martes, 30 de junio de 2015

El Incidente de Yuncler 1810 : Guerrilleros contra las tropas de Napoleón

Alrededor de una lumbre, resguardándose del relente de la noche, estaban reunidos todos los guerrilleros, cada uno con su atuendo particular; no era el uniforme propio de un ejército al uso, pero tampoco era muy importante dado el tipo de guerra que se estaba haciendo contra el invasor; la diversidad de ropajes daba un colorido especial a la noche, a pesar de que con la sola luz del reflejo de la hoguera los colores eran difíciles de discernir.



Palarea, el único uniformado, miraba indistintamente la claridad de la luna y el rojo del fuego mientras pensaba en los últimos dos años de su vida, en lo rápido y sorprendente que habían transcurrido sus días, cómo en ese tiempo había pasado de ser un médico rural afincado en Villaluenga de la Sagra prestando servicio a los ciudadanos de la comarca sagreña, a encontrarse, esa noche concretamente, en las ruinas de un abandonado castillo medieval en lo alto de aquel cerro que daba cobijo a las poblaciones próximas entre las que se encuentra el pequeño pueblo de Yuncler. 

Pensaba, con una ligera sonrisa esbozada en los labios, en el día en que decidió dejar el oráculo de la medicina para dedicarse a combatir a los franceses invasores, enajenó todos sus bienes y se lanzó a la lucha armada con las armas y el ejército de que disponía; ya antes les había hecho la lucha moral distribuyendo panfletos de propaganda contra el ocupante; se le vino a la mente el día de su bautismo de fuego cuando volvía campo a través con sus hombres desde Casarrubios del Monte hacia Carranque y tuvo que enfrentarse a un destacamento enemigo en el camino de Cedillo aquel 7 de julio y cómo a partir de entonces se sucedieron todos los acontecimientos de manera tan vertiginosa.

Recordaba también cómo a los pocos días, el 8 de septiembre interceptó un correo del emperador en Santa Cruz de Retamar dirigido a algunos de sus oficiales lo que le supuso el nombramiento de alférez de la 7ª partida de patriotas voluntarios de Castilla y cómo no recordar, ¡está tan fresco en la memoria!, lo acaecido en aquel arroyo de Yuncler que llaman de “la Solana” ya bajo las distinciones de teniente coronel; había sido hasta ahora su actuación más importante y le supuso la condecoración con la cruz laureada de San Fernando.

Qué lejos quedaban aquellos días en Murcia como estudiante, la universidad, sus padres, el primer viaje a tierras de Toledo; una ráfaga de melancolía invadió, de súbito, sus pensamientos. Valoraba si había merecido la pena desprenderse de todo y comenzar a luchar, pero no tenía ninguna duda, la decisión había sido la correcta; un estremecimiento de emoción, como un rayo electrizante, le recorrió todo el cuerpo a la vez que se le erizaba el vello de la piel y los ojos se le tornaban vidriosos, más cristalinos aún al resplandor de la hoguera, dio la espalda a sus hombres para que no le delatara una lágrima que resbalaba por su mejilla dejando tras de sí una estela fría y húmeda y limpió la lágrima delatora con el envés de su diestra , luego se acarició la barbilla aún sin afeitar , el contacto con su cara fue frío a causa del aire gélido que soplaba en lo alto de del cerro a pesar del resguardo de los muros del viejo castillo; revivió por un momento detalle a detalle cada uno de los segundos transcurridos en la batalla de Yuncler.

Desde el instante en que aquellos hombres llegaron portadores de la noticia que había de pasar un convoy con trigo requisado en la comarca por el camino real se puso a pensar de qué manera interceptarlo conociendo que había destacamentos en Yuncos, Illescas y Cabañas; la forma le pareció fácil: “-habría que atacarlos en Yuncler, si, en Yuncler, a la altura del barranco, en el arroyo.

Sus hombres lo miraban asombrados, los ojos parecían querer escapárseles de las cuencas, ante la rapidez con que había dispuesto la estrategia, su reacción había sido fulminante. Si, a por ellos; -gritaba toda la tropa a la vez que levantaban sus brazos y los blandían al aire de la noche– a por ellos. Viva “el médico”, “viva España”.

Acto seguido “el médico” se agachó al suelo y reunió a todos los hombres a su alrededor para dibujar en la arena la disposición táctica del ataque y que todos, sin excepción, lo vieran, no se podía dejar ningún detalle al azar, la preparación había de ser muy minuciosa. Aprovecharían la arboleda que crece al lado del arroyo para estar ocultos y salir en tromba a por el enemigo a la voz de mando de Palarea; mandaría unos 30 hombres a Yuncos y Cabañas para evitar la salida de los enemigos guarnecidos en Illescas y Olías caso de que les llegara la noticia y así poder atacar con más tranquilidad.

Arroyo de la solana, junto al camino viejo de Madrid Juan Palarea “el médico “

Llegó el día del ataque, los hombres estaban dispuestos por entre la maleza del arroyo observando el trajinar diario del camino, aún se cernía la oscuridad sobre aquel 19 de octubre de 1810; sonaba entre el piar de los primeros pájaros y el chocar de las hojas con el viento, el rechinar de las ruedas de las carretas que pasaban y el crujir de la madera forzada por el excesivo peso; en el camino había inmiscuidos carreteros y carros aliados encargados de dar la señal de alarma cuando se acercara el convoy, eran parte de la estrategia, entre ellos algunos vecinos de Yuncler.

Comenzaba a clarear el día; las primeras luces del alba, sonrosadas, empezaban a dejar paso a los primeros rayos de sol cuando un carretero vislumbró en el horizonte el convoy y dió la voz de alarma. Venía escoltado por dos filas de granaderos, una a cada lado del carro que transportaba el trigo. Al llegar a la altura deseada “el médico” hizo la señal de ataque y sus hombres se lanzaron con tal ímpetu que poco pudieron hacer los franceses sino parapetarse tras el carruaje y posteriormente, los que quedaron con vida, salir corriendo hasta la próxima ermita de San Sebastián ( Actual cementerio ) en Yuncler; fueron tantas las prisas que no acertaron a cerrar tras de sí las puertas del sagrado recinto, lo que aprovechó Palarea para mandar a sus hombres fuego sin cuartel y de esta manera impedir que salieran o cerraran la puerta.



Instó al mando de los franceses por medio de un parlamentario a que se rindiera hasta tres veces pero de nada sirvió y en la última vez uno de los granaderos lanzó una granada contra el parlamentario de Palarea que le costó la vida y llenó de indignación a los españoles jurando no dejar un francés con vida.

Llegaron noticias de que se aproximaba por Yuncos una guarnición en socorro de los pertrechados en la ermita, para lo cual Palarea marchó hacia Yuncos dejando a cargo de la empresa a su lugarteniente José Rivero.

Tras hacer huir a los franceses en Yuncos volvió a las inmediaciones de la ermita y decidió acabar cuanto antes con aquello no fuera a ser que llegaran más refuerzos. Amontonó ramaje y leña seca para quemar la ermita, pero la lenta combustión impacientó al guerrillero que decidió, aprovechando el viento que soplaba favorable hacia la puerta de la ermita para tramar un ardid, echar al fuego pimentón y azufre traído por Juliana Carrillo, vecina del pueblo, lo cual hizo salir a los franceses que fueron pasados por las armas según aparecían por la puerta de la ermita”.

A la vez que recordaba los hechos miraba la cruz laureada de San Fernando que colgaba de su uniforme, cruz que le fue entregada como reconocimiento al mérito obtenido en la batalla de Yuncler.

Mientras amanecía veía Yuncler a lo lejos entre aquel cerrito pequeño que llaman de la aguililla y la colina donde aún se reconocen los restos de la ermita de San Sebastián que le sirvió de morada a los franceses en sus últimos momentos; pensaba en el orgullo, patriotismo y otros sentimientos que embargaban su pecho en esos momentos.

Miró la media naranja de la iglesia, la torre del campanario y pensó en como se mantenía erguida a pesar de la guerra, su esbeltez seguía intacta, y se alegraba de ello, pues era de reciente construcción toda ella menos el campanario que fue lo único que se libró del incendio del 19 de octubre de 1788.

Siguió con la vista el cauce del arroyo Tocenaque que lamía la ladera donde descansaban las casas e imaginó el discurrir del agua cristalina por la blanca arena con su sonido limpio y claro. Observaba matas de juncos por casi toda la geografía que rodeaba al pueblo, juncos que en otro tiempo habían sido el embrión del nombre que ahora ostenta; pensó un momento en quién podría haber sido el primero en nombrarle. Su nombre estaba muy ligado a Villaluenga y al castillo del Águila pero siempre había sentido una extraña atracción por aquel pequeño pueblo vecino.


Representación de la batalla de Yuncler (1.810) en la fachada del ayuntamiento
http://www.aytoyuncler.com/files/historia_Yuncler.pdf

Poblado Edad del Bronce. La Chorrera. Los Yébenes. (Toledo).


Poblado Edad del Bronce. La Chorrera.



Fotografiá: Celestino Cabañas









Partes de las paredes laterales de la cima.





Pinturas Rupestres en una zona de la cima de la montaña.





Vistas desde la misma zona.




La Tinajilla en la zona escarpada de los Yébenes.


Los Yebenes, la Ruta de los Ciervos.


lunes, 29 de junio de 2015

Hechos curiosos de la vida (y la muerte) de Santa Teresa

La monja inquieta y andariega pasó cuatro años tullida en una enfermería antes de fundar 16 conventos en sus últimos 20 años. Falleció un 4 de octubre de 1582 y el primero de sus tres entierros fue 24 horas después... el 15 de octubre

ABC

El 28 de marzo de 2015 se cumplirán 500 años del nacimiento de Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada, más conocida como Santa Teresa de Jesús o Teresa de Ávila. Fue un miércoles para más señas, a las cinco de la mañana como anotó su padre don Alonso Sánchez de Cepeda. Éste, hijo de un judío converso toledano, se había casado en segundas nupcias con la noble castellana doña Beatriz de Ahumada, y había aportado al matrimonio tres hijos de su enlace anterior a los que se sumaron ocho, entre ellos Teresa. «Éramos tres hermanas y nueve hermanos», contó la propia santa, que según ella misma admitía era la favorita de su padre.

