jueves, 31 de octubre de 2013

El Castillo Templario de Montalbán.

Se trata de la fortaleza de mayor tamaño y complejidad de todas las existentes en la actual Castilla La Mancha y una de las más importantes de la Península Ibérica.


Su visita, al ser propiedad privada, sólo puede realizarse los sábados por la mañana y sólo durante unos meses al año. 

Dificil su acceso y algo peligrosa su visita.

Es realmente impresionante encontrar una fortaleza enorme, con sus defensas bien conservadas en medio de la nada. Con sus piedras llenas de marcas de cantería de simbolismo esotérico.

En un paraje agreste, al borde de un profundo tajo. No hay construcciones modernas, ni pintadas, ni carteles, ni coches... Parece estar tal y como fue abandonado hace siglos. Arruinándose lenta y majestuosamente.

En sus proximidades hay dolmenes prehistóricos; fue fortaleza musulmana, ampliada y reformada por los caballeros templarios y uno de los principales bastiones que tuvo el Temple. Cabeza de la importante Encomienda Templaria de Montalbán, tambien posible lugar de reunión y ceremonias.

De allí partieron los caballeros templarios hacia la batalla de las Navas de Tolosa en 1212.

Y como todo buen castillo templario, alberga leyendas y misterios de todo tipo:

Ninguna poblacion hay cerca, ninguna ruta importante. Pero el castillo transmite una gran fortaleza. Viejas tradiciones aseguran que está hecho para guardar algo... un fabuloso tesoro.

Puede ser el misterioso tesoro de los templarios, jamás encontrado.

O las riquezas de los reyes godos.

O los objetos esotéricos más buscados: El Santo Grial y La Mesa de Salomón.

La leyenda dice que el castillo se comunica por un túnel con la cercana y misteriosa iglesia de Santa María de Melque: Las gentes de la zona hablan de ovejas que se pierden en Melque y aparecen en el Castillo de Montalbán y de un pastor que descendió a los tuneles del castillo y apareció en el pozo de la iglesia.

El caso es que se conservan en el castillo inmensos subterráneos, que cualquiera puede vislumbrar a través de varios pozos. Se supone que son aljibes o silos. 

 Pero su tamaño es enorme, desproporcionado. Y la calidad de su construcción muy alta. 

 De esos enormes recintos subterraneos parten amplias galerías.

¿Ocultan esos misteriosos túneles alguno de los secretos más buscados?

Importantes investigadores ubican en la zona los tesoros de los reyes visigodos, que escondieron a la llegada de los invasores musulmanes. 

Quizá los templarios fueron los guardianes y depositarios de secretos ancestrales, como el de la Mesa de Salomón o el Santo Grial. 

Quizá la cercana iglesia de Melque tenga algo que ver con esos viejos misterios.

Cuenta la historia que....

Juan II quedó sitiado en el castillo por las tropas del infante don Enrique, que más tarde sería rey, en diciembre del año 1420. Tras un sitio de dos meses, las tropas del infante don Enrique levantaron el sitio y se marcharon; esto fue en parte gracias al apoyo prestado por la comunidad de Villa Real, que mandó al castillo unos 1500 hombres armados de su milicia en ayuda del rey. 

Como premio por el valioso servicio, el rey Juan II concedió a Villa Real el título de Ciudad Muy Noble y Muy Leal; desde entonces, Villa Real cambió su nombre a Ciudad Real.





El Reino Taifa de Toledo

La Taifa de Toledo o Reino de Toledo fue una de las taifas de Al-Ándalus que surge de la descomposición del Califato de Córdoba el 22 de julio de 1035 y finaliza con la conquista cristiana en 1085.

Ocupa la marca media (los árabes se establecen en la marca media denominada “la manxa”, que lo forman Toledo, Cuenca y Guadalajara).

Estaba formado por tribus bereberes y por una población autóctona integrada por muladíes y por mozárabes.

Toledo, también conocido como Tulaytola tiene un gran poder económico y una aristocracia árabe. Es un reino independiente y enfrentado a Córdoba. Se resisten a pagar tributos y piden ayuda a los reyes cristianos.

Ante la debilidad del Califato de Córdoba, el visir de Toledo se proclama independiente con Al-Zafir.

Al-Zafir le sucede su hijo Al-Mamun. Éste es apoyado por Fernando I a cambio de pagar parias, y con su ayuda se afianza en la Alcarria y detiene el reino taifa de Badajoz, a la vez que se anexiona a Valencia.

El reino taifa de Toledo con Al-Mamun tiene un gran poder político y económico.

Al-Mamún de Toledo

Yahya ibn Ismail al-Mamun o Yahya ben Ismael ben-Dylinun (* ¿? – Córdoba, 1075), conocido como Al-Mamún de Toledo, fue rey de la Taifa de Toledo entre 1043 y 1075. Pertenecía a la dinastía Banu Di-l-Nun.

En 1062 juró vasallaje al rey Fernando I de León lo que no evitó que prestara su apoyo militar a su yerno, Abd al-Aziz ibn Amir de Valencia, cuando el rey leonés sitió la ciudad. Cuando Fernando I se vio obligado a levantar el sitio al caer enfermo, Al-Mamún aprovechó la coyuntura para hacerse con taifa de Valencia que desde entonces pasó a formar parte de la taifa toledana.

También intento hacerse con la República de Córdoba en 1069 aunque fracasó al recibir la antigua capital califal la ayuda del rey de la taifa de Sevilla, Al-Mutamid.

En 1072 acogió en la corte toledana a Alfonso VI cuando éste perdió el trono leonés a manos de su hermano Sancho II. Se inició entonces entre ambos una gran amistad y Al-Mamún sería, desde entonces y hasta su muerte, aliado de Alfonso VI en todas las operaciones militares que llevó a cabo el rey leonés.

Estuvo casado con Zaida que posteriormente se convertiría al cristianismo y se casaría con Alfonso VI, de cuya unión nacería Sancho, el único hijo varón que tuvo el Rey pero que no llegaría a reinar debido a su muerte en la batalla de Uclés.

En 1074 logró hacerse con Córdoba, ciudad donde fallecería envenenado en 1075.,le sucede Qadir en el 1075 (los alfaquíes son los encargados de las leyes).El reino taifa

Los reinos de taifas hacia 1031, sobre las actuales regiones.

Archivo: Taifas.svg
Toledo conservaba su aureola de haber sido urbs regia visigoda, que los árabes perpetuaron llamándola madinat al-muluk. 

Tuvo gran importancia estratégica como capital de la Marca Media, pudiendo mantener frente a Córdoba una dependencia relativa hasta el siglo del Califato. Independizada al producirse las guerras civiles de comienzos del XI, allí se adueñaron del poder algunos personajes de la ciudad, entre ellos el cadí Abú Bala Ya'is ibn Mubammad y algunos otros, entre los cuales citan las fuentes también a un Ibn Masarra, a un Abd al-Rahmn y a Abd al-Malik ibn Matiyo.

 Posiblemente descontentos los toledanos con los desacuerdos entre ellos y, en especial, del mal gobierno de este último, decidieron ofrecer el gobierno de la taifa al señor de Santaver, Abd al-Rahman ibn Dil-Nun, que les envió para hacerse cargo del poder a su hijoIsmail al-Zafir en torno a 1035.

Los Banu Dil-Nun eran una familia bereber de la tribu hawwara, llegados a la península en tiempos de la conquista islámica. Se establecieron en la cora deSantabariyya o Santaver y en el proceso de arabización de los siglos VIII-Xcambiaron su etnia bereber de Zennún arabizándola en Banu Di-l-Nun. Durante todo ese tiempo fueron uno de los linajes más destacados de la Marca Media, citados por las fuentes por sus alzamientos frente al poder emiral y por sus alternativas sumisiones.

