viernes, 25 de septiembre de 2015

Utensilios, Aperos y Máquinas del Ayer. La Fresquera

.."YA NO HAY UNA FRESQUERA 
QUE SE ASOME CURIOSA A LA VENTANA
NI UNA DESPENSA CON ESTALACTITAS
DE JAMONES, PERAS DE INVIERNO Y PASAS"...


Estos versos pertenecen a una poesía costumbrista incluida en el libro  "Calles y versos en Madrid".

Escrito por Juan Antonio Lázaro Lacalle, que, ya hace unos cuantos años, retrataba la llegada de nuevos aparatos y costumbres  a la vida cotidiana de los hogares, en  detrimento de la más hogareña y de mayor convivencia familiar existente hasta entonces.

En estos tiempos que corren, en los que la tecnología forma una parte muy importante de nuestras vidas, y de la cual dependen muchas de las actividades que desarrollamos a diario; imaginándonos ese futuro en el que hasta la cosa más nimia estará informatizada y regida por los ordenadores; objetos como el que hoy nos ocupa, traen a nuestra memoria aquellas cosas que antaño formaban parte de la vida cotidiana de las personas, y que hoy se han visto sustituidas por modernos electrodomésticos que facilitan nuestra existencia siendo, sin embargo, el origen de todo aquello de lo que disponemos en la actualidad...

Hoy, en nuestra sección de "Utensillios, Aperos y Máquinas del Ayer" vamos a hablar de las "fresqueras", un antiguo"electrodoméstico" que no faltaba en las casas de entonces.

Los que visitáis VÐT con asiduidad, ya sabéis la gran fascinación que ejercen sobre mi este tipo de objetos, pero lo que sólamente los más allegados conocéis, es que antes de asomarse a nuestra ventana, y a fin de aparecer todo lo"guapos" que se merecen; la mayoría de estos objetos son sometidos a un laborioso y (al menos para mi) divertido proceso de restauración.

Hace más de veinte años, fuí iniciada por una querida amiga en la recuperación de estos objetos que para muchos no son más que trastos viejos, pero que para mi significan además recuperar muchos momentos de mi infancia e incluso de la de mis antecesores; y que he procurado dar a conocer a mis hijos a fin de que no sólo sepan de su existencia; si no de que valoren todas esas facilidades y comodidades de las que disfrutan hoy en día.

Con el paso de los años, he conseguido que el resto de miembros de la familia se apunten a esta gratificante afición, que ha pasado a formar parte de muchas de las horas de asueto semanales.

Por otra parte, con los medios de los que disponemos hoy en día es muy fácil descargarse, sin más, imágenes de la red; imágenes que otros han subido y que traen amablemente hasta nosotros para satisfacer nuestra curiosidad; pero desde mi punto de vista ¿qué menos que aportar algo a cambio como contraprestación?. 

Y por ese motivo, siempre en mis post aparecen fotografías originales, para que esas mismas personas u otras diferentes, puedan continuar ampliando sus conocimientos e informaciones gráficas...

La Fresquera

Cuando no se contaba con los actuales sistemas frigoríficos o ni siquiera con la energía eléctrica, la fresquera era el sistema más utilizado, al igual que la despensa, para la conservación de los alimentos. 

Más tarde incluso el nombre de cámara o fresquera pasó a darse a los primeros frigoríficos, en forma de analogía. Ante la ausencia de neveras, las fresqueras servían para guardar en su interior alimentos como la carne, el pescado, el queso, los huevos, la mantequilla, e incluso alimentos ya preparados para que estuvieran frescos. 

En su exterior estaba recubierta por una tela metálica. De esta manera se encontraba protegida del ataque de los insectos. Dicha malla o tela metálica era muy tupida.

La fresquera y el botijo eran elementos fundamentales del confort familiar a la hora de mantener frescos tanto los alimentos como el agua.

Podemos distinguir tres tipos principales de fresqueras:

* Las que se encuentran integradas dentro de la estructura de la vivienda, pero con comunicación con el exterior.

* Las que se hallan en el exterior del edificio pero próximas al mismo.

* Y aquellas que se limitan a una especie de caja, más o menos grande, por lo general de madera, u otro material, y que pueden ser trasladadas de un lugar a otro.

En la actualidad, la gente considera que los buenos pisos son los orientados a mediodía, para que la luz del sol llegue hasta todas las habitaciones, pero antes los más estimados eran los que miraban al nordeste, ese punto del horizonte que traía los vientos fríos que permitían que las sobras de la comida se conservasen perfectamente en la fresquera.

La fresquera solía estar en la cocina, en la bodega, en los cuartos más frescos e incluso en la escalera. En las casas grandes, en la planta baja se hacía una pequeña habitación ahondando dos ó tres escalones. En esta habitación, orientada al norte, había una pequeña ventana cubierta con una malla.

Las fresqueras de obra debían estar en un sitio especialmente diseñado, resguardadas de la luz y del calor del sol, y a tal efecto habían de hallarse orientadas al Norte y, de no ser esto posible, al Este.
En cualquier caso en comunicación con el exterior; para servirse de ellas también debían estar cerca de la cocina para que su servicio fuera más cómodo.

Aún hoy en día, en muchas casas de antigua construcción, se pueden contemplar las fresqueras, si bien en muchos casos los huecos en los que estas se encontraban, han pasado a ser el alojamiento de modernos aparatos de aire acondicionado

Por el contrario, las fresqueras portátiles se limitaban a ser una especie de cajón de tamaño variable, según las necesidades, que se colocaba en la parte norte de la casa. 

O en algunos casos una especie de mueble más o menos decorado; dependiendo del gusto y poder adquisitivo del propietario.

La fresquera contenía en su interior una o más baldas para guardar los alimentos crudos, o ya cocinados, en sus cazuelas. 

La puerta, y en muchos casos tambien todo su perímetro, estaba cubierta con una malla pequeña para que no entrase ningún bicho.

En ocasiones, presentaban una especie de gancho del que se colgaban las viandas para que se oreasen por todas partes.

Las usaban también en verano en las bodegas para mantener los alimentos frescos y parte de la matanza, como por ejemplo el tocino salado.

Dentro de las fresqueras móviles, las hay de muchos tamaños y formas, pero las más comunes, por lo que podemos apreciar por las imágenes que aparecen en internet, parecen ser las que son similares al modelo que aparece al principio de este post; es decir, de forma ovalada y cubiertas, como ya hemos dicho, por una malla metálica de trama fina en todo su contorno.

Las hay de forma de prisma; y otras construidas con diseños caprichosos y divertidos.

Tambien se las denomina"carneras".



Hoy en día aún se siguen fabricando en muchos lugares del Levante español dedicadas principalmente a coleccionistas y nostálgicos...

Publicado por Beatriz Galindo a las 7:59
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