Sus dos «fugas»

Cuentan que a los 7 años convenció a su hermano Rodrigo para que se fugase con ella de casa y se fuera con ella a tierra de moros, buscando el martirio. La fracasada intentona da muestra de la religiosidad que marcó su infancia y también de su carácter enérgico y su fuerte voluntad. Su siguiente fuga no se quedaría en intento. En 1535, ante la negativa de su padre para concederle el permiso paterno para ingresar en el convento de las carmelitas de la Encarnación, se iría de casa para tomar los hábitos y hacer los votos. No sin pena, como ella misma relató: «Aquel día, al abandonar mi hogar sentía tan terrible angustia, que llegué a pensar que la agonía y la muerte no podían ser peores de lo que experimentaba yo en aquel momento. El amor de Dios no era suficientemente grande en mí para ahogar el amor que profesaba a mi padre y a mis amigos». Teresa tenía 20 años.

Entre libros de caballería

Había sido su propio padre, sin embargo, el que primero la llevó a un convento. A los 13 años Teresa se había quedado huérfana de esa madre con quien compartía confidencias, devociones y su gusto por la lectura. De las vidas de santos, había pasado a los libros de caballerías y de en ellos aprendió a galantear con sus primos. «Comencé a pintarme y a buscar a parecer y a ser coqueta», recordaba la propia santa. Su padre, preocupado, decidió entonces internarla en el convento de las Agustinas de Gracia de Ávila, donde se educaban doncellas nobles.

Una grave enfermedad le obligaría a salir del convento. Nada se sabe de esta dolencia a la que la santa solo se refirió con la frase «Dióme una gran enfermedad, que hube de tornar en casa de mi padre». Durante su convalecencia, su tío don Pedro de Cepeda le dio a leer las Epístolas de San Jerónimo que le harían decidirse por tomar los votos y entrar en las carmelitas.

Su prematuro funeral

En el convento de la Encarnación «vivió feliz 27 años, siendo siempre, eso sí, el centro de la atención y el afecto de familia, monjas y seglares», señalan en la web del V Centenario de Santa Teresa de Jesús. La santa debía ser una mujer hermosa, de cuerpo frágil y dotada de una espiritualidad fuera de lo común. En 1538 cae de nuevo enferma. Ante el fracaso de los médicos, su padre le lleva a una curandera cuyo tratamiento «deja a la enferma medio muerta», relata Montserrat Izquierdo en su obra «Teresa de Jesús. Con los pies descalzos». Un año después, un paroxismo la llevará a las puertas de la muerte.

En el convento de la Encarnación le prepararon su sepultura y hasta celebraron un funeral, según relata Izquierdo. Sin embargo, cuatro días después, volvió en sí y pidió que la llevaran de vuelta al convento. «En la enfermería del monasterio pasará tullida casi cuatro años hasta verse curada, según su propia confesión, por la intercesión de san José», apunta la escritora.

Las visiones místicas

Los años siguientes fueron los más oscuros para la santa, que abandonó la oración en 1542 y un año después salió del convento para cuidar a su padre. Moriría en aquella Navidad y a su regreso, Teresa pasaría diez años más entre estados de desesperanza y periodos de oración hasta que en 1554, cuando rondaba los 40 años, tuvo lugar su conversión definitiva ante un Cristo llagado. «Ese día nace Teresa de Jesús y comienza la segunda etapa de su vida. La de su fecundidad espiritual, mística y literaria. La etapa de fundadora», subraya la filóloga especialista en la figura de Santa Teresa.

Entre santos

De entonces son sus primeras visiones y sus temores de estar siendo engañada «por el demonio». Su encuentro en 1560 con el santo franciscano Pedro de Alcántara resultó providencial para alcanzar la paz. Poco antes había tenido oportunidad de conocer a Francisco de Borja, que también sería santo, y años después mantendría una estrecha relación con San Juan de la Cruz.
16 conventos en 20 años

El 24 de agosto de 1562 el Papa Pío IV le concedió su traslado con cuatro monjas al pequeño convento de San José de Ávila. La reforma del Carmelo se ponía en marcha. Apoyada por el general de la Orden del Carmen, recorrió todos los caminos de España fundando conventos. Fueron 16 en apenas 20 años: Ávila, Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Toledo, Pastrana, Salamanca, Alba de Tormes, Segovia, Beas de Segura, Sevilla, Caravaca, Villanueva de la Jara, Palencia, Soria, Granada y Burgos. No pudo cumplir su deseo de fundar un convento en Madrid.
Ocho libros y medio millar de cartas

En esos últimos 20 años de su vida escribió Santa Teresa el «Libro de la Vida», «Camino de perfección», «Meditaciones sobre los Cantares», «Moradas del castillo interior», «Exclamaciones», «Fundaciones», «Visita de Descalzas», las «Constituciones» para sus monjas, poesías y medio millar de cartas además de 66 «Cuentas de conciencia» para sus confesores. «Ella no podía predicar, pero sí podía decir lo que pensaba a través de las cartas, en las que no sólo se hablaba de su relación con Dios», señalaba el pasado domingo a Montse Serrador el historiador Javier Burrieza.

Acosada por la Inquisición

Acusada de enseñar cosas de alumbrados, Santa Teresa tuvo que defenderse ante el Tribunal de la Inquisición en 1575. Montserrat Izquierdo relata cómo el Definitorio General de la orden le mandó encerrarse como «presa» en el convento que ella eligiera y su reforma sufrió tal persecución que a punto estuvo de desaparecer hasta que en 1580 el Papa Gregorio XIII concedió a los descalzos una provincia separada de los carmelitas calzados mediante la bula «Pia consideratione».
Murió el día 4 y su entierro fue 24 horas después... el 15

En septiembre de 1582, Teresa de Jesús llegó al monasterio de Alba de Tormes muy enferma. «En fin, muero hija de la Iglesia», pronunció antes de fallecer. Era el 4 de octubre, el día que entraba en vigor el calendario gregoriano. A Santa Teresa la enterraron 24 horas después... el 15 de octubre.

Tres entierros

La enterraron allí mismo, en el convento de Alba de Torres aunque antes de que se cumpliera el año se procedió a la primera exhumación del cuerpo, que se encontró incorrupto. El padre Jerónimo Gracián procedió al rito de amputarle una mano que llevó a las carmelitas de Ávila aunque sin el dedo meñique que se quedó para él.

Tres años después del fallecimiento la Orden de los Carmelitas Descalzos mandaron llevar el cuerpo a Ávila así que fue exhumado el 25 de noviembre de 1585 y se trasladó el cuerpo incorrupto aunque sin un brazo que se quedó en Alba de Tormes para compensar de la pérdida. La decisión provocó el rechazo de los Duques de Alba, que echaron mano de su poder para recuperar el cuerpo, según relata Nieves Concostrina en «Polvo eres», y lo lograron puesto que Sixto V ordenó el traslado de nuevo a Alba de Tormes. En total se oficiaron tres entierros oficiales.

Su cuerpo aún incorrupto se encuentra hoy en una capilla de la Iglesia de la Anunciación de Nuestra Señora de Alba de Tormes, custodiado por nueve llaves aunque despojado de muchas partes de su anatomía. En Alba de Tormes se conservan sendos relicarios con el brazo izquierdo y el corazón de la santa, un pie y parte de la mandíbula se encuentra en Roma, la mano izquierda en Lisboa, un dedo en París, aunque la reliquia de la santa que ha tenido una existencia más agitada ha sido la primera mano que se le seccionó.

«Talismán» de Franco

Las carmelitas de Ronda conservan la célebre mano incorrupta de Santa Teresa que tras la Guerra Civil fue a parar a manos de Francisco Franco y éste llevó consigo como un talismán hasta su muerte. En su dormitorio del Palacio del Pardo hizo construir un altarcito para venerar la reliquia.

Primera doctora de la Iglesia

En 1614 fue beatificada por Paulo V y en 1622 el Papa Gregorio XV la canonizó junto a San Isidro Labrador, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y San Felipe Neri. Hubo que esperar hasta 1970 para que fuera nombrada por Pablo VI Doctora de la Iglesia, junto con Santa Catalina de Siena. Su fiesta se celebra hoy, 15 de octubre.

M.ARRIZABALAGA ARRIZABALAGA11 / MADRID
Día 16/10/2014 - 12.18h
http://www.abc.es/archivo/20141015/abci-santa-teresa-201410131409.html

Casa de Diego López de Ayala o Casa de los Cortezo en Casasbuenas, Toledo

Conocido como “El Palacio” o “Casa de Cortezo”, esta casa señorial fue construida a mediados del siglo XVI por Alonso de Covarrubias. Arquitecto y escultor, Covarrubias, fue durante años el maestro de la diócesis de Toledo y realizó algunas obras tan importantes como el convento de las Carmelitas en Alcalá de Henares. 

Fue construida para el obrero mayor de la catedral de Toledo

En Toledo realizó mejoras en la Puerta de la Presentación en la Catedral y remodeló San Clemente el Real.

Este edificio es de planta rectangular de dos alturas. La fábrica es de tapial y ladrillo y la cubierta a cuatro aguas. En su fachada principal da a un patio rectangular, por el lado opuesto, a tierras de labor.

Este palacio se convirtió en monasterio de frailes teatianos y más adelante en una casa de labor.
Siglo XVI

http://montesdetoledo.net/?q=es/node/203

domingo, 28 de junio de 2015

El Plano urbano de Talavera romana.(y II)

En otras ciudades lusitanas encontramos paralelismos muy estrechos, como es el caso de Coria, donde el Decumano Máximo se supone desde la Puerta del Cristo de la Guía, a la del Sol.

