martes, 30 de septiembre de 2014

Ciudad de Vascos: La ciudad perdida de Al Andalus

Cuando imaginamos el Toledo medieval, solemos pensar en la ciudad de las tres culturas, cristianos, musulmanes y judios conviviendo juntos en un ambiente de comprensión y tolerancia.

Sin embargo, olvidamos con frecuencia que la realidad fue mucho más compleja, y que los grupos étnicos, ascendentes y vínculos familiares, linajes y títulos eran causas principales en las alianzas, las batallas, los asentamientos y las fundaciones de nuevas ciudades.

En un confín remoto de la provincia de Toledo, encontramos las ruinas de la ciudad y alcazaba islámica de Vascos, en el municipio de Navalmoralejo que fue fundada por la tribu bereber de Nafta. 

Estas gentes acompañaron a los árabes de Tarik en el siglo VIII cuando penetraron en la Península y procedían del norte de Marruecos; durante su dominio musulmán, Vascos siempre fue conocida como Nafza, y se convirtió en una ciudad de gran interés estratégico, al controlar uno de los principales vados del río Tajo, y a partir del siglo XI las comunicaciones entre Badajoz y Toledo, reinos de Taifas independientes y a veces enfrenados. 

Su nombre parece ser una degeneración del árabe Basak, nombre que recibía el distrito occidental del reino de Talavera donde se encuentra la ciudad. Lo más sorprendente de Vascos es sin duda su castillo-alcazaba y su recinto amurallado, que aprovecha parte de un risco cortado a pico sobre el Tajo para garantizar su inexpugnabilidad

Tras atravesar con el coche kilómetros de soledades en la comarca de la Jara toledana, la visión del conjunto es similar a la de los viajeros occidentales que encontraron Lhasa, en el Tibet. En los últimos 25 años se han repetido las campañas de excavaciones arqueológicas, lo cual no oculta la necesidad de continuarlas ante la impresión general de los expertos, pues es muy posible que el yacimiento pueda depararnos innumerables sorpresas. Entre otras cuestiones pendientes, seguimos sin conocer cómo y en qué momento esta ciudad que llegó a albergar 3000 almas, fue abandonada y sepultada en el olvido. Las fuentes documentales de Al-Andalus apenas ofrecen referencia sobre este enclave y sobre su desconocido final. 

Al encontrarse monedas del tiempo de Alfonso VI, se ha supuesto que los cristianos conquistaron la plaza y decidieron no repoblarla; sin embargo, teniendo en cuenta el grado de desarrollo que había adquirido la medina y la reutilización de materiales de un asentamiento visigodo, no dejar de resultar paradójico que no se hubiese intentado una continuidad en su poblamiento. Todo esto ha dado lugar a cientos de hipótesis basadas en la imaginación y fantasía de las gentes.

Hoy su acceso es difícil y solitario, a través de una pista irregular de tierra prensada, pero hubo un tiempo en que Vascos contaba con baños de gustos árabes, alfareros, herreros, curtidores, zocos, mezquitas, tiendas… En la Alcazaba el gobernador recibía a los embajadores de los reinos vecinos, y controlaba la vecina frontera en esas montañas de Gredos, que ya eran dominio de los infieles. En sus aledaños se han conversado los restos de una pequeña mezquita, probablemente centro de una madrasa o escuela coránica, pues sus pequeñas dimensiones hacen suponer la existencia de otra mucho más grande. 

Las plantas de numerosas viviendas han sido recuperadas, y han arrojado interesantes datos sobre las formas de vida de Vascos, eminentemente rurales con especial dedicación por la ganadería y la artesanía. Al exterior de la medina, fuera del recinto amurallado, se han sacado la luz algunos lienzos de una fundición de metales posiblemente destinada a la fabricación de armas, que constituiría una de sus principales fuentes de riqueza. 

También en el exterior se han identificado dos cementerios, con gran cantidad de túmulos orientados hacia La Meca, que han permitido hacer estimaciones sobre la población que Vascos llegó a albergar. A pesar de los trabajos de restauración, enseguida se adueña de nosotros un sentimiento de profundo descubrimiento, más quizás por lo que aún no se puede ver, y que nos anima a caminar por el entorno.

 El paisaje que rodea el conjunto es una gran belleza, un bosque mediterráneo de encinas y madroños en el que es frecuente cruzarse con venados y águilas reales; al llegar al Tajo se encrespa en riscos, roquedales airosos y una vegetación de rebollares que en primavera estalla en una amplia paleta de verdes. Hoy las torres de vigilancia de la alcazaba de Vascos ya no controlan el paso de princesas moras y guerreros procedentes de las montañas, y se conforman con ver el paso de las pochas y grullas que se acercan al río a saciar su sed.



Alfredo Orte Sánchez
http://www.rutasyleyendas.com/enclavesleyenda/enclave15-ciudaddevascos/ciudaddevascos.html

Despoblado de Villoria en Villarrubia de Santiago

Se trata de un despoblado enclavado dentro del término municipal de Villarrubia, muy relacionado con la historia de esta y del cual se hace mención en documentos antiguos.

733779_105031843031133_1733532407_nSobre Villoria , se habla en las citadas relaciones de Felipe II al tratar de Villarrubia.