Volvieron a su autonomía con la decadencia del Califato durante el primer decenio del siglo XI: entonces, posiblemente, Abd al-Rahmán ibn Dil-Nun logró que el califa Sulaiman al-Mustain (1009-10 y 1013-16) le otorgase el nombramiento como señor de Santaver, Huete, Uclés y Cuenca, llevando el título de Násir al-Dawla. Este Abd al-Rahmán confió en 1018 a su hijo Ismaíl el gobierno de Uclés y que luego, como ya se ha dicho, lo envió a Toledo.

Apogeo

El territorio1 2 3 de la Taifa de Toledo coincidía con las actuales provincias de Toledo, Ciudad Real, Cuenca, el norte de Albacete, Cáceres, Guadalajara(hasta la frontera con las tierras zaragozanas en Medinaceli), Madrid hasta laSierra de Guadarrama.

Ismail al-Zafir fue el primer monarca de este linaje hasta 1043, luchando contra los cordobeses para mantener la independencia. Luego reinó Al-Mamún de Toledo, quien solicitó la ayuda de Fernando I de León y Castilla contra Sulaymán ben Hud al-Musta'in de Zaragoza; veinte años más tarde, los toledanos, atacados por Fernando, compraron su tranquilidad mediante el pago de parias.

Atacado a su vez Abd al-Malik ben Abd al-Aziz al-Mansur, régulo de Valencia desde 1061,4 prefirió pedir auxilio a Al-Mamún de Toledoantes que aceptar el control castellano, pero el rey de Toledo aprovechó para deponer al valenciano y anexionarse la taifa de Valencia en 1064, con la aquiescencia de Fernando I.

Toledanos y sevillanos aspiraban a unir a sus dominios la antigua capital del califato, que será agregada a la Taifa de Sevilla en 1070. El nuevo rey, Alfonso VI de León y Castilla, siguió una política de apoyo a todos contra todos en su exclusivo beneficio: con la ayuda de al-Mutamid de Sevilla derrotó al granadino Abd Allah y le obligó a pagar parias (1074), al tiempo que apoyaba a Al-Mamún de Toledopara que ocupara la Taifa de Córdoba en 1075.

Al-Mamún de Toledo se convirtió así en el rey más importante de la Taifa de Toledo, que en 1075 incluía Córdoba y Valencia. Ese mismo año fue envenenado en Córdoba y su nieto Al-Qádir asumió el gobierno de Toledo.

Fin del dominio musulmán

Los reinos de taifas hacia 1080.

Al-Qádir en el 1075, se consideró lo suficientemente fuerte en sus dominios de Toledo-Córdoba-Valencia como para prescindir del castellano y expulsó de Toledo a los partidarios de la colaboración-sumisión con los cristianos; pero estos provocaron una revuelta en Valencia, que se declaró independiente bajo el mando de Abd al-Aziz, y Toledo, sin el apoyo de Castilla, perdió las tierras cordobesas en 1077, así como las provincias del sur de la región, y vio atacado su territorio por al-Mutawakkil de la taifa de Badajoz.

Archivo: Reinos de Taifas en 1080.svg

Al-Qádir se vio, pues, forzado a pedir nuevamente la ayuda castellana y con ella se enajenó el apoyo de una gran parte de la población: por un lado estaban los musulmanes, que eran partidarios de una ruptura de la alianza con Castilla, y un acercamiento a los otros reinos musulmanes, y por otro, losmozárabes y judíos, partidarios de la alianza con Castilla e, incluso de la anexión. Así Al-Mutawakkil de Badajoz entró en la ciudad en 1080, mientras Al-Qádir se refugiaba en Cuenca.

Al-Qádir recuperó el trono en 1081 ya que Alfonso VI de León y Castilladecidió ayudarle a recuperar las tierras toledanas y valencianas a cambio de que Valencia fuese para Al-Qádir y Toledo para Alfonso.

Ante este acuerdo, los toledanos opuestos a la colaboración Alfonso-Al-Qádir (los musulmanes) solicitaron el apoyo de Al-Muqtadir deZaragoza, Al-Mutamid de Sevilla y Al-Mutawakkil de Badajoz; mientras otra parte de la población, cansada de las continuas guerras (mozárabes y judíos), aceptaba la entrega de Toledo a Alfonso VI, siempre que este simulara tomarla por la fuerza, para evitar que los toledanos fueran acusados de traicionar la causa musulmana, conscientes de la pérdida de prestigio que supondría para el Islam la cesión de Toledo.

El cerco de la ciudad no impidió a Alfonso VI atacar las taifas de Zaragoza, Valencia y Sevilla, y el 6 de mayo de 1085, después de cuatro años de «asedio», Toledo se rendía pacíficamente, tras obtener garantías los musulmanes de que se respetarían sus personas y bienes y de que se les permitiría seguir en posesión de la mezquita mayor. Por su parte, los toledanos se comprometían a abandonar las fortalezas y el alcázar.

Dominio cristiano

El 25 de mayo de 1085, Alfonso VI de León y Castilla entró en la ciudad. En aquel momento, el reino de León y Castilla, considerado el heredero del reino visigodo de Toledo, tenía la intención de recuperar para sí la capital del antiguo reino visigodo.

 La conquista de la ciudad de Toledo dio pie a la inversión de fuerzas entre cristianos y musulmanes en la península, lo que llevaría finalmente a la conquista almorávide de las taifas tras solicitar estas su intervención como último recurso ante el poderío cristiano.


Castillo de Guadamur

Al sudoeste de Toledo, a través de la carretera C-401, el viajero llega a Guadamur,situado en una cañada, en unos terrenos regados por el río Tajo, cuyos orígenes se remontan a la época árabe como señala su nombre, que significa ‘río de paso’. En el siglo XVI, este pueblo de Castilla la Mancha alcanzó gran importancia económica y cultural debido a su proximidad con la hermosa y monumental Toledo.

Poblada por la tribu celtíbera de los carpetanos, Guadamur tuvo un pasado de dominación romana como atestiguan los restos arqueológicos hallados en la zona y el paso de una calzada de camino a Toledo. Pero Guadamur debe el realce de su pasado al hallazgo en la zona del tesoro de los visigodos, pueblo germánico que conquistó Hispania en el siglo V y dominó la península hasta la llegada de los árabes en el siglo VIII.

Castillo de Guadamur./Luis Miguel Soto López

En los alrededores de Guadamur, a un kilómetro aproximadamente, se localiza el lugar denominado Guarrazar, donde se descubrió el famoso tesoro de Guarrazar en el siglo XIX,compuesto por varias coronas que pertenecieron a los reyes visigodos Suintila y Recesvinto (siglo VII) Se trata del exponente máximo de la orfebrería visigoda en nuestro país. En la actualidad, la mayoría de piezas se encuentran depositadas en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

El tesoro forma un conjunto que constaba de seis coronas, cinco cruces, un colgante y restos de láminas y cadenas de oro (las que se conservan en el MAN), una corona y una cruz de oro más una gema grabada con la Anunciación, que se conservan en el Palacio Real de la capital de España; tres coronas, dos cruces, eslabones y colgantes expuestos en el Museo Nacional de la Edad Media (en París); así como una corona y una macolla con una bola de cristal de roca que fueron robadas y aún no han aparecido.

Algunas teorías históricas afirman que Guarrazar era un monasterio que sirvió de escondite a una parte del tesoro real de la corte, iglesias y monasterios toledanos (donde se estableció la capital de los visigodos) para evitar su captura por los musulmanes, que invadieron la península y pusieron fin al reinado de los visigodos en el año 711.

