miércoles, 18 de marzo de 2015

La Edad del Bronce en Toledo

En las distintas intervenciones arqueológicas que se han realizado en la ciudad y sus alrededores en los últimos años y a lo largo del siglo XX, se ha podido documentar una serie de yacimientos correspondientes a la Edad del Bronce, tanto en el espacio que hoy ocupa el Casco Histórico como en los alrededores.

La Edad del Bronce es un periodo prehistórico que supone la transición entre el Calcolítico (o Edad del Cobre) y la Edad de Hierro, y cuya cronología podemos situar, a grandes rasgos, entre el 2.800 a.C. y el siglo IX-VIII a.C. (las transiciones de una fase a otra no son claras y varían entre distintas zonas).

La Edad del Bronce se divide en distintas fases a su vez, que de forma general serían Bronce Antiguo, Bronce Pleno (también conocido como Horizonte Cogeces) y Bronce Final (conocido como Horizonte o Cultura de las Cogotas).

La Edad del Bronce se caracterizaría por el avance en la metalurgia del Cobre, que ahora se alea con Estaño, produciéndose el Bronce, una aleación que permite a los objetos de Cobre tener mayor dureza y resistencia.

Encontramos un poblamiento tanto en zonas llanas, márgenes fluviales, formados por pequeños poblados de cabañas, como poblados en altura, en zonas fácilmente defendibles, también junto a cursos de agua.

El agua es fundamental para cualquier tipo de asentamiento, pero quizá más en éste periodo que era más cálido que el actual.

Las viviendas de ésta época se caracterizan por presentar escasas estructuras conservables, a lo sumo un zócalo o preparación de piedras irregulares (mampuestos), mientras que el resto de la estructura se solucionaba con postes de madera, incluyendo un poste central que sostendría una cubierta de ramaje y barro. En el interior se disponía un suelo de arcilla y un hogar.

En el caso de Toledo, tenemos un claro yacimiento ubicado en el Cerro del Bú, que se excavó de forma sistemática durante los años 80 (aunque muchos resultados aún no se han publicado), yacimientos en altura situados también en la zona del Valle, así como yacimientos en zonas elevadas sobre el río, como en la dehesa de Buenavista, donde se documentaron fondos de cabaña y material cerámico.

Fondos de cabaña y materiales del yacimiento de Dehesa de Buenavista. De Novas Arqueología

En el Cerro del Bú, en actual proceso de puesta en valor, se han documentado fases de ocupación en el Bronce Antiguo, con fechas obtenidas por Carbono 14 entre 2.500-2.300 a.C., Bronce Antiguo en transición a Bronce Pleno y una tercera etapa que se encuadra ya posiblemente en la I Edad del Hierro.

Cerro del Bú, visto desde Toledo (imagen del Blog Ciudad de las 3 Culturas)




Material cerámico de la primera Fase del Cerro del Bú


Material de la Segunda Fase del Cerro del Bú
Punzones de Bronce. Cerro del Bú

Aconsejamos a quién quiera profundizar en el conocimiento de éste yacimiento los trabajos de Jacobo Fernández del Cerro, quien lo ha estudiado en profundidad y a quien pertenecen las láminas anteriores. Enlaces a sus publicaciones sobre el Cerro del Bú Edad del Bronce Tajo y Objetos Metálicos Cerro del Bú

Por supuesto, en el espacio que hoy ocupa el Casco Histórico tenemos hallazgos de ésta cronología en sitios dispares: 

Corralillo de San Miguel, Plaza de Santo Domingo el Antiguo y calle San Ildefonso, Sinagoga de Santa María La Blanca, Claustro de la Catedral, Plaza de los Buzones, Calle Sillería, Convento de San Clemente, Plaza Amador de los Ríos, Calle Real, área del Alcázar, etc.

Hallazgos en el Casco Histórico

Debemos tener en cuenta que en ésta época, el actual Casco Histórico presentaría el aspecto que actualmente tiene la zona del Valle, con varias colinas en altura, siendo las más ocupadas en ésta época, las del Alcázar y la de San Román.

Los hallazgos que se han realizado en el Casco Histórico se corresponden en su mayoría a hallazgos de cerámica o material lítico fuera de contexto, debido a la evolución histórica de la ciudad que ha alterado sus depósitos en cada época histórica.

Sólo en algunos casos se han documentado restos in situ, sin alterar, que se corresponden a fondos de cabaña. Éstos se identifican como pequeñas depresiones excavadas en el terreno natural (caso de Buenavista por ejemplo) o en la roca granítica, como en el Casco Histórico.

El mejor hallazgo de ésta cronología realizado en el Caso Histórico, por conservar su estratigrafía poco alterada y materiales completos, sería el producido en el Corralillo de San Miguel, en las obras que se llevaron a cabo para el actual parking, y que permitieron documentar una serie de fosas, un suelo de ocupación y un hogar, junto con material cerámico que permite la datación del conjunto en el Bronce Final. La excavación fue dirigida por Carlos Barrio Aldea y Bienvenido Maquedano Carrasco, y publicada en "Toledo. Arqueología en la Ciudad" (Junta de Comunidades de Castilla-La Manccha, 1996).

Planta Excavación Corralillo de San Miguel con disposición de las fosas




Cuencos procedentes de la excavación del Corralillo de San Miguel. Dibujos originales cedidos por Carlos Barrio Aldea

Los materiales que encontramos son, en su mayoría, cerámicas y, en menor medida, material lítico en sílex. En el cerro del Bú se encontraron además objetos metálicos como punzones de bronce.

Las cerámicas de la Edad del Bronce se caracterizan por estar realizadas a mano (el torno de alfarero aún no se conocía). Usaban una arcilla mezclada con arena fina, elementos vegetales u óseos muy finos que dejaron su huella en la pasta tras la cocción.

 Presentan un color oscuro generalmente, en todo caso entre el negro y marrón, ya que se cocían en hornos en el suelo en los que no entraba oxígeno.


Estas cerámicas se decoraban en ocasiones con distintos motivos, lo que nos permite afinar la cronología del yacimiento, empleando la incisión con punzón u otro elemento cuando la pasta estaba fresca, el bruñido de la pasta, espatulado, etc.

Cerámicas Procedentes de la excavación en Plaza de Santo Domingo el Antiguo

Cerámicas Procedentes de la Excavación en la Calle San Ildefonso nº 6. 

En próximos post hablaremos de la importancia que el estudio de la cerámica tiene en arqueología.

La importancia de los asentamientos durante el Bronce en Toledo y sus alrededores está en el control de la principal arteria fluvial de la zona, el río Tajo, y sobretodo de uno de los principales vados que había en el mismo, que quedaba situado en el entorno de Safont. Esto demuestra que la ganadería tenía un importante peso en la vida en ésta época.

Así, la Edad del Bronce supone el primer momento de ocupación bien documentado en la ciudad, aunque apenas conservamos restos sin alterar su estratigrafía original, si bien tenemos hallazgos en los alrededores de períodos anteriores y de los que daremos cuenta en otras ocasiones.

Fuente: http://arqueologiatoledo.blogspot.com.es/2014/12/la-edad-del-bronce-en-toledo.html

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