En el capítulo 25, se dice, por ejemplo, que en aquel tiempo (1576) aún existe como encomienda y que su comendador es don Hernán Tello de Guzmán, y como tal encomienda aparece en la tabla o lista de encomiendas de la orden de Santiago que nos transmite el tantas veces citado cronista de las tres órdenes militares, Rades de Andrada. 

En el capítulo 45 de las citadas relaciones, se vuelve a hablar de Villoria, que tenía antes su termino propio, pero que al presente (1576) sus tierras, que habían quedado baldías cuando se despobló, han pasado a ser heredades propias, porque fueron compradas a Su Majestad por vecinos de Villarrubia.

Más adelante, en el capítulo 56, dice refiriéndose a Villoria: "Ha muchos años que se despobló y no hay memoria en qué tiempo.

Hay muchos vestigios de su población de casas e iglesia, créese que fue causa de despoblarse no tener agua dulce bastante para el pueblo y estar cerca de un valle que parece sería enfermo".

http://historiadevillarrubiadesantiago.blogspot.com.es/2013/03/villoria-y-villafandin.html


lunes, 29 de septiembre de 2014

La Casa de Mesa de Toledo

La ciudad de Toledo esconde en su interior multitud de lugares ocultos y desconocidos para el gran publico, incluso para muchos toledanos. Uno de estos rincones es la conocida como "Casa de Mesa". 

Se trata de una vivienda situada en pleno corazón del recinto histórico, cercana a la iglesia de San Roman. Se accede a ella a través de una portada mudéjar. A lo largo de su historia, siempre ha sido habitada por nobles toledanos, como d.Esteban Illan, alcalde de Toledo en el siglo XII o d.Rodrigo Manrique, padre del poeta Jorge Manrique. 

La Casa de Mesa es un antiguo palacio de la nobleza toledana, habitado durante el siglo XII por el famoso alcalde del Toledo medieval Esteban Illán. 

Éste colaboró en gran medida al nombramiento como rey de Castilla de Alfonso VIII, logrando posteriormente importantes beneficios fiscales y diversos privilegios para la ciudad. En su honor, se le ha dado su nombre a una de las calles que rodean la casa.

Posteriormente, la casa fue habitada por Rodrigo Manrique, maestre de la Orden de Santiago y padre del famoso poeta Jorge Manrique.

En 1551, esta familia vende el palacio al Cardenal Silíceo, quien lo utiliza como sede de la institución que acababa de fundar: el Colegio de Doncellas.

En 1557, la casa la compra el Señor de Malagón, Ares Pardo de Tavera, quien encarga al arquitecto Hernán González que realice diversas modificaciones en su interior y exterior. 

De su interior destacamos el bellisimo salón mudéjar al que se accede por un arco de herradura, de planta rectangular, decorado profusamente con yeserías del siglo XIV en las que podemos ver motivos decorativos geométricos de lacería, palmetas, tréboles, piñas... así como otros gótico de influencia mas naturalista como hojas de vid, roble y bellota. A los lados hay ventanas con celosías y friso de yeso labrado. 

De entre ellas, destaca la galería apoyada sobre columnas toscanas de su patio interior, el salón decorado mediante azulejos en los que aparecen los escudos de armas del Señor de Malagón y la portada exterior almohadillada, típica del Renacimiento italiano, y con dos escudos familiares que sirven de marco al balcón central de la casa. Esta portada se puede ver en un dibujo de Sebastiano Serlio.

Es también digno de admirar su artesonado de madera, decorado con lacería, hojas de vid y heráldica y casetones poligonales y zócalo de azulejos.

Del siglo XIV ha perdurado hasta nuestros días un gran salón mudéjar con una decoración a base de yesos con motivos vegetales y figuras geométricas sobre el que se levanta un artesonado de siete paños. Es único en la ciudad. Su antesala está cubierta por un techo plano, o taujel, con una decoración de lazos que lo recorren.
En el siglo XVI fue propiedad del señor de Malagon y su esposa, amiga y protectora de Santa Teresa de Jesús, que se alojo en ella durante sus estancias toledanas. Posteriormente, en el siglo XVII, la casa fue adquirida por la familia de los Mesa, de los que toma su nombre con el que la conocemos. 

Actualmente es la sede de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1922 y restaurado en 1972.

Localización: Calle Esteban Illán, 11.

Fuentes: http://www.unaventanadesdemadrid.com/toledo-iv.html
http://retalesdemitierra.blogspot.com.es/search/label/Rincones

Ciudades Hermanadas con Toledo

Ciudades hermanadas

Toledo (E.E.U.U.)

298.446 Habitantes (2005).

Situada en el estado de Ohio, en Estados Unidos y hermanada con Toledo desde 1931.



Agen (Francia)

34.000 Habitantes (2005).

Distrito de Francia hermanado con Toledo desde el 22 de junio de 1973.



Aquisgrán (Alemania)

257.250 Habitantes (2005).

Ciudad alemana hermanada con Toledo desde el 13 de octubre de 1984.




Corpus Christi (E.E.U.U.)

277.454 Habitantes (2005).

Situado en el estado estadounidense de Texas y hermanado a Toledo desde el 5 de septiembre de 1989.



Damasco (Siria)

4.700.000 Habitantes (2005).

Capital de Siria, hermanada a Toledo desde el 19 de abril de 1994.




Guanajuato (México)

157.965 Habitantes (2005).

Ciudad de Méjico, hermanada con Toledo desde el 20 de octubre de 1978.



