miércoles, 30 de abril de 2014

El Entierro del Señor de Orgaz

Video Presentación del cuadro "El Entierro del Señor de Orgaz" de El Greco, ubicado en la Parroquia de Santo Tomé de Toledo.

Realizada con el servicio Hi VIP (High Video Interactive/Integrated Presentation) de Servicios Interactivos de Comunicación (S.I.C. Presentaciones, S.L.).

La parroquia de Santo Tomé apuesta por las nuevas tecnologías convirtiendo al lienzo de El Greco, en el único cuadro que existe en el mundo al que se le ha aplicado esta técnica



Esta novedosa tecnología se denomina Hi VIP y permite «acercar las obras de arte a los espectadores e interactuar con el contenido, a través de una gran pantalla táctil, accediendo a todos los detalles con su correspondiente explicación»

Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=t1KMhGv85Kk&list=UUqxwRtoz3li65Ve9VpUNXLQ

1793: Año del primer Botellón de la Historia de Toledo


Por si alguien pensaba que hacer botellón era algo moderno, sólo hay que adentrase en el Archivo Municipal para comprobar que en 1793 esta práctica ya provocada problemas entre los vecinos del Casco

Por si alguien pensaba que hacer botellón era algo moderno, sólo hay que adentrase en el Archivo Municipal para comprobar que en 1793 esta práctica ya provocada problemas entre los vecinos del Casco Histórico. 

A finales del siglo XVIII, un vecino, Juan Bello,bordador de la Catedral de Toledo, realiza una súplica al corregidor de la ciudad que ordene el traslado de las caballerías de los bargueños a otra plaza distinta del Corral de Don Diego para evitar los daños que ocasionan a los vecinos de esa plazuela.

Expone lo siguiente: « (...la plaza del Corral de Don Diego es el paradero de todas las caballerías mayores y menores de los Bargueños y Trajineros que vienen a esta ciudad, está en un total abandono casi todas las horas del día por sus dueños contra todas reglas de policía, (...)y por más que hace no puede conseguir apartarlas de su puerta sufriendo su familia mil improperios y desbergüenzas de los dueños (...) espuesto a que me maten, o alguno de micasa, como pocos días hace estubo a suceder a uno de mis hijos, que al tiempo de pa sar una Caballería mayor empezó a coces y fue un milagro no me la estrellase. (...) no dejan tener ningún sosiego a mi familia ni vecinos en la siesta».

Fuente: http://www.abc.es/hemeroteca/historico-17-08-2008/abc/Toledo/el-primer-botellon-se-celebro-en-el-corralillo-en-1793_803822144817.html

http://lamiradadelauriga.blogspot.com.es/2013/10/corral-de-don-diego-toledo.html

martes, 29 de abril de 2014

Historia de los Navalmorales

El término "Navalmorales" es el plural de Navalmoral que es una unión fonética de 'Nava del Moral aunque en este caso derivaría de Valmoral oValle del Moral, nombre originario del paraje.2 Valmoral es un compuesto del apócope de valle, val, del latín VALLEM y moral3 

El nombre se debe a la unión en el siglo XIX de las poblaciones Navalmoral de Pusa y Navalmoral de Toledo.

Historia: Navalmoral de Pusa

Fue territorio que perteneció al Señorío Marquesal de Malpica y que, como algunas poblaciones de alrededor pertenecientes al Señorío de Montalbán. 

Fue probablemente conocida y habitada por gente hispano-romana y visigoda: "maganos", "mohenos", "taganos", desapareciendo su rastro hasta su localización entre 1142 y 1145, que ve de nuevo la luz tenuemente con escritos en forma de donaciones de esta población al arzobispo toledano Don Raimundo; en 1209 por parte del Señorío de Montalbán y en 1357, ya una fecha más clara y definitiva, como privilegio fundacional del Señorío de Valdepusa a favor del notario mayor Don Diego Gómez.

Es este acontecimiento el que marca ya en letra impresa la población y es fecha en la que, a partir de entonces, comienza a poblarse el territorio por familias de labradores o familias dedicadas al pastoreo, tal y como se certifica en la carta de población de 1457, otorgada por el mariscal Don Payo de la Rivera, en donde se cita a los moradores de Pozuelo, hoy San Martín de Pusa, que bajo la citada jurisdicción, se pobló con gente nueva, la población de Navalmoral.

Los entronques matrimoniales hacen que el territorio pase a manos de los Afán de la Rivera y de éstos, ya, a últimos del siglo XV, al linaje de los Barroso-Rivera, siendo de esta familia, como ya hemos citado, Don Payo Barroso de la Rivera, quien citó la villa de San Martín y Navalmoral, lo que nos la a entender que al heredar el mayorazgo (1), la población ya había pasado de unas pocas casas-labranzas a consejo; esto ocurriría entre 1486 y 1489.

Siguen posteriormente una serie de oscuros años en donde diversos escritos nos señalan tanto poblamientos como despoblamientos propios de la época: 12 vecinos, mayormente labranceros y propietarios de colmenas, al finalizar el siglo XV; 60 vecinos al comienzo del XVI; 230 vecinos concretamente el año 1594; baja a 160 en el 1646, etc.; asentamiento no definitivos de nuevas gentes, enfermedades como las famosas "tercianas", terrible para los niños, y las fiebres catarrales, muy frecuentes entonces, hacían que tenían población, ya de por sí corta, quedase aún más mermada en cuanto que estos males, hoy una enfermedad más, arreciasen en cualquier época del año.

El primer Concejo de Navalmoral de Pusa dependió de Malpica y el título de Marqués del mismo nombre abarcaba, además de los citados Malpica y Navalmoral, los de San Martín y Santa Ana, la persona de Payo Barroso de la Rivera añadía a estos territoriosde Paría y Valdepeñas, apareciendo en unas publicaciones con el título de Conde de Navalmoral, favor que le fue concedido a jales del siglo XVI, concretamente por el Felipe III, el 2 de Marzo de 1599. Más este Concejo pasó a depender de San Martin, creciendo rápidamente la población las lógicas corrientes inmigratorias, lo hizo que el citado marqués ampliase los terminos de San Martin y Navalmoral para acrecentar su patrimonio y rentas del mayorazgo para que sus vasallos "tiengan con bibir mejor a esttar en la dha mi villa e lugar". En esta situación, las autoridades, alcaldes, alguaciles, regidores, escribanos, así cualquier otro cargo oficial, disfrutabanlos mismos durante un año, siendo nombrados por el correspondiente señor, lo que la sumisión, respeto y obediencia el mismo, fuese un auténtico vasallaje del tiempo en que se vivía; el nombramiento y la aceptación de los cargos se hacía ante la asamblea general de vecinos o concejo abierto a "toque de campana tañida".

Pero son momentos de cambio y, debido a la crítica situación de la Hacienda Pública en el XVII, los reyes concedían, eso sí, a cambio de dinero, privilegios de villa, segregando de los correspondientes señores esta situación de nombramientos. Sacó provecho de todo ello Navalmoral de Pusa y una vez obtenido el consentimiento del Señor de turno, D. Baltasar Barroso de la Rivera, se consiguió del rey Felipe IV, en el 1563, el privilegio de Villa "haciéndose villa de por sí y sobre si con jurisdicción civil y criminal alta y baja mero mixto ymperio", independizándose así de la jurisdicción de San Martin a costa de pagar la tercera parte en plata, la mitad del total al contado y la otra mitad en dos pagos con intereses del 8%.

En esta época contaba la población con 113 vecinos y el monarca para llevar a efecto esta venta-privilegio, comisiona al juez Don Francisco Navarrete para que se traslade al lugar de la incipiente villa, para reunirse un 1 ~ de Octubre en la casa del Cabildo, la Justicia, el Regimiento, así corno todos los vecinos, en concejo público abierto, levantándose acta mediante la cual quedaba segregada Navalmoral de la jurisdicción anterior, dando posesión a los nuevos Alcaldes, Regidores, Procurador General, Mayordomo del concejo, Alcalde de Hermandad y Alguaciles ordinarios.

El 21 de Septiembre de 1653 confirmaba el rey en Madrid él titulo de Villa a esta población mediante Célula y a partir de esta fecha tendría lugar el que: "Alcaldes, y demás oficios del Concejo en la forma que se acostumbra que ha de nombrar en cada año en Consejo, Justicia y Regimiento del dicho lugar y los demás oficios de gobierno". Consecuencia de todo ello hace que se levante "el rollo jurisdiccional" en 1655, columna toscana instalada sobre unas gradas de 5 escalones.