Corona de Recesvinto hallada en Guarrazar./Luis García

Tras empaparse de esta fascinante historia, le llega el turno al viajero para que trate de conocer en profundidad otros rincones de Guadamur. El castillo (siglo XV), construido por el primer conde de Fuensalida, don Pedro López de Ayala, se emplaza sobre el cerro de la Natividad, una pequeña elevación que domina el territorio circundante. Destruido durante la Guerra de la Independencia y durante las guerras carlistas, a finales del siglo XIX sus propietarios decidieron reconstruirlo.

De planta cuadrangular, con baluartes y defensas en las esquinas y cortinas, la fortaleza conserva una bella torre del homenaje de base cuadrada. En la decoración de los muros, muy sobria, destaca el escudo de los López de Ayala. En este castillo se hospedaron personajes de la talla de Felipe el Hermoso, Juana la Loca, el Cardenal Cisneros o Carlos I.

Cerca del castillo se encuentra la ermita de la Natividad, del siglo XV, con ábside mudéjar y arco de herrería. La iglesia parroquial de Santa María Magdalena (siglo XVI) conserva escasos elementos de su primitiva fábrica debido a las reformas de los siglos XIX y XX. En el interior destacan sus tres naves separadas por arcos de herradura.

El rollo de Guadamur./Luis Miguel Soto López

La iglesia se ubica en la Plaza de Recesvinto, donde el viajero también podrá contemplar la Picota o Rollo de Justicia. Más interesante resulta la visita a la ermita de San Antón, del siglo XVI, donde se ha instalado un pequeño Museo de Artes y Costumbres Populares con objetos de uso cotidiano de los montes de Toledo.

Si el viajero que anda de turismo por Toledo se muestra interesado por conocer la historia de la mayor reliquia que los visigodos dejaron como legado en nuestro territorio, debe acercase hasta Guadamur y empaparse de su pasado. Los amantes de la historia lo agradecerán.

Guadamur se presenta como un destino ideal para una escapada de fin de semana. Ya no hay excusa para visitar la localidad. Bueno sí, seguir con la huella visigoda en nuestro país dando el salto a Recópolis, en Zorita de los Canes (Guadalajara), el yacimiento de la única ciudad visigoda conocida en Europa.



miércoles, 30 de octubre de 2013

La Cripta encantada del Hospital Tavera en Toledo

El Hospital de Tavera u Hospital de Afuera, no es uno de los sitios más visitados de Toledo. Se encuentra fuera de los circuitos turísticos, pero es un importante edificio del siglo XVI, antiguo Hospital y Palacio de los Medinaceli. 

Alberga una grandiosa iglesia renacentista, solo superada en su estilo por la de El Escorial (aunque es "solo" una capilla). 

 Y debajo de la iglesia se encuentra uno de los lugares más impresionantes de Toledo (y mira que hay unos cuantos)...

Se desciende en penumbra por una larga y tenebrosa escalera de piedra y se llega a una gran cripta subterránea, lugar de enterramiento de los miembros de la Casa de Medinaceli. 

 Estamos muy por debajo del nivel de la calle y nos aguarda una sorpesa acústica increible.

 Una sensación que hay que experimentar situándose en el centro de la cripta, a ser posible en soledad y silencio. Realmente mágico e inolvidable.


Se dice que la asombrosa acústica del lugar se debe a la perfección absoluta de la bóveda de la cripta, pero... 

¿Es fruto de la casualidad?

 ¿Hace casi quinientos años los maestros constructores tenían tal dominio del sonido? 

 ¿Se buscaba impresionar al visitante o hubo alguna otra razón para construir una cripta tan profunda, tan inmensa, tan perfecta?

Un misterio

Merece la pena ver el sepulcro del fundador, el Cardenal Tavera que es obra de Alonso Berruguete, una escultura maravillosa en mármol de Carrara,








Y una curiosidad: Un retrato de El Greco del propio Cardenal, con una inconfundible cara de muerto. 
 Cosa lógica porque se pintó más de 60 años después de su muerte, y el pintor se basó en una mascarilla de yeso que hicieron al cadáver, que sirvió de modelo para la escultura de la tumba y que aún se conserva.

Como muchos viejos edificios toledanos, el lugar tiene su propio fantasma, que de vez en cuando se dedica a asustar a las empleadas de la limpieza. 

 Se dice que es el mismo Alonso Berruguete, que falleció en una habitación del Hospital dejando sin terminar el sepulcro del Cardenal. 

¿Será que vuelve del más allá a contemplar su última obra?

Los Robots de La Cueva de Hercules

martes, 29 de octubre de 2013

Historia del Acero Toledano

Recaredo. El rey católico de los Visigodos

Recaredo nació hacia el año 565. Era el segundo hijo de la unión entre Leovigildo y Teodosia, cuyo primogénito era Hermenegildo. A la muerte de su madre, Leovigildo se casó en segundas nupcias com Gosvinta, viuda de un rey anterior y mujer de fuerte carácter e influencia. 

En esos años los destinos de ambos príncipes se separaron. Hermenegildo parece haber residido siempre en Sevilla ejerciendo el gobierno de la Bética. Esta era una provincia muy romanizada y no muy apegada al poder visigodo, y el príncipe primogénito no tardó en unirse a la resistencia frente al poder de su propio padre.

Recaredo por su parte, parece sin embargo que siguió fielmente al rey Leovigildo en sus campañas militares en Sarabia, la Orospeda o Vasconia. Estaba junto a él en 579 cuando finalmente el primogénito Hermenegildo se rebeló contra su padre y se convirtió también al catolicismo. El alzamiento corría el riesgo de convertirse en guerra civil.

(Recaredo I : fue rey de los visigodos desde 586 a 601, cuando murió en Toledo)

Leovigildo, tras pacificar las regiones del norte, se dirigió hacia el sur para aplastar la rebelión de su hijo, al que finalmente apresó. Hermenegildo rechazó la oferta de perdón de su padre por fidelidad a la fe católica y que fue decapitado por su carcelero. La muerte de Hermenegildo en prisión en 585 convirtió a Recaredo en heredero único del trono. Su padre, ocupado en la conquista del reino de los suevos, lo envió a la Septimania (región del sureste de Francia en torno a Narbona que formaba parte del reino visigodo). Allí debía hacer frente a la amenaza de Gontrán, rey de Burgundia, cuyas tropas habian sitiado Nîmes y ocupado Carcasona gracias a la traición.

Recaredo llegó a la región al mando de un ejército godo de auxilio y pasó al contraataque, derrotando ante las murallas de Carcasona a las fuerzas burgundias, que huyeron dejando tras de sí unas cinco mil bajas en el campo de batalla. No detuvo ahí su ofensiva, sino que en un fulgurante avance tomó las fortalezas de Ugernurm y Caput Arietis (en la fontera del Ródano) y asoló la region de Toulouse. El príncipe había demostrado su valía militar ante los francos en una campaña que los cronistas hispanos calificaron de contundente victoria de las huestes visigodas. 

