lunes, 31 de agosto de 2015

La Torre de Nuestra Señora de la Antigua de Los Navalmorales

En la comarca de La Jara encontramos, muy cerca de Talavera de la Reina, el idílico municipio de Los Navalmorales. Su nombre proviene de la unión, en 1835, de Navalmoral de Pusa y Navalmoral de Toledo, separados por un arroyo.

Aún se observan muestras en su casco urbano que diferencian a estas dos poblaciones.

Los que se acerquen a visitarlo se verán sorprendidos por su iglesia, construida en el siglo XVII y dedicada a Nuestra Señora de la Antigua.

Al interior podremos acceder a través de su hermosa portada de traza clasicista, la forman un arco de medio punto entre columnas toscanas y un entablamento dórico con metopas decoradas con soles. 

Dentro encontraremos tres naves, la central cubierta por artesonado.

La torre es el elemento más característico de este templo, formada por cuatro cuerpos de planta rectangular más un quinto cubierto por un chapitel de planta octogonal. 

Adosada al templo se encuentra la torre, de vistosa planta cuadrada de 8 metros de lado, la cual se eleva sobre un sólido pedestal de sillería, en cinco cuerpos labrados en piedra y ladrillo y esquinas almohadilladas en piedra labrada, que tienen una bella vista. 

De los cinco cuerpos, los cuatro primeros de forma rectangular y el quinto de forma octogonal, en el cuarto se abren arcos de medio punto en número de cuatro, que albergan las campanas, remozadas en la actualidad, pero con un sonido simplemente diferentes al volteo ya familiar de la "gorda", "mediana" y "campanillo", que tantos años atrás han estado convocando al pueblo a los actos solemnes celebrados en el templo; un reloj remata este cuerpo. 

En el quinto se encuentran los "balconcillos" de buenas dimensiones, rodeados de una barandilla. Al, final remata la torre un agudo y estilizado capitel de pizarra con esfera, veleta y cruz de hierro. 

La arquitectura es propia del siglo XVII, de la escuela herrerfana y sus continuadores. Por su esbeltez, altura distinción y bondad de fábrica, está considerada como una de las mejores de la provincia de Toledo y es conocida, con buen criterio, como la "buena moza". 

Según escrito del archivo parroquial, legado por el cura de la localidad D. Luciano de la Cruz, la traza de la torre la hizo el Fray Lorenzo de San Nicolás, agustino, en 1632 hasta terminarla en 1655 aunque quedó por hacer la linterna o cuerpo octógono y el chapitel los cuales se terminaron en 1668 y 1673 respectivamente.

http://www.turismocastillalamancha.es/patrimonio/iglesia-de-nuestra-senora-de-la-antigua-en-los-navalmorales-101264/visita/

http://www.diputoledo.es/global/areas/turismo/muni_datos.php?id_area=11&id_seg=&id_cat=198&f=198&codine=45112&id_ent=166

Comer en la España del Siglo XI

La vida en aquella época estaba más ligada a la tierra, y a lo que de inmediato daba. 

Por eso no debe extrañarnos que en Valencia fuera habitual comer naranjas o arroz, pero estos productos de la tierra eran desconocidos en otras latitudes más frías. 

No lo habían visto nunca, ni probado. Y es que cada zona producía lo suyo y los intercambios mercantiles de alimentos eran raros, por no decir extrañísimos entre los reinos cristianos con sus vecinos musulmanes del sur. 

Algo más intercambiaban los musulmanes, pero tampoco demasiado, pues era caro el trasporte (se podía estropear) y peligroso (podía uno ser asaltado y devorado literalmente por los bandidos). 

En resumen: los leoneses no habían visto ni probado una naranja en su vida, y los valencianos desconocían las truchas salvajes casi tanto como las desconocemos hoy todos.

Andando el siglo XII, y sobre todo el XIII algo hubo de pescado en salazón en las tierras del interior, pero más bien poco o nada, y además eran siglos que no tengo empollados, así que lo dejo ahí. Lo cierto es que cada uno comía lo que tenía cerca, si comía, pues no pocas veces el hambre causado por una mala cosecha desencadenaba una hambruna por la región. Hoy comemos productos de casi cualquier lugar del país, incluso fuera de temporada, pero esto no sucedía en el siglo XI. Había zonas endémicas de carne, de pescado, o de verdura y fruta. 

Y todas lo eran fuera de temporada, lo cual es lógico. Los únicos productos que se conservan varios meses son las legumbres y los cereales, y hay que mantenerlos secos y en buenas condiciones para que no se estropeen. Eso nos hace pensar lo importante que era el verano para cultivar cereales, y lo decisiva que era la vendimia, para disponer de vino todo el año. Pan y vino, la base de la cocina española para andar el camino, dicen. Es el cuento de la hormiga y la cigarra, había meses en los que se trabajaba para llenar la despensa, y meses donde se comía lo que se había almacenado.

Esto nos lleva a considerar la importancia que tenía el conservar los alimentos el máximo de tiempo, y lo importante que era la sal, que era el principal conservante de la historia. Se salaban la carne y el pescado para poderlos preservar durante más tiempo. De ahí nuestra costumbre de añadir sal en casi todas las comidas, en realidad era para que duraran más tiempo. 

El problema es que la sal era un producto relativamente escaso en el interior, y más bien caro. Obtener sal y venderla en zonas endémicas de este producto era un pingüe negocio entonces. Por supuesto no existía el pimentón (no había llegado todavía de américa), de ahí que tampoco en al matanza del cerdo se hicieran chorizos. 

La sal ayudaba a hacer jamón, salchichas, cecina, tocinos, pezuñas, untes, menudos, costillares y lo que fuera del cerdo, siempre en función de la condición social que se tuviera. En las zonas donde la humedad era mayor, para facilitar la cura de la carne se ahumaba. También era frecuente conservar la leche lo más posible, de ahí el genial invento (antiguo en la humanidad) del queso, con sus múltiples variedades y sabores.

Se sobrevivía con dietas que se completaban, cuando se podía, con la caza y la pesca. Aunque hay que decir, para ser rigurosos que en la segunda mitad del siglo XI, fechas donde está ambientada la novela, no hay hambrunas que no sean causadas por la guerra y la escasez de mano de obra para trabajar los campos. En las zonas de costa se alimentaban con marisco, que era una comida de pobres y de hambrientos, pues los ricos preferían pescados más contundentes, y por supuesto carne de caza: venado, conejos, liebres,…

También el alimento tenía que ver con la cultura a la que se pertenecía, y esto no debe sorprendernos, pues hoy sigue siendo así. Los musulmanes y los judíos no prueban la carne de cerdo, en cambio trasiegan la carne de ternera o de ave (pollo) mezclándola con otros productos que la conserven y la mejoren: canela o miel, entre otros. 

No se guisa igual en los reinos cristianos que en las taifas musulmanas, y por supuesto, los judíos de Coimbra (Portugal) no comían igual que los musulmanes de la misma ciudad, aunque todos ellos compartieran las orillas del hermoso Mondego. Cada uno comía lo suyo y no se solía invitar a comer a gente de otra religión, para evitar así problemas y suspicacias entre propios y ajenos. Cada uno en su casa, y Dios (el que fuere) en la de todos.

También tenemos que considerar que nuestro suelo patrio era zona fronteriza, y las costumbres en la frontera suelen ser más laxas que en otras zonas del mundo musulmán o cristiano. No eran infrecuentes, por ejemplo, que en al-andalus (la España de los reinos musulmanes) se cultivara vino y se bebiera con tanta devoción como lo hacían los cristianos o los judíos. 

De hecho el vino, en aquellos tiempos, era casi más un alimento que una bebida, tal y como la entendemos hoy en día. Los cristianos mozárabes tomaban las costumbres dietéticas de sus vecinos, aunque en algunos momentos quisieran recalcar su peculiaridad comiendo y haciendo la matanza del cerdo, que según épocas, lugares y mentalidades, podía estar entre prohibido, castigado, gravado, o tolerado. Lo mismo le sucedía a los musulmanes que vivían en los reinos cristianos (más bien pocos), o los judíos asentados en esas mismas tierras (muy abundantes en algunos pueblos concretos y dispersos por todos los lugares).

El vino, ya que hemos hablado de él, podemos decir que era tratado con canela, agua y miel, se calentaba y se fermentaba en una mezcla llamada hidromiel que gustaba mucho en la época. En Aragón inventaron una variante llamada piment, consistente en especiar el vino y diluirlo con miel. Porque esa es otra, en cada pueblo se hacen las longanizas con un sabor distinto, y en aquella época esto también era así para el vino y para casi todo.