En Talavera ambos topónimos se encuentran juntos, en el mismo lado de la ciudad, a oriente. Hacia el Cristo de la Guía se dirige la calzada principal y el Decumano Máximo. Más conflictivo es el trazado del Cardo Máximo, debido a que el Puente Romano no se adapta a la estructura urbana.

Prolongando el Camino Real a Buenaventura, del que quedanrestos de empedrado, y que constituye una vía recta haca Avila, nos adentramos en Talavera por la calle Mesones y la Puerta de Zamora. Ambos topónimos indican a las claras que este esel acceso de la ciudad desde el Norte. Esta dirección es perpendicular a la calzada de la Corre-dera o Camino Real de Extremadura.

 Aunque la primitiva dirección no fuese a Zamora, sino a Avila. Continuando esta línea, ya dentro del Primer Recinto, estaba el Arco de San Pedro, cu-ya romanidad quedaría por ello avalada, amén de la que expresaban sus restos materiales.La antigua Puerta de San Pedro constituye la entrada desde la Calle Mesones a través de laantigua Plaza del Comercio donde, además, como ocurría en la Puerta de Mérida, la antigua parroquia de San Pedro, se disponía acorde a la orientación romana.



La continuación lógica parece ser la vieja calla Empedrada, que se corresponde grosso modo con la actual Gabriel Alonso de Herrera, hasta llegar al conjunto religioso de San Prudencio o San Jerónimo, el antiguo monasterio de Santa Catalina. Desde allí, para llegar a la Puerta del Río existían dos po-sibilidades o bajar por la Plaza de San Jerónimo o salir transversalmente al nacimiento del Puente

Tenemos por tanto establecido el perímetro concreto de una ciudad pensada al modo que sehacían las colonias, partiendo de un rectángulo 2:3, dispuesto en sentido longitudinal Este-Oeste. La vía principal no pasaba por el Decumano Máximo, sino por el exterior, paralelo aesta calle, 200 m más al Norte. Pero no existen dudas del trazado de este Decumano, del que se conservó la puerta romana, Puerta de Mérida, hasta finales del siglo pasado. El Cardo Máximo era la prolongación de otra calzada que quedó como el Camino Real a Zamora, cuya entrada a la ciudad fue la Puerta de San Pedro.

Pero los condicionantes que impuso el cauce del río Tajo a la dirección del puente romano, hacen que éste no se encuentre en la línea del Cardo Máximo, irregularidad que no es, ni mucho menos, extraña al urbanismo romano.La disposición urbanística de la ciudad de Talavera de la Reina, encaja dentro de la mása cendrada ortodoxia romana. Una vez trazado el perímetro y lo ejes principales con el Cardo y Decumano Máximos, falta por establecer el área forense, corazón de la ciudad. 

La confluenciad e Cardo y Decumano se produce en el patio de Monasterio de Santa Catalina o San Jerónimo. De allí vimos que procedía la estatua adscrita a Venus por los escritores de los siglos XVIy XVII que fue convertida en imagen de Santa Catalina. Se trata del área donde confluyen los edificios religiosos más antiguos de Talavera.

El área forense se ubicaría en la zona de la Colegial de Santa María extendiéndose hasta elmonasterio de Santa Catalina, o bien hacia el Oeste, hasta la parte Sur de la Plaza del Pan y elantiguo Hospital de la Misericordia, donde los autores de los siglos XVI y XVII ubicaban lamezquita musulmana. Los elementos como los fustes de columnas estriadas hallados en el próximo solar de la Ronda del Cañillo 16, o las molduras de podía y frisos del mismo lugar y de la Alcazaba, confirman la proximidad del Foro.

Columnas similares cerraban el espacio porticado del Foro de Talavera la Vieja, descrito por Cornide. También se hallan tales tipos de columnas en el edificio salvado de las aguas e interpretado como Curia, hoy cerca de Bohonal de Ibor, junto al cruce de la carretera con el río Tajo. En Talavera la Vieja, la calzada cruzaba la ciudad en dirección Noreste-Suroeste, habiéndose conservado claramente el trazado de los decumanos, y los Cardos. 

Aquí el río se halla al Norte y se supone la existencia de un puente. El área forense estaba formada por una plaza porticada en torno a la que se disponían tres templos (Córnide, 1796). El espacio delimitad o como Foro ocupa una superficie de 150 x 60 m. aunque pudo ser incluso mayor. La superficie de la ciudad es algo más reducida que la de Talavera de la Reina, aunque también tiene forma de rectángulo con la proporción 1:2. Sus lados miden 500 x 250 m. con un superficie de 12.5Has, casi la mitad que la de Talavera de la Reina.

El Foro romano es la plaza del mercado, el centro urbano de la vida publica. Usualmente deforma rectangular y porticado en uno o dos de sus lados más largos, mediante gruesas columnas.

Allí estaba el templo dedicado a la tríada capitolina Júpiter, Juno y Minerva, en uno desus lados, allí donde se junta el Cardo y el Decumano, precisamente en el monasterio de SantaCatalina. A un lado se disponen las tiendas y cerca los macella o almacenes.

También los horrea o granaria , edificios elevados sobre pilares para el almacenamiento del grano. Junto al Templum existían otros edificios religiosos o templos. En Talavera pudo existir uno a Venus,otro a Hércules, y sin duda existió uno dedicado al culto del emperador. 

Los emperadores ro-manos eran divinizados a su muerte y su culto se convertía en una cuestión oficial, de ahí nacían los problemas para los cristianos que al no aceptar este culto se situaban fuera de la legalidad.

Tenemos constancia de una sacerdotisa de este culto al emperador, la flaminica Domitia Proculina, cuya lápida sepulcral apareció, por cierto, muy cerca de allí.Uno de los edificios más representativos era la Curia, o lugar de reunión del Senado o Consejo Provincial. 



Corresponde a nuestro moderno ayuntamiento, y se ubicaba naturalmente, enel Foro. También existía un lugar o Comitium para la reunión de la Asamblea popular. La Basílica se encontraba igualmente en el Foro; edificio de planta absidal del que tomaron los cristianos el modelo para sus iglesias, aunque en el mundo romano tuvo una funcionalidad bien distinta pues se trataba del lugar donde se realizaban las transacciones monetarias, almismo tiempo que servía de juzgado.

Se podían disponer en el Foro o en cualquier otro lugar, edificios o elementos de cultos aje-nos a Roma, como por ejemplo los Mitreos, o las distintas aras o altares que sin duda tuvieron los dioses indígenas que aparecen en la epigrafía de Talavera como Ataecina, Aricona, Uri-louco, etc.

Más difícil es encontrar indicios de la disposición de las manzanas de la ciudad. Las man-zanas solían adaptarse a la disposición de la trama urbana, aunque los edificios públicos alteraban normalmente la disposición reticular. Se calcula que al menos 1/3 del espacio de cada iudad esta dedicado a edificios públicos.

Los cálculos sobre la población en las ciudades ro-manas rondan la cifra de 200-400 habitantes por Ha. Esto daría unas cifras totales de unos 5.000 habitantes para la Talavera romana sin contar los suburbios.

Estas cifras se pueden poner en relación con las 1.500 Has. calculadas para los campos de la ciudad, que pueden mantener a 3.000 personas, a razón de 0.5 Has. por persona. La proporción de agricultores sería por tanto muy alta, como era de esperar. La relación entre la extensión de la ciudad y los campos cultivados (centuriados o no) de su entorno es la misma en las dos Talaveras.

Talavera la Vieja cultivaba unas 800 Has., que representan el 50% de los valores de Talavera de la Reina. Se podrían alimentar unas 1.600 personas sobre una población total de 2.500 habitantes.Las manzanas solían ser de uno o dos pisos, dedicadas a vivienda, tiendas y talleres:
domuset insulae.

El modelo más típico de casa romana consta de una fauces o portal, un atrium o vestíbulo con una claraboya en el tejado o compluvium por donde cae el agua a una especie de cisterna o impluvium.

Tras el atrio se encuentra el tablinio donde duerme el dueño de la casa ole sirve de despacho, y el peristilo o patio columnado en las casas más ricas, con una cisternaen el centro, y hueco con una fuente o nymphae. A los lados alae se disponen diversas estancias, como la cocina, el baño, balnea, los dormitorios o cubicula o el triclinium para comer.

Entre los diversos edificios se disponen callejones estrechos, ya que sólo las fachadas principales donde se encuentran las tiendas o tabernae en las plantas bajas, dan a la calle principal.

Las plantas altas se solían reservar para las insulae o apartamentos de alquiler, opuestas ala domus o casa de una familia. Las calles principales tenían aceras, y las fuentes se disponían a intervalos entre los bloques de pisos.Restos de estas casas han sido hallados en la Ronda del Cañillo 16, Ronda Sur, San Cle-mente, calle Lechuga y Patio del Ayuntamiento, la mayor parte de las veces con paredes pintadas, pero hasta el momento no se ha podido aislar un domus o una insula con alguna calleque la delimite, ni siquiera un peristilo.


Cuando eso suceda, la reconstrucción de la topografíaromana de Talavera de la Reina sufrirá un fuerte impulso.

Dentro del urbanismo talaverano se encuentran reminiscencias de las disposición reticular romana; se conservan en el convento de San Agustín el Viejo, hoy nuevo museo de cerámica Ruiz de Luna, en el claustro de Santa Catalina y en la Casa de los Canónigos, y en general las estructuras de la Colegial y de San Prudencio, aunque no todas ellas están a escuadra, como ocurre con la fachada de la Colegial de Santa María que, además, tampoco se dispone paralela a la Plaza del Pan.

