo Cristo, la bandera llevaba los colores azul, blanco, escarolado y carmesí, la realiza Domingo Gaite sastre de la villa de Talavera.

El baile de la bandera es el único testimonio conservado de la antigua Soldadesca de Ánimas, se trataba de un desfile organizado por la Cofradía de las Ánimas en el que se pedían limosna para la realización de cultos por las ánimas del purgatorio.

 Esta Cofradía entre sus pocos actos festivos tenía la representación de una soldadesca, un desfile a ritmo de dulzainas, chirimías y tamboril que imitaba la disciplina militar y que antropológicamente puede simbolizar a los ejércitos celestiales y la lucha del bien contra el mal.

Los pocos documentos conservados de la Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio de Santa Olalla nos hablan de la existencia de una soldadesca. El primer documento es un libro de actas de la cofradía ; el segundo sus estatutos de 1669 ; y en tercer lugar su refundación de 1844.

De esta soldadesca pudieron nacer el baile de la bandera y la conocida como danza de palos o de paloteo que se desarrollaba entre un grupo de danzantes que bailaban y hacían chocar al compás de la música los palos que llevaban en las manos. Otra variante son las conocidas como “mojigangas” de las que tenemos constancia gracias a un documento de 1790, se hacían en mayo para la Virgen de la Piedad y en ellas los danzantes vestían coloridos trajes y se cubrían el rostro con máscaras.

Este conjunto de danzas debieron ser las más populares de Santa Olalla y se ejecutarían en cualquiera de los actos festivos de nuestra localidad; y por la tanto muy especialmente en las fiestas del Cristo a las que con los años quedaron definitivamente unidas.

Desde principios del siglo XVIII los libros de actas de la cofradía recogen anotaciones al respecto. Una de las primeras es de 1720 cuando se decide traer tambor y chirimías para la procesión, esta anotación se repite en sucesivas ocasiones. Al año siguiente en 1721 se pagan 150 maravedíes por traer una danza para la fiesta. En 1746 a las chirimías y tambor se añade que hay que traer un clarín. El 25 de julio de 1747 se decide que la soldadesca que se ha traído para el día del Cristo se repita para el día de las Ánimas.

Esta tradición de la soldadesca de Santa Olalla debió ser ciertamente representativa de nuestro pueblo, ya que sabemos que la danza de paloteo se realizó el sábado 3 de octubre de 1812 para recibir a la comitiva que llego a Santa Olalla con motivo de la Jura de la Constitución. La comitiva fue recibida a las ocho de la mañana a las afueras del pueblo por el alcalde Santiago Moset, el resto de autoridades y unos danzantes tocando con palos, acompañados de tambores y clarines.

http://eulaliense.blogspot.com.es/2015/07/el-baile-de-la-bandera-en-santa-olalla.html

viernes, 27 de noviembre de 2015

Legado Andalusí: La agricultura y el agua





Marquesado de Navamorcuende


Corona marquesal
Primer titular Diego Dávila y Coello de Castilla
Concesión Felipe IV




Actual titular Sonia Antuña Lloréns
.
El Marquesado de Navamorcuende es un título nobiliario español creado el 21 de mayo de 1642 por el rey Felipe IV a favor de Diego Dávila y Coello de Castilla.

Su denominación haca referencia al municipio de Navamorcuende, perteneciente a la provincia de Toledo, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.


I Diego Dávila y Coello de Castilla 1642-1670
II María Dolores Pacheco Coello de Portugal 1670- ?
III Juan Ruiz de Vergara Dávila y Coello 
IV José Dávila Ruiz de Vergara Coello y Castro 
V Marqarita RosaDávila Vergara Coello y Castro ? -1730
VI Diego de Vergara y Vela 1730-1755
VII Agustín Domingo Dávila y Bracamonte 1755-
VIII Fernando Vélez de Medrano Bracamonte y Dávila ? -1791
IX Ángel María de Carvajal y Gonzaga 1791-1793
X Manuel Guillermo de Carvajal y Fernández de Córdob 1793-1816
XI Ángel María de Carvajal y Fernández de Córdoba 1816-1839
XII Ángel María de Carvajal y Téllez-Girón 1848-1872
XIII Pedro de Alcántara de Carvajal y Fernández de Córdoba 1872-1920
XIV María de las Mercedes de Carvajal y Osorio 1920-1958
" XV " " Duarte de Zuleta y Carvajal ".....2 1960-1983
XV María de los Milagros Lloréns y Casani 1983-2007-
XVI Sonia Antuña Lloréns 2008-actual titular

Historia de los Marqueses de Navamorcuende

Diego Dávila y Coello de Castilla (1620-1670), I marqués de Navamorcuende.

Casó con María Teresa de Viilena. Sin descendientes. Le sucedió la hermana de su padre, Gonzalo Dávila, por tanto su tía carnal:

María Dávila Pacheco y Coello de Portugal, II marquesa de Navamorcuende.
Casó con Juan de Bracamonte y Zapata I marqués de Fuente el Sol.
Casó con Juan Ruiz de Vergara y Álava, VI señor de Viloria.

Fueron sus hijos:
Del primer matrimonio: Luis Mosén Rubín de Bracamonte y Dávila, II marqués de Fuente el Sol.
Del segundo matrimonio:
Juan Ruiz de Vergara Dávila y Coello (1628), III marqués de Navamorcuende, señor de Viloria. Le sucedió su hijo:

José Dávila Ruiz de Vergara Coello y Castro, IV marqués de Navamorcuende. Le sucedió su hija:

Margarita Rosa Dávila Vergara Coello y Castro (f. en 1730), V marquesa de Navarmorcuende. Sin descendientes. Le sucedió el hermano de su padre, su tío carnal:

Diego de Vergara y Vela (f. en 1755), VI marqués de Navamorcuende. Le sucedió un bisnieto de la segunda marquesa:

Agustín Domingo Dávila Bracamonte y Villalón Zapata y Figueroa (f. en 1786), VII marqués de Navamorcuende XIII marqués de Cañete, V marqués de Fuente el Sol.
Casó con María Teresa de Rojas, hija de José Antonio de Rojas Ibarra y Aguilera, VI conde de Mora y de su segunda esposa Isabel Antonia de Vargas y Alarcón, IV marquesa de Torre de Esteban Hambrán. Sin descendientes de este matrimonio.
Casó con Micaela María de Castejón y Salcedo, hija de Martín José de Castejón Camargo III conde de Villarea, I conde de Fuerteventura y de Juana de Salcedo y del Río, hija de Pedro de Salcedo II conde de Gómara. Sin descendientes, tampoco, de este matrimonio. Le sucedió, de su hija Ana María de Bracamonte y Villalón, el hijo de ésta, por tanto su nieto:

Fernando Vélez de Medrano Bracamonte y Dávila Hurtado de Mendoza (fallecido en 1791), VIII marqués de Navamorcuende, XIV marqués de Cañete, VI marqués de Fuente el Sol. Le sucedió:

Ángel María de Carvajal y Gonzaga (1771-1793), IX marqués de Navamorcuende, VI duque de Abrantes, VI duque de Linares, VI marqués de Sardoal, VIImarqués de Valdefuentes, VI marqués de Puerto Seguro, V conde de la Quinta de la Enjarada, XVI conde de Aguilar de Inestrillas, VII conde de la Mejorada.
Casó con Vicenta Fernández de Córdoba y Pimentel, hija de Pedro de Alcántara Fernández de Córdoba, XII duque de Medina-Sidonia. Le sucedió su hijo:

Manuel Guillermo de Carvajal y Fernández de Córdoba (1790-1816), X marqués de Navamorcuende, VII duque de Abrantes, VII duque de Linares, VII marqués de Sardoal, VIII marqués de Valdefuentes, VII marqués de Puerto Seguro, VI conde de la Quinta de la Enjarada, XVII conde de Aguilar de Inestrillas, VIII conde de la Mejorada. Le sucedió su hermano:

Ángel María de Carvajal y Fernández de Córdoba y Gonzaga(1793-1839), XI marqués de Navamorcuende, VIII duque de Abrantes, VIII duque de Linares IX marqués de Puerto Seguro, VIII marqués de Sardoal, IX marqués de Valdefuentes, VII conde de la Quinta de la Enjarada, XVIII conde de Aguilar de Inestrillas, IX conde de la Mejorada.Caballerizo mayor de la Reina Isabel II.
Casó con Manuela Téllez Girón y Pimentel. Le sucedió su hijo:

Ángel María de Carvajal y Téllez-Girón (1815-1890), XII marqués de Navamorcuende, IX duque de Abrantes, IX duque de Linares, IX marqués de Sardoal, X marqués de Valdefuentes, X marqués de Puerto Seguro, VIII conde de la Quinta de la Enjarada, XIX conde de Aguilar de Inestrillas, XIV conde de Villaba, X conde de la Mejorada.
Casó en primeras núpcias con María de A. Josefa Fernández de Córdoba.
Casó en segundas núpcias con Josefa Jimena de Molina. Del primer matrimonio fue su sucesor su hijo:

Pedro de Carvajal y Fernández de Córdoba y Téllez-Girón (1847-1920), XIII marqués de Navamorcuende.
Casó con María de Montserrat Osorio y Heredia. Le sucedió, en 1920, su hija:

María de las Mercedes Carvajal y Osorio (1874-1958), XIV marquesa de Navamorcuende.
Casó con Juan Hurtado de Amézaga y Zavala. Sin descendientes. Fue su hermana María de los Milagros Carvajal y Osorio, que había casado con Juan Bautista Casani y Queralt madre de María de los Dolores Casani y Carvajal que casó con Fernando Llorens y Pérez-Casariego, que tuvieron por hija a María de los Milagros Llorens y Casani, que fue quién sucedió a su tía abuela, en 1983, en el marquesado:

María de los Milagros Llorens y Casani (1941-2007), XV marquesa de Navamorcuende.
Casó con Valentín Antuña Rodríguez. Le sucedió, en 2008, su hija:
Sonia Antuña y Llorens (n. en 1970), XVI marquesa de Navamorcuende

Los Progroms antijudios del Siglo XIV

LOS PROGROMS ANTIJUDÍOS DEL SIGLO XIV

Una de las consecuencias más evidentes de la crisis del siglo XIV será las revueltas antijudías (progroms) que se extendieron por toda la Península

Sus causas son varias.

Como ya hemos visto algunos grupos judíos ya eran odiados desde hacía siglos por la posesión de la riqueza que le daba su carácter industrioso y la concesión de créditos con usura (alto interés). Tampoco ayudaba mucho la endogamia judía (su escaso interés por relacionarse con los cristianos).

Un judío prestamista

Si a esto añadís la conmoción que provocó la epidemia de peste negra, el hambre y los conflictos sociales y políticos, tendréis el perfecto caldo de cultivo para que predicadores radicales azuzaran los ánimos (como el valenciano San Vicente Ferrer, cuyo lema era bastante explícito: bautismo o muerte).

Los asaltos a las juderías (pese a la protección real) fueron brutales e numerosas ciudades (Sevilla, Córdoba, Valencia, Toledo, Barcelona...), y se extendieron por media Europa


San Vicente Ferrer

Fijaros en la brutalidad de los mismos en este texto

...en Toledo fue secundado el hervor nacional y numerosos hebreos cayeron en la fosa, bien pasados por la hoguera, bien pasados por las armas blancas, ora despeñados, ora arrojados a las cisternas. Un considerable número de adeptos a la ley mosaica, sufrieron torturas tremendas, siendo degollados, hacinados, estrujados, deshechos en las mismas muelas, o piedras de sus molinos, enrojeciendo con sangre las aguas del Tajo por mucho tiempo.



O este texto, de lo sucedido en Sevilla, en el Barrio de Santa Cruz, antigua Judería

En la primavera del año 1391, un clérigo andaluz de nombre Ferrant Martínez que ocupaba el cargo de Arcediano de Écija comenzó a recorrer las calles de la ciudad portando entre sus manos una enorme cruz y a gritos destemplados arengaba y exhortaba a los sevillanos induciéndoles al odio hacia los judíos, que eran "los que mataron a Dios y se beben nuestra sangre".