Los ricos no tenían en su mesa las mismas viandas que los pobres. Por ejemplo en cuestiones de pan, el que se elaboraba con trigo era propio de gentes con dinero: comerciantes y nobles adinerados. En cambio los pobres se tenían que conformar con el pan de centeno, más contundente y firme. También se elaboraba pan con avena, con cebada o con alforfón (era un trigo sarraceno más pequeño), con mijo, e incluso con arroz. Esto último era frecuente en zonas donde abundaba, por ejemplo Valencia (Balansiya) y Sevilla (Ishbiliya).

Ni que decir tiene que los pobres se atizaban gallina vieja reseca y dura, en cambio los ricos preferían (porque podían elegir si querían) carne de caza: ánade o pato, faisanes, palominos, ocas y pavones gordos. Pero todo esto con variantes, por ejemplo: la vaca era un alimento de clase baja, se usaba este animal para el campo (trabajo) y para la leche. Los judíos y musulmanes, sin embargo, consumían más carne de vaca que los cristianos. 

Por supuesto, la carne caía en la mesa de la mayoría de la gente una o dos veces al año, excepto los hombres dedicados a la guerra, soldados y nobles, que la consumían en abundancia, pues la necesidad de estar en forma y bien alimentado obligaba (si se puede decir así) a saquear granjas y animales para abastecer y tener fuerte a la tropa.

Dentro de los alimentos que hemos heredado en la sabrosa cocina española encontramos que muchos de ellos eran comidos por nuestros antiguos según costumbres. Por ejemplo, el cocido nuestro, garbanzo y olla podrida, tiene su antecedente en un guiso judío llamado adafina, que también se tomaba separando el caldo, la verdura y la carne, que por supuesto no era de cerdo. De esta adafina procede el puchero, la olla gitana, la escudella catalana, el pote gallego y el almodrote canario, con sus variantes locales y provinciales. 

Los cristianos, en su afán de bautizar la comida, añadieron la morcilla a muchos de ellos, sustituida según zonas por el tocino u otra carne de cerdo. Ellos lo comían preferentemente el viernes previo al sabath por aquello de la contundencia antes del ayuno, en cambio los cristianos preferimos comernos un cocidito los domingos, día de la resurrección del Señor. ¿Por qué será que amamos la devoción con el estómago alegre?

Casi todos nuestros dulces tienen origen musulmán: mazapanes y demás postres navideños eran consumidos todo el año (se conservaban bien aunque no siempre eran fáciles de encontrar), y recibían otros nombres aunque sus condimentos eran parecidos: miel, almendra, huevo,… Encontramos así alejijos, alfeñiques, alajúes. Muchos de ellos se comían en el Ramadán, y los cristianos los reservaron para los meses de invierno, preferentemente para celebrar la Navidad, que hoy seguimos identificando con estos productos.

https://topitocava.wordpress.com/2015/01/25/comer-en-espana-en-el-siglo-xi/

domingo, 30 de agosto de 2015

El Transcoro de la Catedral de Toledo

El coro de la catedral de Toledo sigue el modelo del de la catedral de Santiago de Compostela. Situados ambos –el de Maestro Mateo fue dispersado y parcialmente destruido en el siglo XVII– en el centro del templo, el coro toledano está articulado en doble altura. Fue construido en diversas etapas y consecuentemente pertenece a estilos diferentes.

El trascoro fue realizado por los años 1360 durante el pontificado del arzobispo Pedro Tenorio. La sillería baja narra la conquista de Granada a través de la toma de distintas plazas en 50 relieves. La sillería alta fue encargada a partes iguales a Felipe Bigarni y a Alonso Berruguete, que desarrollaron un espléndido programa iconográfico con personajes del Antiguo y Nuevo Testamento, Credo, además de la Genealogía de Cristo según el evangelista Lucas

Cuando se habla sobre coros se alude generalmente y en exclusiva a las sillerías, que, en efecto, sirven de asiento a los canónigos y otros clérigos en las catedrales, y a los religiosos y religiosas en los monasterios. En ellos se rezan y cantan comunitariamente el Oficio Divino y la liturgia de las Horas Canónicas a lo largo del año litúrgico. 

Un análisis global integra la música y en consecuencia, los órganos. Aunque el estudio de estos instrumentos musicales debe de efectuarse por expertos, sin embargo cumple el dar unas pinceladas con el fin de que el capítulo quede articulado en su justa medida. La música es propia de la liturgia solemne y en la catedral de Toledo, además de los dos órganos que flanquean la sillería coral, pende otro, llamado del Emperador sobre la fachada interior de la puerta de los Leones 

 El chantre o maestro de coro, uno de los capitulares de mayor rango, así como los maestros de capilla que estaban obligados a componer obras para las festividades y formar a los niños cantores, cumplían con el importante cometido de dirigir las alabanzas a Dios por medio de la música, una de las siete artes liberales, que componían el Trivium [Gramática, Dialéctica, Retórica] y el Quadrivium [Aritmética, Geometría, Astronomía, Música]. 

Desde el ángulo musical se comprende la iconografía de los dos atriles correspondiente a temática bíblica, en el coro del arzobispo, y en el Deán, como analizaré más adelante. Los personajes portan instrumentos musicales: flautas, arpas, violines, platillos, panderetas, de extraordinaria importancia para recuperar además la peculiar manera de sujetar los instrumentos y la postura de las manos en el caso de instrumentos de arco. 

Algunos conjuntos románicos, como el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago, así como la gran portada de Moissac, constituyen sendos «museos» de instrumentos musicales, cuya fidelidad del natural ha sido debidamente contrastada por los investigadores. Dejando aparte las campanas –de la torre de la catedral de Toledo pende la gigantesca campana «gorda», la más grande de España, con un peso superior a las veintiuna toneladas– en el coro así como en la capilla de Reyes Nuevos existen sendas ruedas de campanillas destinadas a llamar para la asistencia al coro. 

Junto a la iglesia de san Justo existe un edificio en cuyo patio se conservan los moldes de las campanas, que una vez fundidas eran transportadas a la catedral para su instalación . Aunque es la schola cantorum de las basílicas paleocristianas la referencia más antigua que afecta a la configuración arquitectónica de las iglesias catedrales, los coros catedralicios medievales españoles responden a esta vieja tradición. 

El coro, su composición y jerarquía de asientos constituye el más fiel retrato del clero catedralicio que responde a una personalidad diferente en cada diócesis. 
Por lo que respecta a Toledo (fig. 1), el punto de partida para el emplazamiento del coro en el centro de la catedral es el coro pétreo de Maestro Mateo, en la catedral de Santiago de Compostela (fig. 2), que sustituyó al de la basílica construida por Alfonso III, mencionado en la Historia Compostelana3 . La sillería de Maestro Mateo ocupaba los tres primeros tramos del cuerpo de la nave a partir del crucero, más un cuarto tramo con altares y enterramientos y el leedoiro4 , amplia tribuna que desempeñó diferentes funciones y que debía de parecerse al jubé de las catedrales francesas5 . Dicho espacio no tardó en acoger capillas y enterramientos, función heredada por la catedral de Toledo al igual que la mayoría de las catedrales. 

El planteamiento del coro de la catedral de Santiago, llamado por P. Navascués compostelano se fijó definitivamente en Toledo, y precisamente por tratarse de la catedral primada, desempeñó también un papel de obligada referencia para futuros templos españoles, dando lugar a lo que el mismo investigador denomina modelo español frente al modelo francés, que se dispone en la cabecera en torno al altar mayor, pasando a denominarse choeur –choir, en inglés y Chor en alemán– a la propia cabecera. 

En la concepción medieval del coro toledano levantado hacia el año 1360 durante el mandato del arzobispo don Pedro Tenorio (1375/76-18/5/ 1399)6 se incluía una puerta en el centro del trascoro, que se clausuró en el siglo XVI . El hueco se ocupó con la capilla dedicada a Nuestra Señora de la Estrella . El cerramiento estaba justificado como consecuencia de las modificaciones introducidas en el reinado de los Reyes Católicos, consistentes en el emplazamiento de la silla episcopal con las del deán y el chantre en el centro de la sillería, para presidir el conjunto desde el fondo, apoyando por lo tanto en el muro del trascoro, exactamente en el reverso del mismo.

El citado emplazamiento y disposición del coro trecentista serían completados en el siglo XVI consiguiéndose el conjunto más espectacular del país en este tipo de construcciones, teniendo el coro de Maestro Mateo como inspirador del coro toledano. Ambos recios conjuntos son obras arquitectónicas de extraordinaria perfección, donde los operarios cortaron y encajaron las piezas con gran dominio de la técnica. El granito de Santiago fue sustituido por el mármol y alabastro en Toledo. 


Tanto el cardenal Alonso de Fonseca (1523-1534), nacido en Santiago de Compostela, como don Juan Pardo de Tavera conocían el coro de Maestro Mateo, pues ambos personajes gobernaron la sede compostelana antes de sus respectivos mandatos en la catedral primada. La catedral de Toledo, francesa por su traza, maestros y construcción, como las de Burgos y León, es completamente hispánica por la forma de resolver la cabecera y ordenar el espacio interior. 