Aunque se pasó de la jurisdicción señorial a la real, la propiedad de las tierras, pastos y aprovechamiento comunales, siguieron perteneciendo al Señor que volvió a hacer algún nombramiento sin derecho alguno, así como pedir algunas reivindicaciones, que si momentáneamente tuvieron éxito, se entablaron una serie de pleitos hasta bien entrado el XIX, en que se firmó una escritura de concordia en el 1827, la cual fue confirmada en Concejo real de orden de Su Majestad Fernando VII (30 Mayo 1828).

Historia: Navalmoral de Toledo

Parejo en su origen y desarrollo al pueblo homónimo y hermano, su raíz en nombre y población, da lugar a innumerables criterios; pero parece ser que en este caso y en este lugar abundaban las moreras, había una nava junto al arroyo y una fuente rodeada de morales, lo que dio lugar al nombre de Naval Moral, agregándose la acepción de Toledo por pertenecer al Señorío del mismo nombre.

En los estudios y hallazgos hechos, al igual que en la población vecina, se encontraron restos romanos como un toro de mármol blanco, que pudo ser la figura incompleta de una matrona romana del siglo III después de J.C., o tal vez hiciese referencia a Ceres, divinidad romana dedicada a la agricultura.

Ya en los escritos encontrados del siglo XVIII, se apunta que los primeros habitantes del lugar pudieron ser labranceros de la vecina Puebla de Montalbán, apellidados Huete y Escalonilla o bien por otra parte se cita a labradores de Hontanar que, trashumando por estos lugares, pastaban con sus ganados, llegando a formar un pequeño núcleo de población, más o menos estable, que no tardó en depender de las leyes de Toledo y que ya aparece como tal en el documento de Pedro 1 de fecha 26 de Mayo de 1357, en donde al crear el Señorío de Valdepusa, se señala en sus limites a Naval Moral en su parte Este. Lo cierto es que esto ocurría al finalizar el siglo XIII y que este territorio formó parte de la Cuadrilla de Santa María de la Herrera, lindando con la Moraleja, el estado de Montalbán y el territorio de Malpica, según escritos que nos sitúan en 1551.

Por problemas con el Ayuntamiento de Toledo sobre el arbolado de los Montes, rompimiento de tierras y cortes de madera en 1550, se reúnen las seis cuadrillas más importantes de la zona, que se repartían las tierras y pueblos de la comarca, representando a la de Santa María de la Herrera el vecino de Navalmoral de Toledo Lorenzo Avila, que un poco más tarde, y con los representantes de las cuadrillas de Milagro y San Pablo, actuaría ante el propio Rey para ser "defendidos y amparados en nuestras fuerzas y vínculos y firmezas y privilegios, cartas pueblas, usos, costumbres, para la confirmación y amparo de nuestras viviendas y de nuestros hijos y sucesores".

De esta manera trataban de defenderse estos humildes vecinos ante la Capital y el propio Rey. Su fuerza, su vigor y mandato, brotaba de la más profunda entraña democrática que emanaba de sus patriarcales Concejos abiertos, que expresaban la más pura libertad municipal rural.

El libro de las Relaciones de Felipe II, siempre es pauta para cualquier labor de investigación y, el mismo, nos dice: que en el año 1576, Navalmoral de Toledo contaba con 150 vecinos; lugar frió pero sano, aunque más tarde, y al igual que al pueblo hermano, también atacase virulentamente el paludismo, llamado entonces "terciana", (2) que era el lamento general de las dos poblaciones, junto con las "fiebres catarrales ardientes". más tarde conocida como tuberculosis; clima saludable para los males de cabeza, pero perjudicial para las heridas de las piernas.

Tierras ásperas, pero con abundante leña y, consecuentemente, poco labrantío; atendiendo la población los molinos harineros con que contaba la misma, así como un molino de papel de estraza en el río Cedena, surtiéndose los habitantes del agua de una fuente que había entre los dos pueblos. En el 1600 los ganados de Navalmoral de Toledo, que disfrutaba de la comunidad de pastos de los montes de Toledo, tiene que pastar en los campos de su homónimo de Pusa.

Los escritos consultados nos cuentan que en el año 1621, el 24 de Febrero, se reúnen a "campana tañida", en Concejos abiertos, para proponer las Justicias que habían de regir hasta la misma fecha del año siguiente y para sustituir los Alcaldes tanto de Justicia ordinaria como los de Hermandad; estos últimos siempre auxiliados por dos cuadrilleros y citamos aquí apellidos para comprobar la existencia y continuidad de los mismos en la actualidad: Antonio Sánchez Belvís y Alonso López Cedenilla como alcaldes, y como regidores, mayordomos, alguaciles, etc., los Sánchez de la Iglesia, Espinosa, Sánchez de Huete; Pineda, Gómez Magán, Rivera, etc., y como suplentes de los mismos figuraron: "Juan de la Iglesia, Manuel Morales y Francisco de Rivera para la alcaldía. Juan Barroso, José Pérez, Gabriel Muñoz y Manuel Sánchez-Huete como regidores, mientras que Joaquín Sánchez y Nicolás Sánchez Mencía actuaban de alguaciles, dando fe de todo ello como escribano Alonso Hidalgo".

Historia

Aparece por primera vez, como Vallmoral, en un documento del 5 de febrero de 1209 en el que Alfonso VIII dona a Alfonso Téllez la villa deMontalbán con sus términos correspondientes: «Ex parte Talauarie per ualle sicco, comodo vadit uia ad illos Mosaraues, et comodo pergit ad illa calsata, et sicut uadit ad Vallmoral, et deinde Naualuciellos, et postea usque ad illum portum, et deinde usque ad Mauros quantum potueritis»5

Durante la Guerra de Independencia fue hecho prisionero en la población Baldomero de Torres, capitán de una partida de guerrilleros.

Hasta 1835 Los Navalmorales eran dos localidades independientes, Navalmoral de Pusa y Navalmoral de Toledo, por pertenecer, respectivamente, a las jurisdicciones del señorío de Valdepusa y de la ciudad de Toledo. Ambos municipios se encontraban separados físicamente por el arroyo de El Lugar o de La Fuente, denominado actualmente con el mismo nombre de la localidad. El 23 de septiembre de 1833 se reunieron ambos ayuntamientos para decidir su unión, tras lo cual acordaron por unanimidad solicitarlo a Fernando VII. La muerte del rey por aquellos días retrasaría dos años la concesión.

Navalmoral de Pusa parece haber sido fundado en el siglo XIV por «criados del Marqués de Malpica»,4 y dependió, desde su fundación, de San Martín de Pusa. Deseando su libertad jurisdiccional, entregaron a Felipe IV 17.000 reales en los servicios de los 24 millones que le otorgó el reino y, como premio, el monarca le hizo villa; pero esto no fue en 1655, como apunta Madoz en su Diccionario geográfico, sino mediante una cédula de 21 de septiembre de 1653, según aparece en el privilegio de villazgo, que se conserva en el archivo municipal.6

A mediados del siglo XIX tenía 760 casas y el presupuesto municipal ascendía a 35.461 reales de los cuales 4.000 eran para pagar al secretario.4

Dentro de su término municipal se encuentra el despoblado de Santa María de la Herrera cuyo origen se remonta a finales del siglo XII. Su nombre pudo deberse a una antigua iglesia o santuario dedicado a Santa María y a unas minas y herrerías.

Fuente: Wikipedia
http://www.losnavalmorales.net/

La Ilustre y y muy antigua Hermandad de Caballeros y Damas Mozarabes de Ntra.Sra, de la Esperanza de la Imperial Ciudad de Toledo

ILUSTRE Y ANTIQUISIMA HERMANDAD DE CABALLEROS Y DAMAS MOZÁRABES DE NTRA. SRA. DE LA ESPERANZA DE LA IMPERIAL CIUDAD DE TOLEDO 

(Don Esteban Illán perteneció a esta hermandad). 

Pocas tradiciones perviven a lo largo de los siglos con la intensidad que lo ha hecho la comunidad mozárabe de Toledo. Quizás la única de origen religioso que permanece viva y mantiene su liturgia, de origen hispano-godo, desde que estas tierras estuviesen bajo dominación árabe.

Los mozárabes, antiguos pobladores de la Península Ibérica que, durante la dominación islámica se arabizaron, mantuvieron a pesar de la conquista su fe cristiana, sus iglesias y las costumbres de sus mayores, agrupándose en parroquias personales, como Santa Justa y Rufina, San Marcos, San Lucas, Santa Eulalia, San Sebastián y San Torcuato, incluso después de la Reconquista, situando en Toledo una especie de sede y lugar de referencia para no perder su identidad.