Al año siguiente su padre, el rey, falleció y Recaredo ocupó el trono, sin que las facciones nobiliarias que se disputaban el poder mostraran una oposición abierta en un principio. Sinembargo, a buena parte de esa nobleza goda no le debió de agradar demasiado la instauración de un principio de sucesión dinástica de padre a hijo, contraria al principio electivo por el que hasta entonces se habia regido el Reino de Toledo. Del mismo modo, a los obispos arrianos tampoco debió de complacerles la conversión al catolicismo del nuevo rey Recaredo, que abjuró del tradicional arrianismo germánico

Así narraba San Isidoro de Sevilla la conversión de Recaredo en el III Concilio de Toledo:

"En la era DCXXIIII, (...) muerto Leovigildo, fue coronado rey su hijo Recaredo. Estaba dotado de un gran respeto a la religión y era muy distinto de su padre en costumbres, pues el padre era irreligioso y muy inclinado a la guerra; él era piadoso por la fe y preclaro por la paz; aquél dilataba el imperio de su nación con el empleo de las armas, éste iba a engrandecerlo más gloriosamente con el trofeo de la fe. Desde el comienzo mismo de su reinado, Recaredo se convirtió, en efecto, a la fe católica y llevó al culto de la verdadera fe a toda la nación gótica, borrando así la mancha de un error enraizado. Seguidamente reunió un sínodo de obispos de las diferentes provincias de España y de la Galia para condenar la herejía arriana. A este concilio asistió el propio religiosísimo príncipe, y con su presencia y su suscripción confirmó sus actas. Con todos los suyos abdicó de la perfidia que, hasta entonces, había aprendido el pueblo de los godos de las enseñanzas de Arrio, profesando que en Dios hay unidad de tres personas, que el Hijo ha sido engendrado consustancialmente por el Padre, que el Espíritu Santo procede conjuntamente del Padre y del Hijo, que ambos no tienen más que un espíritu y, por consiguiente, no son más que uno." (1)

Fue por este motivo, entre otros, por los que se produjeron una serie de conspiraciones contra el nuevo rey, hasta cuatro consecutivas. En ellas intervinieron también católicos, lo que excluye que la religión fuera la única causa.

La primera de estas conjuras se produjo en el año 587. Sunna, obispo arriano de Mérida, y los condes lusitanos Segga y Vagrila planearon el asesinato de Masona, obispo católico de la misma sede, y de Claudio, duque de la provincia, con el fin de privar al nuevo monarca de apoyos fundamentales y posteriormente usurpar el trono.

El complot no tuvo éxito porque uno de los conspiradores, Viterico, lo denunció ante el dux Lusitaniae, quien llevó el caso a Recaredo.

(Moneda "Tremis" de Recaredo)

Una vez abortada la conjura, la sentencia fue bastante magnánima para la crueldad habitual entre los visigodos: a Segga le amputaron las manos y fue exiliado a la Gallaecia, a Vagrila se le confiscaron las propiedades y a Sunna, se le exilió a Mauritania, donde siguió predicando el arrianismo hasta encontar el martirio.

Al año siguiente, Uldila, probablemente obispo arriano de Toledo, y la poderosa Gosvinta, la viuda de Leovigjldo, también pretendieron acabar con el monarca, pero fueron descubiertos. El primado tomó la vía del exilio mientras que la antigua reina murió en oscuras circunstancias; en palabras del cronista Juan de Bíclaro.


"Gosvinta, siempre hostil a los católicos, entregó su vida".
Justo antes del III concilio de Toledo, Granista y Vildigerno, condes de la Septimania, decidieron sublevarse también contra Recaredo. El obispo de Narbona, Ataloc, de religion arriana, les aconsejó pedir ayuda al antiguo enemigo de Recaredo, el rey burgundio Gontrán que era católico (el credo tenia una importancia relativa frente a los intereses políticos y territoriales).

Las tropas burgundias ocuparon Carcasona, pero fueron derrotadas vergonzosamente por las tropas de Recaredo, el cronista Juan de Bíclaro relata que tan sólo 300 soldados arrasaron a un ejército de nada menos que 70.000 hombres. Aunque las cifras no son creíbles, sino más bien un alarde propagandístico, lo cierto es que la frontera con Burgundia quedo estabilizada y se puso freno a las ansias expansionistas de su rey. Para los godos de la época, todo ello evidenciaba que Recaredo gozaba de una protección divina.

(Mapa de la España Visigoda de Leovigildo, padre de Recaredo. La Península estaba ocupada por diferentes pueblos como los Suevos, Vascones, Bizantinos etc...)

En el afro 590, Argimundo, duque de la Cartaginense, encabezó otra trama para acabar con la vida de Recaredo, que otra vez fue descubierta. Los cómplices fueron ajusticiados, mientras que Argimundo sufrió una suerte peor:

"Fue primero interrogado con látigos y luego le arrancaron el cuero cabelludo como signo de vergüenza; a continuación, le cortaron la mano derecha y lo exhibieron por todo Toledo montado en un asno, como un ejemplo para todos de que los siervos no debian desafiar a sus amos".

Tanto la humillación pública como la amputación de la diestra tenían como objetivo incapacitar al reo para gobernar y luchar, eliminándose a un enemigo político sin matarlo. Y así como estos castigos eran habituales y conocidos en otros lugares, la "decalvatio" (arrancar el cuero cabelludo) parece ser una forma de castigo propiamente visigoda.

Recaredo se esforzó por atraerse a la nobleza, tanto la goda como la hispanorromana, también al episcopado arriano y católico. Así devolvió las propiedades confiscadas por su padre Leovigildo e instituyó los Seniores Gothorum, asamblea del consejo real que reunía a los aristócratas visigodos más poderosos. Gracias quizás a estas medidas, después del año 590 las fuentes no documentan sedición alguna contra su poder. Isidoro de Sevilla, en su Historia de los Godos, destaca el contraste entre la politica de Leovigildo y la de su hijo: 

"Las províncias que su padre conquistó con la guerra, él las conservó con la paz, las administró con equidad y las rigió con moderación." (1)

Pacificar el reino godo significaba resolver también el problema religioso. El rey se había convertido personalmente al catolicismo en 587, poco después de acceder al trono, bajo los auspicios de Leandro, arzobispo de Sevilla, y desde ese mismo instante se propuso lograr que el pueblo godo adoptara el catolicismo.

(El Rey Recaredo hablando a los Obispos en el Concilio III de Toledo, año 589. Códice Vigilano, fol. 145, Biblioteca del Escorial) 

A lo largo de dos años, el rey movió sus piezas y logró convencer a la mayoría de nobles y obispos, garantizándoles sus privilegios si se convertían al catolicismo. Así, los antiguos obispos arrianos mantuvieron su estatus en la Iglesia católica sin tener que ordenarse de nuevo. Eso sí, los elementos recalcitrantes fueron excluidos y purgados, como también se castigó a los responsables del trágico destino de Hermenegildo.

Despejado así el camino, se celebró el III Concilio de Toledo en el año 589. El reino visigodo tomó a partir de entonces un nuevo rumbo marcado por la entente entre Iglesia y Estado. La propaganda política del régimen se encargó de presentar a Recaredo como un nuevo Constantino, el emperador que permitió el triunfo de la Iglesia católica en el lmperio Romano a partir del edicto de Milán del año 313. 

(Corona visigoda que forma parte del tesoro de Guarrazar, un tesoro arqueológico compuesto por coronas y cruces votivas que los reyes visigodos españoles ofrecieron en su día a la Iglesia. Fue hallado entre los años 1858 y 1861 en el yacimiento arqueológico de la llamada huerta de Guarrazar)

Recaredo falleció el 21 de diciembre del 601. Más allá de su capital reforma religiosa, su reinado se caracterizó por asumir el legado de Leovigildo: la unidad territorial de la Península Ibérica y la instauración del principio de sucesión dinástica. Pero, en este aspecto, su política tuvo escasoefecto, ya que su hijo Liuva II tan sólo pudo reinar un par de años antes de ser depuesto y asesinado por un grupo de conspiradores encabezado por Viterico, el mismo que había abortado con su traición la primera sublevación contra Recaredo. Volvía así el Morbus Gothorum, (el mal de los godos) la usurpación violenta del trono.