La limitación espacial de la capilla mayor y la primitiva capilla de Reyes Viejos resulta una solución diferente a la adoptada en las catedrales francesas, desplazándose el coro al centro del templo, extremo pensado desde el comienzo y no al contrario. Ocupa las bóvedas cuarta y quinta de la nave principal. Se desarrolla el espacio en este orden: altar-fielescoro-trascoro-fieles, posibilitando a estos últimos su participación tanto del ceremonial solemne ante el altar y el coro como la asistencia al culto ordinario que se celebra en el trascoro, como sucedió en Santiago, y todavía en la catedral de Lugo. 

La catedral toledana, erigida sobre la antigua mezquita mayor, con anterioridad a la construcción gótica, desde 1085 hasta fines del siglo XIII, existió una organización espacial propia de una ecclesia christianorum en el interior de la mezquita maurorum, según se recoge en la documentación. La construcción del coro gótico perpetuó la disposición cristiana habida anteriormente en la mezquita. 

Se conjugan así dos corrientes, la autóctona de la mezquita de Toledo y la foránea de Santiago de Compostela. El esquema toledano se repite en la catedral de Sevilla, lo cual se explica en parte por la vinculación entre ambas bajo Fernando III el Santo desde la conquista en 1248. 

El coro constituye uno de los conjuntos más bellos y armoniosos conjuntos corales del arte español, a pesar de los distintos estilos que lo integran. Corre por toda la altura, sirviendo de coronamiento a los tres muros que lo cierran por el testero y los costados, una ancha tribuna con el antepecho de hierro dorado, en el que están emplazados dos magníficos órganos, que se analizarán más adelante. El espacio abierto hacia la capilla mayor se cierra con una espectacular reja, que estuvo dorada y plateada como la que cierra la capilla mayor, y se asienta sobre el segundo de los dos escalones que elevan el pavimento coral. 

Es obra de Francisco de Villalpando, que la contrató en 1551 y fue concluida por su hermano Rui Díaz del Corral en 1564, por fallecimiento de aquél en 1561. Las armas del cardenal Siliceo, en el centro de la misma, y las de Diego López de Ayala, el Obrero, pregonan su identidad. No se silencia la figura del emperador Carlos V en una lápida estampada en el coronamiento, en la que se refiere la fecha, 1548, a la que se unen otras dos, con las inscripciones PROCUL ESTO PROPHANI (Alejaos de mí, profanos) y PSALE ET PSILE (Calla y canta), repetidas sobre el friso de las dos puertas de acceso. 

La reja es obra de Domingo de Céspedes, con quien colaboró el rejero Fernando Bravo. Iniciados los muros de separación del coro y las naves en el siglo XIV, debieron de construirse los asientos, pero entre 1489 y 1543 fueron sustituidos por las actuales sillerías baja y alta, las más grandiosas del país, como correspondía a la riqueza de la sede y del cabildo, así como al numeroso clero que acudía diariamente a cantar las horas. 

Se dividía en dos coros: el coro del arzobispo, al lado izquierdo (en dirección al fondo del coro) y coro del Deán, al derecho. La sillería baja, relata la conquista de Granada en relieves prácticamente contemporáneos a la contienda, mientras la sillería superior, renacentista, recoge la genealogía de Cristo a partir de los evangelios de Mateo y Lucas, así como diversos patriarcas del Antiguo Testamento, además de la inclusión del santoral con especial preponderancia de los santos toledanos. La cerca exterior que cierra el coro se orna con el programa iconográfico de los dos primeros libros del Pentateuco, Génesis y el Éxodo. Los cincuenta y seis relieves que la conforman apean sobre una columnata para la que presumiblemente se reaprovecharon los fustes de mármol de la mezquita sobre la que se asienta la catedral. 

La cerca toledana presenta un paralelismo con la clôture de Notre-Dame de París, donde se desarrolla un programa iconográfico del Antiguo y el Nuevo Testamento, en el que Dorothy Guillerman ha visto un sentido eucarístico y político. El programa toledano se aplica a otros conceptos. El carácter regio de la obra francesa se torna social, pasando lo judío a compartir protagonismo con las creencias cristianas. No en vano Toledo era la ciudad de las tres religiones. 

En Toledo, la relación con la liturgia eucarística se sustituye por la liturgia pascual como se infiere de la representación del programa iconográfico. Las plagas de Egipto, que en el resto de Europa carecen de especial interés, en Toledo adquieren un rango iconográfico muy importante. Si en la Haggadah de Sarajevo se figuran en su totalidad, en Toledo se plasman siete, apreciándose un marcado carácter reiterativo. He contabilizado diversos programas paralelos al del Génesis y el Éxodo en el trascoro de Toledo (fig. 3); entre ellos el de Santa María de Pontevedra es bastante significativo en el contexto cristiano. En ambos conjuntos he observado un claro paralelismo en cuanto a la finalidad litúrgica. El número de escenas en uno y otro templo resulta desproporcionado. A los cincuenta y seis episodios en Toledo corresponden doce en la iglesia de Pontevedra, donde se observa un claro carácter sintético. He establecido la correspondencia entre uno y otro conjunto en la distribución de los relieves.

ÁNGELA FRANCO MATA
http://www.academiagallegabellasartes.org/gestor/archivos/113-166AngelaFranco(1).pdf

Toledo, 1924

Archivo Municipal. Película de cine sobre Toledo de 1924


Es la segunda grabación de Toledo más antigua conservada y encontrada hasta la fecha. Realizada para el público francés, a modo de documental. También fueron filmadas otras ciudades españolas.

La grabación nos permite observar construcciones que ya no existen, como la historicista Puerta de San Martín (se puede ver en el minuto tres, en el segundo cuarenta).

sábado, 29 de agosto de 2015

Molinos de agua de Navamorcuende

Extensión del término municipal dentro de la provincia de Toledo
Molinos de Agua, se encuentran en la carretera que va de NAVAMORCUENDE dirección Real de San Vicente (antes de llegar al Piélago) encontramos distintos edificios construidos en sillería

Una vez que pasas el Campamento Viriato en el Piélago y bajas en dirección a Navamorcuende, puedes encontrar a 1 kilómetro un bonito Molino de agua en el margen izquierdo de la carretera.

Existen restos de 4 molinos en la zona del Piélago, con distinto grado de conservación. 

Quizás uno de los más grandes de la Provincia, que consta de 3 partes diferencias en un prolongado desnivel que cruza la carretera de la Sierra de San Vicente hasta el mismo pueblo de Navamorcuende. 

Constaba de 2 pisos superiores y uno inferior en donde estaba el mecanismo del molino. Vivienda, almacén y molino propiamente dicho...

En la parte de arriba, una pequeña ventana nos indica que tuvo que haber una especie de "troje" o buhardilla, que debió tener otras utilidades...

Salida el agua hacia el arroyo, una vez que el mecanismo había aprovechado la fuerza de la bajada (desde la torre de la carretera), en donde había una fuente continua de agua que provenía desde el arroyo de más arriba...



http://elrealdesanvicente13.blogspot.com.es/2014/03/navamorcuende-dentro-del-molino-del.html

Estampas de la guerra en la España visigoda. Retórica y propaganda

San Isidoro, al referirse a estas "guerras menores" contra bizantinos y vascones hace una observación interesante: en tales operaciones -dice- parece que se trataba más que de hacer una guerra, de ejercitar a su gente como en el juego de la palestra. 

Esas campañas periódicas aparecen como unas maniobras de adiestramiento para mantener en buena forma a la juven-tud, cuyo espíritu se enardecía con el recuerdo y la práctica de las virtudes militares del pueblo de los godos. 

Un pueblo que, como culminación de su gloriosa carrera, se había fundido con España. Por eso san Isidoro termina así su Alabanza de España: la floreciente nación de los godos, después de innumerables victorias en todo el orbe, con con empeño te conquistó y amó, y ahora te goza segura entre ínfulas regias y copiosisímos tesoros en se-guridad y felicidad de imperio.

La conciencia de seguridad, la moral de victoria heredadas de un paseo militar glorioso, se renovaban con el ejercicio de la milicia y constituían un factor indispensable para mantener vivo un prestigio nacional que contribuyó a forjar el que ha sido denominado "mito Gótico". El valor de los godos había sido puesto en duda a propósito de la batalla de Vouillé. Clodoveo presentó la guerra como una cruzada contra los herejes: Ardo en impaciencia –dijo a sus guerreros- viendo a los arrianos ocupar una parte de las Galias. 

