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Ruta por los Castillos Templarios de Toledo

Iniciamos esta gran ruta por el Castillo templario de Villalba, cerca del pueblo toledano de Cebolla Castillo de Villalba, Cebolla ...

domingo, 31 de agosto de 2014

La cuestión Arriana en la Hispania Visigoda

Desde el siglo III al V, diversos pueblos germánicos habían cruzado la península ibérica (suevos,vándalos y alanos fundamentalmente). Hacia el 409 o 410, se tienen noticias de la entrada por los Pirineos de un número no determinado de suevos (unos 30.000 aunque no hay consenso entre los historiadores), el pueblo germánico más civilizado, ocupando el noroeste de la península, lo que esGallaecia, con capital en Braccara.

En el 416 penetran como aliados de Roma, a través de un “foedus”, derrotando a los alanos y a parte de los vándalos. Aunque en el 418 se les recoloca en la Aquitania, este abandono llevó a los suevos a ocupar buena parte de la península, con capital en Emérita Augusta, la actual Mérida. Tal acción impulsó al Imperio Romano a pedir nuevamente a los visigodos, a través de su rey Teodorico II, la ayuda precisa para controlar Hispania. Las tropas visigodas cruzan los Pirineos y en el 456capturan al rey Requiario, quedando el resto de los suevos en lo que hoy se conoce como Galicia. El resto de la península pasa a manos visigodas con capitalidad en Tolosa (Toulouse, actual Francia). Las oleadas de conquista se sucederán con posterioridad, pero ahora para ocupar espacios donde domina todavía el Imperio Romano.

En el año 476, los visigodos ya se habían asentado en la península Ibérica y en el 490 termina el grueso de las migraciones desde el norte.

La sociedad de la España Visigoda.

E. A. Thompson afirma en su fundamental Los godos en España (1969) que “la única fuente continua de información sobre los reinados de los reyes españoles desde Gesaleico a Liuva I (507-568) es laHistoria de los godos de San Isidoro de Sevilla“.

En cualquier caso, los godos deberieron formar una minoría que se supone que empezaría a estar integrada en la sociedad hispanorromana. Su número no ha sido precisado con exactitud por historiador alguno, pero los cálculos más fiables hablan de entre 100.000 y 200.000 visigodos instalados en la península. Éste es el tiempo en el que se produce la reutilización de los materiales de construcción romanos para basílicas, iglesias y otras construcciones civiles (véase Arte visigodo). Igualmente se produce una paulatina ruralización social, abandonándose las grandes ciudades en algunos puntos y creándose en torno a las villas romanas núcleos de población más reducidos. En el654 se publica el Liber Iudiciorum, en el que se trata de recoger el derecho romano junto a las prácticas, ya señoriales, que se habían ido imponiendo en la península en torno al derecho de propiedad.

Arrianos, ortodoxos y judíos.

En cuanto a la religión, los visigodos siguen el arrianismo que se había extendido en el Imperio Romano en el siglo IV, aunque no existen enfrentamientos significativos con los denominados “cristianos ortodoxos”. 

En los Concilios de Toledo, en especial durante el tercero celebrado en el 589, se solventa la división provocada por el arrianismo, pero sobre todo gracias a la conversión de Recaredo en el 587

Este proceso, no sin altibajos, lleva a una unificación de ambas confesiones. La situación favorece tres cuestiones que serán fundamentales: primero, la plena integración entre las comunidades godas y las hispanorromanas; segundo, el ascenso de la sociedad tímidamente feudalcatólica a las estructuras de poder visigodas, y tercero, la aparición de figuras fundamentales de la nueva cultura como Isidoro de Sevilla, obispo, y cuyas Etimologías son consideradas por algunos como la primera gran obra de la Edad Media. La iglesia gana gran influencia social, legitima a los reyes a partir del 672 y el obispado de Toledo se convertirá en el más importante de todos los peninsulares.

La relación con los judíos fue siempre tensa. Aunque al inicio del periodo visigodo los problemas eran menores, la unificación con los arrianos llevaría a una mayor discriminación contra la amenaza judía, por lo que muchos de ellos se convirtieron falsamente. Especialmente estrictos fueron Sisebuto yÉgica, que confiscaron sus propiedades acusándoles de conspirar contra la corona. Las medidas más comunes eran la prohibición de los matrimonios mixtos, aun en caso de judíos conversos; la prohibición de que los judíos tuvieran esclavos cristianos y las constantes reparaciones económicas a que eran sometidos sin motivo alguno.

El convulso siglo VI.

La monarquía visigoda conoció un momento de debilidad durante el siglo VI. Al menos dos reyes son asesinados sucesivamente, Teudiselo y Agila I, y en distintas zonas de la península se producen sublevaciones de terratenientes contra la autoridad real (Córdoba, Sevilla, Mérida, estas dos últimas capitales del reino). El imperio bizantino aprovechó la oportunidad con Justiniano I para ocupar un amplio frente de costa desde Alicante hasta la costa sur-atlántica portuguesa, controlando buena parte del Mediterráneo hispano y el estrecho de Gibraltar, y con ello el comercio.

Atanagildo trasladó la capital a Toledo y Leovigildo consiguió cierto nivel de estabilidad de la monarquía con reformas monetarias, restableciendo el control soberano sobre territorios que se habían declarado independientes en la primera mitad del siglo VI, la conquista del Reino Suevo, así como contra las instalaciones bizantinas, muchas de las cuales pasaron de nuevo a manos visigodas. No obstante, Leovigildo vivirá sus peores horas con la sublevación de su hijo Hermenegildo en el sur, convertido en cristiano ortodoxo. Hasta el 584 no se restaurará la paz con la derrota del hijo a manos del padre.

Los oscuros años del siglo VII.

La relativa paz que se respiraba con Leovigildo y Recaredo, se ve truncada nuevamente. Se sucedenLiuva II, Witerico, Gundemaro y Recaredo II y de ellos, el que no es asesinado, incluso siendo menor de edad, muere en extrañas circunstancias. Únicamente Suintila, gran general, termina por expulsar a los bizantinos en el 620.

Recesvinto será reconocido por su labor legislativa de corta duración, mejorada por Wamba, pero que influirá de manera notable en los fueros locales a partir del siglo X.

El derrumbamiento del estado visigodo.

En una carta al rey Etelredo de Mercia, fechada en el 746-7, San Bonifacio atribuía el derrumbamiento del reino visigodo “a la degeneración moral de los godos”. Para E. A. Thompson, que es quien comenta esto en el prólogo de Los godos en España (1969), “no es en absoluto evidente que la moderna investigación, en el punto en que se encuentra, haya profundizado mucho más”.

En cualquier caso, según la historia clásica, hacia el 710 se suceden los enfrentamientos por el trono tras la muerte de Witiza. Los pretendientes a la corona, Roderico (conocido como don Rodrigo) yAgila II, el primero en el sur y el segundo en el norte de la península, se sitúan en posiciones extremas. Se conviene en que Witiza había pactado antes de su muerte la invasión de los musulmanes para el control del reino. Otros sostienen que fue Agila II, pero mantienen que losmusulmanes, tras haber conquistado el norte de África, cruzan el estrecho de Gibraltar y conquistan Toledo, venciendo y matando a Roderico en la batalla de Guadalete (o de la Laguna de la Janda). Su entrada es imparable y dos años más tarde sitian Zaragoza. Para el 713 toda la península, a excepción de Asturias, quedaría bajo el dominio musulmán.