La Habana Vieja (Cuba)

-- Habitantes (2005).

Municipio de La Habana, Cuba, desde 2006.




Nara (Japón)

364.869 Habitantes (2005).
Ciudad japonesa hermanada con Toledo desde el 11 de septiembre de 1972.





Safed (Israel)
27,800 Habitantes (2005).

Ciudad de Israel, hermanada con Toledo desde el 8 de septiembre 1981.






Veliko Tarnovo (Bulgaria)
73.154 Habitantes (2005).

Ciudad de Bulgaria, hermanada con Toledo desde el 25 de marzo de 1983.


Fuente: http://www.toledo-turismo.com/es/toledo-y-sus-ciudades-hermanas_740

domingo, 28 de septiembre de 2014

Documentan una gran vasija de la Edad de Bronce en unas excavaciones en Toledo

La vasija, de boca ancha, tiene unos 75 centímetros de altura, sus paredes abarcan centímetro y medio de espesor y carece de base La pieza estaba enterrada a poca profundidad, a unos 25 centímetros de la superficie y se encontraba de pie rellena con unos sesenta kilos de tierra que ahora se analizan en busca de restos de semillas y pólenes.

Los arqueólogos documentan el lugar donde ha aparecido esta singular vasija.

 Fito: JUAN MANUEL ROJAS.

Un equipo de arqueólogos ha encontrado en una excavación en Toledo una vasija de gran tamaño, muy bien conservada y datada a comienzos de la Edad del Bronce, que ha sido hallada de pie y en el mismo lugar en que se colocó casi cuatro mil años atrás para utilizarla como recipiente de almacenamiento.

Los arqueólogos Juan Manuel Rojas y Alejandro Vicente y su equipo encontraron esta vasija, "singular" por sus dimensiones y su estado de conservación, la pasada primavera, durante una excavación realizada en un barrio de Toledo, según ha explicado a Efe Rojas.

La pieza estaba enterrada a poca profundidad, a unos 25 centímetros de la superficie, y se encontraba de pie, llena por tierra que los arqueólogos han guardado para buscar restos de semillas y pólenes. En total, han extraído de su interior unos 60 kilos de tierra que ahora analizarán.

RECIPIENTE DE ALMACENAMIENTO

La vasija, de boca ancha, tiene unos 75 centímetros de altura, sus paredes abarcan centímetro y medio de espesor y carece de base, posiblemente para que el agua pudiera filtrarse en la tierra sobre la que apoyaba y no se estropeara el producto almacenado.

No tiene asas, pero cerca del borde se situaron unos apéndices que en este tipo de enseres está relacionado con la sujeción con cuerdas para tapar el contenido.

Uno de los aspectos destacados de este hallazgo, además de su tamaño, es que estaba "estaba enterrada de pie, en el sitio en que la habían colocado para estarla utilizando como recipiente de almacenamiento", subraya Rojas.

Los yacimientos de los comienzos de la Edad del Bronce no son frecuentes en Toledo, una ciudad patrimonio de la humanidad en la que para hablar de esta época se suele tomar como referencia el Cerro del Bú, donde, precisamente, el Consorcio de Toledo actuará en breve para acometer un proyecto de recuperación.

OTROS ELEMENTOS DE COCINA ENCONTRADOS
En la misma excavación de Toledo, los arqueólogos han encontrado otros objetos de menor tamaño -una cazuela, un puchero- que eran utilizados como elementos de cocina en el mismo período, entre 1.800 y 1.700 años antes de Cristo.

La vasija ha sido depositada, para su limpieza y tratamiento, en el Centro de Restauración y Conservación de Castilla-La Mancha y de ahí pasará al Museo de Santa Cruz.

A raíz de este hallazgo, Juan Manuel Rojas explica que cada vez se va sabiendo más sobre la Edad del Bronce, en particular en Oriente Próximo y Europa, y fruto de estos conocimientos se ha avanzado en las relaciones sociales, en las jerarquías que se establecían y en el reparto de trabajos.

"Los avances tecnológicos normalmente van relacionados con un crecimiento económico, y el crecimiento económico es la sociedad la que lo soporta", destaca el arqueólogo.
(Fuente: Terra / EFE)

Una Mirada Esotérica a Mezquitas y Sinagogas en la mágica Toledo

Fueron los maestros de obra, canteros y albañiles musulmanes los que alzaron oratorios, mezquitas y sinagogas en la mágica Toledo. He aquí una breve mirada esotérica al respecto

Una mirada esotérica a las mezquitas y sinagogas de Toledo

El Islam tomó la capital del reino visigodo hispanorromano,Toledo, en el año 711 y el rey castellano Alfonso VI la recobró para la cristiandad en 1085. 

Diversas mezquitas y sinagogas contó su población musulmana y judía, si bien tan solo han subsistido las que invitamos a recorrer en este reportaje.

Mezquitas 

Dice la leyenda que la primera misa se ofició en la mezquitilla del barrio nordeste de la ciudad, a una veintena de pasos de la puerta denominada Bab al-Mardum, siendo renombrada como iglesia del Cristo de la Luz, añadiéndose para su nuevo culto un ábside semiesférico mudéjar. 

Esta mezquitilla, con fachada de ladrillo, debió construirse en el año mil, siendo Almanzor la mano derecha del califa Hixem II. 