Marchemos contra ellos y, con la ayuda de Dios, someteremos su país. El co-mentario de Gregorio de Tours a la victoria franca tiene un cierto regusto de sarcasmo: Tras unos intentos de resistencia, los godos, según tienen por costumbre, volvieron las espaldas y Dios concedió la victoria a Clodoveo. Pero Vouillé -como ya se advirtió- quedaba muy atrás y desde entonces la victoria sonrió reiteradamente a los godos en sus luchas contra los francos. La importancia de la retórica propagandista se puso especialmente de manifiesto con ocasión de la guerra dirigida por el rey Wamba contra el duque Paulo de la Narbonense.

La rebelión se produjo cuando Wamba, en el primer año de su reinado, se encontraba luchando contra los vascones en las cercanías de Cantabria. Ante la inesperada noticia del levantamiento de la Galia, hubo disparidad de opciones sobre si procedía emprender de inmediato la marcha hacia la provincia rebelde o si sería más prudente retornar a sus bases, reforzar el ejército en hombres y pertrechos e iniciar entonces la campaña en mejores condiciones. Wamba se declaró partidario de marchar contra los rebeldes sin demora ni descanso. Julián de Toledo ha recogido algunas arengas pronunciadas por Wamba y por el cabecilla de los rebeldes, que constituyen una interesante muestra de la retórica militar de la época de la Tardía Antigüedad:

Ya tenéis noticias, jóvenes -comenzó diciendo Wamba- de la calamidad que ha caído sobre nosotros y de cual es el propósito que persigue el autor de esta sedición. Es preciso tomar la delantera al enemigo y combatirle antes de que el incendio se propague todavía más. Sería vergonzoso no correr inmediatamente a la lucha y regresar a nuestros hogares sin haber acabado con el… Sería ignominioso que el adversario nos tenga por débiles y afeminados, como ocurriría si no somos capaces de hacerle frente con todas nuestras fuerzas. 

Y refiriéndose al papel que los francos pudieran tener en la rebelión de Paulo, el monarca añadía: No es con mujeres sino contra hombre que hay que combatir; de sobra es sabido que jamás los francos fueron capaces de resistir a los godos. La conclusión a que Wamba llegó era terminante: ¡Asestemos sin demora un duro golpe a los vascones y marchemos veloces contra los sediciosos, para acabar con ellos de una vez para siempre!.

Cuando la guerra llegaba a su punto álgido y los godos preparaban el asalto a Nimes, el último reducto de Paulo, éste trató de levantar la moral de sus aliados y disipar sus temores: no tenéis por qué temer -les decía-; aquel famoso valor militar de los godos, que les hizo temibles en la defensa de lo suyo y terribles ante el enemigo se ha marchitado. 

Han olvidado el arte de combatir; no tienen ya costumbre de luchar, ni experiencia de hacer la guerra. Esos aliados, luego, en el fragor de la batalla, dirigirían duros reproches a Paulo por su engañoso optimismo: de ningún modo advertimos en los godos -protestaban- aquella indolente apatía de que nos hablaste. Bien al contrario, les vemos rebosantes de audacia y bien resueltos a alzarse con la victoria. Es evidente que, en la Galia, la guerra psicológica intentada por los rebeldes se volvió contra ellos.

José Orlandis Rovira - Estampas de la guerra en la España visigoda
http://rueda-solar.blogspot.com.es/search/label/Godos?updated-max=2010-07-05T05:25:00-07:00&max-results=20&start=20&by-date=false

NO-DO: Jotas y seguidillas manchegas (Madridejos, Toledo, 1959)

viernes, 28 de agosto de 2015

¿Quién es la madre del II señor de Oropesa?

García Álvarez de Toledo, alcalde mayor de Toledo, casa con Mencia de Meneses, padres de García Álvarez de Toledo Meneses, I señor de Valdecorneja y de Oropesa, y de Fernando Álvarez de Toledo Meneses, II señor de Valdecorneja en sucesión de su hermano. Fernando muere en Lisboa en 1384.

Si tiene García Álvarez de Toledo y Meneses un hijo natural habido en una doncella llamada Catalina de Loayza luego monja del Convento de San Clemente el Real, Toledo. 

Fundado fuera de la ciudad por Alfonso VI. Estuvo primero bajo la adscripción de la orden benedictina, pasando después al císter.

Ahora lo ocupan monjas Bernardas que tienen entre sus ocupaciones la fabricación de mazapán.

Garci-Jofré de Loaysa, III señor de Petrel en Alicante  casa con una Ayala. Padres de Catalina de Loaysa que casa con García Álvarez de Toledo Meneses, I señor de Oropesa. Padres de Fernando Álvarezde Toledo, II señor de Oropesa, casa con su pariente Elvira de Ayala y Guzmán

De este caballero, Garci-Jofré de Loaysa, III señor de Petrel, muerto por la crueldad del Rey don Pedro quedaron un hijo y dos hijas. La mayor se llamó doña Catalina de Loaysa; casó con don García Álvarez de Toledo, primer señor de Oropesa, maestre de Santiago (1358-1366): De estos señores don García Álvarez de Toledo y doña Catalina de Loaysa fue hijo primogénito el segundo señor de Oropesa, don Fernando Alvarez de Toledo, que sirvió al rey don Juan el 1 Y casó con doña Elvira de Ayala, hija del señor de Cebolla Diego López de Ayala y doña Teresa de Guzmán; de quién descienden por línearecta los condes de Oropesa,

Don Álvaro García de Loaisa, Señor de Pretel, casó en Huete con Doña N. de Ayala, naciendo tres hijos y dos hijas. 

Los hijos son 

García Álvarez de Loaisa, que es el progenitor de esta Casa en Talavera de la Reina, provincia de Toledo.

Don Álvaro de Loaisa, pobló en Ciudad Real, y es la cabeza de esta familia en esta ciudad.

Don Jerónimo de Loaisa, vecino de Huete, donde celebró su matrimonio con doña Francisca Carrillo, y se asienta en tierras de Huete.

García Álvarez de Toledo Meneses, I señor de Valdecorneja, de su unión con doña Estefanía de los II señores de Monroy, Cáceres, se dice que tiene tres hijos que serán legitimados en 1369 por Enrique II. Estos hijos son Fernando, Pedro y Mencía. A su muerte le sucedió en su señorío de Oropesa su hijo Fernán Álvarez de Toledo, de quien provienen los condes de Oropesa, y en el de Valdecorneja su hermano Fernando Álvarez de Toledo Meneses, de donde descienden los duques de Alba. Se encuentra que García casa con Estefania y sin hijos de este matrimonio. Tras la muerte en 1370 de García Álvarez de Toledo, Estefanía Fernández de Monroy, viuda y sin hijos, casa muy pronto con García González de Herrera.

Pedro I da la villa de Oropesa a García Álvarez de Toledo Meneses para que la defendiera; más tarde, terminada la guerra fratricida entre dicho monarca y Enrique II, negó fidelidad al primero y pasó al bando de Enrique II, quien lo gratificó donándole las villas de Valdecorneja y Oropesa, 1366, concesión confirmada el 8 de junio 1369; el mismo Enrique II le otorgó el señorío de la villa de Jarandilla de la Vera en 1369. Casa hacia con 1359 con Estefanía Fernández de Monroy que muere en 1390; hija de Hernán Pérez de Monroy, II señor de las villas de Monroy, Valverde y Talaván y de Inés Rodríguez

¿Casa el I señor de Oropesa con Estefania y es padre natural con María del II señor de Oropesa?

¿Es padre natural con Estefania de varios hijos siendo el mayor el II señor de Oropesa?

Nuño Pérez de Monroy, abad de Santander, arcediano de Trujillo, de Campos, notario mayor
de Castilla y privado de la reina María de Molina, recibe en el concejo de Plasencia Jarandilla de la Vera y Valverde de la Vera de Fernando IV en 1303. Jarandilla de la Vera no se incorporó a los señoríos de los descendientes de Hernán Pérez de Monroy, hermano de Nuño Pérez de Monroy, y pasa a los dominios de quienes serán sus parientes los futuros condes de Oropesa. En 1369 Enrique II se la entrega junto con Tornavacas a García Álvarez de Toledo Meneses el que tiene amores con Estefania siendo en este mismo años legitimados sus hijos.

Hernán Pérez de Monroy, aparece en 1346 confirmando el mayorazgo hecho por su padre y su tío, junto a sus hermanos, e Inés Rodríguez, II señores de Monroy, tiene dos hijas. El mayorazgo de Monroy, Valverde de la Vera y Talaván lo heredó inicialmente la primogénita Estefanía Fernández de Monroy según manda Hernán Pérez en su testamento de 1359. Pero la familia de su hermana María Fernández de Monroy también aspiraba a heredar estos señoríos ya que Estefanía no tuvo hijos en ninguno de sus dos matrimonios. 