Ocurrió entonces que los desaforos de este desatinado cura Martínez, lleno de odio racial, comenzaron a echar raíces entre los pobladores de las otras creencias. Las continuas predicaciones del clérigo fueron mucho más allá de lo que la prudencia y buen juicio aconsejaban y terminaron por soliviantar los ánimos populares en contra de los judíos.

Exacerbó al populacho -compuesto por moros y cristianos de bajo nivel cultural y económico- y les llevó hasta tal punto que el pueblo, formando una excitada turba, entró violentamente al barrio judío y comenzó a saquear las tiendas y a apalear sin contemplaciones a cuantos encontraron a su paso. La asonada fue de tales proporciones, que el Alguacil mayor no pudo hacer nada frente al hecho con sus escasos hombres y tuvo que pedir ayuda a los nobles de Sevilla, algunos de los cuales se prestaron a la defensa del orden, trayendo consigo lacayos armados, escuderos y otros hombres de armas, con quienes se pudo restablecer la calma.

Este hecho no hizo más que envalentonar a los enfurecidos seguidores del cura Martínez, que cada día multiplicaba sus enardecidas arengas contra los hebreos. 

Finalmente, sintiéndose lleno de poder, el Arcediano, entró al frente de una horda enloquecida y sedienta de sangre en la judería el día 6 de junio de 1391, aullando enfurecidos :”Muerte a los infames Judíos...!" Y esta vez portaban dagas, cuchillos, mandobles y todo tipo de utensilios que les sirvieran como arma para realizar su propósito.

El barrio judío tenia entonces dos puertas: Por ambas puertas a la vez se precipitaron los sevillanos enardecidos impidiendo así cualquier posibilidad de fuga de los atacados. 

Los desesperados e indefensos hebreos, hombres, mujeres y niños, fueron pasados a degüello sin piedad ni contemplación. Fueron asesinados en las calles, en las casas e inclusive en el interior de las sinagogas en las que los fieles murieron sangrando sobre la santidad de sus libros.

 El pogrom duro un día entero sin interrupción y los cadáveres sumaron más de cuatro mil. Los pocos sobrevivientes huyeron en cuanto les fue posible de Sevilla.

Moshe Vainroj


http://biombohistorico.blogspot.com.es/2012/03/los-progroms-antijudios-del-siglo-xiv.html

jueves, 26 de noviembre de 2015

Leonor Rodríguez de Castro, Señora de Santa Olalla e Infanta de Castilla

Miniatura en la que se representa a una dama castellana del siglo XIII

Se desconoce su fecha exacta de nacimiento. Hija de Rodrigo Ponce de Castro y de Leonor González de Lara, era nieta por parte paterna de Guerau IV de Cabrera, vizconde de Cabrera y vizconde de Gerona, y de su esposa, Leonor Pérez de Castro. Por parte materna era nieto de Gonzalo Núñez de Lara y de Jimena Menéndez.

Leonor Rodríguez de Castro falleció en 1275, en la localidad de Santa Olalla. Su cadáver recibió sepultura en el Convento de San Felices de Amaya, provincia de Burgos, de la Orden de Calatrava, que en 1568 fue trasladado a la ciudad de Burgos.

Matrimonio y descendencia

Fruto de su matrimonio con el infante Felipe de Castilla y Suabia, hijo de Fernando III, nació un hijo:

Felipe de Castilla y Rodríguez de Castro. Falleció en la infancia y fue sepultado en el Convento de San Felices de Amaya, situado en la provincia de Burgos, actualmente en estado ruinoso, perteneciente a la Orden de Calatrava, y en el que también recibió sepultura su madre.

El genealogista e historiador José Pellicer de Ossau dejó constancia en su obra de la existencia de otra hija nacida de la unión del infante Felipe con su tercera esposa, aunque Luis de Salazar y Castro desmiente dicha filiación:

Beatriz de Castilla y Rodríguez de Castro (m. 1340). Blanca de Portugal, hija de Alfonso III de Portugal le legó en su testamento la suma de dos mil maravedíes. Contrajo matrimonio con Diego Pérez Sarmiento.

Escudo de la Casa de Castro

El Señorío de la Tierra de Santa Olalla es conocido por haber sido una de las propiedades más importantes de la casa nobiliaria de Guzmán y por ende de los Condes de Orgaz; pero no podemos olvidar que este señorío fue propiedad durante la Edad Media de otra familia noble, no menos importante, a la que denominamos la Casa de Castro.

Este linaje de los Castro fue especialmente influyente durante los años en los que fueron propietarios del Señorío de Santa Olalla y destacaron en él un buen número de personajes, emparentado muchos de ellos con las casas reales castellana y portuguesa, además de con otros destacados linajes como los Lara y los Haro. 

http://eulaliense.blogspot.com.es/2014/07/leonor-rodriguez-de-castro-senora-de.html

Castro de la Sierra de la Estrella. Asentamiento de la II Edad del Hierro en la comarca toledana de La Jara

El castro de la Sierra de la Estrella. Un asentamiento dela II Edad del Hierro en la comarca toledana de La Jara

Los trabajos de prospección arqueológica para la construcción del Parque Eólico de la Sierra de la Estrella y su línea de evacuación ha permitido plantear el estudio de diferentes yacimientos afectados por las obras. Entre ellos destaca el castro vetón de la Sierra de la Estrella. Éste se levanta en una depresión de la Sierra Ancha, la mayor elevación de la Sierra de la Estrella. 

El yacimiento que presenta problemas de atribución cultural, al relacionarlo algunos investigadores con el enclave hispanomusulmán de Vascos, conserva visibles los restos de una muralla construida con cuarcitas.

La misma cuenta con una cara interna y otra externa y un relleno de mampostería, conservándose en algunos tramos lienzos de más de dos metros de altura, con claros paralelos en los recintos de los poblados vetones de Las Cogotas y Mesa de Miranda (Ávila).

No son visibles bastiones, fosos, piedras hincadas y ángulos. Estas murallas de doble paramento se documentan desde el s. VI a.C.

Sin embargo, el desarrollo de la mayor parte de estos castros sería tardío, iniciándose tras el s. V a.C.