Curiosidades :

» Recaredo tardó algún tiempo en informar al papado de su conversión al catolicismo. En una carta enviada en 599 el monarca explicaba al papa Gregorio Magno que no le había escrito antes porque una embajada anterior había naufragado en Marsella. En su respuesta, Gregorio lo celebróescribiendo:

"El nuevo milagro que ha sucedido en nuestros dias, de haber pasado los godos por obra vuestra de la herejía arriana a la verdadera fe (...) Qué corazón habrá tan insensible que, oyendo tan gran novedad, no se conmueva, alabe a Dios y ame a vuestra persona?"

Pero cuando Recaredo poco después, le pidió al papa que mediara en el conflicto que mantenía con los bizantinos por la presencia de éstos en el sur de la Península, el sumo pontífice se mantuvo neutral para no ofender a ninguna de las dos partes.

(Gregorio Magno es autor de una Regula pastoralis, manual de moral y de predicación destinado a los obispos. Recopiló y contribuyó a la evolución del canto gregoriano, llamado así en su honor pues en el año 600 d. C. ordenó que se recopilaran los escritos de los cánticos o himnos cristianos primitivos)

» Con la conversión de Recaredo y la adopción de la fe católica como credo oficial del reino de Toledo, en 589, los visigodos dejaban atrás doscientos años de perseverancia en el arrianismo. Esta corriente cristiana, considerada herética por la Iglesia de Roma, debía su nombre a Arrio, un sacerdote de Alejandría que vivió a comienzos del siglo IV. Arrio afirmaba que Dios Padre existía antes que todas las cosas y que había creado a Dios Hijo-Logos (el Verbo) o Cristo; la sustancia divina de éste no era igual a la del Padre, al que el Hijo estaba subordinado. Por tanto, la doctrina arriana negaba la equiparación de Cristo con Dios tal como la sostenía el dogma dominante en el mundo cristiano, lo que le valió una condena terminante en los concilios de Nicea (325) y de Constantinopla (381). 

Sin embargo, entre un sínodo y otro, el arrianismo cobró nueva vida cuando un obispo godo, Ulfilas, convirtió al cristianismo en su versión arriana a sus hermanos de raza, los godos de Mesia (al norte del Danubio). Desde allí, el arrianismo se difundió entre los pueblos germánicos: ostrogodos, visigodos, vándalos, burgundios y longobardos. Fue esta fe la que los visigodos llevaron consigo cuando se instalaron en Hispania en el siglo V. Allí se encontraron con una población autóctona católica, regida por una jerarquía eclesiástica fuertemente arraigada. Parecía una situación propicia para el conflicto, pero los historiadores han destacado la notable tolerancia de que hicieron gala los reyes godos, a semejanza de la que se practicó también en el reino ostrogodo de Italia.

Fuentes : 

» Pere Maymó i Capdevila "Un católico en el trono visigodo" a través de Historia de National Geographic.
» Thompson E.A., "Los godos en España", Madrid, 2007.
» Orlandis, José "Historia del reino visigodo español", Ediciones Rialp, 2006.
» (1) Las historias de los godos, vándalos y suevos, de Isidoro de Sevilla

Historia de la "Campana Gorda" del campanario de la Catedral

Una curiosidad de Toledo: La "Campana Gorda" del campanario de la Catedral

Fundida por Alejandro Gargallo en 1755, fue puesta allí por orden del infante D. Luis Antonio de Borbón y el canónigo obrero Andrés de Munárriz.

Medidas: 2,29 metros de altura, 9,17 de circunferencia, diámetro de 2,93 metros. Peso aproximado: unos 7.500 kilos.

La muy noble torre que acompaña a la Catedral Primada en su parte izquierda segÚn se mira frontalmente, oculta en sus alturas un "tesoro" que, en los Últimos años no se permite visitar: la "Campana Gorda".

Palabras de E. de Mariategui, en 1866, que describe la Campana Gorda:

"Justo es que demos noticia de la célebre campana grande, consagrada a San Eugenio, fundida a mediados del siglo pasado para sustituir a otra también grande y de la cual o de alguna de las anteriores consagradas al mismo santo, se cantaría en España la siguiente copla: Campana la de Toledo, Iglesia la de León, Reloj el de Benavente, Rollos los de Villalón. Hállase suspendida en el centro de la Última bóveda del primer cuerpo de la torre y tiene 35 pies de circunferencia, algo más de 12 de alto y unas 11 pulgadas de grueso, pesando 1.543 arrobas; está abierta a lima cerca de la parte inferior, y en el suelo se halla el badajo primitivo de muy bonita hechura, y a pesar de esta falta de continuidad produce al tocarla una vibración que atruena los contornos.

En el costado que mira al Norte tiene una cruz con una Virgen del Sagrario encima y una inicial del nombre de María en la peana; en el Occidente la efigie de San Eugenio, y en el Oriente un escudo grande con las armas de la Catedral y otros dos mas pequeños; tiene además cinco largas inscripciones latinas, siendo esta campana la que mas se usa de las doce que hay en la torre"

También se nos cuenta cómo se subió esta mole a la torre de la catedral; D. Luis Moreno Nieto lo relata en su libro "Toledo: sucesos, anécdotas y curiosidades":

"Es cierto aquello de que para campana gorda la de Toledo aunque no lo sea tanto lo de que "caben siete sastres y un zapatero, también la campanera y el campanero". Circulan en torno a la campana gorda de la catedral afirmaciones que están muy lejos de ser ciertas. Un folletito impreso hace ciento treinta años en la Imprenta Cea, situada en la calle de la Trinidad y que se vendía también en la desaparecida librería de Villatoro en la calle de Hombre de Palo al precio de medio real nos da referencias curiosas y sobre todo verdaderas acerca de su fabricación y colocación. 

Helas aquí: Se fundió por orden del cardenal Borbón y pesa 1.543 arrobas; para pesar el mental empleado en su fundición se mandó hacer una romana capaz de pesar hasta 141 arrobas. Fue bendecida por el obispo auxiliar Andrés NÚñez que renunció a cobrar el estipendio que le correspondía por oficiar en la ceremonia; en vista de ello el cabildo le obsequió con un bote de tabaco y seis pañuelos.

Para subirla a la torre un vecino de Toledo llamado Manuel Maldonado hizo cuatro maromas y dos cuerdas de cáñamo que pesaron cerca de dos mil kilos. La operación de subida al campanario entre la natural expectación de los toledanos congregados en la plaza del Ayuntamiento se hizo de la siguiente manera: desde la casa nÚmero 5 de la cuesta de San Justo donde la había fundido el maestro Gargollo - por eso se llamó desde entonces la "casa de la campana"- fue arrastrada al pie de la torre junto a la puerta de las Palmas: "el día 30 de septiembre de 1755 - dice el narrador que firma su trabajo con las iniciales C.F.- después de siete días invertidos en el arrastre desde la cuesta de San Justo a la plazuela del Ayuntamiento, se subió y fue convenientemente dispuesta tal y como ahora se encuentra y con tanta seguridad y lucimiento dirigió estas operaciones el alférez de fragata don Manuel Pérez que con esta comisión vino a Toledo acompañado de tres guardianes de navío y veintidós marineros que fueron espléndidamente regalados con un refresco y ricos presentes, cada uno según su categoría.

 Para subir la campana a la torre hubo de construirse una gran rampa y sobre ella algo así como una vía con dos carriles sobre la que deslizaba una plataforma sobre la que se montó la campana; mediante una garrucha o polipasto subía lentamente arrastrada por varias parejas de bueyes. Para que pudiese entrar en el campanario hubo que deshacer el muro que separa dos de las rejas laterales después reconstruido.

Dos meses después la campana se quebró cuando anunciaba la fiesta patronal de Santa Leocadia.