La historiografía clásica dice que varios nobles visigodos escaparon a Asturias, una zona fuera del control musulmán, aunque las fuentes históricas reseñan la presencia de gobernadores musulmanes (como el famoso “moro Muza”, en realidad Mnuza), y uno de ellos, un oficial de Roderico, llamadoPelayo, consiguió derrotar el 722 a una expedición de conquista musulmana en la batalla de Covadonga. Don Pelayo fue elegido rey de Asturias y así se conseguirá la creación de un pequeño pero férreo núcleo de resistencia que daría lugar a la formación de los primeros reinos cristianos, pero las pruebas históricas no permiten coroborar tal afirmación, ni la localización exacta del lugar de la escaramuza, ni la fecha concreta, que abarca un período incluído entre los años 718 y 722.

Fuente: http://lacuestionarriana.wordpress.com/hispania-visigoda/

Jardines del Prado de Talavera de la Reina

Patrimonio histórico. 

Mezcla de diferentes estilos europeos y árabe con predominio del estilo del jardín francés. Tracionalmente 

El Prado había sido lugar de reunión esparcimiento y paseo para la ciudad, pero su diseño y construcción se llevó a cabo en 1864.

También ha sido objeto de reformas y restauraciones. 

La decoración con cerámica talaverana y la utilización del ladrillo muestra la influencia cultural que el legado árabe y mudéjar dejó en la ciudad. 

Destaca la Fuente de las Ranas (Ruiz de Luna), el Templete de Música y las Hornacinas de su paseo lateral (antiguas Bibliotecas Populares). 

No debemos dejar de remarcar la peculiaridad de las construcciones complementarias como el pequeño estanque situado en el Paseo de los Patos, conocido como la "Casa de los Patos", en cuyos laterales podemos encontrar unos jaulones con faisanes y otras aves. 

Otro edificio singular y peculiar de estos Jardines es el destinado a los baños públicos, cuya construcción tiene cierto aire de origen árabe.

A destacar dentro del conjunto de los Jardines, las diferentes especies botánicas en plantas y arboles, sus hermosas rosaledas y la rotonda del Laurel. 

Entre los distintos paseos de los Jardines podemos admirar los bustos dedicados a dos insignes toreros: José Gómez "Joselito", muerto en La Caprichosa en 1920, y el dedicado al torero talaverano Morenito de Talavera. 

En la parte trasera de la Basílica, el monumento a La Madre es un conjunto escultórico contemporáneo, dedicado y como homenaje a todas las madres. 

Parque de La Alameda

En 1982 los jardines fueron ampliados con el Parque de La Alameda, siguiendo éste un patrón de jardín inglés, con un lago central y dos puentes de cerámica tradicional de Talavera, además de varias instalaciones deportivas y de ocio. 


La zona de La Alameda linda con la orilla del río Tajo desde donde se pueden observar los puentes que cruzan la ciudad y la isla conocida como del Chamelo.

En la ampliación de los Jardines del Prado podremos pasear por el Parque de La Alameda, con sus artísticos puentes de cerámica

http://www.talavera.org/turismo/index.cfm?codigo=1012

Fachada Oeste de la Catedral de Toledo

Fachada Oeste 

Es la fachada principal de la Catedral, fué comenzada en el siglo XV y terminada en el siglo XVI. Dispone de una sóla torre ya que la segunda nunca llegó a terminarse. Comenzada esta torre a finales del siglo XIV, se terminó en el XV. 

Una segunda torre nunca llegó a realizarse y en su lugar se colocó una cúpula diseñada por el hijo de El Greco Jorge Manuel Theotocopuli (Toledo 1578-Toledo 1631) y una linterna octogonal. Este espacio queda ocupada en su interior por la llamada capilla mozárabe. 

La fachada presenta tres puertas: la central llamada del Perdón, la de la derecha llamada del Juicio Final (h. 1300) (y tambien de los Escribanos), tema que se escenifica en su timpano y la de la izquierda llamada del Infierno (de la Torre o de las Palmas), con decoración vegetal. Las puertas y las arquivoltas es lo único que nos queda de la obra original del siglo XV. 

En el siglo XVIII una profunda reforma neoclásica realizada en el año 1787 y efectuada por el arquitecto Eugenio Durango le imprimió un cierto aire neoclásico. La Última Cena que observamos labrada en altorrelieve en el centro de la fachada es obra del escultor Mariano Salvatierra Serrano que también realizó diversas esculturas de la fachada. 

La portada central llamada del Perdón (por las indulgencias que recibian los que la atravesaban) es obra de Alvar Martinez, realizada a finales del siglo XIV y principios del XV. Se compone de un gran arco con arquivoltas en cuyas jambas presenta un apostolado. 

La figura de Jesucristo en el parteluz preside la asamblea de los apóstoles; y en el timpano un relieve representa la imposición de la casulla a San Ildefonso por la Virgen. Los repujados de los bronces que forran las hojas de la puerta están fechados en 1337. 

El cuerpo cuadrado de la torre fué comenzada por Alvar Martínez, si bien esta fué terminado por Hanequin de Bruselas en 1442 con un cuerpo octogonal de estilo flamígero y una flecha a modo de tiara. Esta flecha es una armadura de madera recubierta de pizarra y tres coronas de aspas. En su interior encontramos la campana de mas de 18 toneladas conocida como de San Eugenio o popularmente como La Gorda. La torre alcanza una altura de 92 metros y tiene su acceso a traves del claustro. 

Por toda la fachada encontraremos numerosas esculturas exentas, realizadas en la época de la reforma del siglo XVIII. 

Al lado de la torre una pequeña puerta permite el acceso al claustro, es la llamada Puerta del Mollete, llamada asi por ser el lugar donde daban de comer a los menesterosos.

Fuente: http://www.jdiezarnal.com/catedraldetoledo.html

sábado, 30 de agosto de 2014

Torre de los Diablos, Toledo

La torre de los Diablos se alza sobre un monte que domina el paso del río Tajo, en la zona conocida como Cigarrales, al sur de la ciudad de Toledo.

Sólo quedan vestigios, y está destinada a zona arqueológica.





Según cuentan algunas leyendas hay en Toledo un lugar donde los antiguos dioses duermen el sueño del olvido, este lugar donde se pueden contemplar magnificas vistas de la ciudad es el Cerro del Bu.

En la cima se pueden ver los restos de unas construcciones que parece ser pertenecieron a construcciones defensivas o a una torre de vigilancia de época islámica y que con el tiempo fue llamada torre de los diablos y en una de sus laderas, trincheras abiertas durante algunas excavaciones arqueológicas.

El investigador Don Manuel Castaños y Montijano realizó las primeras excavaciones en el cerro del Bu en el año 1904, en estas excavaciones encontró huesos de animales, restos de cerámica y medio disco de piedra, sus descubrimientos fueron expuestos ante la comisión de monumentos de Toledo el 14 de septiembre de 1904.

Posteriormente se realizaron diversas excavaciones , encontrándose mas fragmentos de cerámica, huesos tallados, fragmentos de oro y un puñal con remaches de plata, estos descubrimientos están expuestos en el Museo de Santa Cruz.