En el caso del castro de la Sierra de la Estrella, al no ser visibles otras estructuras defensivas más avanzadas, creemos que debe fecharse, a falta de trabajos de excavación sistemáticos entre el s. V al II a.C

EL POBLAMIENTO PREHISTÓRICO E HISTÓRICO EN EL SECTOR NOROCCIDENTAL DE LA COMARCA TOLEDANA DE LA JARA


La zona de estudio se localiza al Sur de El Puente del Arzobispo, localidad a partir de la cual el río Tajo abandona su sinuoso discurrir por los terrenos de llanura y se encaja en una sucesión de fracturas que posibilitaron la creación de un rosario de presas y embalses y que ya no abandona hasta sobrepasar las tierras portuguesas, al Oeste. 

Dicha zona se incluye, pues, dentro del sector noroccidental de la comarca toledana de La Jara. Es éste un territorio que marca la transición entre la amplia franja que representa la Fosa del Tajo, alNorte, y las bajas elevaciones que suponen en su conjunto todas las sierras y serretas (algunas de las más antiguas detodo el territorio peninsular) al Sur y al Oeste: los Montes de Toledo y Las Villuercas.

De hecho, las cotas de Sierra Ancha y Sierra Aguda representan los primeros hitos fisiográficos de estos conjuntos montañosos continuos, según nos desplaza-mos hacia el Sur desde la depresión del río Tajo atravesandola penillanura precedente. Desde estos hitos del relieve tole-dano occidental se vislumbra hacia el norte, la vasta Serranía de Gredos, en el sector occidental del Sistema Central, una vez superados la depresión del Tajo, la penillanura que supo-ne la comarca natural de los Llanos de Oropesa, y finalmente la comarca de La Vera, con el río Tiétar como eje principal.

Se trata de un territorio eminentemente forestal y gana-dero que durante muchos siglos ha sufrido la actuación des-ordenada del hombre en forma de aprovechamientos agrícolas marginales, la utilización del recurso maderero y consiguiente degradación de los bosques naturales y potenciación de las masas continuas de matorral. 

En la actualidad, muchos de los espacios más interesantes de la comarca muestran un aspecto de formaciones seminaturales domesticadas en forma de dehesas de encinas.Junto a estos usos productivistas ancestrales, genera-dores de una economía de subsistencia que perdura hasta nuestros días, han entrado a formar parte del paisaje en épocas recientes otras actividades humanas más agresivas con el medio receptor, caso de la apertura de pistas y caminos forestales, la creación de carreteras, la proliferación de los tendidos eléctricos, el anegamiento de vastas superficies para la creación de embalses, la puesta en práctica agrícola de superficies con fines de regadío, etc. Aún así, este territorio mantiene buena parte de su aspecto forestal gracias ala clara vocación ganadera de los pastizales de dehesa y los matorrales.

El sector noroccidental de la comarca de La Jara correspondiente a la provincia de Toledo es una zona pobladades de momentos paleolíticos, como revelan los hallazgos aislados de piezas líticas en el Viñazo , a orillas del Jébalo(Belvís de la Jara) (Jiménez de Gregorio, 1962: 198-204),en el Arroyo de Los Frailes (Las Herencias), el Despoblado de Fuentelapio (Navalmoralejo) o en las propias terrazas delrío Tajo, en La Jariega y Valdelacasa (Azután) (EnamoradoRivero, 1992: 39-55). 

Hay que destacar los yacimientos de Pleistoceno Medio de Vaciatrojes , con asociación faunística de
elephas antiquus y cervus elaphus y un bifaz de cuarcita en contexto estratigráfico (Jiménez de Gregorio, 1989: 7-60);y Puente Pino , con un “suelo de ocupación” detectado enun depósito de baja energía con industria achelense en unnivel de terraza a + 40 metros sobre el curso del río Tajo(Rodríguez de Tembleque, 2002), ambos en Alcolea de Tajo.

Además, de momentos postpaleolíticos merecen destacarbera del Jébalo (Jiménezde Gregorio, 1973: 173-176; Jordá Pardo, 1999: 281-296) y La Zarzuela (Nava de Ricomalillo) (Méndez-Cabeza, 1990:522-526).En los momentos finales del Neolítico e inicios del Calcolítico estas comunidades pastoriles son las responsables de la construcción de los dólmenes de La Estrella y Azután.

Ambos presentan una tipología y funcionalidad similar: estructuras constructivas de corredor con cámara circular cubiertas por túmulos de tierra, con función principal de zona de enterramientos colectivos. Dichos megalitos se encuentran vinculados con la denominada posteriormente “Cañada Real Leonesa”.

Este camino sería empleado probablemente para la trasterminancia entre tierras al Sur del Tajo (procedente de Puerto de San Vicente) y los pastos veraniegos al norte, una vez cruzado el Tajo por el vado de Azután y pasando el Puerto del Pico (al igual que los dólmenes de Navalcán y San Román de los Montes, situados al noroeste de la provincia de Toledo) (Bueno Ramírez, 1991; Galán Domingo y Martín Bravo, 1991-92; Maqueda, 2000: 12-13).Por otro lado, estas construcciones megalíticas se relacionan con la explotación de los minerales del cobre (malaquita yazurita) presentes en el entorno, como en la Mina La Borracha, a poca distancia del dolmen de La Estrella (MonteroRuiz, 1990).

Durante el Calcolítico se muestra una tipología de hábitasen forma de poblados amurallados en altura, con disposición de lienzos de bloques de cuarcita sin trabazón, sobre la cimade pequeños cerros alomados, como son los yacimientos de Los Castillejos (Las Herencias) (Álvaro Reguera, 1990: 181--192), Alcaudete de la Jara El Castrejón (Aldeanueva de SanBartolomé), Cabeza del Conde (Estrella de la Jara) (Carrobles y Méndez-Cabeza, 1991: 7-24) y Fuente Salero (Aldeanueva de Barbarroya), éste último dispuesto sin amurallamiento en un punto dominante sobre el tramo encajado del Tajo.

Se han documentado también restos de la ocupación dela comarca durante la Edad del Bronce, sobre cerros de es-casa altitud con control visual del territorio o de un valle flu-vial, como el poblado ubicado cerca de Vascos , en la des-embocadura del Arroyo de la Mora con el río Huso o el poblado del Bronce situado en Navalmoralejo. A su vez existen vestigios del Bronce Final como el poblado de
Arroyo Manzanas (Las Herencias) (Moreno Arrastio, 1990: 275-308), Las Fraguas (Las Herencias) y Carpio I  (Belvís de la Jara). 