El Alcázar de Toledo

Alcázar de Toledo desde la otra orilla del río Tajo.

El Alcázar de Toledo es una fortificación sobre rocas, ubicada en la parte más alta de la ciudad de Toledo, España, y que domina toda la ciudad.

El Alcázar de Toledo se encuentra cimentado sobre roca granítica en el promontorio más alto de Toledo, dentro de las murallas de la ciudad, pero, a la vez, dominando a ésta. Está en el extremo este de Toledo, próximo al puente de Alcántara y al hospital de Santa Cruz (hoy Museo Arqueológico) y a unos pocos metros de la plaza de Zocodover.

Gracias a su estratégica ubicación, el Alcázar representa un resumen de los principales episodios de nuestra historia nacional, pues ha sido escenario tanto de aventuras medievales como testigo de guerras del siglo XX. Se trata, por tanto, de un edificio más valorado por su historia que por su arquitectura, lo cual resulta lógico si se tiene en cuenta todas las reconstrucciones que ha sufrido a lo largo de su dilatada historia.

La ocupación permanente del lugar tiene lugar en tiempos de la dominación de los romanos, cuando, en el siglo III d. C., construyeron, en la cima de la colina, un ‘pretorio’ con guarnición militar permanente.

El Alcázar y el puente de Alcántara. Calotipo de Edward King Tewison (1852).

En el año 568, creció considerable-mente la importancia de la ciudad de Toledo, debido a que el rey Leovigildo establece en ella la capitalidad política del reino visigodo, lo que dio origen a una progresiva ampliación y reforzamiento del primitivo recinto amurallado romano.

Ya en el 711, a causa de la invasión de España por los árabes, y, más tarde, por la serie de luchas que mantuvo Toledo frente a los emires de Córdoba, la incipiente fortaleza alcazareña, denominada por aquel entonces al-Hizan o Alfizén, fue objeto de sucesivas destrucciones y reconstrucciones. Destacan las obras ordenadas por el emir Abd-al-Rahman II en el año 836, comple-mentadas por sus sucesores, de las que se conserva en la actualidad el arco original que enmarcaba el acceso por el ángulo sudoriental.

Pero fue a lo largo de su etapa medieval cuando el Alcázar se trasformaría en autentica fortaleza, creciendo y consolidando su estructura. En 1085, la ciudad de Toledo fue tomada y anexionada a los territorios del reino de Castilla (de los que fue capital a partir de 1087) por las fuerzas castellanas dirigidas por el rey Alfonso VI, quien, tras conquistar la plaza, mandó reedificar el Alcázar para su utilización como morada real, al tiempo que reforzó su fortificación para prevenirse del peligro almorávide. Posteriormente, los sucesivos monarcas, Alfonso VII, Alfonso VIII, Alfonso IX y Fernando III, la fueron ampliando y reforzando. Pero fue sobre todo en el siglo XIII cuando Alfonso X ‘el Sabio’ la embelleció, dotándola de su forma actual de cuadrilátero reforzado en sus ángulos por torres cuadradas, dando origen así al primer alcázar con esta forma. De esta época data su fachada oriental hacia el puente de Alcántara, la cual está dotada de matacanes.

Desaparecida definitivamente la amenaza musulmana tras la caída del reino nazarí de Granada en manos de los Reyes Católicos, el 1 de enero de 1492, el Alcázar acrecentaría su función de morada regia. A partir de esta época, el Alcázar adquirió gran importancia en la vida política, social y cultural de España, pues fueron muchos los reyes que lo habitaron y muchos también los nobles, guerreros distinguidos y mujeres ilustres que pasaron por sus estancias a lo largo de su dilatada historia.


El Alcázar de Toledo (Foto de 1880). 

Una etapa conflictiva por la que hubo de pasar la fortaleza fue la que tuvo lugar durante el levantamiento en armas de comuneros (1520-23), cuando el Alcázar se convirtió de nuevo en objeto de disputa, siendo controlado, en un primer momento, por las fuerzas leales a Carlos I y, poste-riormente, por los comuneros. Derrotados finalmente los comuneros en la batalla de Villalar el 23 de abril de 1521, sus jefes, Padilla, Bravo y Maldonado, fueron ejecu-tados. Además, fue desde el Alcázar desde donde María Pacheco, viuda del comunero Juan Padilla, dirigió la defensa de Toledo contra las tropas imperiales, que habían puesto cerco a la ciudad. Resistió la viuda el asedio durante tres meses, de donde logró huir antes de que sus seguidores rindiesen la plaza.

Acabada la revuelta, la estancia del emperador Carlos I en el Alcázar con motivo de la convocatoria de Cortes en 1925 inclinó su decisión de agrandarlo y apartarlo definitivamente como mansión regia, adaptándolo a la altura de sus imperiales circunstancias, para lo cual encargó las trazas iniciales a su principal arquitecto, el toledano Alonso de Covarrubias, que empezó su remodelación hacia 1536. Covarrubias se encargó de la fachada norte, a la cual añade un portal plateresco, y, luego, será el arquitecto Villalpando quien desarrollará su trabajo en el patio central y en las escaleras.

Las obras fueron continuadas por su hijo Felipe II, quien encarga la continuación de las mejoras de la construcción a Juan de Herrera, que concibe la fachada sur de estilo churrigueresco e introduce su estilo en la decoración general del edificio. La fachada oeste es de estilo renacentista, y la este, medieval, con tres torreones cilíndricos y defensa almenada.

En 1561, Felipe II decide trasladar la Corte a Madrid, por lo que el Alcázar pierde su función de sede regia y comienza así una larga etapa de abandono y progresiva decadencia. A mediados del siglo XVII, se tiene constancia de que el edificio sirvió como cárcel y, posteriormente, como cuartel para la caballería.

Tras la muerte de Carlos II, acaecida en 1700, su viuda, Mariana de Nieburg, fue la última persona de estirpe real que llega a utilizar el Alcázar como residencia.

Algunos alcaides del Alcázar
El coronel José Moscardó Ituarde, héroe de la defensa del Alcázar.

El héroe castellano de la Edad Media, Rodrigo Díaz de Vivar, llamado “El Cid”, fue el primer gobernador o alcaide de la fortaleza, que lo guareció con mil hidalgos castellanos y aragoneses, antes de ser desterrado por el rey Alfonso VI, resentido con el Cid por el juramento que éste le obligó a prestar en la iglesia de Santa Gadea (Burgos) antes de posesionarse del trono. Pero el Alcázar también fue testigo de la reivindicación de su fama. Allí se celebraron las Cortes que pidió a su señor una convocatoria para que se le hiciera justicia tras la ofensa de sus yernos, los infantes de Carrión, en el robledal de Corpes, al abandonar a sus hijas tras azotarlas.

Años más tarde, la que manda en el Alcázar es Berenguela, esposa de Alfonso VII. Ésta vio desde la torre central de la fachada oriental cómo miles de soldados árabes atacaban el castillo de San Servando y cómo dañaban los campos cercanos, talando viñas, mientras preparaban el asalto a la ciudad de Toledo, intento que luego abandonan, según se cuenta, avergonzados al tener conocimiento de que Berenguela estaba desguarecida.

El Alcázar y el amor adúltero

La estancias del Alcázar también fueron escenario de los amores de la hebrea toledana Raquel con Alfonso VII, por quien abandona a su legítima esposa Leonor de Inglaterra. Los nobles, y el pueblo en general, indignados por el abandono del deber por parte del monarca, y llevados del frenético antisemitismo de la época, aprovecharon la ausencia del rey para asaltar el Alcázar y asesinar a la joven judía, acabando así con su nefasta influencia.