 También es coincidente el urbanismo romano a grandes rasgos con la dirección de la antigua calle Empedrada, por ello los edificios de la parte Norte de la calle de Gabriel Alonso de Herrera, están orientados con la dirección del urbanismo romano, como el palacio de Villatoya. Existen varios patios con la misma orientación de 354º cuyas fachadas, sin embargo, no sehallan escuadradas con respecto a ellos.

Todas las paredes medianeras de la calle Gaspar Du-que también tienen una orientación similar a la romana, al estar adosadas a las murallas.Si las manzanas de la Colegial-Santa Catalina y del área de la Puerta de San Pedro, se adaptan al urbanismo romano, no lo hacen así las del Ayuntamiento, Teatro y Toro Encohetado-Cardenal Tenorio. 

Pero estas manzanas tienen menor antigüedad que las de la Colegial, ya que no van más allá del siglo XV. De hecho la fachada de la colegial no se alinea con la Plaza del Pan, y ésta, no constituye un rectángulo regular, sino un trapecio, más estrecha al Norte, es decir, sus lados no son paralelos.

No todos los edificios públicos se encontraban en el Foro, diversos templos, varios conjuntos de baños, arcos y columnas conmemorativas, residencias militares, palacios, etc. se disponían diseminados por cada ciudad, de acuerdo a los gustos o posibilidades del lugar. Alguno de estos edificios se debió hallar en el Patio del Ayuntamiento, hasta la fecha la estructura más monumental encontrada en Talavera, y quizá identificable por sus características con un praetorium, residencia de prefecto militar.

A juzgar por ciertas noticias orales debió existir otro edificio monumental cuyos sillares y fragmentos de columnas asombraron a quienes losvieron (aunque eso no evitó su destrucción), en la calle Herrerías, quizá donde el antiguo frontón, no lejos del Patio del Ayuntamiento, precisamente en una de las fachadas cuya orientación se correspondía con la romana.Las termas no faltaban en ninguna ciudad romana. Ya se ha dicho que su función era tanto social como higiénica, por ello hay conjuntos que disponen de instalaciones para gimnasia: palaestra , etc. 

En el apodyterium se cambiaban de ropa los bañistas, hacían ejercicio en la palaestra y después pasaban al sudatorio, allí se desprendían del aceite y de la suciedad y estaban listos para darse un baño caliente en el caldarium , tomar un baño de vapor y luego otro templado en el tepidarium y finalmente el frío en el frigidarium.

Se necesita un acueducto para llevar el agua a los distintos depósitos, por ello, en Talaverase disponían cerca del río. Para facilitar el calentamiento del agua, los depósitos se ubicaban alSur, lo cual significa que en Talavera se ha descubierto la parte meridional del conjunto, don-de se disponen los depósitos y el caldarium, debiéndose prolongar bajo la calle de San Clemente las demás dependencias: tepidario, frigidario, y posiblemente palestra.

Existía una doble corriente de agua, desde al calidario, el agua caliente llegaba el tepidario y frigidario ya enfriada, volvía entonces de nuevo a los depósitos y era calentada de nuevo.

Bajo el caldarium se disponía lo que se conoció en la cultura popular como una "gloria", estoes una cámara con columnitas de ladrillo y arcos para sujetar las estancias superiores, a donde llegaba el aire caliente de la hoguera.En uno de los extremos se disponía un horno alimentado con leña, hacia el sur, allí donde se estrecha esta "gloria" que los romanos llamaban hypocaustum.

Se correspondería con las estructuras al Sur del hipocausto descubiertas en Talavera, donde se estrecha el paso.

Al aire calentaba los baños situados encima. Para lograr más calor, las ventanas de las termas eran pequeñas, hasta que se descubrió el empleo del cristal, al tiempo, que se utilizaban las denominadas tegulae mammatae, con orificios que dejaban pasar el aire caliente en el techo del hipocausto.Las termas o baños podían ocupar una superficie de 3 ó 4 mil m2, con espacios que tienden a ser cuadrados de 60 u 80 m. de lado.

También era usual que existieran varios baños en cada ciudad, al menos dos.Pudieron existir otros edificios como el circo o el anfiteatro, aunque tengan que ser busca-dos extramuros. Al igual que debió haber un acueducto, a pesar de la cercanía del río, ya quelos romanos empleaban estos cauces como cloacas y no para beber.Pocos datos se pueden extraer del alcantarillado. El moderno es muy reciente y destruyó evidencias más antiguas. 

Aparte de las halladas en las excavaciones arqueológicas, el tramode desagüe de la Puerta de Mérida corría hacia el arroyo de la Portiña, como parece que fueusual que vertieran las aguas hasta que se canalizó recientemente. A él vertían asimismo lasalcantarillas que daban a la calle Charcón, a quienes debe su nombre. Existe la creencia popu-lar de que había un subterráneo desde la iglesia de San Jerónimo al río Tajo. Es factible supo-ner que se tratara de una gran cloaca romana, la Cloaca Máxima que vendría desde el Foro, dehecho, la red de alcantarillado moderno ha hecho uso de él. 



Asimismo, en la excavación del Huerto de San Agustín se descubrió un gran colector de ladrillo, de época Moderna, pero que conservaba la orientación de los muros romanos, y corría hacia el río.Al crecer la ciudad o ir perdiendo sentido los viejos espacios amurallados, usualmente des- pués de la Reconquista, tras el hermoseamiento del Primer Recinto en el siglo X, la Catedral o centro religioso conserva el antiguo lugar central, o viejo espacio del Foro, mientras que lasáreas de mercado adquieren mayor importancia desplazando a ellas el nuevo centro, como ocurre con la antigua Plaza del Comercio, hoy Plaza del Reloj, convertida en Plaza Mayor cuando el Arrabal Nuevo se integró plenamente como parte de la ciudad al perder vigencia las murallas.

 Entonces la vieja calzada ocupó un lugar central en el esquema urbano, y la Plaza del Comercio, pasó de una posición axial, a otra central (Vayssiére, 1978). Al estar las ciudades limitadas por un río en uno de sus lados, el crecimiento se verifica a modo de cinturón entorno al antiguo recinto romano que no es otra cosa que los arrabales Viejo y Nuevo de Talavera.

Estructuras al Sur del hipocausto descubiertas en Talavera, donde se estrecha el paso. Al aire calentaba los baños situados encima. Para lograr más calor, las ventanas de las termas eran pequeñas, hasta que se descubrió el empleo del cristal, al tiempo, que se utilizaban las denominadas tegulae mammatae, con orificios que dejaban pasar el aire caliente en el techo del hipocausto.

Las termas o baños podían ocupar una superficie de 3 ó 4 mil m2, con espacios que tienden a ser cuadrados de 60 u 80 m. de lado. También era usual que existieran varios baños en cada ciudad, al menos dos.

Pudieron existir otros edificios como el circo o el anfiteatro, aunque tengan que ser busca-dos extramuros. Al igual que debió haber un acueducto, a pesar de la cercanía del río, ya quelos romanos empleaban estos cauces como cloacas y no para beber.

Pocos datos se pueden extraer del alcantarillado. El moderno es muy reciente y destruyóevidencias más antiguas. Aparte de las halladas en las excavaciones arqueológicas, el tramode desagüe de la Puerta de Mérida corría hacia el arroyo de la Portiña, como parece que fueusual que vertieran las aguas hasta que se canalizó recientemente. A él vertían asimismo lasalcantarillas que daban a la calle Charcón, a quienes debe su nombre. Existe la creencia popu-lar de que había un subterráneo desde la iglesia de San Jerónimo al río Tajo. Es factible supo-ner que se tratara de una gran cloaca romana, la Cloaca Máxima que vendría desde el Foro, dehecho, la red de alcantarillado moderno ha hecho uso de él. 

Asimismo, en la excavación del Huerto de San Agustín se descubrió un gran colector de ladrillo, de época Moderna, pero que conservaba la orientación de los muros romanos, y corría hacia el río.Al crecer la ciudad o ir perdiendo sentido los viejos espacios amurallados, usualmente des- pués de la Reconquista, tras el hermoseamiento del Primer Recinto en el siglo X, la Catedral o centro religioso conserva el antiguo lugar central, o viejo espacio del Foro, mientras que las áreas de mercado adquieren mayor importancia desplazando a ellas el nuevo centro, como ocurre con la antigua Plaza del Comercio, hoy Plaza del Reloj, convertida en Plaza Mayor cuando el Arrabal Nuevo se integró plenamente como parte de la ciudad al perder vigencia las murallas.

Entonces la vieja calzada ocupó un lugar central en el esquema urbano, y la Plazadel Comercio, pasó de una posición axial, a otra central (Vayssiére, 1978). Al estar las ciudades limitadas por un río en uno de sus lados, el crecimiento se verifica a modo de cinturón entorno al antiguo recinto romano que no es otra cosa que los arrabales Viejo y Nuevo de Talavera.

Pero a pesar de los numerosos cambios sufridos en los dos mil años de una historia plagadade incidentes: conquistas y reconquistas, destrucciones y reconstrucciones, la antigua centrali-dad del foro romano se sigue manifestando en torno a la Plaza del Pan, y especialmente en laColegial de Santa María. De este modo, los cristianos preservaron sin pretenderlo la esenciade la antigua ciudad, y sobre el mismo espacio que ellos adoraron a sus dioses, y después lohicieron los musulmanes, se continúan hoy realizando las prácticas religiosas de la iglesiacatólica.

http://www.academia.edu/3281200/Talavera_de_la_Reina_en_la_Antig%C3%BCedad

La Jota Manchega

La jota es una danza española extendida por gran parte de la geografía de España.

Varía según las regiones, aunque la jota de Aragón, la jota castellana, la de León, la de la Comunidad Valenciana, la de Navarra y La Rioja, la «montañesa» de Cantabria, la de Asturias, la de Galicia, la deExtremadura, la de la Alta Andalucía y la de Murcia son quizás las más conocidas y populares.

Entendida como representación escénica, la jota se canta y se baila acompañándose de castañuelas y los intérpretes suelen ir vestidos con trajes regionales. En Valencia, antiguamente, se bailaba la jota en la ceremonia de los entierros.