En estos últimos se han descubierto tumbas con ajuares de in-fluencia mediterránea pertenecientes a elites locales, com-puestos por cuencos decorados, urnas funerarias, brasero o braserillo de bronce, anillos, brazaletes, incluso un ejemplar de jarro tartésico, timiaterio y vasito de plata (Pereira Sieso y Álvaro Reguera, 1990: 215-234; Pereira Sieso, 1994: 37--85). De un mismo momento de transición a la Edad del Hie-rro son las Estelas del Suroeste de Las Herencias (Fernández Miranda, 1986: 463-476; Moreno Arrastio, 1995: 275-294) y Aldeanueva de San Bartolomé (Pacheco, 1999: 6-11), con grabados de guerreros armados con escudo, casco y lanza y acompañados de un carro.En la Segunda Edad del Hierro la zona fue habitada por el pueblo vetón.

El hábitat se construye a cierta altura, formando los llamados “castros” amurallados, como en Arroyo Manzanas , el Cerro de La Mesa , situado en Alcolea de Tajo, junto a la presa de Azután (Almagro-Gorbea, Cano Martín yOrtega Blanco, 1999: 157-165) o el castro de la Sierra Ancha de la Estrella del que nos ocuparemos con detenimiento en las próximas líneas. Otras muestras de esta cultura son los “verracos”, esculturas de granito que representan cerdos o jabalíes, localizados cerca de cañadas ganaderas y en zonas de pastos de Aldeanueva de Barbarroya, Alcaudete de la Jara, Las Herencias y Alcolea de Tajo, al norte del Tajo, algunos ejemplares conservados en la finca de El Bercial de San Rafael  (Gómez Díaz y Santos Sánchez, 1998:71-96). Junto a estos restos de raíz celta, destacan evidencias arqueológicas de influencia ibérica, como la inscripción de alfabeto ibérico de Los Maíllos (Belvís de la Jara) (Luján Martínez, 1997: 275-280).

Posteriormente, en época alto imperial, la comarca se en-cuadraría en la provincia de la Lusitania , con los centrosurbanos de influencia de Caesaróbriga (la actual Talavera dela Reina) y Augustóbriga
(Talavera la Vieja – embalse de Valdecañas –). En la zona se han documentado restos de villae , como son la Granja de Pompeyo en Las Herencias, El Palomar  en Alcaudete de La Jara, La Aguilera y El Castillazo en Belvís de La Jara, para el aprovechamiento agro-pecuario de las fértiles tierras del Tajo y Gévalo.

A su vez se conservan aras con inscripciones latinas en La Estrella, Azu-tán, Navalmoralejo, Aldeanueva de San Bartolomé y Mohedasde La Jara (Jiménez de Gregorio, 1982). En esta época seexplotan los recursos minerales de la zona, como son las minas de oro de Sierra Jaeña (Nava de Ricomalillo), así comofilones de hierro, cobre y plomo de la Sierra Ancha y lugarespróximos (Urbina Martínez, 1994: 257-272). Por último, des-tacar la existencia de una calzada romana al sur del Panta-no de Azután, en el término de Aldeanueva de Barbarroya, reutilizada en época medieval, comunicando la zona con Toletum (Ruiz Carmona, 2002).

Se constata la continuidad del poblamiento tardorromano de la zona con yacimientos situados en las zonas bajas de las inmediaciones de Sierra Ancha y Aguda, cerca delrío Huso (La Estrella), así como en el Cerro de la Presa y la Loma Chica (Navalmoralejo).

Posteriormente, entre los hallazgos de época hispanovisigoda destacan el capitel de Mohedas de La Jara (labrado toscamente en granito) descubierto en el Cerro Quemado , la pilastrilla de altar de mármol con una cruz labrada de la iglesia de Puerto de San Vicente y las necrópolis del cerro de Las Sepulturas en Azután y de Belvís, con fragmentos de lápida, broches de cinturón, brazaletes, anillos y demás objetos decorados de metal precioso (Jiménez de Gregorio, 1982).

Seguidamente, la época hispanomusulmana tendrá gran relevancia en La Jara, momento en que toma su propio nombre, procedente del topónimo “ Xara ”, que significa “lugar desierto”, “mala tierra para cultivar” (Jiménez de Gregorio 982).

Destacan de este momento torres o “atalayas” defensivas, como El Torreón (Alcaudete), la Casa de la Torre (Belvís) o Ben Cachón (Las Herencias). Del mismo modo sehan descubierto enterramientos como los que se ubican en Canturias, La Poveda y Aguilera (Belvís de la Jara) o Pilas (Aldeanueva de Barbarroya).Sin duda, es el despoblado de Ciudad de Vascos el enclave islámico más significativo de La Jara, tratándose de una ciudad hispanomusulmana situada en Navalmoralejo que estuvo habitada durante los siglos IX y X, con una ocupa-ción anterior romana y posiblemente visigoda, de la cual tan sólo se conserva un tenante de altar en forma de Tau.

Vascos es una pequeña ciudad amurallada con torreones cuadrados y puertas abiertas con arco de herradura situada a orillas del río Huso, y que cabe relacionar con otros puntos defensivos en la Frontera Media de Al-Ándalus en la línea del río Tajo: “ Burg assultán ” (Azután), “ Al-qulayá” Alcolea del Tajo), “ Castillejo ” (Navalmoralejo), Castros (Villar del Pedroso) y Espejel (Valdelacasa).

Su ubicación es estratégica para la defensa militar, el control de caminos para el comercio y la ganadería, el control del vado del Tajo (Izquierdo Benito, 1988: 163-172), así como para la explotación de minerales de Sierra Jaeña, Sierra Ancha y Aguda (Cosín Corral, 1995: 107-119). Entre sus construcciones destaca la torre defensiva o alcazaba, residencia de los gobernantes.