Tiene más bien pinta de oratorio sufí, es decir, de recinto iniciático esotérico para alguna cofradía mística islámica. Es cúbica y su referente místico es la misma Kaaba, el templo principal del Islam. 

Sus arcadas entrecruzadas rememoran las existentes el muro occidental de la gran mezquita de Córdoba, como así acontece con sus geométricas nueve cupulillas que parecen tomar como modelos las existentes junto al mihrab cordobés. Incluso la partición de esta mezquitilla en nueve compartimientos es esotérica al estar vinculada a los cuadros mágicos numerales pitagóricos, preludios de “tabla o plancha de trazar” de la francmasonería simbólica.

En el entorno de la catedral de Toledo encontramos otra mezquitilla, denominada Casa de las Tornerías, realizada por mudéjares en la segunda mitad del siglo XII, que toma como prototipo a la de Baba al-Mardum, con la misma organización interior en nueve espacios, destacando igualmente el central con cúpula nervada.

Sinagogas

Si Salomón tuvo que recurrir a maestros de obra y constructores extranjeros para alzar el gran templo de Jerusalén, la comunidad judía toledana tuvo que echar mano de quienes mejor sabían construir con mayor afinidad a sus gustos artísticos, que no eran los constructores cristianos sino los musulmanes.

En ambas religiones regía un principio anicónico común: la divinidad no puede ser representada. Y todo lo demás tan solo debiera expresarse a través de la letra, la geometría y el esquematismo vegetal.

Estas premisas sustentaban también la concepción esotérica de los místicos judíos, los cabalistas, como acontecía igualmente entre los sufíes. 

Un marco neoplatónico y neopitágorico, teñido de concepciones hermetistas alejandrinas, es igualmente perceptible por parte de algunos estudiosos a la hora de interpretar el simbolismo de la planta, alzado e iconografía de las sinagogas del Tránsito y de Santa María La Blanca en el itinerario que conduce hoy día a los turistas hasta la iglesia de San Juan de los Reyes.

La del Tránsito se construyó en la judería en 1366. Ladrillo en los muros, armadura de par y nudillo en la sala de oración, estuco con cintas epigráficas, motivos vegetales y heráldicos, que recuerdan a la Alhambra de Granada, adornan su única nave de unos 23 m. de larga, por 10 de ancha y 12 de alta. Hoy día acoge el lugar a un magnífico Museo Sefardí.

La sinagoga de Santa María la Blanca es posible que fuera antaño la sinagoga Mayor que fue reconstruida en 1250 tras un incendio. Dejó de ser sinagoga en 1411, convirtiéndose en templo cristiano. Las arcadas de su interior rezuman ecos de mezquita. Sus 32 pilares son octogonales y sostienen 28 arcos de herradura. Yeserías al estilo almohade recorren el primer entablamento y una cuarentena de arcos polibulados adornan el segundo. El artesonado también es meritorio.

Ángel Almazán de Gracia - 31/12/2008

Publicado en la revista NUESTRO TIEMPO de Caja Rural de Toledo en su número 165, de diciembre de 2008

Fuente: http://www.soriaymas.com/ver.asp?tipo=articulo&id=2069

sábado, 27 de septiembre de 2014

Trascendencia de los Judios en Toledo

No es posible referirse a los judíos españoles sin tener presente a Toledo, ya que esta ciudad es donde surgió el mayor esplendor hebreo del medioevo, y de ella la gran tradición sefardí que existe hasta nuestros días. 

Una villa plena de recuerdos de sus estudiosos y sabios judíos, que levantaron el conocimiento medieval europeo hasta límites casi increíbles, permitiendo recuperar conocimientos de muchas civilizaciones previas. Su gran esplendor tuvo lugar entre los siglos X y XIII. 

Es un hecho comprobado que en esa época los judíos españoles empezaron a desempeñar un papel esencial en la difusión de las ciencia y la filosofía del Oriente. 

Se dedicaron con particular ahínco a la descomunal empresa de traducir al latín los clásicos árabes, ya fueran originales como traducidos del griego. En esa ciudad se creó la famosa Academia de Traductores, entre donde figuraban no pocos judíos o, por lo menos, anusim, sin cuyos conocimientos de idiomas sería imposible esa tarea. Asimismo, funcionaba un centro del estudio de la Cábala, que se hizo famoso y creó la llamada "leyenda de la magia toledana". 

Muchos judíos de esa ciudad castellana tenían la impresión que la ciudad habría sido fundado cuatro milenios antes por sus antepasados, descendientes directos del patriarca Noé. Suponían que Toledo había sido capital en la época de Hiram de Tiro, el rey que ayudó a Salomón a erigir el Templo en Jerusalén. 

De cualquier modo, en aquellos tiempos todos los judíos de la ciudad eran vasallos del Rey de Castilla, y estaban bajo su protección. Tenían una absoluta libertad religiosa y contaban con un gran rabino, que disponía de dayanim (jueces) y personeros, para administrar la numerosa congregación. El mayor barrio judío se concentraba en las pendientes al sur de la ciudad, que descienden hasta el Tajo, que de hecho se dividía en dos sectores, la Alcaná y la Aljama. 

Los hebreos más ricos se concentraban alrededor de la parroquia de S. Tomé, y no lejos estaba la llamada "Casa del Judío", que fue la residencia de don Isaac Abravanel, que prestó fondos a la Reina Isabel para que pudiera financiar la expedición de Colón.