Alfonso VI , el día 19 de marzo de 1101, para conmemorar la reconquista de Toledo , otorga fuero a los mozárabes de esa ciudad, concediéndoles diversos privilegios, entre ellos el de ingresar en el estamento de Caballeros. Este fuero fue confirmado posteriormente por diversos Reyes de Castilla e incluso por los Reyes Católicos.

El papa Julio III por Bula de 9 de marzo de 1553, reguló la transmisión de la calidad y parroquialidad de los mozárabes toledanos, restringiéndola a sus descendientes por línea de varón y de sus hijas primogénitas.
El Cardenal D. Luis María de Borbón , el 29 de enero de 1.815, dictó normas complementarias sobre el concepto mozárabe.

Fue al caer estas disposiciones en desuso cuando gracias a la iniciativa del Letrado Don José Antonio Dávila, se creó la Hermandad de Caballeros Mozárabes, como entidad jurídica y canónica que pudiera representar adecuadamente a la única comunidad histórico-litúrgica de vínculos genealógicos que sobreviven en occidente.

El 15 de junio de 1966 se aprueba la Constitución de esta Ilustre Hermandad, fijando su sede y domicilio social en la antigua parroquia mozárabe de San Lucas, donde tenía su sede la Cofradía “Esclavitud de Nuestra Señora de la Esperanza”, de cuyos derechos y situación jurídica se considera heredera.


El 21 de noviembre de 1983, por mandato especial del Cardenal Arzobispo de Toledo, Primado de España, se produce su dirección canónica.

Forman parte de la misma, por derecho, las familias mozárabes de ascendencia toledana, probando linaje por medio de la documentación obrante en las dos parroquias de rito mozárabe existentes en Toledo , de las seis que históricamente había, como es el caso de la de “San Marcos y Santa Eulalia” y “Santa Justa y Rufina”.

Corresponde al Arzobispo Primado el supremo patronato de la Hermandad, de la que es protector el Ayuntamiento de la Ciudad de Toledo.

Se Gobierna por un Cabildo que preside el Hermano Mayor, según queda patente en las nuevas Constituciones aprobadas el 1 de Diciembre de 1999.

La Hermandad está desarrollando una impresionante labor de preservación y difusión de la cultura, la religión, la genealogía y el arte , así como de las costumbres mozárabes.

Sus miembros usan manto de paño azul oscuro y birrete de igual color con una borla dorada en su parte superior.

Las Damas visten traje negro, mantilla mantilla negra con peinetas y guantes negros.

De los Caballeros pende como venera el águila bicéfala símbolo de la ciudad de Toledo, y de las Damas la Cruz de Alfonso VI. 

La Hermandad usa como empresa y símbolo una cruz mozárabe, de las llamada de Alfonso VI, de color blanco y de doce puntas, tres en cada brazo. Toda la cruz cantonada en oro. En el centro resalta un círculo con el antiguo blasón de la Ciudad Imperial ( en campo de azur una corona imperial de oro con forro de gules.)

Esta Corporación nobiliaria cuenta con una rama cultural y dedicada a la investigación denominada Instituto de Estudios Visigóticos de Toledo.

Fuente: http://illanporelmundo.blogspot.com.es/2012/04/sabias-que_1277.html

Iglesia Visigoda de San Pedro de la Mata


Fase / Estilo: Visigodo / Madurez
Época: Siglo VII
Estado de conservación: Parcial
Situación: Casalgordo, Sonseca (Toledo), España


El templo de San Pedro de la Mata en la pedanía de Casalgordo, Sonseca, provincia de Toledo, fue construida en la segunda mitad del Siglo VII, siendo un edificio representativo del arte visigodo.

Notas Previas

MONASTERIO VISIGODO SAN PEDRO DE LA MATA
Sólo se conservan restos de algunos de sus muros y no se conocen noticias de este edificio antes de su completa ruina.

Concebida inicialmente como una iglesia cruciforme de planta semejante a Santa Comba de Bande y Santa María de Melque, su estructura fue muy modificada posiblemente por la inestabilidad que ya se debió detectar durante su construcción.

Entorno histórico

Incluida por sus características estructurales en el grupo de las iglesias cruciformes visigodas del siglo VII junto con Santa Comba de Bande ySanta María de Melque, sin embargo esta iglesia, por los restos de decoración que han aparecido, enlaza también con el mejor arte áulicotoledano y como veremos, por una modificación en su estructura respecto a las dos anteriores, puede considerarse como un antecedente de San Pedro de la Nave y Quintanilla de las Viñas. Según consta en la referencia más antigua que de ella se conoce, una descripción del siglo XVII, fue construida en época del rey Wamba (672-681), lo que es perfectamente admisible dado el gran espíritu constructivo de este monarca y a que esta datación encaja perfectamente con la cronología que conocemos de las iglesias cruciformes.

Descripción

MONASTERIO VISIGODO SAN PEDRO DE LA MATA
Desgraciadamente de esta iglesia no quedan más que los restos, en muy mal estado, de algunos muros, de los cuales parte de ellos pertenecen a reconstrucciones posteriores que no han respetado ni el sistema de construcción ni la estructura original.

Siguiendo a escala 4/3 el diseño de Santa Comba de Bande, San Pedro de la Mata constaba inicialmente de dos naves que se cruzaban en el crucero formando una linterna sobre arcos de herradura, de los que sólo queda el del lado sur que, a diferencia de Bande, en vez de reposar directamente sobre repisas en el muro, arrancan sobre pilares adosados al mismo e impostas de mármol decoradas.

La mayor diferencia que se observa en su estructura respecto a las otras dos iglesias del grupo es que la altura del muro del testero y los dos laterales que se conservan parece indicar que el ábside, en vez de ser más bajo que las naves, era como una prolongación de la nave principal, aunque como los muros que lo forman son más anchos que el resto de la estructura, el efecto interior debía ser semejante al de Bande. Si, como es de suponer, el pórtico era también simétrico al ábside, nos encontramos ante un antecedente claro del tipo de iglesia que se desarrollará tan magníficamente enSan Pedro de la Nave que, a semejanza de ésta, tiene también puertas en los extremos de la nave de crucero.

Como ya hemos hecho referencia en el estudio de Bande, los aposentos laterales eran un añadido posterior, lo que se observa claramente en los planos de separación que existen en los restos de la cabecera, entre el muro que corresponde al ábside y los de los aposentos laterales.

En esta iglesia existen dos características especiales respecto a las demás del grupo, que han debido influir en su mal estado de conservación a pesar de partir de un diseño que ha resultado tan robusto: uno es que fue construida sobre una enorme laja de piedra y, por lo que se puede observar, prácticamente sin cimentación. La otra, que sus muros, compuestos también a base de sillares como en todos los monumentos del siglo VII, aunque su técnica de construcción es algo más rústica, son sensiblemente más delgados, sólo 68 cm. excepto los que forman el ábside, que son de 1 m. de espesor.

El ábside está separado de la nave principal por un arco de herradura de dovelas irregulares, algunas de ellas sin trasdosar, prolongado en casi los 2/5 del radio por debajo de su centro, al que actualmente le faltan los arranques, formados por impostas decoradas que han desaparecido y, posiblemente por capiteles y columnas como en Bande aunque, dado el poco grosor del muro del arco, aquí sólo debía haber una a cada lado. Todo hace suponer que estaba cubierta por bóveda de cañón y, muy posiblemente, entre ella y el tejado habría una cámara sólo accesible por una ventana interior, como la que existe en Santa Comba de Bande.

No se puede saber con certeza cómo se cubrían las naves y la linterna del crucero, pero no existen motivos para pensar que fueran de forma distinta a la de las demás y, si bien el pequeño grosor de los muros podría hacer pensar en lo arriesgado de cubrirla con bóvedas, el hecho de que se derrumbasen posiblemente no mucho después de su construcción, abona esta teoría.

Los restos que existen en la actualidad, con dos aposentos laterales adosados a todo lo largo de la cabecera del ábside y de la nave oriental y otro adosado al sur de la nave oeste, más larga que aquella y de forma que su muro es reforzado hasta el doble de su grosor original, así como el hecho de que haya desaparecido el resto de dicha nave, inducen a pensar que la iglesia debió presentar muy pronto problemas de resistencia pues además las trazas que se conservan del lado norte de dicha nave oeste demuestran que en el caso de que haya existido otro aposento lateral adosado a él, del que no queda nada, no se reforzó esta parte como la del lado sur. 