Se han excavado también barrios con casas construidas con zócalo de piedra y alzado de tapial y patio interior, algunas en-losadas, separadas por calles estrechas (Izquierdo Benito,1979: 251-391), dos mezquitas (Izquierdo Benito y Prieto Vázquez, 1993-1994), baños comunales extramuros (Izquierdo Benito, 1986: 195-242), así como dos cementerios, un arrabal y tenerías para el curtido de pieles (Izquierdo Benito, 1996: 149-165).

http://www.academia.edu/2436586/El_castro_de_la_Sierra_de_la_Estrella._Un_asentamiento_de_la_II_Edad_del_Hierro_en_la_comarca_toledana_de_La_Jara

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Historica nevada en Toledo el 14 de diciembre de 2009




El Mundo Sedero Toledano (y II)

EL PROBLEMA DEL SELLADO DE LOS GÉNEROS

El control de los géneros por medio del sellado era algo que interesaba enormemente no sólo a los veedores, pqr el beneficio que les reportaba la tasa que cobraban por ello, sino a las autoridades.

Son continuas las alusiones, órdenes y resoluciones sobre ello.

Así, en la última resolución real citada, se ordena, entre otras cuestiones, que todas las piezas fabricadas o que aún se hallasen en los telares se reconocieran y sellasen con el sello correspondiente y si estuviesen faltas de ley se les pusiera un sello de plomo con una «F" para que se reconociese públicamente su defecto.





El 18 de agosto de 1684, se reunieron en casa del Corregidor los representantes de los fabricantes del Arte Mayor de la Seda y los veedores.

Por los primeros estuvieron el jurado Juan Romo Tejero y Francisco Jiménez de Oco y por los veedores, Diego Ballesteros, José Diego y Gregorio Calderón.

Entre los acuerdos a que llegaron se halla el del precio de los sellos de los tejidos:

- Cada pieza grande ....................................................................196
- Cada pieza de manto y de cada guardapiés de posei .................20 mrs.12
- Cada pieza entera de guardapiés  ...............................................20 "
- Cada pieza de liga ......................................................................12
- Cada pieza de colonia ................................................................10 "
- Cada pieza de listón .................................................................... 8
- Cada pieza de reforzada................................................................4 "
- Cada par de medias de hombre  .................................................10 "
- Cada par de medias de mujer    ................................................ .  8

Terminada la reunión, los veedores pusieron en conocimiento del Corregidor que muchos géneros fabricados en los pueblos del contorno de Toledo pasaban a Madrid, Sevilla y otros lugares sin el reconocimiento de los veedores de Toledo y solicitaban que se obligase a que viniesen a sellarlos en la capital porque introducir en la Corte tejidos falsos o sin ley, peso y marca era muy fácil por la mucha concurrencia y aglomeración comercial que allí se daba. Asimismo demandaron que no se volviesen a sellar en Madrid los tejidos que los veedores ya habían sellado en Toledo, pues iba en detrimento de su honor y credibilidad, además de encarecer el género con un segundo sello.

También propusieron que no se sellasen las medias porque se encareCÍan demasiado y además era fácil observar a simple vista si eran o no de la calidad indicada en la nueva ordenanza 10. Por carta de 28 de agosto de 1687 se vuelve a recordar por la Junta de Comercio la obligación del sellado de todos los géneros y el 22 de octubre de 1691 el Corregidor de Toledo, D. Francisco Bargas y Lezama, dicta un auto ordenando que todos los tejidos fabricados en Toledo que se envíen a Madrid u otros lugares, debían sellarse y prohíbe sacar ningún tejido sin sellar, amenazando con pasar a ejecutar las penas correspondientes expirado el plazo de 8 días que marca en su auto 21.

En 1692, este mismo Corregidor, vuelve a emitir una orden, según mandato de la Junta de Comercio, por la que se obligaba a todos los fabricantes de tejidos de seda y medias de los pueblos del reino de Toledo a traerlas a la capital y que aquí fuesen revisados y sellados, como se ejecutaba con los que se fabricaban dentro de la ciudad, para poder proceder posteriormente a su venta. Se apercibía que se darían por perdidas las mercaderías que se comerciasen sin sello 22

Un mes más tarde, la misma autoridad, ordenaba a los fabricantes de telas de oro, seda y lana que pusieran sus nombres en todos los géneros que fabricasen, además de mandarlos sellar de la forma ya ordenada 2.1. El problema del sellado era de tipo endémico. Las continuas órdenes sobre la observación del mismo nos demuestra cómo los propios sederos tan amantes y exigentes de las ordenanzas, trataban siempre de eludir las normas de fabricación obligatorias, en especial los fabricantes o mercaderes que daban a elaborar a los maestros tejedores, prueba inequívoca de que se vendían mejor los géneros no ajustados a ordenanzas.

LA VIDA DE LA FÁBRICA EN EL SIGLO XVIII

La desastrosa situación de la fábrica de seda de Toledo hace elevar al gremio un informe en 1714 exponiendo los motivos de su decadencia y proponiendo para su restablecimiento una serie de medidas que nos muestran una vez más su hermetismo, rigidez, corporativismo y esclerosis, así como sus ideas cerradas y obtusas, que en lugar de beneficiar a sus componentes eran causa de la ruina de la fábrica y, por lo tanto, de la economía de la ciudad.

Entre sus propuestas estaba una en la que pedían que «todos los que no fuesen maestros o mercaderes de escritorio no pudiesen dar a labrar a otras personas medias ni listoneria ordinaria, y que solamente se les permitiese labrarlas por sus manos, o las de sus hijos, sin enseñarlo a otras personas, por pertenecer esto a los maestros del arte». Otro medio solicitado era el de que se prohibiese la fábrica de listonería de Villaseca de la Sagra y otros lugares así como también la de medias de Tembleque ".

El proceso de hundimiento de la fábrica de seda de Toledo no se detenía. En abril de 1738,en una visita realizada el 14 de dicho mes, se hallaron trabajando 180 telares de ancho y 410 parados, mientras que los de listonería eran muy pocos en marcha, quedando unos 800 sin trabajo. El motivo de esta brutal suspensión de telares en los últimos seis meses lo achacan los veedores al alto precio alcanzado por la seda debido a la gran exportación que se había experimentado. Pero no solamente eran los telares de ancho y angosto los parados, también había cesado la mayor parte de la fábrica de medias, produciéndose por estos motivos un alto grado de paro laboral en la ciudad, con el deterioro social que como consecuencia conllevaba ".