 En 1290 el padrón de Huete, hace constar que la judería de Toledo contaba con alrededor de 5.000 habitantes judío, lo que la situaba a una distancia excepcional de todas las restantes juderías de los reinos de Castilla y León. La judería se localizaba inicialmente en la parroquia de San Martín, desde donde se fue extendiendo hacia las de Santo Tomé y San Román. 

A fines del siglo XIV había en Toledo no menos de diez sinagogas, y hoy todavía se pueden contemplar dos: “Santa María la Blanca” y el “Tránsito”, fehacientes recuerdos de un pasado tan glorioso. Pero como en toda España, la comunidad fue objeto de rencor y envidia, y víctima de no pocas persecuciones. En el siglo XIV sufrió las consecuencias de las guerras civiles en Castilla. 

En 1355 las tropas de Enrique de Trastámara invadieron una de las aljamas toledanas y pasaron a cuchillo a 1.200 judíos. Ese rey solía realizar frecuentes "incursiones" contra los judíos de esa ciudad, de las que sacaba cuantioso botín, y afírmase que en el sitio de la ciudad de 1368 a 1369 muchos miles de judíos murieron de inanición. Finalmente, los pogromos de 1391 también llegaron hasta esa ciudad castellana, y fueron muchos los hebreos que –nuevamente- perdieron la vida de manos de la turba enfurecida. 

A principios del siglo XV se privó a los judíos del derecho de ejercer cargos públicos, y en 1480 se les obligó a residir en ciertas partes de la ciudad. En mayo de 1485 la Inquisición, que antes estuvo en Ciudad Real, se estableció allí, proclamando un período de gracia de cuarenta días, que luego fue prolongado por noventa más, invitando a los conversos a presentarse ante el tribunal para confesar sus pecados.

 Además, los inquisidores obligaron a los rabinos a proclamar en las sinagogas que todo judío que supiera de marranos judaizantes y no los delatara, sería objeto de una anatema, lo que era todavía un castigo muy severo para la masa devota. Este método de obtener testimonio de los hebreos, un procedimiento que fue muy discutido en su época por su carácter perverso y malsín, llegó a convertirse en un sistema aplicado sin miramiento en todas las juderías de esa época hasta la Expulsión. 

Se dieron también muchos casos de cristianos que denunciaban a conversos, sencillamente para vengarse de ellos por razones totalmente ajenas a la religión. Y una denuncia, como se sabe, era suficiente en muchos casos para condenar al infeliz denunciado. Parece ser que casi mil nuevos cristianos fueron juzgados por el Santo Oficio. Y por último, y como suele suceder con tanta frecuencia en este relato, los apellidos Toledo y Toledano se escuchan a menudo en este rincón oriental del Mediterráneo. Entre los siglos XI y XIII, llegó a ser la Jerusalén occidental, capital indiscutible de los judíos hispanos, conserva una profunda huella sefardí. En el siglo XII Yehuda al-Harizi en su Tahkemoni, dejaba consignada, su admiración por el número de sinagogas de sin igual belleza que Toledo atesoraba. 

Tuvo dos juderías que ocupaban un sector considerable de la mitad meridional de la ciudad. Desde la Puerta de Cambrón hasta la calle de San Cristóbal, pasando por las del Colegio de Doncellas, de San Pedro Mártir y del Salvador, se extendía la ciudad hebrea que, ceñida al sur por el Tajo, albergaba, a finales del siglo XIV, nada menos que once sinagogas y cinco escuelas anejas a las sinagogas.

 Las dos sinagogas, que se conocen con los nombres de Santa María la Blanca y El Transito, el baño probático vecino a la primera y la casa en que habitaría posteriormente el Greco, siguen rodeados de calles quebradas y serpenteantes. 

El poema de Ya’aqob Albeneh, consagrado a la revuelta antijudía que al aljama de Toledo sufrió el 17 de Tamuz (20 de junio de 1391), en su estrofa 32 exclama: ¡Ay de las sinagogas / trocadas en ruina, / donde han anidado milanos y buitres; / pues partieron los hijos de Israel!. Existieron entre otras:


1º La Sinagoga mayor; 

2º El Templo viejo; 

3º El Templo nuevo ó Nueva Sinagoga, edificada o reedificada por Yosef ben Susán y luego conocida como de Santa María la Blanca; 

4º La Sinagoga del príncipe Semuel Ha-Leví Abulafia, ministro de Pedro I de Castilla, construida hacia 1357, luego iglesia de Nuestra Señora del Tránsito; declarada Monumento Nacional el 1 de Mayo de 1877; 

5º Sinagoga del Cordobés, cuyo fundador parece ser un miembro de la distinguida familia procedente de Córdoba, Abraham al-Kurtubi, poeta;

6º La Sinagoga de Ben Zizá, cuyo apellido era muy frecuente en Toledo, siendo atribuida su fundación a Yahya ben Zizé, a Bibach ben Zizé, ó a Ishaq ben Zizá ben Abuy Yosef;

7º La Sinagoga de Ben Abidarham, también conocida como Sinagoga de Almaliquím, la cual fué construida por Rabí David ben Selomó ben Abu Darham; 

8º La Sinagoga de Suloqia ó ha-Suloqiyyá; 

9º La Sinagoga de Ben Arych;

10º La Sinagoga de Algi’ada; y 

11º La Sinagoga de Çofer ó Sofer, mencionada en documentos de 1397 a 1403.