Todo hace pensar o bien que el refuerzo del lado sur era necesario o que el lado norte ya no existía cuando se modificó la iglesia, cosa bastante probable dada la sensación de irregularidad que producen actualmente los restos.

En cuanto a la decoración, de la que ya no queda absolutamente nada en las ruinas, era a base de frisosdistribuidos por todo el edificio y formados por tallos vegetales con palmetas y racimos, flores, etc. También han aparecido, reutilizados en construcciones de los pueblos próximos de Arisgostas y Caslagordo, restos de piedras decoradas con róleos y dibujos geométricos, todo ello dentro del más puro estilo toledano y emeritense.

Conclusiones

MONASTERIO VISIGODO SAN PEDRO DE LA MATA
Es prácticamente imposible saber cuál fue el orden cronológico de construcción de las tres iglesias que forman el núcleo básico del grupo de las cruciformes. De Melque no existe ninguna referencia histórica que nos pueda servir de ayuda y su datación es muy conflictiva, fundamentalmente por su falta de decoración, hasta el punto de hay quién la considera mozárabe, pero de las otras dos tenemos mucha más información. 

Sabemos, casi con seguridad, que ambas fueron construidas entre los años 670 y 680 y la única duda es sobre cuál de las dos fue la primera. Por una parte el hecho de que San Pedro de la Mata estuviera tan cerca de Toledo hace pensar que sería anterior ya que es normal que las innovaciones irradien desde la capital a las provincias, pero a pesar de ello si tenemos en cuenta la proximidad de Bande con Braga, a cuyo obispado pertenecía, y su mayor semejanza con la estructura del Mausoleo de San Fructuoso , nos inclinamos por la teoría que considera que Bande es algo anterior 

Otra información de interés

Forma de Acceso: Saliendo de Toledo hacia el sur 25,7 Km. Tomar la TO-7001-V durante 5,1 Km hasta Casalgordo. Se encuentran sus ruinas a 3,6 Km al Sur-Oeste de Casalgordo y del arroyo de Valhermoso. Coordenadas GPS: 39º 36' 49,11"N 3º 59' 13,77"W. 

Fuentes: 
http://amiaireconmigs.blogspot.com.es/2014/04/el-monasterio-visigodo-de-san-pedro-de.html
 



lunes, 28 de abril de 2014

La revuelta contra los judíos conversos en el Toledo de 1449

Aún hoy, con cierto espíritu evocador, nos es posible imaginar la judería de Toledo, paseando entre la Sinagoga del Tránsito y la de Santa María la Blanca. 

Aún hoy es posible recuperar ciertos retazos de un mundo perdido hace siglos. Sin embargo, y más allá de estos meros ensueños propios tan sólo de raros viajeros románticos, son, precisamente, algunos libros los que mejor pueden ayudarnos a trazar con rigor un complejo panorama social del que todavía hoy seguimos siendo deudores. Es en 1492 cuando los Reyes Católicos firman el edicto de expulsión de los judíos. 

Aquel edicto no representaba más que el aspecto más visible de una conflictiva situación que venía de más atrás. Los hechos que este “libro-biblioteca” relata han de situarse precisamente unos años antes, en 1449.

 Cuenta la Crónica de Juan el Segundo que, a su paso por Toledo el 25 de enero de 1499, el condestable Álvaro de Luna había pedido a la ciudad, en nombre del propio rey Juan II, un préstamo de un millón de madavedíes. 

Semejante petición dio lugar a una revuelta por parte del pueblo llano que duró prácticamente todo aquel año. Ante la negativa que mostró el mismo Álvaro de Luna ante los ruegos de no quebrantar los privilegios toledanos con semejante demanda, las iras del pueblo se dirigieron entonces contra la persona encargada de recaudar aquellos desmesurados dineros. Esa persona era el converso Alfonso Cota. 

Aunque éste logró huir, la culpa de complicidad con Álvaro de Luna se extendió entonces a todos los judíos conversos de la ciudad, envidiados hacía ya tiempo por su florecimiento económico. El comandante del Alcázar, Pedro Sarmiento, supo canalizar en su favor aquellas iras, ya que él mismo se sentía personalmente menospreciado por el rey, por detrás de Álvaro de Luna. Fue Sarmiento, pues, quien organizó la cruel represalia contra los conversos dentro de un verdadero régimen de terror. En mayo, el mismo rey pone sitio a la ciudad y desoye las peticiones que desde ella se le hacen, no exentas de amenazas de sedición. Entre otras cosas, se acusa claramente a los judíoconversos de idolatría y herejía, pero sobre todo de haber sido los peones de Álvaro de Luna a la hora de exigir sus excesivas demandas. Es notable y aleccionador ver cómo a las razones meramente económicas contra los conversos (me puedo imaginar las miradas envidiosas de quienes ven prosperar al vecino) se van uniendo otras de mayor calado, como las religiosas. 

Es por ello por lo que los canónigos de la Catedral, Juan Antonio de Loranca y Pedro López de Gálvez, aun sin autorización del arzobispo de Toledo, emprendieron por medio de tormentos una “inquisición” o pesquisa contra los conversos, a fin de analizar sus prácticas contra la fe cristiana y hacer que declarasen, fueran ciertas o no, sus supuestas herejías. Todo esto dio lugar en junio de 1449 al documento que da en parte título al libro que aquí reseñamos: la Sentencia-Estatuto de Pedro Sarmiento. Por medio de este documento se privaba a los conversos de toda una serie de derechos y privilegios, comenzando así a construir idealmente una barrera social favorable a los “christianos viejos”. Estamos, pues, ante un importante documento que convertía a cualquiera que fuera converso en sospechoso ciudadano de segunda, al mismo nivel que los moros y judíos no conversos. Se sentaba de esta manera el peligroso precedente de una frontera social insalvable, la del origen de la persona, por encima de su sincera capacidad de conversión. 

Unos y otros, los sublevados de una parte (con el infante Enrique entre ellos), y los partidarios de Juan II por otra, enviaron mediante una embajada y unas misivas, respectivamente, sus puntos de vista al papa Nicolás V, que promulgó varias bulas relativas a los sucesos. En la primera de ellas, titulada Humani generis inimicus, se ordenaba que bajo pena de excomunión los conversos, ya gentiles o judíos, fueran restituidos a todas sus dignidades y cargos. 

Junto a las bulas papales, entre otras una de excomunión traducida al romance, llegó asimismo un importante documento, la Instrucçión del Relator al obispo Lope de Barrientos, declarado defensor de los conversos. El documento, readaptado después por el propio Barrientos, es, en palabras de Márquez Villanueva, “lo más brillante, bien pensado y sensato que habría de aparecer en tres siglos acerca del problema de los conversos”. Merece la pena que leamos un breve párrafo tomado de la Instrucçion: “[...] que los que están fuera de la fee, mayormente los judíos, se an de convidar y atraer a ella por falagos e ruegos e benefiçios, e por otras maneras de buena, mansa e graçiosa enseñanza para los ganar e façer fijos de Dios, e que los christianos deben ayudar e socorrer e honrar, e tratar fraternal e caritativamente e con todo amor, sin façer departimiento ni distinçion alguna de los antiguos a los nuevos, antes en algunas cosas los deben favoreçer e façer ventaja más que a otros fasta que sean plantados e radicados en la santa fee, según se façe a los noviçios en la religión.” (p. 105). 

Sin embargo, esta actitud favorable no obedecía, como nos muestran perfectamente los autores de la monografía que comentamos, a anacrónicas razones “humanitarias” o “tolerantes” (explicaciones éstas que resultarían simplistas y no responderían más que a nuestro sistema actual de valores, tan afín a la corrección política), sino a unos fundamentos jurídicos que encontraban su origen remoto en el derecho de la ciudadanía romana. Esta ciudadanía, si bien estuvo en un principio limitada a los habitantes de Roma, se extendió después gradualmente a otros habitantes del imperio, primero de la Península Itálica, y luego ya a todos los demás habitantes, en tiempos del emperador Caracalla. 

De esta forma, la ciudadanía estableció una división básica entre hombres libres y esclavos, que sólo se vio alterada cuando en el año 380 d.C. se prescribió que no había más que una fe, por lo que de la antigua división entre libres y esclavos se pasó a la de fieles e infieles. De esta manera, aquellos que no aceptaban convertirse a la nueva fe quedaban excluidos de los privilegios de los cristianos, pero esto no ocurría con los conversos, según lo que los autores de esta monografía denominan con gran acierto “cristianismo cívico”. 