Unos meses más tarde y debido al celo y actividad del Ayuntamiento en favor de los fabricantes sederos, aumentó el número de telares produciendo. De listonería serían unos 3.000, extendidos por Toledo y sus cercanías (Villaseca, Mora, Villaluenga, Polán, Casasbuenas, Cuerva, Guadarnur, Esquivias y otros).

Los de ancho llegaron a 264, quedando parados 279, distribuidos de la siguiente manera.


                                                      Telares  Telares  Libras de Género corrientes*  parados seda al año
 
Ropas de hierro  (terciopelos, fondos, rizos,
piñuelas y felpas) ...... .                      68             52                     16.                                 800

Tapiz,
medio tapiz, persiana y princesa ...... 75             28                     21.                                 910  
       
Damascos........................................ . 23             46                     19                                  320
Rasos .............................................. . 29             47                     14                                  960
Tercianela ......................................... . 9             12                       5                                  880  
Pañuelos ......................................... . 31              46                     21                                 560  
Mantas y tafetanes ............................ . 8             29                       3                                  220
Telas de oro y plata ......................,.... . 8               3                       2                                 110
Gorgoranes .................................    . . 13             16                       5                                  950

TOTALES ...................................... . 264          279                    111                              7100


* Los telares que trabajaban solían hacerlo 250 días al año. Los parados se hallaban hábiles y prontos para iniciar el trabajo en ellos si fuera necesario. Además de los referidos, en los desvanes y sótanos de las casas de los fabricantes había otros tantos que, por los malos tiempos que se estaban atravesando, se hallaban arrinconados y escasamente dispuestos.

A estos había que añadir los existentes en Fuensalida, que en 1731 eran 17 de damasco 20. Los telares de ancho andando y parados, aunque dispuestos, necesitaban al año 111.710 libras de seda de Valencia, distribuida como queda indicado en el cuadro anterior y contando 250 días de trabajo al año (205,70 libras cada uno de media).

Los telarillos precisaban aproximadamente 76.500 libras y la fábrica de medias, que se hallaba extendida además de en la capital, por Mascaraque, Mora, Yepes, Puerta, Olías, Ciruelos, Tembleque, Villasequilla, Dosbarrios, Ocaña, Burguillos, Cobisa y otros lugares, necesitaba unas 30.000 libras, lo que hacía un total de 218.210 libras castellanas de seda, que en libras valencianas equivalían a 272.762,5 libras.

Un nuevo impulso a la decaída industria sedera de Toledo vino a dársela la creación en 1748 de la Real Compañía de Comercio y Fábricas,gracias al celo e ilusión de don Bernardo de Rojas y Contreras, regidor perpetuo de la ciudad, aunque encontrase la inquina, protesta y enemiga del gremio y del Ayuntamiento, por diversas causas.

En 1750 el auge continúa y la compañía llegará a tener una media de 182 telares y en 1751 de 242. En 1752 llegaría en cierto momento a mantener 258, pero la media anual es de 247. Los telares de ancho de los particulares continuaban manteniéndose, pero a la baja, ya que en 1750 la media rondaba los 365, en 1751 los 270 y en 1752 los 293 27 • Esta trayectoria supone que en 1749 la Real Compañía tenía el 24% de los telares anchos de Toledo, en 1750 el 30%, en 1751 el 38,8% y en 1752 el 42,4%. La progresión era evidente y significativa.

En cuanto a los telares de angosto (pasamanería y listonería), la Compañía no tuvo normalmente fá- brica, aunque en 1749 llegó a tener en marcha 10; sin embargo puso en funcionamiento 16 de medias de seda (telares que antes no había habido en Toledo).

Al contrario que los de ancho, entre los particulares sí que crecieron los telares de angosto en número abundante, pasando de unos 2.125 en 1747 a 3.151 (130 de pasamanería y 3.021 de listonería) en 1750 y 3.425 de ambos tipos en 1752 'R.

Estos últimos telares reseñados se hallaban repartidos de la siguiente manera:

Toledo ................... 1.662
Mora......................... 726
Villaseca................... 654
Casas buenas ............. 48
Polán ........................ 225
Villaluenga ............... 98
Ajofrin .....................
Mascaraque ................ 6
Cuerva ........................ 4
Noez............................ 1

TOTAL................. 3.425 


LAS MEDIAS DE SEDA DE TELAR

Muy interesante es la breve historia de la implantación de los telares de medias de seda. La manufactura de medias de seda de punto y aguja era antiquísima en Toledo y su contorno, de cuando todavía no se conoCÍ- an las de telar. Eran hechas por mujeres y daban mucho trabajo y riqueza, pues eran altamente requeridas por su prestigio, reconocido hasta en el extranjero. Su decadencia data de los tiempos de Felipe IV, y en los de Carlos II y Felipe V su comercio era nulo, quedando reducida su producción a la que se trabajaba para el consumo de la ciudad y algunos encargos particulares. La moda cambió y el mercado requería en tiempos de Fernando VI medias de seda tejidas a telar, por ello la Compañía estableció en Toledo en 1749 esta fábrica (ya vimos como a finales del siglo XVII hubo un intento de introducir este sistema en Toledo, que no cuajó por falta de capital suficiente para la instalación de los telares), llegando a tener 16 telares que eran trabajados por familias venidas de Barcelona.

El sistema consistía en que la Real Compañía les proporcionaba los telares y la seda y concertaban con ellas el valor de cada par. Al cabo de un período de tiempo se hacían cuentas para ver quien quedaba alcanzado. La decadencia de la Compañía trajo consigo el hundimiento de esta fábrica. A finales de siglo quedaba reducida a: Año 1786 = 4 telares corrientes que tejieron 640 pares al año. Año 1787 = 12 telares corrientes que tejieron 449 pares al año. A raíz de la instalación de estos telares de medias por la Compañía aumentó el número de aprendices que pretendían aprender esta técnica.