Otra de las huéspedes de dichas estancias fue María de Padilla, amante del rey Pedro I “el Cruel”, la cual las habitó durante algún tiempo, mientras que Blanca de Borbón, esposa legítima de este adúltero rey, sufrió dura prisión dentro de su recinto.

El Alcázar y los desastres de la guerra

El Alcázar sufrió nefastas consecuencias a lo largo de diversas guerras. Durante la Guerra de Sucesión (1700-1715), que tuvo su origen en la disputa entre Carlos de Austria y Felipe de Anjou por la ocupación del trono de España, las tropas aliadas de los Austrias, al mando del general Starhemberg, lo incendiaron en 1700 y fue convertido de nuevo en cuartel por el pretendiente austriaco. Los proyectos de restauración se iniciaron durante el reinado de Felipe V y, a partir de 1774, el rey Carlos III autorizó las obras para establecer, bajo la rectoría eclesiástica del cardenal Lorenzana, la llamada Real Casa de la Caridad, con los diseños del famoso arquitecto Ventura Rodríguez. Gran parte del nuevo edificio se aprovechó para proporcionar aprendizaje de un oficio a centenares de jóvenes y adultos de las clases más necesitadas y se pusieron en marcha telares.

De igual manera, durante la Guerra de la Independencia (1808-1813), con la ocupación de Toledo por las tropas francesas, el Alcázar vuelve a ser incendiado en enero de 1810, quedando en pie los muros exteriores y poco más. Posteriormente, desde 1846, fueron sucediéndose las obras de reconstrucción para albergar el Colegio General Militar (trasladado desde Segovia), transformado (por Real Decreto de 5 de noviembre de 1850) en academia militar, con el nombre de Colegio Militar de Infantería, convirtiéndose así la Ciudad Imperial en la cuna de la Infantería Española y, posteriormente, en la Academia General Militar, creada el 20 de febrero de 1882.

En 1887, cuando poco restaba para acabar con la totalidad de las obras, el Alcázar sufre un nuevo incendio, esta vez de carácter fortuito, que tuvo su origen en la biblioteca la noche del 9 al 10 de enero. En los tres días que duró el incendio, todo quedó reducido a escombros y cenizas; únicamente quedaron en pie los muros, la escalera principal y la arquería del patio. Tiempo después, se normalizó su funcionamiento, pero únicamente como sede de la Academia de Infantería. Por fin, de 1931 a 1936, sirvió como sede de la Academia de Infantería, Caballería e Intendencia.

Durante la Guerra Civil de 1936-39 fue utilizado por el entonces coronel sublevado José Moscardó como punto defensivo y de resistencia de la Guardia Civil y destruido totalmente por las tropas de la II República durante el asedio que duró 70 días del 22 de julio al 28 de septiembre de 1936

Asedio del Alcázar de Toledo

Soldados republicanos durante el asedio.


Fuerzas en combate

1ª División Orgánica
• 5.500 milicianos2
• Apoyo artillero
• 2-3 tanquetas
Aviación Republicana
• Apoyo aéreo Fuerzas sublevadas
• 1.028 efectivos3
• 2 piezas de artillería

Bajas

Elevadas • 48 muertos
• 438 heridos
• 22 desaparecidos

El Asedio del Alcázar de Toledo fue una batalla altamente simbólica que ocurrió en los comienzos de la Guerra Civil Española. En ella se enfrentaron fuerzas gubernamentales compuestas fundamentalmente por milicianos delFrente Popular y guardias de Asalto contra las fuerzas de la guarnición de Toledo, reforzadas por la Guardia Civil de la provincia y un centenar de civiles militarizados sublevados contra el Gobierno de la República. Los sublevados se refugiaron en el Alcázar de Toledo, entonces Academia de Infantería, Caballería e Intendencia, acompañados de sus familias. Las fuerzas republicanas empezaron el asedio sobre el fortín de los sublevados el 21 de julio de 1936 y no lo levantarían hasta el 27 de septiembre, tras la llegada del Ejército de África al mando del general José Enrique Varela, haciendo Francosu entrada en la ciudad al día siguiente.

El general Emilio Mola Vidal fue el director del golpe. El 17 de julio de 1936,Francisco Franco no proclamó ninguna sublevación militar de las fuerzas españolas en Marruecos, Franco se adhirió. En consecuencia, el 18 de julio el gobernador militar de la provincia de Toledo, el coronel José Moscardó, se puso al mando de la Guardia Civil de dicha provincia.

Durante el 19 y el 20 de julio, el Ministerio de Guerra del Gobierno republicanohizo varios intentos para obtener munición en la Fábrica de Armas de Toledo. Cada vez que era requerida la munición, el coronel Moscardó rehusaba entregarla, por lo que fue amenazado con que fuerzas provenientes de Madridserían enviadas contra él.

Las fuerzas republicanas asentadas en Toledo consistían aproximadamente en 5.000 milicianos2 de la CNT-FAI y la UGT, además de Guardias de Asalto. Tenían varias piezas de artillería, unos pocos vehículos blindados y 2 ó 3tanquetas. Las Fuerzas Aéreas de la República realizaron tareas de reconocimiento, apoyados por la artillería y bombardearon el Alcázar en 35 ocasiones.
Fuerzas sublevadas

Los defensores del Alcázar eran 800 hombres de la Guardia Civil,5 8 cadetes de la Academia de Infantería, 1 de la de Artillería y 110 civiles. Las armas de las que disponían eran según el relato de Moscardó:
Se contaba con el armamento de la Guardia Civil, Academia, Escuela de Gimnasia y Guardias de Asalto y Seguridad;

800.000 cartuchos de fusil y ametralladora (procedentes de las Fábricas de Armas);
1.200 fusiles Mauser y mosquetones;
200 petardos pequeños de trilita;
50 granadas rompedoras de 7 cm;
50 granadas de mortero Valero de 51 cm;
50 disparos de rompedora;
13 ametralladoras Hotckiss de 7 mm;
13 fusiles ametralladores, de la misma marca y calibre, todo en uso por los alumnos en sus prácticas;
4 cajas de granadas de mano Laffite —ofensivas, 200—;
2 piezas de montaña de 7 cm;
1 explosivo eléctrico;
1 mortero de 50 mm;
1 caja de granadas de mano —incendiarias, 25—. Pero los oficiales y la Guardia Civil habían logrado traer munición abundante.6

Aproximadamente 670 civiles (500 mujeres y 50 niños7 ) vivieron en el Alcázar durante el asedio. Muchos de éstos eran familiares de los miembros de la Guardia Civil mientras que otros se habían refugiado allí desde diversas partes de la ciudad para salvar sus vidas de los milicianos anarquistas y socialistas. Las mujeres no participaron en la defensa del Alcázar, por su seguridad no se les permitía ni siquiera cocinar o curar a enfermos y heridos. Sin embargo, su presencia en el Alcázar elevó el valor de los hombres para continuar en la defensa. Los civiles que se encontraban dentro del Alcázar estuvieron a salvo de los ataques de las tropas gubernamentales, excepción hecha de los rehenes que los sitiados tomaron en sus salidas del Alcázar y que no salvaron la vida. Las cinco muertes de civiles afines a los sublevados que hubo fueron por causas naturales. Hubo dos nacimientos durante el sitio.
Simbolismo[editar · editar código]

El Alcázar de Toledo se convirtió en la residencia temporal de la Monarquía Hispánica después de la reconquista de Toledo contra losmusulmanes, pero fue abandonada por Felipe II y en 1850 fue convertida en Academia Militar, bajo el nombre de Colegio de Infantería. Después de un fuego en 1886 partes del Alcázar fueron reforzadas con acero y vigas de hormigón.