Estefanía casó primero con García Álvarez de Toledo, primer señor de Oropesa. Aparece ya casada con él en el testamento de su padre de 1359, año en el que García recibe Valdecorneja y luego Oropesa en 1366, confirmada en 1369 cuando García recibe también Jarandilla de la Vera. Tras la muerte en 1370 de García Álvarez de Toledo, Estefanía Fernández de
Monroy casa muy pronto con García González de Herrera.

Nuno Pérez, arcediano deTrujillo y Campos, Abad de Santander, Notario mayor del reinode León, Canciller mayor de la Reina María de Molina y del Consejo de Alfonso XI. Hizo al morir (en Valladolid á 2 de Agosto de 1326) "elmas largo testamento que nunca ningún príncipe hizo, porque
de mandas graciosas hizo mas de cien mil ducados". 

Edificó en Valladolid el suntuoso palacio que habitaba, y que por muchos tiempos sirvió de mansión á los reyes; fundó y dotó el Convento de las Huelgas de la misma Ciudad, y en su coro viejo le enterraron; también fundó el Hospital de Esgueba; y en Plasencia la Iglesia de S. Nicolás, el Hospital de Santa María, llamado de D." Engracia, por haberle establecido en unas casas de esta Señora, prima del Abad, y edificó la casa solariega llamada
de las Dos Torres. Luis Prieto Chamorro en 1818 la compra a los Monroy.

Hermano del Abad fue Fernan Perez de Monroy que Fué copero mayor de la Reina María, Procurador á Cortes por Plasencia dos veces, una en las de Valladolid en 1307, y otra en las de Burgos en 1315. Fernando IV le concedió privilegio para que pudiese poblar el cortijo del Monroy con cien pobladores; Alfonso XI, en Sevilla á 5 de Abril de 1331, por real provisión, le nombró para que, con asistencia de los'comisionados ó procuradores del Obispo y Cabildo de Salamanca y los de los Concejos de la misma y Toro, deslindase y amojonase los términos de Topas y San Cristóbal, propios del Cabildo, sobre los que éste y ambos Concejos tenían cuestión. El mismo monarca en 1347 le confirmó las mercedes reales que gozaba su casa. 

También fué Alcaide del castillo de Carpió Bernardo; falleció en 1351, de más de cien años; mandó que aplicasen por su alma veinte mil 20 misas y diesen á cada pobre seis varas de buriel para un vestido, y que su sucesor en el señorío de Monroy diese cada dia de comer á ocho pobres: cuatro por su alma y cuatro por la de su hermano el Abad. Le enterraron en el cementerio de la Iglesia de S. Nicolás. Estuvo casado, según unos, con su prima hermana Doña Engracia, pero otros aseguran que lo más cierto és que su mujer fué  Estefanía Rodríguez de las Varillas, hermana de D. Rodrigo, ambos de la ilustre familia de este apellido en Salamanca;

El castillode Valdecorneja fue construido por los Toledo tras la cesión de estas tierras a García Álvarez de Toledo Meneses por Enrique II de Castilla. Muere en Ciudad Rodrigo, Salamanca, en 1370. Recibió sepultura en San Pedro Mártir de Toledo. Fue maestre de la Orden de Santiago bajo el reinado de Pedro I de Castilla y I señor de Oropesa y I señor de Valdecorneja. 

Enrique II propone a García que cediese el maestrazgo de Santiago a Gonzalo Mexía, quien lo ocupó desde 1366 hasta 1371, y, en señal de gratitud, por esta renuncia y por otros servicios, le confirma la donación de los señoríos de Oropesa y Valdecorneja, añadiendo el de Horcajo; con estos señoríos, más las propiedades aportadas por su mujer, -en este caso Estefanía-García domina gran parte de la sierra de Gredos, alcanzando sus estados una extensión aproximada de unos cuatro mil kilómetros cuadrados, con sus gajes correspondientes, como los derechos devengados por las funciones de la escribanía y los impuestos que debían pagar las aldeas tributarias coincidiendo con el día de San Martín, la martiniega.

En la Corona de Castilla la martiniega es el impuesto más antiguo, pagado el día de San Martín, y que quizá proviniese del derecho exigido al campesino que se asentaba en un terreno no cultivado previamente (la Repoblación de la Meseta del Duero se efectuó frecuentemente mediante presuras u ocupaciones de tierras vacías). En el siglo XVII suponía una carga de doce maravedís anuales, cantidad muy escasa que, con el pasar del tiempo, la inflación y las devaluaciones monetarias, se había convertido más que otra cosa en un símbolo de jurisdicción en tierras de realengo o señorío, según fuera el rey o el señor del lugar quien lo cobrara. Desapareció junto con el Antiguo Régimen y el señorío jurisdiccional, como consecuencia de la labor legislativa de las Cortes de Cádiz.

García Álvarez de Toledo Meneses, I señor de Valdecorneja dejó descendencia natural que recibe el señorío de Oropesa, luego condado de Oropesa. Pero, en sus disposiciones testamentarias, otorgadas en Medina del Campo, deja a su hermano Fernando el señorío de Valdecorneja, con todos sus términos anejos para que fundara mayorazgo, en el que se integran numerosos enclaves de la parte norte de la sierra de Gredos: El Barco, Piedrahíta, La Horcajada, El Mirón y hasta un centenar largo de lugares.

Fernán Pérez de Monroy participa en la conquista de Cáceres junto a Alfonso IX de León en el año 1229 y tendría el titulo de Señor de Valverde, Talaván, Las Quebradas y el Cortijo y Casa de la Paz, formando lo que se conoce como “ antiguo mayorazgo de los Monroy”.

Fernán Pérez de Monroy casó con Elvira Núñez y tuvo dos hijos, Nuño Pérez de Monroy, clérigo, abad de Santander, privado y confesor de la Reina María de Molina, madre de Fernando IV y fundador del hospital de Santa María en Plasencia y Fernan Perez de Monroy.

Fuente: http://palomatorrijos.blogspot.com.es/search/label/Pueblos%20de%20Toledo

Egica y la última purga del siglo VII

Es elegido rey su yerno Egica (pese a que Ervigio tiene hijos varones). Egica está emparentado con Wamba, que parece que habría vivido el tiempo suficiente y mantendría todavía una clientela política que favoreció el ascenso de Egica.

Probablemente por presiones de esta nobleza adicta a Wamba, Egica que lo primero que hace al acceder al trono es repudiar a su mujer (hija de Ervigio), lo que le llevó a enfrentarse con parte de la nobleza (que es fiel a los hijos de Ervigio) y a parte del alto clero (por abandonar a su mujer). 

Se tramó una conjura entre estos dos sectores descontentos (con el apoyo del Arzobispo de Toledo, cabeza de la iglesia visigoda), pero fue descubierta a tiempo por el rey. Egica aprovechó para realizar una gran purga nobiliaria e incluso entre el clero. 

Las crónicas nos hablan de un gran número de cambios en los titulares de sedes episcopales. Además, prohibió a los obispos que se sirvieran de los bienes de las iglesias rurales de su diócesis como si de cosas propias se tratara. También condenó a muerte a muchos nobles y confiscó sus bienes.

Los malos años de cosechas continuaron. Egica debe condonar de nuevo los tributos en especie en 691. Esta situación de penuria y escasez agravó los efectos de una epidemia depeste bubónica que se declaró en el reino (sobre todo en la zona de SE de Francia). Esta epidemia quedará latente durante años en la Península y tendrá nuevos rebrotes virulentos en 707 y 709.

Todo esto (hambre, epidemias, revueltas nobiliarias, abusos del episcopado, etc.) lleva a un gran descontento social. Los sectores más desfavorecidos (siervos y esclavos) son los que más sufren todas estas penurias. Muchos de ellos deciden huir de sus señores y dedicarse al bandidaje. La situación debió ser muy grave ya que el rey Egica tuvo que legislar repetidamente contra los esclavos fugados y las personas que les daban cobijo. 

Otro problema social se desata en esta época: se acusa a los judíos de proselitismo (intentar captar nuevos fieles entre la población cristiana) y conspirar en favor de una invasión musulmana. Egica legisla duras medidas contra este estamento de población. Muchos judíos cayeron en la esclavitud y vieron confiscados sus bienes, que fueron repartidos entre los nobles adictos al monarca.

Como ya hicieran muchos otros monarcas visigodos, Egica intentó dar continuidad a su familia en la realeza, asociando a su hijo Witiza al trono en 695. También, como ocurrió tantas otras veces, la nobleza se opone y se rebela a principios del nuevo siglo. Esta revuelta se logró dominar muy a duras penas, tal es así que Witiza (a la muerte de su padre en 702) debe plegarse a los deseos de las facciones nobiliarias

http://www.wamba.org/epocavisigoda.htm

Plano topográfico del Toledo prerromano – Georreferenciación con gvSIG

Procedemos a la georreferenciación de un plano topográfico incluido en el artículo Topografía del Toletum prerromano, de Jacobo Fernández del Cerro-Carlos Barrio.