 En cuanto a los centros de estudio y oración (especie de colegios mayores rabínicos) que funcionaban en Toledo con el título de midrasím, madrisas o madrasas: 

1º La madrisa de Rabbi Ya’aqob, cuyo nombre pudiera deberse al recuerdo de Rabi Ya’aqob ben Aser, el autor de los Turim, fallecido en 1340; 

2º La madrisa de Ben An-neqawa, cuyo nombre nos recuerda a su fundador Semuel al-Neqawa, asesinado en 1341; 

3º La madrisa de Ben Wa’qar, que fué fundada por la familia toledana de los Ben Wa’qar, en la cual figuran entre otros el cabalista Yosef y el médico del rey Alfonso XI, Semuel Abenhuacar; 

4º La madrisa de Rabí Israel, cuyo nombre conmemora el de Rabi Israel ben Yosef Israelí, fallecido en 1326, amigo de Aser ben Yehiel; 

y 5º La madrisa de Rabi Menahem, que perpetuaba el recuerdo de Menahem ben Zérah, autor de Zedah la-Dérek, fallecido en Toledo en 1385. 

En la Biblioteca de la Catedral de Toledo, existe una magnífica colección, con la mayoría de los manuscritos traídos de Italia en el siglo XVIII por el Cardenal Zelada. En su callejero cuenta con: Calle Samuel Leví, Calle Sinagoga y la Travesía del Judío.

 Existieron dos cementerios judíos: uno en el "Cerro de la Horca", donde fueron reaprocechados materiales de un cementerio musulmán del siglo XI; y otro en la zona de "Fábrica de Armas", en el sector de la Vega más cercano al río.

Fuente: http://sefardies.es/ver_localidades.php?id_localidad=599

Ancha es Castilla-La Mancha - Malpica de Tajo. 22.01.14

Capilla de San Blas de la Catedral de Toledo

Puerta de entrada a la capilla de San Blas.

La capilla de San Blas es una capilla en honor al santo Blas de Sebaste que se encuentra en la planta baja de la Catedral de Toledo y su bóveda en ochavo sobre planta cuadrada llama la atención sobre su final destino funerario.

 La percepción que de la misma se ofrecía la hizo parecer disociada del claustro, aunque los elementos arquitectónicos y su estructura interna la convierten en parte inseparable de éste, como lo demuestra que carece de acceso exterior directo.

Su construcción no está datada con claridad. De los libros de cuentas se sabe a ciencia cierta que en otoño de 1398 se trabajaba sobre la bóveda y a finales del mismo año se construía la armadura. El cerramiento de los muros debió concluir poco antes de la muerte del arzobispo Pedro Tenorio. Otros documentos, sin embargo, fijan una fecha, por aproximación, de finales de 1397, cuando Pedro Tenorio había otorgado la escritura de fundación. La tercera hipótesis apunta a que la construcción se inició al tiempo del claustro, en 1389. La finalización sí que está datada con precisión: el 10 de mayo de 1399, sólo diez días antes de ser enterrado el fundador.

Descripción

Vista general de la capilla con los deos sepulcros en el centro.

Se accede por una portada gótica, adornada de follajes, crestería y rematada por un jarrón sobre la clave del arco. Sobre el mismo hay una escena escultórica de laAnunciación, cuyas figuras tienen un tamaño casi idéntico al natural con el Padre Eterno y el Espíritu Santo, éste último representado en pintura. El portón es de madera de nogal desde donde se baja a la capilla sobria, situada siete metros por debajo de la línea de la calle. En el interior se aprecia la bóveda octogonal de once metros de alto con capiteles profusamente ornamentados de cabezas. La razón por la cual está situada en una cota tan por debajo de la línea de calle fue la pesadez de la estructura que se apreciaba al ir rematando la obra. El arzobispo Pedro Tenorio, —cuya vida duró tan sólo unos meses después de acabada la obra—, ordenó que se bajara el nivel del pavimento para evitar esa imagen estética que no le gustaba, consiguiendo así una mayor altura de la capilla.

Que la dicha capilla que era baxa en ala e que congenia más afondarse porque commo deuía a respondiese el alta con el anchura por ende el dicho arçobispo mandó que fiziese afondar la dicha capilla tanto quanto el suelo por ende.

La utilidad de la capilla y al santo que debía ir consagrada se fijó en la fundación escriturada de 9 de noviembre de 1397, Statutum Cappelle Santi Blasii y en eltestamento del arzobispo Tenorio otorgado poco antes de morir en 1399 en Alcalá de Henares. Básicamente determinó las rentas que se aportaban para el sostenimiento de la capilla, la obligación de que el Cabildo catedralicio se hiciera cargo de la gestión nombrando a seis capellanes para el cumplimiento de las misas y memorias y, por supuesto, el entierro del arzobispo.

En el centro de la sala se encuentran dos sepulturas de mármol blanco con figuras yacentes, la del arzobispo Pedro Tenorio, y a su lado el sepulcro de Vicente Arias Balboa obispo de Plasencia, su secretario y sobrino, ambas atribuidas al escultor Fernando González y fechadas cerca de 1399.