Como resultado de las diversas excavaciones e investigaciones que se han sucedido a lo largo del tiempo, se mantiene la teoría aceptada de que el Cerro del Bú fue uno de los primeros asentamientos fijos de la ciudad de Toledo, formado por castros amurallados, donde vivían los Carpetos.

La fortificación, actualmente visible, fue construida y utilizada por tropas musulmanas durante el siglo X, y se encuentra en relación con la serie de obras de asedio mandadas levantar por el califa Abd al-Rahman III en su asedio a Toledo y cuyas fuerzas estaban centralizadas en la ciudad de Madinat alfath (Chalencas).

En cuanto a la valoración arqueológica del yacimiento, tanto Castaños Montijano (1905) como Enrique de Álvaro y Juan Pereira (1990) identifican la existencia de un recinto amurallado en el cerro. Sergio Martínez Lillo (1988) interpreta dicho recinto como parte de una fortificación construida y utilizada por tropas musulmanas y que se podría relacionar con el recinto mandado levantar por Abd al-Rahman III durante su asedio de Toledo del año 931. Al rendirse la ciudad de Toledo esta posición estratégica perdió importancia y se abandonó. Ello viene avalado por la datación de la primera mitad del siglo X de la inmensa mayoría de la cerámica medieval encontrada en el transcurso de las excavaciones arqueológicas. Por último, si esta atalaya fuese la Torre de los Diablos de la que hablan los documentos mozárabes resulta posible que estuviese abandonada en 1156.

Con respecto a la ocupación altomedieval, la muralla es el único elemento arquitectónico conservado y, aún, visible. A raíz de la inspección del yacimiento con motivo de la redacción de este proyecto, se ha documentado la existencia de dos bastiones más de las mismas características, el primero localizado en la vertiente oriental del cerro, como parte del cierre del recinto amurallado, y el segundo en la esquina sur oeste del recinto inferior. Ambos bastiones permiten, por una parte, datar el muro al que aparece asociado y, por otra, delimitar de forma bastante precisa lo que debió ser el primitivo recinto islámico.

El estudio espacial del recinto islámico muestra la existencia de una superficie amesetada entre el cierre exterior del recinto por su vertiente sur y la zona alta del cerro, donde según las fuentes históricas se localizaría la Torre del Diablo. Dicho espacio puede ser interpretado como patio de armas lo que abre la posibilidad de que la fortaleza islámica constara de un recinto superior y otro inferior.

Fuentes: http://monteerebus.blogspot.com.es/2008/10/cerro-del-bu.html
http://www.latribunadetoledo.es/noticia/ZEF759FF7-E30E-BE30-4022E518F9268E3D/20140421/recorrido/arqueologico


Cruces y Cadenas en el Monasterio de San Juan de los Reyes



En la iglesia de San Juan de los Reyes una de las cosas que llama la atención son las numerosas cadenas colgadas de sus muros en el austero exterior, colgaban de los parámetros del crucero del ábside, fueron mandadas colocar de esa forma por la Reina Isabel. Recuerdan los territorios que reconquistó el Rey Fernando al sur de la Península. 

Son las cadenas y los grilletes de los cristianos a los que liberó el Rey Santo.

Fuente: http://www.toledo-virtual.com/san-juan-reyes/3-14-15-14.htm

Historia de Olias del Rey

Olías del Rey es una población española de la provincia de Toledo en la comunidad de Castilla-La Mancha.

Toponimia

Según Asín Palacios,1 el término "Olías" se deriva del árabe uliyya, 'altura', que estaría acorde con el emplazamiento del municipio en un lugar elevado. Otros estudiosos, como Benito Ruano,2 apuntan su origen a partir del término latino oliva u olea que sufriría una ligera adaptación al árabe omozárabe, lo que también estaría en concordancia con el cultivo del olivo desde la antigüedad y que en la actualidad sigue predominando en la zona. Para García Sánchez3 es más plausible la primera hipótesis, aunque para la segunda se podría argumentar que la palabra árabe uliyya procede de la latina oliva.

Respecto a "Rey", procede del latín REGE, con pérdida de la G y transformación de la segunda "e" en "y", y aparece a mediados del siglo XVIII cuando Felipe V concede el título de Villa. Antes se había denominadoOlías la Mayor para distinguirse de la cercana Olías la Menor u Olihuelas. Esta última población, que terminó desapareciendo, actualmente se denomina dehesa del castillo de Higares y aunque se encuentra en su término municipal, pertenece a Mocejón.
Geografía[editar]

El municipio se encuentra situado «sobre 2 cerros y 1 valle».4 Pertenece a la comarca de La Sagra y linda con los términos municipales de Yunclillos y Cabañas de la Sagra al norte, Magán yMocejón al este, Toledo al sur y Bargas al oeste. Como único accidente hidrográfico se encuentra el arroyo de Juan Lobar, afluente del Tajo, que nace al sur.

Historia

Los restos arqueológicos más antiguos encontrados en su término son del Paleolítico Superior y los de "Olihuelas", donde hay restos de un asentamiento romano.

Escudo

Escudo de un solo cuartel:de azur, la faja de plata, bajada, acompañado en lo alto de de un creciente ranversado de plata y, en punta el anagrama "F.V." en letras de plata. Al timbre, corona real cerrada.

El escudo de Olias del Rey fue encargado en 1981 por el Ayuntamiento a los heraldistas e historiadores José Luis Ruz Márquez y Buenaventura Leblic García, quienes justificaron la armería basándose en que debe Olias su origen a los árabes y su condición de villa al rey Felipe V, y en que se halla en el camino real de Toledo. Escudo e informe obtuvieron la aprobación de la Real Academia de la Historia en sesión de 24 de junio de 1982.

Edad Media

La abundancia de topónimios, documentos y la referencia expresa de una mezquita y del propio nombre de Olías, nos dan la pauta para deducir la presencia musulmana y mozárabe en este pueblo, siendo uno de los lugares más mencionados en los documentos mozárabes de Toledo.5 Aparece por primera vez en un documento de venta en el año 1146. Del poblado árabe hay constancia por un documento fechado en 1169, en el que nos descubre la existencia de la mezquita, de la que aún hoy encontramos una parte en la fachada trasera de la Iglesia de San Pedro Apóstol.

Se debió tomar antes de 1085, fecha en que capitula Toledo, y fue después de la conquista de Toledo cuando se repuebla el territorio de Olías por caballeros toledanos de origen mozárabe que convivieron con cristianos viejos. Numerosos nombres de sus moradores antiguos y mozárabes nos demuestran también su existencia anterior y posterior a la fecha de la caída de Toledo, Así se citan nombre como: el octavo Abenalá, Abenbahlul, Abenbadach, Abdeselam, Abemoxquiq, Abensocala, Juanes Ben Floret, etc. Vocablos árabes y arabizados que se mezclan con otros cristianos como Gascó, Valduerme, Cabañuelas, Val Santiago, Castellanos, de los pobladores.

En el siglo XII era alquería de la Sagra y es mencionada como tal en un documento de 1146. No adquirió cierta importancia hasta el periodo en que se asentó La Corte de las Españas en la Ciudad Imperial de Toledo, ya que dada su proximidad a la capital, esta villa constituía la sede de algunos nobles que edificaron en esta sus casas solariegas.