Jota manchega


La jota manchega, típica del lugar, tiene como característica propia que tiene rasgos de ronda. A muchas jotas manchegas se las conoce por «Jota del Mantecado», ya que era frecuente cantarlas y bailarlas en fechas cercanas a la Navidad (y también en otras fechas señaladas).

La jota es una forma músico-tradicional de las llamadas fijas y su fisonomía coreográfica-cantable es de las más conocidas en España.

Musicalmente, la jota está constituida por una parte instrumentada y cantada a coro que se le da el nombre de estribillo –“rabillo” en algunos lugares- y que suele ser la que inicia la danza. 

Normalmente presentan un dibujo melódico de carácter alegre formado por notas de corto valor y va seguida de lo que popularmente se conoce como “estrofa” –copla, en distintos pueblos-, cantada ésta por una sola voz, acompañada del resto de instrumentación que se limitará a eso, a acompañar, marcando con rigor el ritmo ternario pero sin sobresalir de la voz.

Su característica fundamental está en que tiene su lugar y su tiempo en la vendimia, con lo que prueba su indudable origen antiquísimo de danza ritual labradora. El dueño de la viña vendimiada regala a los vendimiadores y vendimiadoras un cordero para que sea sacrificado y guisado, y es en la comida cuando se celebra la fiesta y se baila la jota.



Intervienen con la guitarra y la bandurrria, instrumentos indispensables, un coro de instrumentos elementales y populares: el almirez, el caldero, la paleta, la sartén... Lo popular de la danza no admite dudas, y la indumentaria de los danzantes se ajusta a época y a la faena de la vendimia, incluidos los sombreros de paja campesinos con que las mujeres se defienden del sol. 

Por supuesto es un baile alegre, divertido y que gusta del aire libre y del olor inequívoco de la uva madura.



Y la Jota Manchega por excelencia:

A la Mancha manchega
que hay mucho vino
mucho pan mucho aceite
mucho tocino.

Y si vas a la Mancha
no te alborotes
porque vas a la tierra
de Don Quijote.

La Virgencita del Prado
le dijo a la del Pilar
si tú eres Aragonesa
yo soy Manchega y con sal
si tú eres Aragonesa
yo soy Manchega y con sal.

Una rubia vale un duro
una morenita dos
yo me voy con lo barato
rubia de mi corazón
yo me voy con lo barato
rubia de mi corazón

Los demonios son los hombres
según dicen las mujeres
y están todas deseando
que el demonio se las lleve
y están todas deseando
que el demonio se las lleve.


http://www.loscortijos.com/folclore.htm

sábado, 27 de junio de 2015

Los Fueros de Toledo y los "juicios de Dios"

«Poner la mano en el fuego» y otros juicios de Dios

La consulta e interpretación de los designios divinos es una de esas cuestiones que resultan fascinantes por la forma en que se han sucedido y transformado a lo largo de la Historia, pero sobre todo por su pervivencia a lo largo de los siglos. 

Los orígenes de este fenómeno se pierden en la noche de los tiempos, y sabemos por las fuentes que en los albores de la civilización ya se llevaban a cabo prácticas relacionadas con este contacto con la divinidad. 

Es más, podemos remontarnos hasta tiempos prehistóricos para intuir que algunas manifestaciones religiosas animistas pudieran haber respondido a este tipo de ambiciones, aunque ese es un terreno complejo de interpretar en el que no me embarcaré de momento.

Por ello, quiero remitirme más bien a las primeras religiones de las que tenemos una presencia en los textos y cuyas prácticas hemos podido reconstruir gracias a la ardua labor de arqueólogos, historiadores e investigadores de diverso ámbito. Gracias a ello, podemos rastrear la presencia de rituales destinados a buscar la aprobación o la toma de decisiones por parte del dios correspondiente en torno a cuestiones polémicas difíciles de desentrañar para los mortales. 

Desde los augures romanos hasta los oráculos griegos, el ser humano ha tratado de buscar respuesta a preguntas trascendentales a través de su contacto con la deidad.En esta miniatura medieval podemos ver un ejemplo de prueba de fuego

Sin embargo, hoy me gustaría hablar de una práctica que tiene que ver más con litigios o discusiones particulares que con asuntos de la trascendencia del sentido de la existencia humana o los augurios de la providencia. Hablo de un tipo de juicios generalizados durante la Edad Media y que se conocen generalmente con el nombre de “ordalía” o “Juicio de Dios”. 

Esta institución, cuya vigencia se extendería hasta fines del Medievo, fue utilizada por reyes y nobles para dirimir polémicas concretas apelando a la voluntad de Dios. Es decir, de un modo parecido a cómo hoy en día recurre más de uno a invocar a la divinidad para apelar a su honor o cuando lleva a cabo un juramento, en aquella época la mejor manera de poner a prueba la veracidad de la declaración de un acusado al declararse inocente era la de preguntar a Dios qué opinaba al respecto.

Siempre y cuando no se pudiera demostrar su inocencia o culpabilidad a nivel judicial, lo mejor era no “poner la mano en el fuego” por el acusado y dejar que fuera él mismo quien lo hiciera en el sentido más literal de la expresión. 

¿Y cómo podía saber si Dios estaba de su parte? No sólo existía la “prueba de fuego”, sino que también se recurría a muchos otros métodos relacionados todos ellos con dicho elemento o con el agua; desde andar sobre brasas hasta meter la mano en un guante de hierro al rojo vivo y en un recipiente de agua hirviendo. 

Para lograr el veredicto, era tan sencillo como ver el resultado de dichas pruebas: Si el acusado salía ileso del procedimiento, su milagrosa suerte no podía significar otra cosa que el resultado de la intervención divina. Y en la Edad Media, donde el poder emanaba de Dios, no había veredicto más indiscutible.Prueba de fuego de Harald Gille, presunto hijo de Magnus III de Noruega, caminando descalzo sobre hierros ardientes para probar su ascendencia real

Estas prácticas no siempre se llevaban a cabo de la misma manera, ni eran algo habitual, sino que se recurría a ellas en ocasiones puntuales y pleitos considerados de especial relevancia. Sin embargo, entre la gran diversidad de formas que presentó, nos gustaría destacar alguna especialmente curiosa como la prueba de la Cruz o la del pan y el queso. 

En el primer caso, se limitaba a poner a los acusados de pie con los brazos alzados a modo de cruz, y aquel que se movía primero, perdía el pleito. Por su parte, la otra opción consistía en bendecir y consagran alimentos como los mencionados y hacer que lo comieran los acusados, para ver si al ingerirlos eran envenenados y, por lo tanto, culpables. Una opción que a buen seguro preferiría más de uno, pero que tenía la misma validez que cualquier otra.

En la Península Ibérica, por citar algún ejemplo, se regularizan en los Fueros de Toledo la práctica de desafío o juicio por combate (que resultará muy familiar a los seguidores de la saga “Juego de Tronos”), además de la citada prueba del agua hirviendo o la del hierro. En el caso del pan y del queso, todo parece que indicar que no se llevó a cabo, y que dichas joyas de la gastronomía nacional se reservarían a paladares más exquisitos y pudientes.

Al margen de estos últimos comentarios y sin querer ser acusado de frívolo, lo cierto es que no podemos entender todas estas prácticas si no es desde la mentalidad y la óptica de la época, como todo historiador sabe, así que espero no se malinterpreten mis palabras. Pero sea como sea, no deja de resultar un fenómeno histórico de lo más curioso y que nos permite explicar expresiones y frases hechas tan presentes en nuestra vida cotidiana como “poner la mano en el fuego” o “Dios proveerá”.

nov 18, 2014
https://descubrirlahistoria.es/2014/11/poner-la-mano-en-el-fuego-y-otros-juicios-de-dios/

viernes, 26 de junio de 2015

Cartografía histórica con gvSIG: El plano de Toledo del Greco (1608-1614)

El trabajo que presentamos en la web del Ayuntamiento de Toledo es una revisión actualizada del plano de Toledo que Alfonso Bacheti Brun realizó en 1967, sin ayuda de ordenador, a partir del plasmado por el Greco en su obra Vista y Plano de Toledo, entre 1608 y 1614.


Para desarrollar nuestro trabajo hemos partido de una imagen fotográfica, en alta definición, de Antonio Pareja y nos hemos servido del programa de Sistema de Información Geográfica libre gvSIG que dota a los objetos dibujados con una base de datos.Podría decirse que se obtienen así planos inteligentes, con innumerables posibilidades de visualización y de cargar información adicional. Prueba de ello son los tres que recogemos a continuación:




El proceso ha consistido en “calcar” el plano del Greco en diferentes capas, que se enumeran a continuación:

MANZANAS

Es una capa tipo polígono, que se ha dibujado con distinta simbología. En la figura se ha utilizado un símbolo único con color de relleno gris.



Para realizar la simbología de trama de líneas similar al original, se ha creado un campo en la tabla de datos interna con valores correspondientes a distintas inclinaciones y separación. En total se han utilizado 18 tipos distintos.



Para obtener el tramado original se ha realizado un recorte de la capa Manzanas sobre la fotografía, obteniéndose la capa de la figura siguiente:



CAPILLAS

Es una capa tipo polígono que debe colocarse sobre la capa de Manzanas para su correcta visualización, ya que en muchos casos están localizados dentro de su perímetro. En la figura se ha utilizado un símbolo único con color de relleno rojo.



LINEAS

Esta capa es la unión de las siguientes capas creadas previamente:

Líneas rectas
Líneas curvas, suavizadas mediante las herramientas de gvSIG
Cruces


TEXTO

Los textos se han creado como una capa tipo línea con objeto de poder darles la inclinación original y moverlos para ajustar su posición.


El tipo de letra seleccionado ha sido Andalus y se ha utilizado un etiquetado de tamaño variable con 10 valores distintos. Todos los textos originales han sido comprobados por el Archivo Municipal de Toledo.