La cartografía de referencia a utilizar se descarga libremente del Centro de Descargas del Centro Nacional de Información Geográfica 

Como cartografía de referencia utilizaremos las curvas de nivel incluidas en el Mapa Topográfico Nacional 1:25.000 MTN25 VECTORIAL


Se lanza el proceso, y como fichero de georreferenciación se selecciona la imagen del plano topográfico.


Al finalizar, se debe obtener un resultado similar al de la figura


Se obtienen las siguientes imágenes utilizando diversa cartografía:


Mapa Topográfico Nacional 1:25.000 Ráster


Ortofoto PNOA Máxima Actualidad


Parcelas Catastrales

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jueves, 27 de agosto de 2015

El Hospital de Jornaleros de Sonseca

SONSECA TUVO SU HOSPITAL, EL LLAMADO DE JORNALEROS, y...

Estaba situado por primera vez en el Nº 5 de la calle Toledo. Era tan relevante que daba el nombre a la calle. Por calle del Hospital se conocía a la actual Toledo antes del 1850, año en que se cambiaron y se pusieron algunos nombres, que aún perduran.

Fotografía de los años 80, cuando en la parte de abajo esta el Centro Cultural Revuelo

Es el edificio público, propiedad del Ayuntamiento en el casco urbano, con fecha más antigua, 1592, labrada en el dintel de una ventana y descubierta en la última reforma a principio de los años 90.

Otra fecha, 1595, situada junto a la alero ha sido visible sobre el revoco desde su inscripción y por lo tanto más conocida.

Hay noticias anteriores a estas fechas, gracias a las fuentes escritas de las donaciones, que nos acreditan que en Sonseca existía un hospital en el que se cuidaba a los desvalidos de forma gratuita.

La cofradía de la Santa Caridad era la encargada de recoger limosnas y donativos para atender a su mantenimiento desde 1634 que se fundó para tal propósito. 

El hospital también contó a lo largo de su historia con las aportaciones de particulares y de rentas de los censos, casas y fincas que los sonsecanos le dejaban en herencia. La más antigua data de 1552, otorgada por Martín de Castro, de ahí el origen de la conocida hasta nuestros días "Fundación Castro".

Los patronos del hospital eran: el cura, el alcalde y un administrador.

En un principio, el hospital sólo contaba con dos camas y una decena de esteras para que durmieran los transeuntes.

La segunda estaba sin ocupar, por lo que se alquilaba como cámara para guardar grano.

Los servicios se fueron humildemente incrementando y así en 1735, se amplió gracias a la casa de al lado, junto al arroyo que compró y donó Ana María de Rojas. Esta señora al morir, además dejó al hospital en herencia una casa en la calle del Oteruelo a la plaza, una era, huertas y tierras, en total 46,5 hectáreas en el término de Sonseca con Casalgordo.

Otros sonsecanos también testaron a favor del hospital, de tal manera que en1642, contaba con 41 propiedades.

A pesar de los beneficios que se obtenían de esas propiedades, el hospital era deficitario, tenía más gastos que ingresos.

En estos años contaba con un administrador, hospitalaria, cirujano, médico, lavandera...

El hospital, al igual que ahora hay asistencia domiciliaria, en aquel entonces se encargaban de ayudar a los pobres en sus propias casas, salvando las distancias.
Otro benefactor a tener en consideración fue Alfonso Muñoz, que en 1761 en su testamento le dejó 28 tierras diseminadas por el término, así como casas, eras, majuelos etc.
Posiblemente, la huerta que se nombra del Cerrillo, propiedad del hospital, fuera la conocida hasta hace unas décadas y ahora engullida en el casco urbano, del Estanque.
Hubo años de una actividad extraordinaria, como en 1771 a causa de la peste epidémica. Sonseca contaba con unos 3.000 habitantes.

La noticia curiosa de esta historia podría ser la utilización del hospital para representar una obra de teatro por unos cómicos allá por 1802. Dieron 20 reales de limosna.

Pero el hospital seguía teniendo más gasto que ingresos, y para corregir el desequilibrio económico el Visitador Eclesiástico ordenó, que antes de dar los servicios se informen bien de si los enfermos podía o no pagar las atenciones. Además se acordó atender sólo en el hospital para mejor control de los tratamientos y medicinas. El hospital ya contaba con cinco camas.

Siendo ya el Ayuntamiento administrador del hospital se toman varias decisiones que afectan a su ubicación.

El año 1869 fue un año con ciertos hecho en Sonseca dignos de recordar, además de la inauguración de la fuente de la plaza por el gobernador Vallejo (hecho tratado suficientemente en otra entrada de este blog) se acordó arreglar el edificio del Ayuntamiento y trasladar a otro sitio las escuelas que en él había. Hubo doble cambio, las escuelas las trasladaron al hospital y éste a la llamada casa Grajales, en la calle Rojas 15.

La estancia del hospital en la casa Grajales fue efímera, pues esa casa deciden venderla en 1874 para pagar la traída de aguas que se había encarecido por encontrar más dificultades en la obra.

El hospital al fin se instaló en una casa de la calle San Quintín, frente a la plaza del Oteruelo que compraron bastante más barata y además más alejada del centro, medida de higiene a tener en cuenta. Popularmente de le ha conocido como El Hospitalillo. 

En el espacio que ocupaba el antiguo Hospitalillo, más tarde Biblioteca Municipal, se han contruido viviendas para mayores por iniciativa del Ayuntamiento acogiéndose al Plan E.

En 1902, la prensa toledana, concretamente LA OPINIÓN, en un reportaje realizado por la inauguración de la nave central de la Iglesia publica:

EL HOSPITAL

Es debido a la fundación de D. Diego Trugillo, con un capital de 28.900 pesetas que administra el Ayuntamiento. Existen de quince a veinte camas y en el presupuesto municipal se consigna cantidad para sostener dos estancias fijas. 

El Hospital en Sonseca es un verdadero lujo, pues apenas si se hace uso de él tal como Ayuntamiento tiene organizada la BENEFICENCIA.

Cuenta con dos reputados Médicos y una acreditada Botica. El Ayuntamiento socorre a quinientas familias pobres facilitándoles asistencia facultativa gratuita.

Además de darles Médico y Botica durante el tiempo de la enfermedad, reciben también socorro en metálico según la cantidad que fija el Médico quien lo hace atendiendo a las necesidades del que trata de socorrerse.

El Ayuntamiento gastó durante el año último en Beneficencia 3.000 pesetas, a más de las 2.500 que tiene asignadas como sueldo a los Médicos. Con motivo de estas fiestas ha repartido 250 bonos de 50 céntimos entre los pobres. 

Pasada la Guerra Civil, a la Beneficiencia municipal se le sumaron en pro de la ayuda al necesitado el Auxilio Social, el secretariado de caridad de Acción Católica y la Hermandad del Santo Sepulcro.

Fue en 1955 cuando todas estas organizaciones se unieron en la llamadaJUNTA BENÉFICO-SOCIAL con la Fundación Hospital de Castro para atender más eficazmente a los necesitados y evitar la mendicidad.

En marzo de 1958, SONSECA, ÓRGANO DE INFORMACIÓN PARROQUIALpublicaba:

JUNTA BENÉFICO-SOCIAL.- La labor de esta Junta ha hecho posible que desaperezca totalmente la mendicidad callejera y que los pobres reciban a domicilio los auxilios en dinero y especie.

Es de destacar el buen espíritu de todos y la contribución del pueblo con sus cuotas mensuales.

Cincuenta años nos separan de esa noticia, en los que Sonseca se ha desarrollado en todos los sentidos. La universalidad de la Seguridad Social ha tenido su relevante protagonismo sin duda alguna en la mejora de la asistencia sanitaria. El Hospital de Jornaleros pasó a la historia.

No obstante, Caritas Parroquial sigue ayudanto a los necesitados, tanto del pueblo como transeuntes, estos últimos en el alberque construido en 1991, más aún ahora a causa de la crísis económica que se manifiesta con un aumento de demantantes de ayuda para cubrir sus necesidades básicas.

El originario Hospital de Jornaleros convertido en Escuelas Nacionales, las conocidas Escuelas de la calle Toledo han posibilitado la educación a muchas generaciones de sonsecanos y el ejercicio de la docencia a otras tantas de maestros. 

Cabe destacar por su larga e intensa labor la de Don José López Ahijado. Así se lo reconocieron en su día, cuya placa aún se conserva en el patio.

En este edificio, en los años 60 coexistieron las escuelas al fondo del patio con la utilización de la planta de arriba del edificio de la calle como sala de enseñanza y ensayo de la Banda Municipal.