El 18 de enero de 1458 el rey Enrique IV concede a los vecinos de Olías la franquicia, "No pudiendo obligarles a dar nada contra su voluntad"[cita requerida]. Este hecho y la abundancia de agua a su paso del Camino Real de Toledo, contribuyeron a su posterior desarrollo. Era lugar de parada, hospedaje, descanso y última etapa para llegar a la ciudad de Toledo.
Edad Moderna[editar]

En 1502, encontramos en este lugar a Felipe el Hermoso y a su esposa Juana[cita requerida]. En 1576 conocemos la existencia de varios mayorazgos vinculados a los Gómez Silva y Luna. También existe en esta fecha un alcalde de la Santa Hermandad y un cuadrillero. De nuevo en esta centuria y en su último tercio encontramos tres ventas en el Camino Real, propiedad de los vecinos de Olías. En 1565 fue depositado en su iglesia el cuerpo de San Eugenio, en su camino hacia Toledo. Eran Portadores Felipe II y los príncipes Carlos, Rodolfo y Alberto, los dos últimos, hijos de Maximiliano.[cita requerida]

Edad Contemporánea

En 1744 Felipe V reconoce y da el título de villazgo a Olías denominándola Olías del Rey.6 El reconocimiento de villa lo concedió, entre otras cuestiones, por su lealtad en la guerra. Por este motivo el escudo de Olías del Rey lleva la F V.

A mediados del siglo XIX tenía 132 casas y el presupuesto municipal ascendía a 28.137 reales de los cuales 3.300 eran para pagar al secretario.4

Durante la Guerra Civil la ciudad permaneció en el bando republicano y se cambió su nombre por el de Olías del Teniente Castillo.

Fuente: Wikipedia

viernes, 29 de agosto de 2014

Las Cubiertas del Monasterio de San Juan de los Reyes

Recientemente, la Unidad Técnica del Consorcio tuvimos acceso a las cubiertas de la iglesia del monasterio de San Juan de los Reyes (agradecemos su deferencia al padre franciscano D. Carlos Bermejo y al hermano D. Jesús Simón).

Quisiéramos aprovechar estas líneas para mostrar y comentar brevemente las soluciones constructivas de cubierta que posee el edificio actualmente y que difieren radicalmente de las que en origen tuvo.

Como puede observarse en las fotos aéreas los sistemas de cobertura son dos: teja árabe para la nave principal y el cimborrio y lámina de chapa de cinc para el crucero y el ábside.


La nave principal de la iglesia fue rehabilitada por el Ministerio de Cultura en la segunda mitad del siglo XX debido al pobre estado de conservación de las cubiertas existentes de estructura de madera, las cuales ni siquiera sabemos si eran originales pues el edificio sufrió un incendio provocado por las tropas francesas del General Dupont durante la Guerra de la Independencia de principios del XIX que quizá deteriorara la cubierta primitiva.

Sabemos que a lo largo del siglo XIX se acometieron obras profundas de recuperación del edificio, por lo que es probable que se sustituyera la cubierta original por otra de madera. El Ministerio de Cultura sustituyó ésta por un sistema de cerchas metálicas apoyadas sobre zunchos de hormigón armado tal y como se aprecia en las dos imágenes siguientes.



Se accede a la cubierta del ábside por una trampilla al noreste del tejado. Se optó durante la rehabilitación que tuvo lugar en el cimborrio por cubrir los arcos y bóvedas del crucero con una lámina de cinc engatillada que garantiza la estanquidad del edificio y confiere el color grisáceo observado en la foto aérea.




Para no extendernos más les dejamos un par de videos donde poder recorrer virtualmente las cubiertas de la iglesia del monasterio de San Juan de los Reyes







por Pablo González Collado
Fuente: http://consorciotoledo.wordpress.com/2013/03/22/1645/

Rio Tajo a su paso por Toledo




 Autor:   Angel Sotomayor Rodriguez
 https://www.youtube.com/channel/UC___ze_qFNSsuZbOS_hWj9w

El yacimiento paleolítico de Puente Pino en Alcolea de Tajo

UBICACIÓN Y ACCESO

Ubicación: Junto a la presa del embalse de Azután, muy cerca del pueblo de colonización de El Bercial, término municipal de Alcolea de Tajo, a unos 30 km de Talavera de la Reina.

Acceso: Desde la carretera de Extremadura (Nacional V), salir hacia Alberche (recomendable) o Calera y Chozas, y tomar la carretera a El Puente del Arzobispo. Unos pocos kilómetros antes de llegar a Alcolea de Tajo, coger desviación a El Bercial y desde allí a la presa del embalse Azután. Otra alternativa es acceder a El Puente del Arzobispo desde la carretera de Extremadura y dirigirse a Alcolea de Tajo y a El Bercial.

Edad aproximada: 350.000 años.
Estadio cronocultural: Paleolítico inferior.
Niveles arqueológicos: Varios (PNA, TGS, etc.).

Restos arqueológicos: Industria lítica (lascas simples y modificadas, núcleos, percutores, yunques, pequeños restos de talla y macroutensilios como bifaces, hendedores y triedros) +manuports

Puente Pino, situado en las inmediaciones de El Bercial, pueblo pedáneo de Alcolea de Tajo (Toledo, España). 

Dicho yacimiento contiene al menos, dos niveles arqueológicos diacrónicos, denominados PNA y TGS, con abundanteindustria lítica achelense, entre la que se cuentan lascas simples y retocadas, núcleos,cantos trabajados, bifaces, hendedores,triedros, percutores, yunques, etc. 


La industria está elaborada sobre todo en cuarcita y cuarzo, pero también en sílex y otras rocas. Ambos niveles se hallan vinculados a la terraza de +40 metros del río Tajo. Debe destacarse la posición geográfica estratégica donde se ubica el yacimiento, geológicamente singular, así como la riqueza arqueológica de su entorno próximo.

Dibujos de Industria Lítica 


Película sobre la excavación arqueológica del yacimiento paleolítico de Puente Pino (Alcolea de Tajo, Toledo) durante la campaña 2008,



Música de Fernando Egozcue interpretada por Ara Malikian y Fernando Egozcue Quinteto, y de Joaquín García Quintero, interpretada por The Lujo

Fuente: http://www.puentepino.net/

jueves, 28 de agosto de 2014

III Concilio de Toledo

Historia del III Concilio de Toledo

Con anterioridad al Concilio III, se habían celebrado en Toledo otros dos, que abren el orden numérico de la serie de Concilios toledanos. El Concilio I tuvo lugar en plena época romana (397-400), y giró en torno a las secuelas de la crisis priscilianista . 

El II Concilio se reunió el 17 mayo 527, durante el reinado de Amalarico, bajo la monarquía visigodo-arriana. 

Con el III Concilio de Toledo las reuniones eclesiásticas se convierten en asambleas representativas del reino, acudiendo a dichas congregaciones magnates, obispos, nobles y el rey para tratar asuntos políticos.

Fue en el año 586 cuando Recaredo sucede a Leovigildo, a comienzos del 587 se había convertido ya al catolicismo. Es curioso y significativo ver cómo en las fuentes hispanas se omite el hecho de que su hermano Hermenegildo fuese católico, ni siquiera Leandro de Sevilla hace referencia a él con motivo del III Concilio de Toledo, en que Recaredo y su mujer, la noble Baddo, declaran su conversión, acompañados de un nutrido grupo de nobles y obispos visigodos. No hay apenas ninguna mención del papel de Recaredo en la guerra entre su padre y su hermano, sólo que un año más tarde ordenó matar al ejecutor de Hermenegildo. Parece como si se hubiera procedido a un pacto de silencio entre la jerarquía real y la eclesiástica sobre tan oscuro pasado.