NÚMEROS

Los números se han creado como capa de tipo punto, utilizando un etiquetado de tamaño variable con 6 valores distintos. Se le ha añadido también un campo con la rotación, con 5 valores distintos.



NORTE y ESCALA

Estos dos elementos no figuran en la obra original y se han añadido para el uso cartográfico de los planos obtenidos. Una de las características de la obra del Greco es que está orientada hacia el Sur (Ostro). El Este y el Oeste se denominan clásicamente como Levante y Poniente. Para su representación se ha digitalizado la imagen de la Rosa de los vientos de un plano toledano de 1750.



Se ha insertado, también, una escala gráfica de barras habitual en planos históricos y actuales.




La validez cartográfica del plano del Greco es incuestionable, y de ello da cuenta Juan Calduch Cervera en su texto El Greco Cartógrafo.


Todo el trabajo desarrollado con esta tecnología, y del que ofrecemos aquí una muestra, será utilizado como material docente en el Itinerario formativo del Máster Oficial en Valoración, Catastro y Sistemas de Información Territorial de la Universidad Miguel Hernández de Elche

No quiero terminar sin agradecer la colaboración prestada por mis compañeros Manuel Madrid, Noelia Piney, José Cordero, José Antonio Ayén y Ángel Torrente.

- See more at: http://mastervcs.edu.umh.es/?s=toledo#sthash.0fpTwxuV.dpuf

Recetas Sefardies: Adafina

Ingredientes

2 kg de carne de pecho (o bien uno de peche y uno de jarrete)
Una mano de ternera
½ kg de garbanzos
24 patatas medianas, peladas y torneadas
10 huevos haminados (hervidos con 5 pieles de cebollas para que se oscurezcan)
Una cebolla entera con piel
350 ml de aceite de oliva de 0,4º
Macis (cáscara de nuez moscada)
Sal, pimienta y agua fría


Elaboración 



Poner la víspera los garbanzos en remojo.
Hervir los huevos junto con la piel de la cebolla para conseguir un color oscuro (huevos haminados).
En una cacerola de acero inoxidable, poner en este orden: aceite, garbanzos remojados, carne atada con cuerda, la mano de ternera, los huevos duros con cáscara, las patatas peladas enteras y torneadas.
Condimentar y cubrir con agua fría. 
Cocer, en cuanto salga la espuma retirarla.
Agregar "el relleno". 
Echar por encima un poco de caramelo oscuro, hecho con azúcar en una sartén adherente.
Tapar y dejar cocinar toda la noche a fuego muy lento

Relleno 

Mezclar ½ kg de carne picada con 100 gr de arroz poco hervido y 3 huevos batidos. Salpimentar, agregar nuez moscada. Este relleno se envuelve en una tela muy fina atando los bordes en forma de salchicha.

Fuente: http://www.toledosefarad.org/GASTRONOMIA/recetas.php

jueves, 25 de junio de 2015

El Origen Romano de Talavera de la Reina

Esquema geométrico ideal
sobre el trazado de la Talavera romana
El origen de una ciudad.

Los restos arqueológicos romanos descubiertos hasta el presente en Talavera, se disponen todos en una orientación casi coincidente con los puntos cardinales: 354º.

Esto es bastante lógico al no existir otra razón para que no sea así: el relieve es completamente llano, no existía una ciudad anterior, ni un río o puente más antiguo limitaba el espacio.

Uno de los aspectos de mayor transcendencia que se debe a las excavaciones arqueológicas, es la confirmación de que la ciudad romana de Talavera se fundo ex novo.

Esta opinión se vertió en las Jornadas de Arqueología del año 1990 (Mangas y Carrobles, 1992:111), a la luz de los, por entonces, recientes, descubrimientos en la Ronda del Cañillo 16.

Los elementos prerromanos se reducen a dos fragmentos de cerámicas de tipo ibérico, uno de dudosa adscripción y otro claramente residual en el Patio del Ayuntamiento. Otros objetos de cronología prerromana pueden ser el verraco de la Cabeza del Moro, traído de fuera, y las monedas que cita Soto que por una parte tienen el rostro de Jano, y por la otra la nariz de una nave

. La descripción de estas monedas se ajusta exactamente a las series republicanas del As Libral, con una cabeza de Jano (dos caras) y en el reverso la proa de una nave. Tienen una cronología del siglo III a.C. Estaban en el monasterio de Santa Catalina, pero no se indica su procedencia. En Santa Catalina se guardaron restos de lugares diversos, muchos de ellos de la finca de La Alcoba, de su propiedad. Sería de todos modos interesante descubrir su procedencia, ya que monedas de este tipo no aparecen en los yacimientos prerromanos del interior.


Talavera de la Reina. Fotograma aéreo. Vuelo americano, 1956. Esc. 1:33.000. Dos hipótesis sobre la organización del entramado urbano romano

La inexistencia de una ciudad prerromana en el solar de Talavera hemos visto que echa por tierra todas las hipótesis sobre su identificación con la carpetana Aebura u otra ciudad indígena cuyo nombre tuviera una raíz tala

Los datos de una época anterior a nuestra Era más próximos a Talavera son los continuos hallazgos de esculturas de verracos (Gómez y Santos, 1998), los restos del poblado excavado en Arroyo Manzanas (Moreno, 1990) y las estelas de guerrero o estatuas menhir (Portela y Jiménez), a los que quizá habría que sumar las citas de Frontino (III, 10.6):

Viriato penetró sin temor alguno en Carpetania, que era un país rico y se dedicó a devastarlo hasta que Cayo Plaucio llegó de Roma con 10.000 soldados de infantería y 1300 jinetes.

Entonces de nuevo Viriato fingió que huía y Plaucio mandó en su persecución a unos 4000 hombres, a los cuales Viriato, volviendo sobre sus pasos, dio muerte a excepción de unos pocos.

 Cruzó entonces el Tajo y acampó en un monte cubierto de olivos, llamado Monte de Venus. Allí lo encontró Plaucio y lleno de premura por borrar su derrota, le presentó batalla.y Apiano (Ib.64) sobre el refugio de Viriato en el Monte de Venus, el año 146 a.C., que Schulten identificara con la Sierra de San Vicente. 

Restos de edificaciones romanas
Las excavaciones en el yacimiento de Arroyo Manzanas (Moreno, 1990) abrieron nuevas perspectivas sobre la hipótesis de los desplazamientos de una ciudad indígena a otras romanas, (Abascal y Espinosa, 1989:28ss.) en este caso al solar de Talavera.

 Este yacimiento se encuentra a 8 km. de Talavera, por lo que dadas las distancias medias a los vecinos más próximos entre poblados prerromanos conocidas en diversos lugares de la geografía hispana,es casi obligado suponer la existencia de otro asentamiento más cercano.

La falta de prospecciones sistemáticas en la zona no permite conocer ni siquiera las grandes líneas del pobla-miento de la Edad del Hierro, pero de todos modos, estamos convencidos de que investiga-ciones en los cerros de la margen izquierda del Tajo, frente a Talavera (Cerro Negro), en los enclaves de La Hormiga o en los cerros sobre La Orbiga , darían excelentes resultados.

Tras las guerras de Viriato, no se produce una reordención del territorio indígena, cuyo poblamiento pervive hasta las guerras sertorianas del siglo I a.C. Pero desde mediados del si-glo I a.C. se comienzan a establecer nuevos núcleos romanos, sobre todo en ciudades al pie de cerro con castros indígenas, como Toledo o Consuegra. 

En los años 61 y 60 a.C., cuando César estuvo de gobernador en la Hispania Ulterior tuvo que sofocar varias revueltas en Lusitania y Vetonia de aquellos que las fuentes romanas tildaban de "bandidos", desposeídos a raíz de las Guerras Sertorianas de la década anterior. Esa es la fecha que algunos autores asignan al abandono rápido de ciudades prerromanas como las del Raso de Candeleda y Arroyo

Manzanas (Fernández Gómez, 1986; Moreno, 1990). Algo similar ocurrirá en Avila, por lo mismo:
parece que puede relacionarse la intervención militar de César con el abandono del modelo de asentamiento prerromano y con la creación de ciudades con estatuto peregrino para que sirvieran de centro de los territorios circundantes(Mangas, 1996:41)
.
Pero dado que en Talavera no se documenta con claridad un asentamiento anterior a Augusto, faltan las típicas producciones republicanas de la cerámica campaniense , y el enclave y disposición de la ciudad semejan los de una típica fundación romana, podríamos aplicar el ejemplo de Astorga y suponer la existencia de un antiguo campamento romano, el de César para dominar a los insurrectos en 61-60 a.C., de ahí el nombre Caesarobriga, elevado al rango de ciudad por Augusto
.
La mera cita de Plinio, cuyas fuentes se remontan a época augustea, aporta ya indicio cronológico de notable precisión.César elevará a colonia a varias de las ciudades del valle del Guadiana: Espejo, Ucubi , Medellín y Cáceres, Norba, pero su acción se trunca con su asesinato en el 44 a.C. Tras la victoria de Octavio Augusto en Actium, el 31 a.C. se extiende un período de paz cuyos primeros frutos serán una reforma provincial en el año 27 a.C. 

Dos años más tarde finaliza la primera Guerra Cántabra, y con los veteranos licenciados se fundará la capital de la provincia de Lusitania, Emerita Augusta.

Su territorio más próximo se centuria o parcela y se distribuye en lotes entre los colonos: los confines y las tierras de Mérida alcanzan casi 100 Km. al Este, hasta Valdecaballeros (Gurt, 1992-3).Suerte pareja a la capital de la lusitania debieron correr las dos Talaveras, en donde se fundarían sendas ciudades romanas: Caesarobriga y Augustobriga, en este caso no con los licenciados de las guerras cántabras, o sólo con una pequeña proporción de ellos, sino con las poblaciones insumisas que tras la derrota serían desterrados y su población transvasada lejos, de ahí que estas nuevas urbes sean estipendiarias, es decir, sujetas a tributo, cual a población vasalla corresponde. 