Así pues, se abrió la posibilidad de que los judíos conversos pudieran prosperar y ascender socialmente gracias a diversos cargos públicos. Sin embargo, esta situación fue creando muchos recelos entre los cristianos viejos, no tanto como una cuestión racial, sino social (la envidia, ya lo sabemos, es mala consejera), y, ya de forma secundaria, religiosa. 

En definitiva, los judeoconversos fueron convirtiéndose a lo largo del siglo XIV en objetivo de las iras no sólo de los cristianos viejos, que los veían como advenedizos, sino también de los propios judíos, que los consideraban traidores. Entre los cristianos se fue fortaleciendo la división cada vez más visible (“ezquizofrenia social”, la llaman los autores) entre dos clases de cristianos: los que lo eran por su nacimiento (“cristianos viejos”) y quienes lo eran por su conversión (“cristianos nuevos”).

 Los criterios de limpieza de sangre se convertirían por tanto en un argumento perfecto para atacar sin ambages a aquellos que se consideran enemigos por su imparable ascenso social. Esta es, brevemente, la compleja situación que degenera en 1449 en la revuelta encabezada por Pedro Sarmiento, y que supone un episodio incipiente de todo el proceso que llevará después, en 1478, a la creación de la Inquisición en la Corona de Castilla y en 1492 a la expulsión de los judíos.

Fuente: http://clasicos.hypotheses.org/74

VIII Concilio de Toledo

El VIII Concilio de Toledo fue un sínodo celebrado en esa misma ciudad y que comenzó sus trabajos el 16 de diciembre del 653 en la Iglesia de los Santos Apóstoles con asistencia del propio rey y de cincuenta y dos obispos más los representantes de otros diez, además de diez abades, el arcipreste y el primicerio de la Catedral (y por primera vez asistieron con voz y voto y firmaron las actas personalidades seculares, concretamente dieciséis condes palatinos). Entre los asistentes figuraba el Obispo de Calahorra, Gavinio, que ya había asistido al IV Concilio.

Por primera vez el rey dirigió un escrito al Concilio (conocido por "tomus") en el cual exponía los temas que deseaba que fueran tratados por los Obispos. El rey solicitó que se redujeran las penas impuestas a los traidores, suprimiéndose el juramento efectuado por los nobles y Obispos en tiempos de Chindasvinto de infligir tales penas. La ley de Chindasvinto del 643 establecía que todos aquellos que hubieran recurrido a un poder extranjero o que hubieran intentado hacerlo, para incitar a este poder contra los godos, serían condenados a muerte.

Los Obispos consideraban que los términos de la ley no autorizaban al rey a tener piedad de los rebeldes, aunque algunos de ellos (como por ejemplo Fructuoso de Braga) aconsejaban la mayor misericordia. El debate fue tenso. El juramento efectuado el 643 prohibía a los obispos perdonar a los traidores. La ley había sido pensada para evitar que un rebelde triunfante pudiera amnistiar a los suyos y a sí mismo. 

Pero ahora el mismo rey legitimo, vencedor de los culpables, pedía su perdón. Finalmente se llegó a un acuerdo de consenso: el juramento quedaba suprimido en cuanto a la pena de muerte o mutilaciones físicas pero seguía siendo valido para el resto de la Ley. Por tanto aquellos que habían perdido sus propiedades, confiscadas por el Tesoro, no las recobrarían, y los desterrados no podrían regresar; en cambio los que habían recibido propiedades que antes pertenecieron a rebeldes podían respirar tranquilos pues su propiedad perpetua quedaba confirmada.

El Concilio abordó también redactar un Código legal y que solo los bienes que Chindasvinto hubiera poseído antes de su acceso al trono debían conservarse como propiedad de su hijo Recesvinto o de sus hermanos, con facultad de libre disposición.

Recesvinto no tardó en contestar, reconociendo la codicia de los reyes anteriores y el expolio del pueblo en beneficio de los reyes, aunque no reconoció expresamente los cargos hechos a su padre. Declaró propiedad de la corona (no del rey) todas aquellas propiedades confiscadas desde los tiempos de Suintila así como las que los sucesivos reyes adquirieran en el futuro, pero con una limitación trascendental: quedaban excluidas de la propiedad de la corona aquellos bienes que, aun no siendo legalmente propiedad de los reyes, habían sido legadas por éstos en testamento y por tanto habían pasado a sus descendientes o amigos, quienes a su vez habrían dispuesto de ellas. En cuanto a los bienes adquiridos por Chindasvinto se reservó una total libertad, si bien confirmó que los bienes que poseía su padre antes de su acceso al trono eran propiedad personal, así como que los bienes heredados por Chindasvinto (y por cualquier rey) durante el desempeño del cargo eran bienes privativos (ya lo habían establecido así los concilios V y VI).

La ley de Recesvinto no satisfacía las peticiones de los obispos, pero hubieron de acceder a confirmarla. Respecto a la parte final de la ley, los obispos añadieron que no podría ser rey quien llegara al trono por medio de la conspiración de unos pocos o de un levantamiento sedicioso de la “plebe rústica”; el acceso al trono debía efectuarse en Toledo, o en su defecto en el lugar donde hubiera muerto el rey anterior y que la elección debería ser hecha por los obispos y los `maiores palatii'; el rey debería ser un defensor de la fe católica y debería defenderla frente a herejes y judíos.

El V Concilio de Toledo había establecido la pena de excomunión a todo el que hablase mal del rey. Ahora el VIII Concilio, a propuesta de Recesvinto, dispuso que todo noble, eclesiástico o laico, culpable de insultos verbales al rey, perdería la mitad de sus bienes y además sufriría el castigo que el rey estimase conveniente.

En relación a los sínodos decidió que las decisiones de éstos obligaban a todos los clérigos; el clérigo que las ignorase, que las criticase o que no las defendiese perdería su rango y no podría comulgar. Se atacó duramente a la simonía para el acceso al obispado, que no había podido ser extinguida sino que, al contrario, había proliferado: el que comprara un cargo seria anatematizado, excomulgado y condenado a penitencia perpetua en un monasterio; el que aceptase el pago sería secularizado, si era clérigo, o anatematizado, si era laico.


Camino Real de Guadalupe: un paseo por la historia de España


Cuenta la leyenda que un pastor llamado Gil Cordero anduvo durante días por las inmediaciones del rio Guadalupe en busca de una vaca extraviada. Finalmente consiguió dar con ella pero la halló muerta. Trató de aprovechar su piel y cuando con el cuchillo fue a hacerle la señal de la cruz en el pecho el animal se levantó. Justo en ese momento, se le apareció la Virgen y le encomendó la tarea de construir allí una ermita en su nombre. Días más tarde, al ponerse a excavar en ese lugar con la ayuda de unos clérigos, descubrieron una talla románica de Santa María con el Niño en su regazo, cuyo origen legendario, según algunos autores antiguos, se remonta al siglo I d.C.

Lo que comenzó siendo una pobre ermita terminó convirtiéndose a principios del siglo XIV en elReal Monasterio de Santa María de Guadalupe, que desde entonces dio cobijo a cientos de peregrinos que viajaban hasta allí para encomendarse y dar gracias a la Virgen. Un lugar que también visitaron los reyes castellanos y portugueses, descubridores y conquistadores como Colón y Hernán Cortés, e incluso ilustres escritores de la talla de Cervantes, que caminó hasta Guadalupe para ofrecer a la virgen las cadenas con las que había sido encerrado en las mazmorras de Argel, según consta en los libros de visita del Monasterio.

En los últimos años, diferentes instituciones y asociaciones, como la Asociación de Amigos del Camino Real de Guadalupe, se han propuesto recuperar el antiguo Camino Real de Castilla a Guadalupe, que conectaba Madrid y Toledo con éste Monasterio. Un camino para muchos olvidado, que esconde leyendas y un valioso patrimonio.


Aunque el Camino Real tiene dos inicios (Madrid y Toledo) ambos convergen en la localidad toledana de La Mata desde donde parte la única vía de peregrinación hacia el sur, hacia el Monasterio de Guadalupe. Un extenso recorrido de 257 km. en donde convergen patrimonio histórico, artístico, cultural y paisajístico.