 Los sarcófagos están colocados sobre figuras de leones y alrededor, en los lados laterales se encuentran grabados bajo arcos lobulados personajes de santos, una diferencia que se observa entre ambos, es que la sepultura correspondiente a Pedro Tenorio se encuentra a una altura del suelo algo superior que la de su sobrino.

Iconografía de la Capilla de San Blas

Crucifixión que preside la capilla.

La autoría de las pinturas de la Capilla de San Blas es discutida. La primera referencia al autor o autores la realizó Eugenio Narbona en 1624, atribuyéndolas al maestro italiano «Ioto Griego». Consta la presencia bastante cierta de autores florentinos como Gherardo Starnina y Nicolás de Antonio. En el caso de Starnina se sabe de su presencia en Toledo y en Valencia, así como las coincidencias con otra obras en homenaje a San Blas en Florencia. Antonio Veneciano es reconocible en la Crucifixión por su destacado colorismo, pero también está presente la mano de Starnina que se parece a la documentada obra del mismo autor en Valencia, en elretablo de Bonifacio Ferrer. En cualquier caso, la presencia de al menos tres maestros florentinos es plenamente aceptada.

Frente a la entrada de la capilla se encuentra la Crucifixión, basada muy probablemente en la obra de Antonio Veneciano que se conserva en el Museo Nazionale di San Mateo de Pisa, en Italia. Con esta representación comienza un ciclo sobre el Credo en catorce escenas que ocupan la parte superior de las paredes desde la cornisa y que puede seguirse en el sentido de las agujas del reloj comenzando por el lado oeste con las imágenes de San Juan y San Lucas leyendo y escribiendo (los Evangelios). Así, se puede leer en esta escena «In Principio Erat Verbum». Continúa la Anunciación que preside la imagen de Dios omnipotente y padre, la Virgen María en sus aposentos y el Arcángel San Gabriel. La escena destaca por la profundidad y la atención preciosista al detalle. Continuando con el recorrido visual, a ambos lados de la mencionada Crucifixión en la cara norte se encuentra la Adoración y Jesús ante Caifás en el lado izquierdo, y escenas del Santo Entierro y el Descenso en el derecho. En la cara este sólo es parcialmente apreciable la Ascensión, aunque la escena completa incluía a los otros dos evangelistas, San Marcos y San Mateo. Termina el recorrido en el muro sur con Jesús sentado a la derecha de Dios Padre, escenas del Juicio Final, el Pentecostés y la Resurrección de los muertos. Al final se termina donde se empezó, en la cara oeste, con la Transfiguración en el Monte Tabor.

Desde la cornisa hasta el suelo se encuentra una historia del Juicio Final en el lado oeste, historias de santos en el lado norte (sólo se conserva una de San Antonio Abad bastante completa y alguna imagen de San Blas), en la cara sur escenas de San Pedro curando enfermos y otra ocupando lo que podría ser el trono Papal, la conversión de San Pablo y la representación del martirio de ambos santos: la decapitación de San Pablo y la crucifixión de San Pedro.

Fuente: wikipedia.org

viernes, 26 de septiembre de 2014

Asentamientos Carpetanos en la Mesa de Ocaña




De los estudios arqueológicos realizados se ha constatado que los carpetanos construyeron sus asentamientos siguiendo dos modelos básicos: sobre llano y en alto.52 La tipología dentro cada tipo así como la relación entre ambos varió tanto por las características de la comarca donde se asentaban como por la época histórica en la que tuvieron su principal poblamiento.

Los asentamientos en llano se solían situar cercanos al agua (arroyos o ríos) disponiendo de un buen acceso a pastos y tierras de cultivo. Estos poblamientos no estaban amurallados y contaban con una amplia superficie.52

Los asentamientos en alto, por su parte, buscaban aprovechar las ventajas de lugares elevados así como una economía de construcción que permitiese contar con un baluarte defensivo con el menor esfuerzo posible; todo ello en la proximidad de algún manantial que proporcionase el suministro de agua.53 Para este tipo de asentamiento se utilizaban principalmente espolones-penínsulas con istmos donde situar las defensas principales (fosos, murallas y torreones) usándose tambiéncerros testigo.53

Una interesante característica observada en los asentamientos carpetanos es que no obedecían a un criterio de jerarquización o influencia entre unos asentamientos y otros, sino que parece que mantuvieron unas relaciones de igualdad entre ellos,53 dándose más bien relaciones de algún tipo de asociación entre los poblados en llano y un equivalente en alto; algo que se ha interpretado como que los segundos eran una adaptación defensiva de los primeros54 con el fin de protegerse de las incursiones de pueblos vecinos como lusitanos y celtíberos,55 o a causa de una conflictividad interna entre los habitantes de cada comarca.56

Planta tipo de vivienda carpetana obtenida en las excavaciones arqueológicas de El Llano de la Horca (Santorcaz).57

A partir de la llegada de los invasores cartagineses, alguno de los poblados fortificados en alto evolucionaron con un importante crecimiento y junto a otros de nueva creación se convirtieron en los grandes oppida58 que vivieron los etapas bélicas entre el 220 y 179 a.C. Posteriormente, tras la conquista romana, los asentamientos en llano volvieron a ser los protagonistas del poblamiento carpetano al desaparecer las condiciones de inseguridad que habían provocado la aparición y desarrollo de los establecimientos fortificados en alto.59

A pesar de que las excavaciones arqueológicas a gran escala de poblados completos son algo escasas,60 los trabajos realizados en Arroyo Culebro (Perales del Río), Cerro de la Gavia (Villa de Vallecas) y en el Llano de la Horca (Santorcaz) han permitido obtener una idea básica de cómo era el urbanismo de los carpetanos. En dicho yacimiento de Santorcaz, situado en un cerro amesetado las sucesivas campañas de excavación han sacado a la luz una disposición urbana con las siguientes características:
Dentro del área de poblamiento convivían áreas densamente pobladas y espacios vacíos, los cuales habrían tenido la función de plazas o zonas donde guardar el ganado.