Ejemplos de transvases de población semejantes son comunes en la Penín-ula, recordemos el caso de Segobriga, fundación romana de mitad del siglo I a.C. emplazada en el cerro de Cabeza de Griego (Sahelices, Cuenca) con población de una Segobrix indígena de la que toma el nombre, que existió en el territorio vacceo próximo al Duero (García y Bellido, 1994).

Entre el año 12 y 7 a.C. se reordenan definitivamente las tres provincias, incluyéndose los distritos mineros de Sierra Morena (Almadén) y Cástulo en la provincia Tarraconense del emperador, en detrimento de la Bética, de rango senatorial. Del mismo modo, los distritos mineros de Las Médulas, recién conquistados a cántabros y astures, pasan a la Tarraconense

Este programa de Augusto incluye la construcción de calzadas, como las que existieron en torno a Talavera, la puesta en explotación de canteras como las de granito de los Berrocales,de mármol, como las de Montes claros o de oro, como las de la Nava de Ricomalillo. Pero,¿cuándo se materializa este proyecto?

La reforma provincial acaecida tras el definitivo final de las Guerras Cántabras, debe tomar en consideración necesariamente los territorios de Talavera la Vieja y de la Reina, sobre todo porque se encuentran precisamente en el trifinium, esto es, donde confluyen las provincias:Bética, Lusitania y Tarraconense. Tenemos por tanto un arco en torno a una docena de años,desde el 25 a.C. fecha del final de las guerras cántabras hasta el 12 a.C. en que la reordenación provincial ya tiene en cuenta los territorios de estas ciudades (Urbina, et al. 1994). 

La fundación de Talavera sería parte de un programa en el que se incluye también Augustóbriga,y otras ciudades de la Meseta Sur que se fundan en el llano no lejos de cerros antes ocupados por castros.La fundación como ciudad nueva de Talavera en época romana es un hecho que avalan ya más de una docena de excavaciones. En los niveles inferiores de aquellas excavaciones ar-queológicas donde la metodología estratigráfica se realizó con el suficiente rigor: Ronda del Cañillo 16, Ronda Sur, Patio del Ayuntamiento…, se ha podido comprobar la existencia de un nivel arqueológico de base, al que se asociaban en cada caso cuatro tipos de cerámicas quese repetían en todos los lugares:

terra sigillata aretina, pintadas de tradición indígena o Meseta Sur, de paredes finas y unas producciones de pasta gris con acabado bruñido a imitación delas campanienses. A ellos habría que añadir los fragmentos de campaniense de la Calle de la Lechuga. Hallazgos similares se han producido en la ciudad de Toledo, donde las cerámicas de tipo Meseta Sur se asocian a Sigillatas Aretinas con sello in planta pedis , y una clara cronología de época de Tiberio (Carrobles, 1987 y 1990:497).

Curiosamente, en Talavera de la Reina las monedas más antiguas que se han constatado en niveles arqueológicos (2) son de Tiberio. De la Ronda del Canillo 16 concretamente, tenemos un as de bronce de Tiberio (14-36 d.C.) de la ceca de Mérida (Urbina y Rodríguez, 1996).

Estos hallazgos obligan a pensar en una cronología más alta para las producciones pintadas indígenas, de la que se había supuesto en principio, además de la existencia de otros centrosde fabricación, junto al principal ya identificado de Segobriga. Hasta el presente, se han podido aislar las formas 1, 2, 4, 9, 17 y 18 de Abascal, dentro de la cerámica pintada de tradición indígena de las excavaciones de la Ronda del Cañillo 16 y Ronda Sur. 

Estas formas corresponden a los talleres de Clunia y Segóbriga, aunque pensamos que esta adscripción necesita de una revisión a la vista de los hallazgos producidos desde que se publicara el estudio desíntesis (Abascal, 1986).La cronología de las producciones clunienses es de mediados del siglo I d.C., mientras queen Segóbriga se han detectado talleres de niveles augusteos hacia el cambio de era (Lorrio,1989). 

Destacan unos tipos con paredes muy finas y decoraciones que se apartan de las comu-nes. Estas cerámicas están presentes en los yacimientos talaveranos desde el comienzo de su producción hasta que se agotan ya en el siglo V a.C. con las producciones tardías. 

Los tipos de pasta y los motivos decorativos hacen pensar en la existencia de un taller en Talavera. Junto a las cerámicas pintadas aparecen producciones de Paredes Finas, esencialmente cuencos lisos o con las decoraciones típicas, de pastas amarillentas y superficies grises; formas Mayet XXXIV y XXXV, muy similares a los hallados en el Nuncio Viejo de Toledo (Carrobles, 1990:fig.1). En Mérida, desde Augusto, hay talleres funcionando (Beltrán, 1990). DeAugusto a Claudio es la cronología asignada a los tipos encontrados en Talavera. 

De especial relieve dentro de estas producciones son las denominadas "cáscara de huevo", donde el grosor de las paredes es inferior a 0,5 mm. Se fabricaron en el Norte de Italia, y tienen una cronolog-ía desde mediados del siglo I a.C. 

Estas producciones evidencian ya un circulación comercialimportante en el centro peninsular en época tan avanzada como la augustea.Entre las producciones itálicas de terra sigillata constadas en Talavera encontramos los tipos Goudineau 16 y 25, y Halt 7a.

La cronología asignada es de nuevo el cambio de Era.También existen producciones Gálicas, ya de cronología ligeramente posterior como son lasformas Dragendorf 24/25, 27, 33 y 36, y Ritt 5; todas de época de Claudio (Beltrán, 1990).

Gracias a la fijación de estos materiales asociados a los niveles arqueológicos más antiguos de Talavera, estamos en condiciones de poder contrastar los datos de las excavaciones con los de las fuentes literarias. 

Ambos tipos de evidencias se complementan, por lo que parece lógico concluir que la fundación de Talavera se realizó tras el final de las Guerras Cántabras y la última reordenación provincial efectuada por Augusto, poco antes o poco después del cambio de Era.  

Las evidencias apuntan hacia una fundación de algún modo planeada, con la asociación de los materiales más antiguos que hemos comentado a estructuras urbanas, algunas de carácter monumental, que forman parte de un programa global para toda la ciudad, con el consabido esquema reticular de la trama urbanística, en contra de las tesis de una formación paulatina de la ciudad por aluvión.

Tras los hallazgos de las últimas excavaciones, este momento antiguo en torno al cambio de Era, está constatado en Talavera en la parte Suroeste de la Cuidad: Ronda Sur, San Clemente, Puerta de Mérida; y en la parte central: Patio del Ayuntamiento. 

Faltaría por documentar estos niveles fundacionales en toda la mitad Este, algo que sin duda se producirá cuando exista la oportunidad de excavar en esa zona. Ahora ya podemos conjeturar la fecha de fundación de la ciudad Romana de Talavera de la Reina, que tendría dos milenios de antigüedad pero, ¿a qué se debe la elección del lugar?

Pacificadas las tierras de la Península, las necesidades defensivas desaparecen y por ello las ciudades y pueblos romanos nacidos en esa época se sitúan junto a los mejores manantiales,cerca de las mejores tierras de cultivo. Los romanos gracias a sus conocimientos agrícolas y a su ingeniería, aprovecharon de forma intensiva los terrenos de aluvión de las vegas, donde plantaron huertos de frutas y hortalizas: olivos, higueras, vides, ciruelos, etc.

Si hoy se observan las curvas de nivel del asiento de Talavera, se puede ver como la extensión del primer recinto parece adaptarse a la topografía, aunque de escaso relieve, con un desiera debieron existir estos desniveles, que son el resultado de las diversas reedificaciones de la urbe. 

Los restos romanos se encuentran desde 3 a 6 m. de profundidad sobre el nivel ac-tual. Tanto en la Ronda del Cañillo, como en la Ronda Sur, las viviendas romanas se ubican sobre la cota de 370 m. 

El solar de Talavera fue, por tanto en origen, una llanura casi perfecta.En estas condiciones el trazado urbano reticular y la orientación a los puntos cardinales como dictaba la ortodoxia de los antiguos agrónomos latinos, perecería el proceder lógico y,efectivamente, en todas las excavaciones esa es la dirección de los muros, con una ligera variación de 6º.

El esquema de una ciudad pegada a un río es tan clásico que en nada extraña encontrar a Talavera a la orilla del Tajo y, sin embargo, las crecidas de este río han causado numerosos destrozos a lo largo de los siglos. 

Al mismo tiempo, la proximidad de las aguas resulta un tanto enfermiza, con su exceso de humedad. Desde que se construyeron las murallas, el río les sirvió de foso, mejorando sus condiciones defensivas, pero a comienzos de nuestra Era, ese no era un factor a tener en cuenta. Y es que, el Tajo no siempre corrió a los pies de Talavera como lo hace hoy.

 No hace muchos años que a consecuencia de una sequía se pudieron descubrir los restos del antiguo puente, el Puente Viejo de Talavera sobre el Tajo (Moraleda y Pacheco, 1991). Este corría recto hacia el sureste.

Sobre una superficie llana y no habitada anteriormente, entre el arroyo de la Portiña, y el Cordera-Papa cochinos, se trazó hace unos dos mil años la retícula ortogonal de una nueva ciudad romana. Un sacerdote ( pontifex ) guiaba una yunta de bueyes que trazaba un rectángulo sobre el suelo. Ese surco (sulcus primigenius ) delimitaba el perímetro de la futura ciudad( pomerium).

El arado se levantaba en la parte central de cada lado, donde se tocaban dos líneas en cruz que se cruzaban por el centro de la ciudad. Estas eran las puertas que estaban orientadas a los cuatro puntos cardinales y proporcionaban la salida de la calle central que corre de Este a Oeste: Decumano Maximo  

 de la otra que lo hacía de Norte a Sur: Kardo Maximo.