Se menciona a Recaredo como el continuador de la gran obra unificadora de Leovigildo, pero con la matización de que ésta se vio oscurecida por la perfidia religiosa. El nuevo rey es el adalid del catolicismo y quien consigue la unidad religiosa. La moderna historiografía, en diversas ocasiones, ha mitificado este hecho y su inmediata consecuencia: la celebración del mencionado III Concilio de Toledo. Sin embargo, el Concilio, según se deja traslucir de las intervenciones del propio rey, de la homilía de Leandro y del contenido en general, debió ser un intento de negociación de unificación religiosa, pero de gran alcance político. Sin pretender negar una conversión real, parece que el entramado político es mucho mayor y no simplificable a una identificación de unidad religiosa-unidad nacional, una vez liquidada la monarquía visigoda. El rey ponía una serie de condiciones en lo relativo a su intervención en el nombramiento de obispos, de este modo, los arrianos verían facilitado su paso a la confesión católica, sin necesidad de reconsagrar iglesias o rebautizarse; el clero católico tendría capacidad jurídica sobre diferentes causas y control en la política administrativa, en definitiva, se hacía patente algo que ya fue irreversible en lo sucesivo: la fuerte implicación entre Iglesia y Estado.

No todos los sectores vieron bien las consecuencias de este Concilio, del que Recaredo salía fortalecido en su papel de rey frente a ciertas tendencias nobiliarias, que no verían con buenos ojos esta fusión, ni la prepotencia de algunos hispanorromanos. De hecho, hubo algunos intentos de usurpación como el de los nobles de Mérida, como Segga, con el obispo Sunna a la cabeza, descabezada por la traición de uno de ellos, Witerico, el que luego sería rey, y por la intervención militar del dux de la Lusitania, el hispanorromano Claudio, según se documenta en las Vitas sanctorum patrum Emeretensium. Este mismo Claudio sofocaría otra rebelión en la Narbonense, de Granista, Wildigerno y otros nobles, también con un obispo arriano en sus filas Athaloco. Incluso hubo un complot por parte de su madrastra Gosvinta y el obispo Uldia, sofocado rápidamente. Al lado de estos intentos, tuvo también que combatir a otros grupos, como a los vascones y a los bizantinos, éstos acaudillados por el dux Comenciolo.

El Tercer Concilio de Toledo comenzó el 8 de mayo de 589, en la ciudad hispánica de Toledo, y en el cuál el Reino Visigodo de Toledo dejó oficialmente de ser arriano; el rey Recaredo hizo profesión de fe católica y anatematizó aArrio y sus doctrinas; se atribuyó la conversión del pueblo godo y suevo alcatolicismo. Varios obispos arrianos abjuraron de su herejía. Las resoluciones del Sínodo arriano de Toledo del 580 fueron condenadas.

Los reyes sucesores fueron los protectores de la nueva religión oficial; ellos eligieron a los obispos e impulsaron la cultura de las escuelas y de las bibliotecas episcopales y de los monasterios. Adoptaron el latín como lengua, con algunas influencias germánicas.

Desarrollo

En cuanto los obispos se reunieron en Toledo el rey visigodo Recaredo I les comunicó que había levantando la prohibición de celebrar sínodos y a continuación los prelados se retiraron a ayunar durante tres días. El 8 de mayo de 589 se reunieron los obispos sentándose el rey entre ellos, siguiendo el ejemplo del emperador Constantino en el Concilio de Nicea. Tras el rezo de una oración, Recaredo anunció que su conversión se había producido sólo unos días más tarde de la muerte de nuestro padre –aunque al parecer esto ocurrió más bien diez meses después del fallecimiento de Leovigildo-. Un notario leyó a continuación una declaración escrita por el propio rey en la que se declaraba anatema las enseñanzas de Arrio y a continuación reconocía la autoridad de los Concilios de Nicea, Constantinopla, Éfeso y Calcedonia

Asimismo subrayaba que él había traído al catolicismo a los godos y a los suevos y que ambas "naciones" necesitaban ahora la enseñanza de la verdadera fe por parte de la Iglesia. El documento iba firmado por el rey y por su esposa la reina Baddo. Los obispos aplaudieron y aclamaron a Dios y al rey, y uno de ellos se dirigió a los participantes en el concilio –obispos y otros miembros del clero, y la alta nobleza visigoda que también se había convertido- para que condenaran y declararan laherejía arriana en 23 artículos.1

Asistieron al Concilio setenta y dos obispos, personalmente o mediante delegados (además de los cinco metropolitanos), siendo las figuras principales Leandro de Sevilla (supuesto instigador de la conversión de Hermenegildo) y el abad del monasterio servitano, Eutropio.

Los cánones aprobados en el Concilio introdujeron una gran novedad "constitucional" respecto de los arrianos porque se ocuparon de materias no estrictamente eclesiásticas, convirtiéndose en leyes cuando Recaredo publicó el "Edicto de Confirmación del Concilio'', en el que se imponían penas de confiscación de bienes o de destierro a los que desobedecieran las decisiones del Concilio. Se aprobó que los sínodos provinciales supervisaran anualmente a los jueces locales (iudices locorum) y a los agentes de las propiedades del Tesoro (actores fiscalium patrimoniorum), además de transmitir al rey las quejas que sobre ellos tuvieran. También se aprobó que la mujer que viviera con un clérigo fuera vendida como esclava y el dinero obtenido entregado a los pobres. Todo esto constituía una novedad pues se implicaba a los obispos en la imposición del cumplimiento de las leyes seculares. En los casos de paganismo o de infanticidio , por ejemplo, tanto los obispos como los jueces debían investigarlos y castigarlos conjuntamente. Así el poder de los obispos aumentó de forma espectacular y con ellos la influencia de los hispanorromanos en la monarquía visigoda.2

El filioque del Credo

Un aspecto importante fue la añadidura del término filioque (traducible como "y del Hijo") en el rezo del credo, por lo que el Credo pasaba a declarar que el Espíritu Santo procede no exclusivamente del Padre como decía el credo Niceno, sino del Padre y del Hijo al decir:et in Spiritum Sanctum, dominum et vivificantem, qui ex Patre Filioque procedit ("y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo").»3

Este hecho, tras ser adoptado como oficial el papa Benedicto VIII a petición del emperador Enrique II sería de gran trascendencia pues sería la justificación para la separación de las Iglesias Ortodoxas orientales tras el cisma de Oriente de1054.

Fuente: Wikipedia

Murallas de Talavera de la Reina

Las murallas de Talavera de la Reina se encuentran en la localidad del mismo nombre, provincia de Toledo.

Con la dominación musulmana, desde el verano del año 713 hasta la conquista cristiana por Alfonso VI en 1083, Talavera (Talabayra) conoció momentos de gran esplendor, representados por la construcción del primero de los tres recintos amurallados que tuvo a lo largo de su historia, y de su alcázar, construidos ambos en su mayor parte en el siglo X, y mejorados en los siglos XIII y XIV una vez reconquistada la ciudad.