Construido el primer edificio del Colegio San Juan Evangelista en el prado de San Gregorio, las aulas fueron utilizadas para servicios culturales como: sede de la Peña Ciclista Alguacil, Biblioteca Municipal inmediatamente después de haber estado en el Hospitalillo del Oteruelo, Centro Cultural Revuelo...

El edificio con más antigüedad fue reformado siguiendo las instrucciones de expertos arquitectos.

Fue a principio de los años 90, cuando se decide hacer una reforma en profundidad construyendo un patio porticado para unir las distintas aulas y dependencias, pero manteniendo el edificio más antiguo, él que da a la calle; con el objetivo de ofrecer un espacio suficiente a la Escuela de Música.

En las Ferias y Fiestas patronales de 1993, se inauguró siendo alcalde Don Antonio Cerrrillo Fernández.

Documentación:
Memorias y Curiosidades de la Historia de Sonseca
Manuel Ballesteros Peces
http://salvapecesds.blogspot.com.es/search/label/EDIFICIOS%20RELEVANTES%3A%20HOSPITAL%20DE%20JORNALEROS

Que trata de las costumbres propias del Caballero

1. Si la nobleza de corazón ha elegido al caballero por encima de los hombres que están sujetos a su servicio, la nobleza de costumbres y la buena crianza convienen con el caballero, pues la nobleza de corazón no podría haber accedido al alto honor de la caballería sin la elección de des y de buenas costumbres. De donde, si esto es así, entonces necesariamente se conviene que caballero se convenga con buenas costumbres y buena crianza. 

2. Todo caballero debe saber las siete virtudes que son raíz y principio de las buenas costumbres, y son sendas y caminos de la celestial gloria perdurable; de las cuales siete virtudes son las tres teologales y las cuatro cardinales. Las teologales son fe, esperanza, caridad. Las cardinales son justicia, prudencia, fortaleza y templanza.

3. Caballero sin fe no puede ser bien acostumbrado, pues por la fe ve el hombre espiritualmente a Dios y sus obras, creyendo en las cosas invisibles, y por la fe tiene esperanza, caridad, lealtad, y es servidor de la verdad. Y por falta de fe descree el hombre en Dios y en sus obras y en las cosas verdaderas invisibles, las cuales el hombre sin fe no puede entender ni saber. Por la fe que tienen los caballeros bien acostumbrados van los caballeros a la Tierra Santa de Ultramar en peregrinación, y empuñan las armas contra los enemigos de la cruz, y son mártires cuando mueren por exaltar la santa fe católica. Y por la fe defienden a los clérigos de los hombres malvados que por falta de fe los menosprecian, y los roban, y los desposeen tanto como pueden.

4. Esperanza es virtud que mucho conviene con oficio de caballero, pues por la esperanza recuerdan a Dios en la batalla, en sus cuitas y en sus tribulaciones, y por la esperanza que tienen en Dios tienen socorro y ayuda de Dios, que concede la victoria en la batalla por razón de la esperanza y confianza que los caballeros tienen en el poder de Dios, mayor que en sus fuerzas y en sus armas, Con la esperanza se fortalece y vivifica el coraje del caballero; y la esperanza permite soportar los trabajos y hace que los caballeros se aventuren en los peligros en que se ponen; y la esperanza les hace soportar el hambre y la sed en los castillos y en las ciudades que defienden cuando están sitiados; y si no hubiese esperanza, el caballero no tendría con qué cumplir con el oficio de caballería.

5. Caballero sin caridad no puede ser sin crueldad y mala voluntad, y como crueldad y mala voluntad no se convienen con el oficio de caballería, por eso caridad conviene a caballero. Pues si el caballero no tiene caridad para con Dios y para con su prójimo, ¿cómo amará a Dios, y cómo tendrá piedad de los hombres desvalidos, y cómo tendrá merced de los hombres vencidos que demandan merced? Y si no hay caridad en el caballero, ¿cómo podrá estar el caballero en la orden de caballería? Caridad es virtud que une una virtud con otra y separa un vicio de otro; y caridad es amor, del cual todo caballero y todo hombre puede tener tanto como necesite para mantener su oficio; y caridad hace ligera la gran carga de la caballería , Y así como el caballo sin patas no podría llevar la carga del caballero, así ningún caballero sin caridad puede sostener la gran carga que el noble corazón del caballero sostiene para honrar a la caballería.

6. Si el hombre no tuviese cuerpo, sería invisible; y si lo fuese, no sería lo que es; de donde, si el caballero estuviese en el oficio de caballería sin justicia, convendría que la justicia no fuese lo que es, o que la caballería fuese otra cosa contraria a aquella cosa que es la caballería. Y como la caballería tiene su principio en la justicia, ¿qué caballero acostumbrado a hacer entuertos e injusticias piensa estar en la orden de caballería? Despojar de caballería es romperle al caballero la correa de la espada por detrás y quitarle la espada, para significar que no debe hacer uso de caballería, De donde, si caballería y justicia convienen entre sí tan fuertemente que caballería no puede existir sin justicia, aquel caballero que se hace . a sí mismo injusto y es enemigo de la justicia se despoja a sí mismo de caballería y reniega y descree de la orden de caballería.

7. Prudencia es virtud por la cual el hombre tiene conocimiento del bien y del mal, y por la cual se tiene sabiduría para ser amador del bien y enemigo del mal, Y prudencia es ciencia por la cual se tiene conocimiento de las cosas venideras por las cosas presentes, Y prudencia hay cuando por algunas cautelas y maestrías sabe el hombre esquivar los daños corporales y espirituales. De donde, como los caballeros existen para perseguir y destruir a los malos, y como ningún hombre se expone a tantos peligros como el caballero, ¿qué cosa es más necesaria al caballero que la prudencia? La usanza del caballero de justar y de combatir no se conviene tan fuertemente con el oficio de caballería como lo hace la usanza de la razón y del entendimiento y de la voluntad bien ordenada, pues más batallas son vencidas por maestría y cordura que por muchedumbre de gentes, guarniciones ni caballeros, De donde, como esto sea así, si tú, caballero, quieres acostumbrar a tu hijo al oficio de caballero para mantener el honor de la caballería, debes saberlo acostumbrar a hacer uso de la razón y del entendimiento en lo que puedas, para que sea amador del bien y enemigo del mal, pues por esta usanza prudencia y caballería se unen y convienen juntas para honrar al caballero,

8. Fortaleza es virtud que reside en noble corazón contra los siete pecados mortales, que son caminos por los que se va a infernales tormentos que no tienen fin: gula, lujuria, avaricia, acidia, soberbia, envidia, ira, Por eso, caballero que recorre tales caminos no va a la posada donde la nobleza de corazón fija su habitación y residencia.

9. Gula engendra debilidad de cuerpo por repleción y embriaguez, y gula trae pobreza consigo por el excesivo gasto en comer y en beber, y gula carga tanto el cuerpo de viandas que engendra pereza y flaqueza De donde, como todos estos vicios son contrarios al caballero, por eso el fuerte corazón del caballero los combate con abstinencia y con continencia, y así combate contra gula y contra sus valedores.

10. Lujuria y fortaleza se combaten la una a la otra. Las armas con que lujuria combate a fortaleza son juventud, bellas facciones, mucho comer y beber, ricos vestidos, ocasión, falsedad, traición, injusticia, menosprecio de Dios y del paraíso, poco temor a las penas infernales y otras armas semejantes a éstas. Fortaleza combate a lujuria recordando a Dios y sus mandamientos, y entendiendo a Dios y los bienes y los males que puede dar, y amando a Dios, porque es digno de ser amado y temido, honrado y obedecido. Y fortaleza combate a lujuria con nobleza de corazón, que no se quiere someter a malvados y a sucios pensamientos, ni quiere descender de su alto honor para ser vituperada por las gentes. De donde, como el caballero se llama caballero para combatir los vicios con la fuerza de corazón, caballero sin fortaleza no tiene corazón de caballero ni tiene las armas con las que el caballero debe combatir.

11. Avaricia es vicio que desciende sobre el corazón para someterlo a cosas viles; de donde, por falta de noble corazón que no defiende contra la avaricia el noble corazón del caballero son los caballeros codiciosos y avaros, y por la codicia cometen injusticias y entuertos, y se hacen súbditos y cautivos de aquellos bienes que Dios ha sometido a ellos. Fortaleza tiene tal costumbre que no ayuda a ningún enemigo suyo, y si no se le pide ayuda, no quiere prestarla, pues es tan noble y alta cosa la fuerza de corazón en sí misma, y tanto honor conviene que se le tribute, que en las cuitas y en los trabajos debe apelarse a ella y se le debe pedir ayuda. De donde, cuando el caballero es tentado por la avaricia a inclinar su noble corazón a alguna maldad, deslealtad, traición, entonces debe recurrir a fortaleza, en la cual no encontrará flaqueza, ni cobardía, ni desaliento, ni falta de socorro y ayuda. Y pues con fortaleza el corazón noble puede ser fuerte para vencer a todos los vicios, caballero avaro, diablo, ¿por qué no eres noble y fuerte de corazón para que no estés sometido a viles acciones y a viles pensamientos por la avaricia? Pues si avaricia y caballería conviniesen entre sí, el usurero, ¿por qué no es caballero?