A lo largo del recorrido dejaremos atrás una veintena de municipios: Aranjuez y sus palacios imperiales, la histórica villa de Toledo, Talavera de la Reina, Torrijos y el palacio de Pedro I, Alcañizo, Oropesa, Alcolea del Tajo, Puente del Arzobispo, Villar del Pedroso, Navatrasierra, y en el cerro de Altamira la hermosa ermita mudéjar del Humilladero desde donde muchos vieron por primera vez la silueta del Monasterio de Guadalupe,

Algunos tramos del Camino Real de Guadalupe fueron usados como vías de comunicación por romanos y árabes, pero no fue hasta la construcción del Monasterio de Guadalupe cuando su recorrido se convirtió en determinante. Desde entonces esta ruta ha estado ligada a las peregrinaciones marianas. Con la conquista de Sevilla, que desplazó la corte castellana hacia el sur y que dejó Santiago bastante más alejado para las peregrinaciones, Guadalupe adquirió un papel protagonista. Fueron los Reyes Católicos quienes popularizaron el Camino Real de Guadalupe con sus constantes viajes a éste Monasterio: dieciséis veces viajo la reina Isabel a Guadalupe y al menos en siete ocasiones, según los historiadores, utilizó este Camino de Castilla.

La designación de Camino Real no llegó hasta el reinado de los Austrias. Esta vía se empleaba tanto para el tránsito de personas como para el de mercancías. Era una ruta de primer orden, estratégica y vital para mantener la comunicación ya que se empleaba para transportar el correo real de manera más rápida y segura. Los caminos reales pertenecían al rey y no podían ser invadidos, ni allanados.

El Monasterio de Guadalupe conservó su carácter peregrino hasta el siglo XVII. Tras la escisión de Portugal, y con los Borbones al frente del reino, el centro de devoción de reyes y peregrinos volvió a desplazarse hacia Santiago de Compostela y Guadalupe fue perdiendo presencia y proyección.

Por eso desde hace algunos años, distintas asociaciones como la Asociación de Amigos del Camino de Guadalupe, la Asociación para la Promoción y el Desarrollo Rural de la Comarca de Villuercas-Ibores-Jara o la Asociación de Senderismo Maragatos de Guadalupe, junto con instituciones públicas y privadas están intentando devolver a este camino la relevancia y el esplendor que se merece. El objetivo que se han marcado es aglutinar esfuerzos y proyectos para recuperar y poner en valor esta vía histórica y todo el patrimonio que la envuelve, logrando sinergias entre las comunidades por las que pasa. Una tarea nada fácil, pero que sin duda contribuirá a mejorar el futuro de todas esas localidades.

Fuente: http://www.geoparquevilluercas.es/el-camino-real-de-guadalupe-un-paseo-por-la-historia-de-espana-2/

domingo, 27 de abril de 2014

Los Postes de Juanelo Turriano

Los Postes de Juanelo

Carga del Canto en Fuentetechada

Hoy les vamos a hablar de unos Cantos que tienen su propia historia, una historia de casi cinco siglos...

Alcázar de Toledo

"Cuando estaban construyendo la escalera principal del Alcázar de Toledo, conforme a las órdenes que el mismo Felipe II comunica desde Valladolid en 1553; descubrió Francisco de Villalpando, que trabajó junto con Covarrubias, una hermosa cantera de piedra berroqueña junto a Sonseca, en la Dehesa que llaman de Villaverde, he hizo sacar y cortar cuatro grandísimas columnas, la primera de quince varas y media tercia, la segunda de una vara menos, la tercera un codo más corta, y la cuarta igual, todas del mismo grosor; y que apartó también otros cuatro cantos de 16 varas de longitud y la anchura proporcionada, para poder hacer con cada una de estas piezas dos gradas para la gran escalera del Palacio. 

Añade también, que por ser trozos admirables, había ido a verlos el mismo Felipe II (retrato de la derecha) en persona, pero que por haberse cambiado de parecer en la traza de la escalera, quedaron allí estos postes hasta que se les diese otro destino. Fue de esta manera como Juanelo de Turriano, contemporáneo de estos hechos, pensó, poco después, emplear aquellas magníficas piedras en cualquier otra obra de las que por entonces le tenía al Rey encargadas en Toledo, Madrid o Aranjuez, y comenzase a conducir las enormes piedras a su destino, sin llegar a realizar tampoco su idea. 

Sea por la causa que fuese, lo cierto es que tres de estos grandes fustes quedaron emplazados a medio camino en la vecina población de Nambroca y el cuarto quedó en la misma cantera. 

En cuanto a las otras cuatro piedras no redondeadas, no se sabe si serían todas también cortadas en la cantera, o si posteriormente han sido empleadas fraccionándolas para sillares, pues actualmente no están todas. Como acabamos de ver, Felipe II en persona estuvo supervisando la cantera, por lo cual podríamos también suponer que visitara Sonseca en el momento en que su iglesia parroquial estaba siendo construida". 

Un quinto Juanelo permanece en su cantera, se malogró a la hora de labrarlo.

Canto de Juanelo

DIMENSIONES: 11 metros de altura, 1,45 m. de diámetro y 54 toneladas de peso.

Pasados los años y los siglos, los cantos de Juanelo reanudan su protagonismo...

Valle de los Caídos
Dámaso Garoz Fernández, Sargento de la Guardia Civil jubilado mandó una carta al Jefe del Estado, Francisco Franco con fecha 10 de abril de 1940 comunicándole la existencia de los postes de Juanelo y su Hija, tres en Nambroca y dos cerca de Sonseca, lo que conoce por haber pertenecido al entonces Segundo Tercio de la Guardia Civil, Comandancia de Toledo, recomendándolos para el Valle de los Caídos.

El arquitecto Pedro Muguruza se desplazó a Sonseca personalmente para ver los postes. Aconsejó su traslado a Cuelgamuros

En el mes de septiembre de 1949, se trasladan los cantos situados en el término de Nambroca. Al mes siguiente, octubre, el día 29 sale de la finca de Fuente Techada el cuarto canto o poste de Juanelo.

El plan de traslado fue dirigido por el Coronel Servet, Jefe de Obras del Aeropuerto de Barajas.

Los postes fueron transportados por potentes camiones, jaulas metálicas, con ruedas de aviones. Su velocidad no pasaba de los 10 km/h.

Traslado del último canto que quedaba en Sonseca por la antigua N-401

El pueblo de Sonseca salió masivamente a ver como el canto de Juanelo era conducido por esos medios de transporte tan fuera de lo normal.

Una coplilla popular corría de boca en boca:

Los cantos de Juanelo
ya van andando;
llegarán a su sitio
sabe Dios cuando.

Para evitar imprevistos, el puente llamado nuevo de Toledo sobre el río Tajo fue reforzado con andamiaje de madera.

Los cantos pasaron porla capital de España, Madrid, hasta llegar a su destino.

El primer canto salido de Nambroca fue conducido por Cibeles, calle de Alcalá, Gran Vía y Princesa.

Los tres restantes, entre ellos, el situado en Fuente Techada recorrieron la Castellana, Abascal y Moncloa.

EMPLAZAMIENTO

Se pensó en un principio ubicarlo en la entrada de la Basílica, pero la idea desistió al no tener la completa seguridad de que los puentes aguantasen tanto peso.

Se barajaron varias opciones y al final se ubicaron en el paraje "La Solana", donde comienza el poco conocido Vía Crucis que recorre el valle. 

Fueron colocados entre el 2 de septiembre y el 20 de noviembre de 1953.

Desde que con ocasión de andar preparando la última página que publiqué en este Blog, me topé nuevamente, por así decirlo, con los Cantos de Juanelo, a los cuales ya había casi olvidado desde que leyera en algún lugar algo sobre "Los Juanelos" y sus misterioso e ignorado destino y desde que con ocasión de tal encuentro, me volvió a entrar la fiebre de Juanelo y que como de la tal fiebre y de las reflexiones que me produjo, me salieron unas conjeturas que transformé en ideas, no puedo dejar de publicar la explicación de las mismas en el siguiente trabajo que presento en forma de hipótesis.

Puesto que según parece, ni está documentado ni se conoce a ciencia cierta cual debía de ser el destino y el uso que se quería dar a semejantes gigantes, tengo que empezar diciendo, que a mí solamente me interesan para lo que voy a exponer a continuación, en el supuesto de que Juanelo quisiera utilizarlos en su Artificio como pesas suministradoras de una potencia considerable, debido a su tamaño y no para cualquier otro fín o para cualquier otro destino.

Para empezar, supongamos que Juanelo tenía más de una idea, cosa más que probable, para aplicar a su proyecto y que una de ellas, pudo haber sido el realizarlo más o menos como se piensa que lo pudo haber hecho, pero con un complemento añadido, el de poder utilizar una reserva de energía para cuando en época de sequía no pudiera cumplir con su contrato de subir agua a Toledo.