Los otros dos recintos fueron construidos en el siglo XII, uno para proteger un nuevo arrabal, habitado por repobladores cristianos de variada procedencia, que tomaron la ciudad en 1083 liderados por Alfonso VI, y el otro para proteger un arrabal de origen más antiguo.

Descripción

Las murallas de Talavera estuvieron formadas por tres recintos.

Primer recinto amurallado o muralla de la Villa

El primer recinto fue construido con sillares y mampostería procedente de construcciones romanas y visigodas, y ha sido el que ha subsistido en su mayor parte, quedando nada o prácticamente nada de los otros dos, entre otros motivos por la menor calidad de su construcción.


Fotografía de Toni JerónimoMandado construir por Abderramán III en el siglo IX-X, fue levantado probablemente siguiendo el trazado de una muralla romana o visigoda anterior. La finalidad de su construcción fue la de formar, junto a la alcazaba, un conjunto defensivo que convirtiera la ciudad de Talabira en una de las numerosas plazas fuertes y fortificaciones que protegían la frontera de los dominios musulmanes durante el siglo X.

Este recinto está delimitado por el río Tajo y el paseo de Ronda, siendo en la parte más cercana al río donde únicamente aparece una cierta ortogonalidad, ya que el resto es más laberíntica. Está representado en el centro del escudo de Talavera.

El material utilizado principalmente en este primer recinto son sillares de piedra, muchos de ellos reaprovechados de construcciones romanas (hay incluso lápidas de esta época usadas como material) y piedras sin labrar unidas con argamasa.

Su planta es rectangular y sus muros alcanzan los 14 metros de altura y 4 de espesor. A lo largo de su trazado se puede constatar la existencia de un buen número de torres de planta cuadrada, y otras semicirculares que constituyen el elemento más antiguo de la fortaleza (siglo IX). Además, la muralla está reforzada y protegida por torres albarranas que se construyeron ya en época cristiana, en los siglos XIII-XIV.

Los abundantes vestigios de este primer recinto se conservan actualmente en las calles Carnicerías, Corredera del Cristo, Charcón, Entretorres y Ronda del Cañillo. Han llegado hasta nuestros días ocho de las 17 torres albarranas.

De las cinco puertas que llegó a tener, se conservan los restos de uno de los torreones semicirculares de la puerta de Mérida, mientras que las cuatro restantes (puerta de Pescaderías, puerta de las Cebollas o puerta Nueva, puerta de San Pedro y puerta del Río) se han perdido completamente.

También se conserva el escudo y Virgen gótica que presidían la Puerta de San Pedro, actualmente alojados en la Basílica del Prado.

Tras la reconquista cristiana (siglo XI) se reforzaron estas murallas y, ante el temor a la invasión de los almohades, en el siglo XIII se levantaron las impresionantes torres albarranas, grandes elevaciones de planta rectangular y elevadísimos arcos que servirían para hacer más inexpugnable la villa.

Curiosamente, uno de los símbolos de Talavera es la torre albarrana, que figura en su escudo junto a dos toros o bueyes. Actualmente quedan varias de estas torres en pie, siendo impresionantes las de la calle Carnicerías, así como las del Charcón.

Segundo recinto amurallado o muralla de los Arrabales Mayores o Nuevos

El segundo recinto amurallado fue construido para cercar y proteger los Arrabales Mayores o Nuevos, un nuevo arrabal habitado por repobladores cristianos de variada procedencia que tomaron la ciudad en 1083 liderados por Alfonso VI.

Este nuevo recinto fue construido en tapiería (tapial de barro), y sufrió durante siglos ampliaciones e incorporaciones, llegando a tener numerosas puertas. Sin embargo, la falta de mantenimiento tras perder su función defensiva y los derribos del siglo XIX llevaron a su casi total desaparición.

Del segundo recinto se conserva su arranque junto a la alcazaba, en la calle de Carnicerías, así como lapuerta de Sevilla (abierta en el muro por el cardenal Quiroga en 1579 para facilitar la entrada de mercaderes, ante la insuficiencia de la puerta del Río perteneciente al primer recinto) y parte de la puerta de Zamora. Del resto de puertas (puerta del Sol, puerta de Toledo, puerta de las Alcantarillas, puerta del Pópulo y puerta de la Miel) no queda nada en pie. También se conservan la torre del Polvorín y un torreón en la plaza de San Miguel (posteriormente reutilizado como campanario de la iglesia del mismo nombre).

Tercer recinto amurallado o muralla de los Arrabales Viejos

Al igual que el segundo, el tercer recinto amurallado fue construido para cercar un arrabal de la ciudad, en este caso los Arrabales Viejos, un arrabal de origen más antiguo que el arrabal Nuevo.

Como el anterior, este tercer recinto también fue construido con tapiería (tapial de barro), y sufrió durante siglos ampliaciones e incorporaciones, llegando a tener numerosas puertas. Sin embargo, la falta de mantenimiento tras perder su función defensiva y los derribos del siglo XIX llevaron a su casi total desaparición.

De las puertas del tercer recinto (puerta de Cuartos y puerta de la Villa) únicamente se conservan varios escudos de la Puerta de Cuartos y algunos vestigios de sus cimientos que se han descubierto en los últimos años.
Materiales

Las murallas de Talavera estuvieron formadas por tres recintos. El primero de ellos fue construido con sillares y mampostería procedente de construcciones romanas y visigodas, y ha sido el que ha subsistido en su mayor parte, quedando nada o prácticamente nada de los otros dos, entre otros motivos por la menor calidad de su construcción.

Estado de conservación

Se conserva buena parte del primer recinto, y algunos restos de los otros dos.
Propiedad y uso

Es propiedad del Ayuntamiento de Talavera de la Reina, y se destina a uso turístico.
Protección

Las Murallas de Talavera han sido declaradas Bien de Interés Cultural.

Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Fuente: http://www.castillosnet.org/espana/informacion.php?ref=TO-CAS-086
http://lovetalavera.com/turismo/lugares-que-visitar/la-muralla-de-talavera/

Localizan la Casa de Cervantes en Toledo

En la plaza de los Tintes

Hasta el presente, los biógrafos cervantinos habían tratado infructuosamente de localizar la casa propiedad de Cervantes y de su mujer Catalina, en donde supuestamente se alojaba el escritor durante sus visitas a Toledo. 

La investigación de la que da cuenta este artículo establece que la llamada «casa de Cervantes en Toledo» se alzó con mucha probabilidad en el solar que hoy ocupa el inmueble 3 - 9 de la plaza de los Tintes.

Se sabía por los documentos relativos a la familia de Catalina de Palacios, esposa de Cervantes, que la casa que heredaron en Toledo, de la suegra de éste, se encontraba en la parroquia de San Lorenzo y en el barrio del Andaque. El problema era situar la casa en un espacio concreto de dicho barrio y parroquia.

ANA PÉREZ HERRERA

En el solar de esta casa, de los años 60, se alza la contrucción que ocupó Cervantes. Está situadaentre la calle de los Tintes y el callejón de Adabaquines

Como recoge Luis Moreno Nieto en su libro «Toledo y los toledanos en la obra de Cervantes», investigaron sobre la localización de la casa tanto Foronda como San Román y posteriormente Ventura F. López. Este último conjeturó que la casa era la señalada con el número 35 de la calle del Barco (a fecha de 1916). Y el propio Moreno Nieto aventuró la hipótesis de que podría ser una «derruida junto a la Casa del Diamantista».