El tiempo normal de aprendizaje era de cuatro años, aunque había contratos por tres y por seis años y medio. Muchos maestros trabajaban en la Compañía, tales como Juan de Aula, Pablo Font y el francés Michael de Lon. Pablo Font cobraba por enseñar entre 300 y 450 rs. por todos los años requeridos. Para conocer un poco más a fondo las relaciones laborales de este mundo destacaremos las cláusulas más importantes del contrato entre Michael de Lon y José Esteban Fernández, padre de Juan, a quien pone como aprendiz de aquél: 204 La duración del aprendizaje sería de cuatro años. Viviría en casa del maestro, donde dormiría, pero no comería allí, sino que Michael le daría a Juan 2 reales diarios para que almorzase, comiese y cenase donde le pareciera. Cada año de los cuatro le daría dos pares de zapatos de 12 rs. y otros dos de medias de 6 ó 7 reales el par. También recibiría una capa, una chupa, calzones de paño de a 18 ó 20 rs. la vara, un sombrero y dos camisas. Si no se hallara hábil al cabo del tiempo estipulado, seguiría con él hasta adquirir la destreza necesaria para aprobar el examen y le daría el jornal correspondiente a un oficial.

Debería tejer como mínimo 5 pares de medias a la semana, fuera completa o con días de fiesta, y todos los que hiciera de más se los pagaría a 5 rs. cada uno. Si el maestro falleciera en el período de estos cuatro años, el aprendiz se obligaba a servir a María Conill, viuda del que fuera maestro de este arte, Juan de la Torre, en cuya casa habitaba Michael de Lon y estaban los telares en los que tejía. Si Michael saliera de casa de María Conill, el aprendiz debería marchar con él hasta terminar el tiempo del contrato, no saliendo de los dominios de España, pues en tal caso cesaría el compromiso y obligación, satisfaciéndole entonces lo que prorrata legítima hubiese ganado. María Conill, por su parte, contrata a Francisco Díaz Moreno, al que sólo le faltaban dos años para cumplir el tiempo de aprendizaje, con la condición de que tejería 6 pares de medias a la semana, excepto en la que hubiese algún día de fiesta en la que se rebajaría un par. Si tejiera más de 6 pares le pagaría 8 reales por cada par que sobrepasara esa cantidad o'.

En 1767 se instaló en Madrid una compañía de lonjistas que se dedicó a traficar con muy diversos productos. No había pasado un año de su actividad cuando entró a comerciar en el ámbito toledano. Comenzó introduciendo porciones de seda cruda que vendía a los sederos de esta capital al fiado o a cambio de tejidos y medias. Logró mantener en Toledo 14 telares. La producción de los mismos, unida a la que compraba a artesanos de la ciudad, la exportaba a América

 En 1789 el fabricante que mantenía más número de telares de esta fá- brica era D. Luis Femández con 7 en marcha, 2 de ellos de nueva invención, que sacaban las medias modelo "a la inglesa» de punto atado, de manera que no se corrían y eran muy duraderas. A tal grado llegó su fama y aceptación, dadas sus cualidades, que no daba abasto a producir las suficientes para atender todos los pedidos]'.

Ángel Santos Vaquero 
http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2014/02/files_anales_0043_09.pdf

martes, 24 de noviembre de 2015

Utensilios, Aperos y Máquinas del ayer: Escobas de Mijo

Hoy, y dentro del apartado de "Utensilios, aperos y Máquinas del ayer"; quiero hacer mención a otro tipo de escobas, de elaboración completamente artesanal, que también podemos encontra en Tembleque; en este caso se trata de las escobas de Mijo.

Una vez más, de la mano de nuestro buen amigo y colaborador Joaquín Madruga, quien ha confeccionado también las dos escobas protagonistas principales de este post; os podemos ofrecer curiosidades e imágenes detalladas de las mismas para los que estéis interesados en el tema.

Mijo (Panicum miliaceum L.)
Descripción:
Tipo: Malas hierbas monocotiledóneas.
Nombre común: Mijo.
Nombre latín: Panicum miliaceum L.
Familia: Poaceae.

Descripción de la plántula:
Prefoliación enrollada, vaina cilíndrica.
Limbo de 2 a 5 veces más largo que ancho, hoja más o menos peluda.
Lígula membranosa ciliada a lígulas coronada con una línea de pelos.
Ausencia de aurículas en la base del limbo.

Descripción planta adulta:

Altura: 40 a 120 cm. Planta velluda. Tallo erguido, robusto, casi liso con numerosos amacollamientos y generalmente cerca del penacho principal.

Hojas: de 15 a 30 mm de ancho, muy largas (45 cm), ciliadas en su parte basal y peludas en las 2 caras, con vainas erizadas de pelos largos. Limbo peludo y con largos cilios en su parte basal, de aspecto ancho y corto. Pilosidad larga y abundante. Vaina peluda con sección redondeada, no maculada ni venada de color rosa.

Inflorescencias: panículas alargadas, inclinadas en el ápice, verdes, con ramas largas y erguidas. 2 glumelas estériles. Espiguillas bastante gruesas (4 a 5 mm), oblongas, agudas.

Particularidades:

Planta cultivada muy importante en África.
Paja utilizada para fabricar escobas.
Vainas para alimento de las aves en general.
Especie en expansión en los cultivos.

Esta bonita planta graminea, de altura considerable, que en ocasiones nos puede recordar una rubia cabellera; produce unas pequeñas semillas que en algunos lugares son utilizadas como alimento para gallinas, pájaros, palomas y otros animales de corral.

Fotografía.Proyecto Anthos


Una vez seleccionadas atendiendo al tamaño de la planta, las escobas realizadas, se destinan a distintos usos. 

Las más pequeñas se utilizan para limpiar el conocido como fuego bajo, es decir, las chimeneas; o para cepillar la ropa.


Fotografías© C.Z.F. y Maritza Forcada

Sobre las costumbres y tradiciones existentes en torno a las escobas también tratamos en el post anterior.

Pero lo que sí quiero añadir es que, en los últimos tiempos, las escobas, en algunos lugares están comenzando a ser consideradas como objetos de arte y de diseño dedicados a la decoración y al coleccionismo; a continuación os dejo unas imágenes de algunos ejemplares tan originales como sorprendentes.






Enlaces de Interés:


Friendswood Brooms:

Brooms- The Statement by Wilsonart:

Syngenta:

Proyecto Anthos:

Publicado por Beatriz Galindo
http://villadtembleque.blogspot.com.es/search/label/Beatriz%20Galindo?updated-max=2012-02-21T07:00:00%2B01:00&max-results=20&start=21&by-date=false
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