12. Acidia es vicio por el cual el hombre es amador del mal y desamador del bien. Por ello éste es el vicio por el que mejor se pueden ver en el hombre señales de condenación mejor que en otro vicio, y por lo contrario de la acidia se pueden conocer mejor en el hombre señales de salvación mejor que por otra virtud. Por consiguiente, quien quiere vencer y superar acidia conviene que tenga en su corazón fortaleza por la cual venza la naturaleza del cuerpo, que por la corrupción y el pecado de Adán está inclinada al mal. El hombre que tiene acidia, siempre que obra bien algún hombre, se disgusta por ello, y cuando algún hombre obra mal, siente disgusto de que el daño que causa no sea mayor. Y por eso tal hombre extrae trabajo y mal del bien y del mal de los demás hombres. De donde, como el disgusto causa sufrimiento y trabajo a la persona, si tú, caballero, quieres vencer este vicio, te conviene rogar a la fortaleza que fortalezca tu corazón contra la acidia; la cual fortaleza vence recordando que Dios, si hace bien a un hombre o a muchos, de todo ello no se sigue que no pueda hacerte bien a ti, puesto que a él no le da todo cuanto tiene y a ti no te quita nada del tuyo.

13 . Soberbia es vicio de desigualdad, pues hombre orgulloso no quiere tener par ni igual, y por eso ama estar solo. Y pues humildad y fortaleza son dos virtudes y aman igualdad y son contrarias al orgullo, si tú, caballero orgulloso, quieres vencer tu orgullo, reúne en tu corazón humildad y fortaleza; pues humildad sin fortaleza no es fuerte contra orgullo, pues en la humildad sin fortaleza no hay fuerza y el orgullo no puede ser vencido sin fuerza.¿Serás orgulloso cuando te veas sobre tu gran caballo, guarnecido de todas tus armas? No, si la fuerza de la humildad te hace recordar la razón por la que eres caballero, Y si eres orgulloso, no tendrás fuerza en tu corazón por la cual puedas vencer y expulsar de tu corazón pensamientos orgullosos, Si eres derribado de tu caballo y eres preso y vencido, ¿serás tan orgulloso como eres? No, pues la fuerza corporal habrá vencido y superado al orgullo en el corazón del caballero, y aunque la nobleza de corazón no sea cosa corporal, ¡cuánto más fortaleza y humildad, que son cosas espirituales, deben expulsar al orgullo del noble corazón, que es nobleza espiritual!.

14. Envidia es vicio desagradable a justicia, caridad, largueza, que se convienen con la orden de caballería. De donde, cuando el caballero tiene corazón flaco, no puede sostener ni cumplir con la orden de caballería. Por falta de fortaleza, si no está en el corazón del caballero , la envidia expulsa de su corazón justicia, caridad, largueza; y por eso el caballero siente envidia de no poseer bienes ajenos, y es perezoso para ganar bienes semejantes por la fuerza de las armas; y por eso habla mal de aquellas cosas que querría tener de los que las poseen; por ello, la envidia le hace pensar cómo hacer engaños y faltas.

15. Ira es perturbación en el corazón de la facultad de recordar, entender y querer, Y por esa perturbación, el recuerdo se convierte en olvido, y el entender en ignorancia, y el querer en iracundia. De donde, como recordar y entender y querer son iluminación por la cual el caballero puede seguir los caminos de caballería que la ira y la perturbación de corazón quieren expulsar de su corazón, conviene que recurra a la fuerza de corazón, a la caridad, a la abstinencia, a la paciencia, que son freno de la ira y refrigerio de los trabajos que la ira proporciona. Cuanto mayor es la ira, tanto mayor ha de ser la fuerza que la vence con la caridad, la abstinencia y con la paciencia. Cuanto mayor es la fuerza, menor es la ira y mayor es la caridad, la abstinencia y la prudencia. Y por la minoridad de la ira y por la mayoridad de las virtudes arriba dichas, la mala voluntad, la impaciencia y los demás vicios son menores, y donde menores son los vicios y mayores son las virtudes, mayor es la justicia y la sabiduría; y por la mayoridad de justicia y de sabiduría es mayor la orden de caballería. Hemos dicho la manera según la cual la fortaleza está en el corazón del caballero contra los siete pecados mortales. Ahora diremos de la templanza.

16. Templanza es virtud que está en medio de dos vicios: un vicio es pecado por exceso, el otro es pecado por defecto, Y por eso, entre demasiado y poco, conviene que esté la templanza en tan conveniente cantidad que sea virtud, pues si no fuese virtud, entre demasiado y poco no habría término medio, y eso no es verdad. Caballero bien acostumbrado debe ser moderado en audacia, y en comer, y en beber, y en hablar, que se conviene con mentir, y en vestir, que ha trabado amistad con vanagloria, y en gastar, y en todas las demás cosas semejantes a éstas Y sin templanza no podría mantener el honor de la caballería, ni la podría hacer estar en el medio, que es virtud precisamente por no estar en los extremos.

17. Uso de caballero debe ser oír misa y sermón, y adorar y rogar y temer a Dios, pues por tal costumbre el caballero piensa en la muerte y en la vileza de este mundo, y pide a Dios la celestial gloria, y teme las penas del infierno, y por eso ejercita las virtudes y costumbres que son propias de la orden de caballería. Pero el caballero que hace lo contrario de esto y cree en agüeros y adivinaciones, obra contra Dios y tiene mayor fe y esperanza en el viento de su cabeza, en las evoluciones de las aves y en los presagios que en Dios y en sus obras; y por eso el tal caballero no es agradable a Dios ni mantiene la orden de caballería.

18. Ni el carpintero, ni el zapatero, ni los demás menestrales podrían ejercer su oficio sin el arte y la manera que es propia de su oficio. De donde, como Dios ha concedido razón y discreción al caballero para que sepa llevar a cabo hechos de armas y mantenga la regla y arte de caballería, si el caballero abandona su discreción y su entendimiento, que la razón le significa y demuestra, y expulsa de su corazón la nobleza, y sigue agüeros y adivinaciones, entonces es como el hombre loco que no usa de la razón y hace porque sí lo que hace. Y por eso tal caballero está contra Dios, y, según razón, debe ser vencido y superado por su enemigo, que contra él usa de razón y de discreción y de la esperanza que tiene en Dios. Y si esto no fuese así, se seguiría que agüeros, adivinaciones y alma sin razón convendrían mejor con la orden de caballería que Dios, discreción, fe, esperanza y gran nobleza de corazón; y eso es imposible.

19. Así como el juez cumple con su oficio cuando juzga según testimonios, así el caballero sigue su oficio cuando usa de razón y de discreción, que le son testimonios de lo que debe hacer en hecho de armas. Y así como el juez daría falsa sentencia si no juzgase según testimonios y lo hiciese por agüeros y adivinaciones, así la caballería obra contra lo que es de su oficio cuando desmiente lo que razón y discreción le muestran, y cree en lo que hacen las aves por pura necesidad y porque van volando al azar por el aire. De donde, por ser esto así, el caballero debe seguir razón y discreción y el significado que las armas encierran, según arriba quedó dicho, y de lo que se hace al azar no debe hacer necesidad ni costumbre.

20. Al caballero le conviene ser amador del bien común, pues para comunidad de gentes fue establecida la caballería, y el bien común es mayor y más necesario que el bien particular. Y al caballero le conviene hablar bellamente y vestir bellamente, y llevar bello arnés, y tener casa grande, pues todas estas cosas son necesarias para honrar caballería. Cortesía y caballería convienen entre sí, pues villanía y feas palabras están en contra de caballería. Privanza de hombres buenos, lealtad, verdad, coraje, verdadera largueza, honestidad, humildad, piedad y demás cosas semejantes a éstas son propias de caballero, pues así como el hombre debe reconocer en Dios toda la nobleza, así al caballero se le debe atribuir todo aquello por lo que la caballería reciba honor por parte de aquellos que están en su orden.

21. Por la costumbre y buena crianza que el caballero da a su caballo no es tan mantenido el honor de la caballería como lo es por la costumbre y buena crianza que tiene el caballero en sí mismo o en su hijo; pues la caballería no está en el caballo ni en las armas, sino en el caballero. Por ello, el caballero que acostumbra bien a su caballo y acostumbra mal a sí mismo y a su hijo, haría de sí mismo y de su hijo, si pudiese hacerlo, un animal, y haría de su caballo un caballero.

Raimundo Lulio (1235-1313)

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