Supongamos también, que en un principio esto le preocupaba sobremanera y que por eso se propuso subsanarlo mandando hacer los postes para poder utilizarlos en el ingenio como pesas de un mecanismo de engranajes que como buen relojero no tendría mayor dificultad para él y que bien pudierahaber sido, más o menos, como el que aquí represento en forma de simulación virtual:

Claro está, que este complemento al artificio tendría que estar realizado con los materiales y el tipo de engranajes que se utilizaban en aquella época, pero que aquí se representan así para mayor claridad.

El mecanismo tendría que ser acoplado al artificio, para su uso, mediante algún tipo de embrague que al mismo tiempo desacoplaría la noria inmovil en el río por falta de agua.

También esta claro, que para que estas enormes pesas pudieran bajar poco a poco, generando a su vez el movimiento del artificio encargado de elevar el agua - fuere cual fuere el modelo construído-, antes tendrían que haber subido hasta el punto desde el cual descendían.

Esto podría hacerse de modo inverso, más o menos así:

Aunque esta simulación va a gran velocidad para apreciar el funcionamiento del conjunto, en realidad el mecanismo se movería con mucha lentitud, solo en el volante de inercia que podrían mover de una a dos personas, se podría observar un movimiento apreciable, ya que lo deberían mover entre 1 y 10 vueltas por minuto.

En condiciones normales el mecanismo se podría mover utilizando la fuerza del río mediante una noria, al igual que el artificio elevador de agua en sí, de tal manera que se irían elevando todos los postes hasta la posición superior y con ello se dispondría de una batería de reserva de energía para tiempos de escasez de agua en el río.

Si la sequía se prolongaba y se utilizaban todas las pesas, es cuando se debería de recurrir al esfuerzo humano (o de animales) para mover el volante y volver a subir las mismas. También podrían utilizarse cuando hubiera que reparar la noria motriz.

Quizás fuera por esto por lo que había en la cantera de Sonseca 1 poste tallado, 1 cortado y según parece otros 12 marcados, que sumándolos a los 3 tallados que estaban en Nambroca, da un total de 17 programados para una hipotética utilización que luego no tuvieron.

En la imagen siguiente se pueden ver los resultados de la simulación con esta relación en los engranajes:

Con 1 vuelta del volante por minuto 33,33 horas para subir el poste o pesa. 
Con 10 vuelta del volante por minuto 3,33 horas para subir el poste o pesa.

Lógicamente también se podrían utilizar otras relaciones y otra formas de construir el mecanismo para que este funcionase, pero nos quedamos aquí solamente con esta opción a modo de ejemplo y para nocansar.

Bueno, pués siguiendo con la hipótesis de que Juanelo pudo haber querido hacer algo parecido a lo que aquí expongo, antes de terminar nos vemos obligados a formularnos la siguientes preguntas:
¿Porqué no lo hizo entonces?

¿Porqué abandonó esa idea o cualquier otra parecida?

¿Porqué abandonó los costosos postes en la cantera de Sonseca?

Y como no tenemos respuestas vamos a intentar hallarlas haciéndolo mediante estas conjeturas:

Pudo haber abandonado su idea inicial, simplemente porque llegó a la conclusión de que no era imprescindible hacerlo, dada la complicación añadida que aportaba al artificio, ya de por si muy complejo, y al escaso beneficio que le reportaba en comparación con el enorme coste; pero me inclino a pensar que lo que más le pudo inducir a desistir de sus posibles intenciones, pudo haber sido el transporte de los postes desde la cantera hasta Toledo.

Quizás cuando concibió la idea, le pareció relativamente fácil la tarea, se dice que era capaz de moverlos él solo con la ayuda de su hija, en teoría esto es posible y quién sabe cuantos planes pudo haber hecho para el transporte, pero otra cosa es la práctica, y esta se le mostró seguramente, sino ya casi imposible de salvar con los medios de entonces, sí enormemente costosa en medios y sobre todo en tiempo.

Suponiendo por último, que de verdad hubiera querido utilizar los postes como pesas para tener una reserva de energía para su artificio en los períodos de sequía, lástima que no se le hubiera ocurrido utilizar unos bidones de llenado/vaciado (*), ya que estos le hubieran resuelto ese problema con sencillez y con un coste irrisorio y no solamente para las sequias, sino incluso como alternativa a la noria.

Enfín, la conclusión que se puede sacar de estas arriesgadas conjeturas, es que aunque solamente sea hipoteticamente, le hemos encontrado un posible uso y destino a "Los Postes de Juanelo" o si queremos "Juanelos".

Un saludo.
Autor del Artículo : Guillermo Alvarez
Fuentes: http://artificioshidraulicos.blogspot.com.es/p/los-postes-de-juanelo.html
http://sonsecapasadopresenteyfuturo.blogspot.com.es/2013/05/los-cantos-de-juanelo.html

El Damasquinado de Toledo

Historia

Esta artesanía se viene realizando desde épocas muy antiguas y en muy diversas partes del mundo. 

Hay constancia de que se realizó en el Antiguo Egipto, en Grecia y en Roma, así como en China y Japón (suminagashi), donde ha sido utilizada para adornar las guarniciones del katana, particularmente tsuba. 

Es conocida como zougan en japonés, ha desarrollado su propio subconjunto de términos para describir los patrones particulares.

 El shippou-zougan es una técnica que esmalta las piezas y ya se aparta del damasquinado. Se conocen piezas con más de 1500 años de antigüedad. Los griegos atribuían su invención a Glauco de Chíos. En la península Ibéricafue introducido por los árabes. En España, hay dos centros de producción de productos damasquinados: Éibar y Toledo.

Esta clase de ornamentación, aplicable a toda clase de objetos artísticos, incrustando labores de oro o plata en un metal más común, como el hierro pavonado, el acero o el cobre, se practicó desde muy antiguo entre los egipcios, los griegos y los romanos.

Adquirió gran desarrollo en Oriente desde que el Imperio Romano se trasladó a Bizancio, siendo originarias de Damasco, las mejores piezas que llegaban de Europa, por lo que este arte tomó el nombre de Damasquinado, aunque más propio es el de 'Ataujía' con el que también se designó. 

El damasquinado en Toledo

En Toledo se ha desarrollado una muy importante industria de esta artesanía más conocida como Oro de Toledo.1 Sirve como seña identificativa de la ciudad. La producción ha dejado de ser artesanal para pasar a industrializarse dado el nivel de producción que se realiza y se comercia. La industria del damasquinado toledana, que también se ha unido a su industria armera, en este caso de arma blanca, suministra esta arte a todas las tiendas de la España en donde se vende como suvenir. Todavía se mantiene talleres artesanos que realizan piezas de gran calidad.

Técnica

Mesa de trabajo de un damasquinador.

La primitiva técnica del picado a punceta, donde mediante el golpeo de una punceta se realizaba un fino picado romboidal en el que, una vez realizado el dibujo a grabar, se introducía el hilo de oro o plata dio paso al estriado a cuchilla en el que los surcos se abren mediante una fina y alfilada cuchilla.

Después de la realización de los surcos se introduce el hilo mediante un punzón de base plana que se golpea con un pequeño martillo ligero y de boca ancha.

La pieza a damasquinar se adhiere a un taco de madera mediante lacre y este taco de agarra a un tornillo de bola que descansa en un triángulo de madera pudiendo, de esta forma, ponerse en cualquier posición que se precise.

Por todo el mundo se imitaron las labores del damasquinado. A este resurgimiento de un arte olvidado en Occidente, contribuyó en primer lugar el lujo desplegado en las armaduras en toda Europa desde finales del siglo XV: suntuosos arneses de Carlos I y Felipe II.

Según fueron evolucionando las armas de fuego, el damasquinado perdió importancia, quedando reducido a un accesorio de la orfebrería y la joyería.


Toledo es en la actualidad el mayor foco de producción de damasquinado del mundo, y donde se ejecutan la mayor diversidad de piezas. Se siguen realizando labores de estilo Mudéjar, Renacimiento y algunas nuevas como las denominadas 'vistas'.

Castillo Templario de San Vicente










El castillo de San Vicente se encuentra en la cima meridional del cerro de San Vicente (1.321 metros), en el término municipal de Hinojosa se San Vicente, al norte de la provincia de Toledo.