Dentro del recinto sagrado del pomerium no estaba permitido realizar enterramientos. Allí donde se juntaban el Kardo y el Decumano , en el centro de la ciudad, se practicaba el mundus o agujero fundacional, que era tapado con una losa con la inscripción:

ubi terra patrum ibi patria.

(donde está la tierra de mis padres, allí está mi patria). El augur (contamos con uno en Talavera: (Iconio) interpretaba los símbolos, se sacrificaba una ardilla y un faisán y se examinaban sus hígados para conocer la salubridad del lugar.Todos los actos están cargados de simbolismo, desde el comienzo de la arada:

Habiendo uncido un toro y una vaca (blanca) caminó en torno a los muros, llevando el macho hacia a fuera, en dirección a los campos y la hembra hacia la ciudad, para que los varones fueran temibles a los extraños y las mujeres fecundas en el hogar.

Se consumaba así el matrimonio sagrado entre el dios de la guerra Marte y la diosa de la fecundidad Ceres. Ese es el significado del escudo de Talavera, en el que se ve saliendo de las puertas de una muralla un toro negro que avanza hacia su derecha o el exterior, y una vaca blanca hacia su izquierda o interior. 

Se señalaba primero el lugar del Templo cuya dirección marcará el urbanismo de toda laciudad. Sobre el mundus se coloca la groma o sciotherum, vara de bronce (Rykwert, 1976).

Optimun est ergo umbram hora sexta deprehendere et ab ea limites inchoare, ut sint sem- per meridiano ordinati: segitur deinde ut et oriens occidentisque linea huic normaliter con-veniant. Primun scribemus circulum in loco plano in terra, et in puncto eius sciotherum po-nemus, cuius umbra et intra circulum aliquando intret: certius est enim quam orientis et oc-cidentis deprehendere. Adtendemus quem ad modum a primo solis orto umbra cohiebatur. Deinde cum ad circuli lineam pervenerit, notabimus eum circunferentiae locum. Similiter exeuntem umbram a circulo adtendemus, et circunferentiam notabimus. Notatis ergo duabuscirculipartibus intrantis umbrae et exeuntis loco, rectam lineam a signo ad signum circunfe-rentiae ducemus, et mediam notabimus. Per quem locum recta linea exire debebit a punctocirculi. Per quam linean Kardinem dirigemus, et ab ea normaliter in rectum Decimanus emi-temus: et ex quacumque eius lineae parte normaliter interverterimus, Decimanun recte cons-tituemus. (Higinio. De Constitutio limitium. 188, 15-189.15. Thulin)

La manera de trazar el Cardo y el Decumano venía determinada por la orientación solar.Para ello se colocaba la vara de bronce en el centro del círculo del mundus , y se observaba su sombra. Desde poco antes el mediodía, la sombra tocaba el círculo a la izquierda, pasaba después por el centro al mediodía y salía a la derecha al comienzo de la tarde.

Entonces se señalan esos dos puntos anterior y posterior al mediodía y se unen mediante una recta, que prolongada señala la dirección del Cardo, o eje Norte-Sur. No hay más que trazar con la groma una perpendicular a la recta anterior y se obtiene el eje que marca la dirección Este-Oeste o de Decumano.
solum lex observari debet. Maximus decimanus et cardo plus patere debent sive pedes XXX, sive pedes XV, sive pedes XII, sive quot volet cuius auctoritate fit. Ceteri autem limites, qui subrunciui appellantur, patere debent pedis VIII.…In maximo autem et cardine lapidem ponis, et inscribis DECUMANUS MAXIMUS et CARDO MAXIMUS. Forma autem sic scribidebebit: DEXTRA DECIMANUM et SINISTRA, CITRA CARDINEM et ULTRA (Higinio,III,9.18).

…debes observar la ley del sol. El decumano máximo y el cardo máximo deben tener más de 30, 15 0 12 pies, o lo que las autoridades fijen. 8 pies deben tener los límites que llama mos subordinados…Pon una lápida en el decumano y cardo máximos y escribe: Decumano Máximo y Kardo Máximo. También se debe escribir: a la derecha y a la izquierda del Decu-mano, y más acá y más allá del Kardo.

Cada manzana llevará el número de orden si se encuentra a la derecha o izquierda del Decumano, que abreviado resulta: DD4 (4ª a la derecha, dextra, del Decumano), SD4 (3ª a la izquierda, sinistra,
del Decumano). De igual forma se procede con el Cardo: CK4 (4ª más acá, citra, del Kardo), UK4 (4ª más allá, ultra, del Kar-do).

 La derecha del Decumano es al Sur, más acá del Kardo es al Oeste. Limitibus latitudines secundum legem et costitutionem divi Augusti debemus, Decimanomaximo pedes XL; Kardini max imo pedes XX…omnibus decimanis et kardinis pedes XII… (Higinio, 194, 1-20). 

Debemos establecer las dimensiones de los límites según la ley yconstitución del divino Augusto, 40 pies el Decumano máximo (11,8 m.); 20 pies el Kardo máximo (5,9 m.)…todos los decumanos y cardos menores 12 pies (3,5 m.)… La orientación solar determina la disposición de las calles de la ciudad y su ubicación en el espacio.

 A pesar de que las palabras del gromático Higinio son tan claras, los gromáticos antiguos se dejan llevar a menudo por la confusión y por ello …los ejes de las ciudades romanas comparten orientación tan peculiar como homogénea y que ésta no coincide con el Norte real…se debe a la latitud y a la época del año en que el gromático trazó el "decumano" a partir  del "mun dus" …nuestros puntos cardinales se obtienen por cálculo astronómico, los de losromanos observando el orto del sol. 

Unos y otros no son superponibles. El Norte de hoy…no sirve para traducir el Septentrión de los antiguos. El Oriente de éstos, punto oscilante sobre el horizonte entre solsticio y solsticio…tampoco es identificable con nuestro moderno Este Abascal y Espinosa, 1989:53). 

Por ello existe tal diversidad de orientaciones en las ciudades romanas: Ampurias, 40º,Barcelona 40º, Zaragoza 40º, Valeria 35º, Salamanca 30º, Tarragona 42º, Valencia 6º, Mérida  69 318º, Itálica 322º, Lugo 327º, León 330º, Córdoba 337º, Sagunto 354º, Talavera 354º.

El Norte de los antiguos es el mismo que el nuestro, el único que existe, Higinio nos ha indicado como se halla: midiendo sombras antes y después del mediodía, de este modo se ob-tiene el Norte independientemente de la época del año, y con él el resto de los puntos cardinales (Le Gall, 1975). Este es el método indicado por Plinio: se observa la sombra de uno a mediodía, se marca un surco de 20 pies, se hace un círculo en la mitad, la dirección del vértice dela sombra es el Norte, la perpendicular Este y Oeste. Aunque:

Multi ignorantes mundi rationen solem sunt secuti, hoc est hortum et occasum, quod is semel ferramento comprehendi non potest. quid ergo? posita auspitaliter groma, ipso forte conditore praesente, proximun veroortum comprehenderunt, et in utramque parte limites emiserunt, quibus kardo horam sextamnon convenerit.

(Higinio, 3,16). Muchos, ignorando el sistema del mundo, se dejan guiar por el sol, es decir por su orto y por su ocaso. ¿Cómo pueden tomar el hierro una sola vez?, ¿la groma, puesta tras los auspi-cios en presencia del fundador?. Han observado el tiempo más cercano al orto y han puestoen las dos partes los limites, en los cuales el Kardo no coincide con la sexta hora (mediodía).

Además existen numerosas causas por las que la orientación de una ciudad no se adecúa a los puntos cardinales:

…et quidam, ne proximarum coloniarum limitibus ordinatos limit  es mitte-ren relicta caeli ratione mensuram constituerunt qua tantum modus centuriarum et limitumlongitudo constaret. Quidam agri longitudinem secuti et qua longior erat fecerunt decuma-num. Quidam in totum converterunt et fecerunt decumanum in meridianum et kardinem inorientem, sicut in agro campano qui ist circa Capuam. (Ibidem, 3,16).

Otros para no hacer coincidir sus límites con los de las colonias vecinas, renuncian a te-ner en cuenta el cielo y establecen un sistema de medidas por el cual se tiene solamente encuenta la superficie de las centurias y la longitud de los límites. 

Otros se basan en la longitud del territorio y trazan el decumano allí donde éste es más largo. Otros, por contra, trazan el decumano al mediodía y el kardo al oriente, así es en el campo de Campania, cerca de Capua.

También los relieves abruptos determinan que el urbanismo se adapte a su relieve, o laexistencia de una vía consular anterior que determina los ejes de la nueva ciudad o la existen-cia de una ciudad anterior a la que debe adaptarse el nuevo urbanismo. Pero ninguno de estos factores concurren en Talavera.

Cuando se trataba de colonias, es decir, en aquellas ciudades donde se asentaban militares licenciados, o latinos traídos de Italia, junto a los indígenas que habían alcanzado la ciudadanía romana, los ejes del Kardo y el Decumano se prolongaban al campo, practicando parcelas de 710 m. de lado.

Esta parcelación se denomina centuriatio, una centuria era la porción de tierra que se entregaba a cada colono: 5000 m2, 2 iugerum , dos yugadas, la tierra que puede arar una yunta en dos días. Entonces comenzaba el trabajo de los gromatici , los agrimensores,que señalaban las manzanas o barrios de la ciudad ( vici ) por medio de la groma el divino au- gusto hizo centurias en Mérida de 4000 iugerum (10 km2.) en las cuales los decumanos tie-nen de longitud 40 actus (1420 m.) y los cardos 20 (710 m), el decumano está al oriente…(Higinio 171,10).

http://www.academia.edu/3281200/Talavera_de_la_Reina_en_la_Antig%C3%BCedad
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