Las áreas pobladas se configuraban con calles paralelas y empedradas que podían tener 5 mt de anchura. Entre estas calles paralelas se disponían las viviendas, contiguas, con los muros traseros enfrentados y las puertas abiertas a las respectivas calles.

Las viviendas tenían plantas cuadradas o rectangulares con una superficie que variaba entre los 50 y 100 m2. Se construían con zócalos de piedra sobre los que se levantaban paredes de adobe contando en ocasiones con una entrada emporchada sobre columnas. Los suelos se hacían con arcilla o tierra apisonada con el fin de suavizar las irregularidades del terreno y el techo, por su parte, lo formaba una cubierta vegetal sobre un armazón de madera.

La disposición habitual dentro de la vivienda era un vestíbulo de entrada tras en cual venía una estancia principal con hogar dónde sus ocupantes vivirían y dormirían. Esta estancia principal contaba también con un pequeño apartado donde se procesaban alimentos. Finalmente la vivienda tenía una estancia trasera para almacenaje o taller.

Fuente: http://www.blinklearning.com/coursePlayer/clases2.php?editar=0&idcurso=0&idclase=28908&modo=0

La Corregencia de Égica y Witiza

La Crónica de 754, más cercana a los hechos, establece que Witiza fue asociado al trono en el año 698, sin embargo, existe un documento contemporáneo por el que se indica que Witiza fue asociado al trono a finales de 693 o en 694, lo que viene corroborado por el número total de moneda acuñada en relación con otros reinados del siglo VII. 

De este modo, esto vendría a ser consecuencia de la rebelión de Suniefredo para asegurar y monopolizar el trono para su familia frente a otros candidatos.


En este sentido la misma asociación de Witiza puede verse como demostración de que no era hijo de Cixilo, pues si Witiza hubiera sido hijo de Cixilo no habría oposición entre las dos familias a la sucesión, y la unción de Witiza se presentaba como la forma de garantizar el apoyo del clero ante una eventual oposición a dicha sucesión.

 La afirmación de la Crónica de Alfonso III de vincular a Witiza como hijo de Cixilo, y así nieto de Ervigio, podría verse en este sentido como una forma de establecer una familia real malvada que habría llevado la ruina de España ante la invasión árabe. Sin embargo, existe la postura contraria, que Witiza fue hijo de Cixilo y que ante las complicadas circunstancias de la sublevación se Suniefredo, la asociación le habría sido impuesta, lo que vendría ilustrado en los tipos monetarios de bustos enfrentados, que ilustran una forma de compromiso entre facciones en oposición.

La versión ovetense de la Crónica de Alfonso III indica que Égica dejó a cargo de Witiza el gobierno del antiguo reino suevoestableciendo su residencia real en Tuy. La Chronica regum Visigothorum establece que Witiza fue ungido el 15 de noviembre del año 700, de lo que parece derivarse que fue en ese año cuando alcanzó la edad para no estar sometido a una tutela, esto es, en torno a los catorce años de edad, aunque por otra parte hay autores como Julia Montenegro y Arcadio del Castillo que establecen que Witiza tendría los 14 años al inicio de la corregencia hacia 694, de esta forma la unción habría generado un verdadero cogobierno.

La corregencia fue un periodo turbulento, así pues, la Crónica de 754 indica que el reino visigodo sufrió una epidemia de peste, por la que los reyes tuvieron que abandonar Toledo hacia 701. Y alrededor del año 700 hubo campañas de los aquitanos sobre la Narbonense que posiblemente capturaron Carcasona. El Cronicon Pacense establece que en los reinados de Égica y Witiza hubo confrontaciones bélicas entre visigodos y bizantinos, que estuvieron enmarcadas en la debilidad de los emperadores Leoncio y Tiberio III Apsimaros en la defensa de África. 

En este reinado conjunto se conoce que una flota bizantina atacó las costas del sur de Hispania y fue rechazada por un noble llamado Teodomiro, que se puede deducir que es el mismo que pactó en 713 con los musulmanes en el pacto de Teodomiro.

La fecha de este evento es dudosa: Roger Collins indica que pudo haber sucedido durante la expedición mandada por el emperador Leoncio entre 697-698 para recuperar Cartago de los árabes; o quizás al finalizar el reinado de Witiza. Tal y como establece E.A. Thompson no se conoce el contexto de este suceso, aunque puede estar ligado con los enclaves bizantinos de Tánger y Ceuta, como establece Collins.

No se tiene constancia de la muerte de Égica, la última mención figura en una ley promulgada a finales de 702, pero quizás podía haberse producido en 703. Su hijo Witiza quedó como rey único.

Fuente: Wikipedia
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