Se puede acceder a este castillete por la carretera TO-9045-V que lleva de El Real de San Vicente a Navamorcuende, en la margen izquierda, una vez culminada la subida. En este puerto se puede aparcar el vehículo, y ascender a pie por una pista empinada unos 300 metros. Cuando la pista pierde inclinación se abandona por la izquierda y se continúa por un sendero de montaña, siempre en línea recta, que lleva en unos 500 metros al vértice geodésico del cerro de San Vicente. Desde aquí se contemplan un poco más adelante las ruinas del castillo.
Historia

En toda la Sierra de San Vicente, de gran belleza natural, pueden apreciarse huellas de los pueblos íberos que existieron en la zona, destacando las esculturas de toros que se exponen en algunas plazas de los pueblos.

La cronología de este castillo es difícil de precisar. A falta de estudios rigurosos o documentación esclarecedora de la época, hemos de sondear las escasas fuentes escritas que hay sobre él.

En primer lugar, hay una serie de escritos antiguos que atribuyen a la Orden del Temple la posesión del castillo. Ya en las Relaciones de Felipe II, en 1578, a la pregunta de que si había restos de edificios antiguos en la comarca de Castillo de Bayuela (aún Hinojosa y sus tierras no se habían independizado de esta villa), respondieron que '[el castillo de San Vicente] fue monesterio de Templarios, esta en parte y lugar que a estar fortificados fuera cosa inexpunable, tiene a los lados dos torreones caidos'. Pocos años después, en 1590, el padre Juan de Mariana visitaría sus ruinas, y, como ya hemos comentado, en De Rege (1599) también recoge la tradición según la cual el castillo había pertenecido a los Templarios. Pero, además, ofrece un dato nuevo: las ruinas del castillo pertenecían a una abadía toledana. Con seguridad se trata de la antigua abadía de Canónigos Regulares, como más adelante explicaremos.

Otra tradición atribuye la construcción a los musulmanes. Pascual Madoz lo expresa así en su Diccionario: 'el cerro o sierra de San Vicente, al norte de la villa, en cuyo punto más encumbrado existen las ruinas de un fuerte castillo de los moros'. Esta tradición apoyaría la tesis defendida por Caballero Zoreda y Sánchez-Palencia, quienes pensaban 'en una atalaya aislada, quizás de cronología emiral, usada posteriormente como núcleo de un castillo califal'.

El escribano e historiador local Matías Gómez de Morales también habla sobre los posibles moradores del castillo. Dice así: 'Habiendo de historiar la descripción del eminentísimo cerro de San Vicente (...) se me hace preciso presentarle con la propiedad que por el año de doscientos y cuatro estaba. En este tiempo edificaron en él los griegos diferentes fuertes y fronteras, en lo más encumbrado de él, con el muro alto y fuerte y torres empinadas'.

Obviamente, Gómez de Morales se equivoca al afirmar que los griegos estuvieron en la Sierra en el año 204. Hemos de leer las palabras del escribano de Hinojosa siempre con cautela; en este caso tenemos que tener en cuenta el escaso desarrollo y la falta de rigor de las disciplinas históricas en su tiempo, así como la tendencia del escritor a fabular. No obstante, quizás pudiera especularse sobre alguna posible construcción hispanorromana en la cima del cerro de San Vicente, aunque de ningún modo esta idea se podría aseverar hoy en día.

Nuestro autor sigue: 'Y, posteriormente, por el año de trescientos y veinticinco que se contaban de los moros [año 935 de la Era Cristiana], el Miramolín [sic: Miramamolín], hijo de Maotmat, mandó edificar en este sitio un castillo más fuerte e inexpugnable que los que se hallaban construídos, donde pudiesen defenderse de sus enemigos, el cual aún hoy permanece parte de sus vestigios. (...) Estuvo este encumbrado cerro, desde este tiempo hasta la destrucción de la morisma, poseído de esta vil canalla, el cual quedó yermo por un poco tiempo hasta que los Caballeros Templarios hicieron en él una granja, sugeta o hija del convento que tuvieron en Montalván, a la cual agregaron muchas casas, tierras y heredamientos (...)'.

Así, en el relato de Gómez de Morales, aparecen de alguna manera ambas tradiciones, aunque la construcción de la fortaleza cuyas ruinas hoy quedan se atribuye a los musulmanes; la Orden del Temple, según éste, únicamente habría creado una granja o hacienda de campo en el cerro de San Vicente.

Las dos tradiciones no son necesariamente excluyentes entre sí. En nuestra opinión, y siempre teniendo en cuenta los escasos datos de que disponemos, bien pudo ser ésta una fortaleza musulma que, tras la reconquista cristiana del territorio, pasara a manos de la Orden de Canónigos Regulares provinientes de la abadía aviñonense de San Rufo, establecidos en la Sierra entre 1156-1158, en tierras cedidas por Alfonso VII o por su hijo. La posible estancia de la Orden del Temple en el lugar, un tanto dudosa, hubiera ocupado el corto intervalo que va entre la última década del siglo XIII, cuando los canónigos abandonan la abadía, y el año 1312 en que se disolvió la Orden.

De la suerte posterior del castillo sólo podemos decir que en el siglo XVI ya se encontraba en ruinas, como se ha explicado. No es difícil imaginar el que este lugar, perdida la función para la que fue concebido ?el proceso de reconquista estaba muy avanzado- y alejado de vías de comunicación principales, fuera cayendo en el abandono entrado el siglo XIV, como ocurrió con muchas de las fortificaciones de nuestra geografía.

En estas cimas se ha encontrado una lápida epigráfica, dedicada a una divinidad ibérica, llamada TOGOTI, por LUCIO PRISCO. El Padre Mariana identifica esta divinidad con la diosa DIANA.

En la Montaña de Venus luchó Viriato contra el cuestor Plaucio y los cónsules Popilio Lenas y Servilio Cepión.


Descripción

La planta de la construcción, en su perímetro exterior, prácticamente se puede inscribir en un cuadrado de 40 metros de lado, aunque su traza es irregular. La entrada se sitúa en el muro noroeste, cuya puerta debió estar flanqueada por dos torreones avanzados, de los cuales el mejor conservado es el del extremo oeste.

Este torreón tiene planta trapezoidal al interior y, al exterior, su muro corto, forma semicircular; de este modo, el muro se hizo de mayor grosor que el resto y de frente curvo, previendo posibles ataques. También tiene dos ventanas, una, abocinada, en su esquina norte, y otra en el muro oeste, cerrada con arco de medio punto hecho con lajas de piedra. Junto al torreón yace un gran bloque de la bóveda de medio cañón que lo cubría, armada con lajas de piedra y argamasa.

Los muros del extremo suroeste del castillo se asientan sobre la roca madre, en pronunciada pendiente, y seguramente por este motivo es el más derruido del conjunto. El muro sureste estaba jalonado por torreones, algunos de ellos apenas perceptibles hoy día. Caballero Zoreda y Sánchez-Palencia Ramos, dos estudiosos que visitaron el castillo en 1979 y 1980, distinguían al menos tres torreones, y defendían la tesis de que uno de ellos, el del ángulo oriental, es en realidad una atalaya anterior al resto del castillo, quizás de cronología emiral o califal. En nuestra opinión esta hipótesis es muy sugerente, pero no consideramos que haya suficientes argumentos para sostenerla; incluso, a primera vista, el estado de conservación de dicho torreón haría pensar que es posterior al resto.

Este torreón de planta circular es el mejor conservado del conjunto. Tiene unos 6 metros de diámetro, un metro y medio de grosor de muro, y su construcción es algo distinta a la del resto: las hiladas del muro aparecen diferenciadas en alternancia y la argamasa es de color más blanquecino (posiblemente por contener mayor proporción de cal). Presenta un vano de acceso adintelado y orientado hacia el Oeste; en él aún se observan los huecos para encajar los quicios de sendas puertas. En el interior, y a más de 2 metros de altura del suelo, hay un escalón que recorre todo su perímetro. Como acertadamente explicaran Caballero y Sánchez-Palencia, 'en este escalón se apoyaron los rollizos usados como vigas para el suelo del primer piso, quedando en el muro, por encima del escalón, los huecos donde se encastraron a la vez que se construía el muro'.

En el cerro, a corta distancia de esta construcción, se encuentran también los vestigios de lo que creemos que fue una antigua abadía canonical y las ruinas de una ermita del último cuarto del siglo XVII, erigida sobre la cueva donde, según la hagiografía medieval y la tradición, se refugiaron San Vicente y sus hermanas al huir de las autoridades romanas.



Fuente: http://www.castillosnet.org
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