«Lindan con casas de Diego de Cuéllar»

Por fortuna, el Archivo Histórico Provincial de Toledo guarda el testamento de la tía de Catalina Palacios, María de Cárdenas, en el que afirma (1591) que lega a su nieta María de Guzmán y a su yerno Francisco Guzmán una parte de casas que tenía en Toledo, en la parroquia de San Lorenzo, «que alinda con casas de Diego de Cuéllar, vecino de Toledo, y con la calle Real, que son frontero de las casas que dicen de la Galera.»

Por otra parte, en diversos documentos se informa que María de Guzmán poseía un tercio de la casa, Cervantes y Catalina poseían otro, y el tercero era propiedad de un hermano de Catalina. Así pues, la casa aludida en el testamento de María de Cárdenas era también, parcialmente, la de Cervantes.

Esta premisa resulta capital, pues nos permite deducir que ésta lindaba con la casa de Diego de Cuéllar. Averiguando dónde se situaba la casa de este «vecino de Toledo», habríamos localizado también la de Cervantes y su mujer.

Por lo que a la casa de Diego de Cuéllar se refiere, pudimos averiguar que se localizaba en la plazuela de la Retama gracias al documento del Archivo Histórico Nacional 7087, fol. 27r, en el cual se dice que Diego de Cuéllar, ya difunto, había poseído unas casas que alindan «por delante con la plazuela que llaman de la Retama y viene a caer entre la calle Real y la callejuela que sube de la dicha plazuela a la casa de la Galera». Por si fuera poco, existe un documento excepcional que retrata la casa de Diego de Cuéllar a finales del siglo XIX, pues Casiano Alguacil la convirtió en una de sus magníficas postales bajo el título «Una calle de Toledo».

Llegados a este punto, la conclusión es que la casa que buscamos de nuestro genial escritor estuvo situada a la espalda de la casa de Diego de Cuéllar, ocupando el solar donde hoy se alza el inmueble de la plaza de los Tintes entre el número 3 del Callejón de los Adabaquines y el número 9 de la Calle de los Tintes. A sus costados tenía las «dos calles reales» que todavía existen (bajo los nombres de Los Tintes y Adabaquines), y enfrente la famosa «casa de la Galera» que en el pasado dio pie a muchas especulaciones sobre su localización.

La herencia

La casa había pertenecido a los bisabuelos de Catalina, esposa de Cervantes. Los padres de ésta poseían dos tercios de la casa, y el otro tercio pertenecía a una tía de Catalina llamada María de Cárdenas. Catalina y su hermano Francisco heredaron cada uno un tercio de la casa, valorada globalmente en doscientos mil maravedís, aunque con un cargo de 600 ducados de tributo al monasterio de Santo Domingo El Real. La esposa de Cervantes llegó a ser, pues, propietaria de un tercio de la casa, pero en cierto momento renunció a su parte en favor de su hermano Francisco, el cual acabó vendiendo en 1612 tanto su parte como la recibida de su hermana, a la propietaria del otro tercio restante, nieta de María de Cárdenas, llamada María de Guzmán.

La razón por la que Catalina se deshizo de su tercia parte en favor de su hermano Francisco, cura comisario de la Inquisición de Toledo, no se declara en los documentos, pero cabe suponer que no le resultaría sostenible el pago de los 200 ducados que anualmente debía tributar al Monasterio de Santo Domingo Real.

En cualquier caso, desde su boda con Catalina (1584), hasta 1612, en que Francisco de Palacios vende sus dos tercios de la casa, Cervantes pudo residir en ella con ocasión de sus visitas a la Ciudad Imperial, ya que le asistía el derecho moral derivado de la cesión de su propiedad. El admirado cervantista Astrana Marín opinaba que Cervantes debió de alojarse en su casa de Toledo con ocasión de sus viajes a esta ciudad, al igual que hacía su pariente Gonzalo de Salazar: «Recuérdese —escribe— que Gonzalo de Salazar, aun teniéndola alquilada su parte de casa, se reservaba en ella una cama adonde se aposenta cuando va a negociar, lo que le cumple, a la dicha ciudad».

La casa «donde se tradujo el Quijote»

Según Cervantes relata en El Quijote, la traducción del manuscrito de Cide Hamete Benengeli se realizó en la propia casa del narrador: …«le truje a mi casa [al morisco aljamiado], donde en poco más de mes y medio la tradujo toda». En el mundo real, «mi casa» no podía ser otra que el tercio de vivienda heredada de su suegra, en la plaza de la Retama.

Esta casa o, mejor dicho, su enclave topográfico, está llamado a constituir una de las evocaciones cervantinas más interesantes de Toledo, ya que junto con el Alcaná y el claustro de la Catedral, forman lo que podríamos llamar el triángulo germinal de El Quijote.

Los viajes de Cervantes a la ciudad del Tajo serían relativamente frecuentes y en ocasiones prolongados, pues, convertido el escritor en el administrador de la familia tras su boda, tuvo que enfrentarse a la resolución de asuntos pendientes con diversos acreedores. Sus visitas tendrían el aliciente añadido del brillante ambiente cultural toledano, pues la ciudad constituía por entonces un foco literario importante, donde residía por temporadas Lope de Vega y vivían muchos otros escritores y poetas, algunos de los cuales participaban, como él mismo en ocasiones, en las tertulias auspiciadas por su gran mecenas, el arzobispo don Bernardo Sandoval y Rojas.

La casa «donde se tradujo El Quijote» ha experimentado radicales transformaciones a lo largo del tiempo, hasta el punto de no conservar nada de su antiguo aspecto, aunque permanece prácticamente intacto el paisaje de «peñascosa pesadumbre» que se divisa al otro lado del río, y que contemplaría Cervantes muchas veces cuando tuvo su esporádica morada en este popular barrio de pescadores, tintoreros y pelaires.


MARIANO CALVO Y JEAN PASSINI
Día 28/04/2012 - 18.41h
http://www.abc.es/20120428/local-toledo/abci-localizan-casa-cervantes-toledo-201204281841.html#.U1gPWWOyMrw.facebook

miércoles, 27 de agosto de 2014

El Bandolerismo en el Siglo XIX en los Montes de Toledo

EL BANDOLERISMO EN EL SIGLO XIX

El siglo XIX supone la reaparición del bandolerismo en los Montes de Toledo y quizás con más virulencia que en ningún otro momento de su historia. Las causas podemos encontrarlas en la inestabilidad política, social y económica del país, acrecentándose más aún en esta comarca que representa un islote en el centro peninsular entre los ríos Tajo y Guadiana, aproximadamente, 6.500 km2 de montes, rañas, dehesas y valles, con una densidad de población inferior a 10 habitantes por km2.

Su interior es un intrincado laberinto de valles y sierras en todas las direcciones cubiertas de un monte cerrado que solo conocen pastores y carboneros.La desamortización no hizo sino traspasar los montes de manos y no principalmente a las de sus habitantes. Aparecen las poderosas familias de distinto origen y foráneas al territorio, que adquieren extensas fincas, fenómeno que allí perdura hoy y tratan de sacar provecho en las zonas roturables cultivando las rañas y algunos valles o bien convirtiéndolas en montes privados para recreo de sus propietarios.

Los montes públicos y comunales quedan reducidos a la extensión necesaria para el abastecimiento de leña, carbón y pasto. En este escenario surge el bandolerismo.La guerrilla que aparece con la invasión napoleónica de España, y se hace permanente en la comarca durante un lustro, sirvió de escuela obligada y voluntaria a muchos patriotas que se refugiaron en sus espesuras aprendiendo a vivir en ellas. La procedencia de las guerrillas era fundamentalmente monteña buenos conocedores del territorio. Estas partidas aprendieron a interceptar correos, asaltar convoyes y destacamentos franceses, establecieron puestos de observación de tropas, etc… todo ello en provecho de la Junta Central a través de un Estado Mayor residente en Horcajo de los Montes.

Distinguiose como jefe D. Ventura Jiménez, conocido como el héroe del Tajo, muerto en Los Navalucillos a consecuencia de las graves heridas sufridas en un ataque a Toledo.La aparición del bandidaje actuando al tiempo que la guerrilla es aprovechada por la autoridad josefina para desacreditar a los patriotas. Son los inicios del bandolerismo contemporáneo que podemos calificar en estos primeros tiempos de ocasional, aprovechando la confusión reinante.Desde 1814 y hasta después de la primera carlista no conocemos una actividad permanente y destacada en la comarca. Los pueblos del interior continuaron sumidos en el abandono y con una economía de subsistencia. Las tentativas de reactivación económica iniciadas por algunos liberales no condujeron a nada positivo.

A iniciativa de los grandes y pequeños ganaderos se presento en octubre de 1834 un proyecto de ley para disolver las hermandades viejas de Toledo, Talavera y Ciudad Real, suprimir el derecho de asadura mayor y menor y dar utilidad pública a sus establecimientos. Algunos de los últimos cuadrilleros ocuparon cargos en la Sociedad Económica de Amigos del País en Toledo.Por causas suficientemente conocidas surgen las guerras carlistas o civiles y en ellas tienen su origen gran parte de la actividad bandolera en los Montes que se desarrollará hasta finalizado el s. XIX, cuya casuística evolucionó con los intereses colectivos e individuales de las partidas.

Avanzada la guerra, las tropas carlistas, más reducidas, recurrieron a la guerra en guerrillas formando grupos de una docena de hombres aproximadamente llamados “gavillas” con objetivos de merodeo y acoso de las comarcas. En 1835 capitaneaba las partidas carlistas que operaban en los Montes, el Coronel D. Cándido López, asistido por sus segundos la Diosa, Galán, Perfecto y Mariano Peco. El ejército realista o cristino era mandado por el ex-guerillero toledano Paralea, buen conocedor de este tipo de acciones. La derrota de Los Yébenes inflingida a los carlistas de Jara por el brigadier Flinter el 19 de febrero de 1838 supuso la muerte de 500 carlistas, 300 heridos y 2.600 prisioneros (B.O.P 9-VI- 1838) de los cuales 396 eran de los Montes y Jara naturales de San Martín de Montalbán, Cuerva, Navahermosa, San Pablo, Ventas con Peña Aguilera, los Alares, Casasbuenas, Aldeanueva de Barbarroya, Mohedas de la Jara. Nava de Ricomalillo, Navalmoralejo, Campillo de la Jara, Anchuras y Aldeanueva de San Bartolomé. Todos fueron indultados. Sus edades oscilaban entre los 17 y 21 años. Otros veinte indultados en el mismo año por abandonar las partidas carlistas, eran en su totalidad jornaleros con edades inferiores a los 30 años, solteros, que habían estado encuadrados en las partidas de Palillos, Serrador, Gil, Jara, Melitón y Lago. Estos perdones no se cumplieron en algunas ocasiones, dando lugar al retorno a la facción con los resentimientos oportunos, convirtiendo a los individuos en más peligrosos y sanguinarios.

A medida que avanza el conflicto la ideología de muchas facciones carlistas se transfiere a un segundo orden y la relación de ejército regular desaparece dando paso a la partida que apoyándose en la lucha. busca el botín, independiente de las órdenes que pueda recibir. La situación de alarma permanente en la comarca lo evidencian los ataques que sufren algunas poblaciones siendo especialmente graves los dos asaltos a Navahermosa realizados por las partidas de Jara, Peco y Tercero. Parecidos episodios sufrieron en Gálvez. Belvís, Puebla de Montalbán, La Estrella, San Pablo, Las Navillas. Orgaz, que nos muestra una situación de inseguridad y angustia dada la crueldad con la que se condujeron las facciones en muchas de las tristes jornadas que protagonizaron.

El 13 de noviembre de 1839 se levantó el estado de sitio en la provincia, la paz sólo fue en el papel para la comarca de los Montes que continuó infestada de partidas “facciosas” mostrando su verdadera faz sin posibilidad de disfraces políticos. Entre los montes quedaron los Palillos, el Valenciano, el Mestizo, Tripacana, Carnicero, Mariano Ruiz el Pichapelá, Francisco del Moral, Pata de Porra, estos dos últimos fusilados en Toledo. La guerra teóricamente estaba concluida y los carlistas pudieron acogerse al indulto decretado o salir del país, pero aquellos que no habían hecho otra guerra que la suya, optaron por quedarse en las sierras continuando la vida a la que se habían adaptado. Por los años cuarenta continuaba Rito Flores al mando de la partida Palillos merodeando por los Montes.

ULTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX

Reaparece en los años setenta un nuevo rebrote de bandolerismo sin móvil político que continúa generacionalmente buscando una solución radical a diversas situaciones de origen delictivo, marginal o social. Esta generación de bandoleros en los Montes procede de las zonas periferias de la comarca y de su interior, muchos de ellos jóvenes que vivirían al margen de la ley una corta y azarosa existencia.

El 20 de julio de 1874 se declaró el estado de guerra en las provincias de Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Segovia. En 1875 recorren el interior de la comarca las partidas de los Juanillones, Purgaciones. el Magro, Polo y Merendón. Las dos primeras se distinguieron por sus numerosas acciones criminales, contando con varios muertos y secuestros.

En 1877 el Magro, los Juanillones y Purgaciones secuestraron a D. Pedro Guerrero Quintanilla de Horcajo de los Montes para pedir rescate, en cuya acción participó también Moraleda. El Magro mato a un sargento de la Guardia Civil en una celada y secuestró al hijo del alcalde de Pulgar.Aplicaron los bandoleros a los propietarios de las grandes fincas, un impuesto llamado “limosna”, con el fin de poder visitar sus predios sin ser molestados. En 1880 se delimitaba la zona de refugio y actividad bandoleril por un extenso triángulo con vértices en Consuegra, Malagón y Navahermosa.Se inicia el declive del bandolerismo en los Montes con la celada de Villacañas. En aquella ocasión quedaron batidos en el campo algunos bandoleros.

 Fueron apresados Ambrosio y Casimiro Navarro los Purgaciones, Juan y Felipe García-Quilón López-Simancas los Juanillones y Bernardo Moraleda que más tarde logró escapar con Felipe el Purgaciones. Los componentes de las partidas se dispersaron unos hacia Andalucía, otros a Extremadura, otros simplemente desaparecieron. Algunos de los que escaparon a Portugal fueron repatriados.

http://fontanarejo.wordpress.com/2007/07/19/de-los-golfines-al-maquis/
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