El Alcázar se había convertido para ambos bandos en símbolo y cuestión moral. El fracaso ante el Alcázar fue un duro golpe para el bando republicano y una inyección de moral para el nacional.

Cronología del asedio[editar · editar código]
21 de julio de 1936[editar · editar código]

Esquema de la destrucción del Alcázar de Toledo por la artillería republicana.

La declaración de «Estado de Guerra» fue leída por el capitán Vela Hidalgo, de la Academia Militar, a las 7 de la mañana en Zocodover, la plaza principal de Toledo. Se dieron órdenes para el arresto de conocidos activistas de izquierda de Toledo, pero solamente detuvieron al maestro de la prisión local,Francisco Sánchez López de la Torre, que había preparado a Luis Moscardó para oposiciones, y a algunos militantes de base. Moscardó nombró a un nuevo gobernador civil, el notario Justo del Pozo Iglesias, pues el anterior, Manuel Mª González, se refugió en el Alcázar con su familia. 

Los sublevados distribuyeron fuerzas por la ciudad: Hospital de Tavera, Fábrica de Armas, Convento de los Carmelitas Descalzos, Bancos, Ayuntamiento, Catedral, Plaza de Zocodover, Correos, Teléfonos, Matadero, Cuartel de Asalto (Plaza de Padilla), Prisión Provincial, puertas de la muralla y puentes sobre el Tajo. Los guardias civiles llenaron camiones de munición en la Fábrica de Armas con destino al Alcázar. El Ministerio de la Guerra ordenó el bombardeo aéreo de los sublevados; a las 18 horas, el último de los camiones fue alcanzado de lleno cuando estaba llegando a su destino.

Las tropas republicanas enviadas de Madrid, avanzadillas de la columna delgeneral Riquelme, primero llegaron al Hospital de Tavera, donde fueron rechazadas por las fuerzas al mando del Comandante Ricardo Villalba Rubioprofesor de la Escuela Central de Gimnasia y sobrino del General José Riquelme López-Bago. Dicho comandante ostentaba, desde las 18:00 horas de la tarde del día 17 de de julio, el mando de tres capitanes, cuatro tenientes, un alférez, cuatro sargentos y 32 de tropa, guarnición que fue reforzada por un destacamento de la Guardia Civil con 40 hombres y dos oficiales. Al amparo de estas fuerzas se acogieron mujeres, niños, algunos huérfanos, hombres enfermos, las hermanas de la Caridad del Hospital y el capellán del mismo: en total 60 personas no combatientes.8 Estratégicamente, la posición defendida por dicho comandante era imprescindible para que la Guardia civil, que se encontraba en la fábrica de Armas, pudiera subir la munición al reducto del Alcazar.9 Los defensores del Hospital de Afuera recibieron a las tropas del general Riquelme con fuego de ametralladora, rechazándolos. Poco después, uno de los carros de combate que acompañaban a la columna atacante se lanzó al asalto del hospital y el Comandante Villalba, junto con el capitán Badenas, salieron del Hospital y lanzaron cargas explosivas que inutilizan el vehículo.10

Parada la ofensiva, el Comandante Villalba ordenó la retirada al Alcazar que se hizo de forma ordenada y sin perder un solo elemento bajo sus órdenes.11 Tras el fracaso ante el Hospital de Tavera, la fuerza del General Riquelme se dirigió a la Fábrica de armas. Un destacamento de 200 guardias civiles estacionado en la Fábrica de Armas empezó a negociar con los republicanos. Durante estas conversaciones, la Guardia Civil envió carros cargados con la munición de la fábrica al Alcázar antes de evacuar y destruir la fábrica. Riquelme telefoneó esa noche al sublevado Moscardó conminándole a rendirse.

22 de julio – 13 de agosto de 1936
Milicianas republicanas durante el Asedio del Alcázar de Toledo durante la Guerra Civil Española

El 22 de julio está ya en Toledo la columna madrileña: dos compañías de infantería, guardias de asalto, una batería de 105mm y un número indeterminado de milicianos ácratas de las «Águilas Libertarias»; además, una compañía de ametralladoras del Regimiento León nº 2 y milicianos del Colegio de Abogados de Madrid, lo que hace un total aproximado de 2500 hombres, frente a los 1250 del Alcázar, en su mayoría profesionales de la milicia. Controlaban la mayor parte de Toledo hacia las 20 horas, y comenzó a organizarse el cerco en torno al Alcázar. Esa noche elministro de Instrucción Pública, Francisco Barnés, volvió a apelar a Moscardó, para que se rindiese.

El 23 de julio el Coronel Moscardó recibió la llamada del representante del Frente Popular, el jefe local de Izquierda Republicana y secretario del colegio de abogados de Toledo12 Cándido Cabello quien le conminó a rendirse advirtiéndole que de no hacerlo así, su hijo Luis, quien había sido detenido, sería fusilado. 

Las fuentes del bando sublevado (confirmadas por numerosos testimonios) tienen un tono heroico, lacónico, patriótico y religioso al hablar del contenido de la conversación (posteriormente se le llegó a comparar con Guzmán el Bueno). Los testimonios de quienes escucharon la conversación junto a Cándido Cabello coinciden con los anteriores con la excepción del de Bernardino García Rojo, que el 26 de noviembre de 1940 hizo una declaración escrita que concordaba con todas las anteriores,13 pero que entrevistado por Isabelo Herreros varias décadas más tarde dio una versión completamente distinta, en la que aseguraba que Moscardó tuvo no uno, sino tres interlocutores, entre ellos él mismo, que fue quien le informó de que su hijo Luis se encontraba detenido "pero sin dar a entender ningún tipo de amenaza sobre el mismo." 

Al final de la entrevista García Rojo explicó que en 1940 "en mi declaración jurada, años después en la cárcel, me hice responsable único de la conversación",14 afirmación que merece la pena destacar, puesto que no fue así: en su declaración de 1940 decía lo mismo que todas las demás personas presentes durante el diálogo Moscardó-Cabello y en ningún momento afirmó que hubiese hablado con Moscardó. La amenaza de matar a Luis Moscardó no se materializó de momento sino que fue enviado a la Prisión Provincial (acusado al parecer, de ser hijo del Coronel Moscardó) pero un mes después de estos hechos, tras un bombardeo aéreo, los milicianos asaltaron la prisión, lo incluyeron en unasaca de, al menos, cuarenta prisioneros y fue fusilado.15 Por otra parte, el presidente de la Diputación hizo todo lo posible por proteger a la esposa y al hijo menor de Moscardó, Carmelo, durante los meses del Toledo revolucionario.16

Los historiadores Herbert Southworth17 e Isabelo Herreros18 dudan de la versión oficial sobre la conversación y el fusilamiento, y añaden como datos nuevos que Luis Moscardó tenía tendencias liberales y que su entrada en el registro del cementerio de Toledo tuvo carácter retroactivo (Herreros dice que fue en abril de 1956 cuando su cuerpo se trasladó a la cripta del Alcázar junto a la de su padre recientemente fallecido). Después de la aparición de ambos libros se publicó la obra de Alfonso Bullón de Mendoza y Luis Eugenio Togores El Alcázar de Toledo: final de una polémica19 en la que en base a una exhaustiva investigación bibliográfica y numerosa documentación inédita, entre la que cabe destacar las cartas escritas por Moscardó a su mujer a lo largo del sitio, y su diario personal, queda claro que Moscardó habló con un sólo interlocutor y que éste le amenazó con fusilar a su hijo si no rendía el Alcázar. Hay que señalar que ya muchos años antes, en su libro The Yoke and the Arrows,20 el periodista norteamericano Herbert L. Matthews había dudado de la versión tradicional de la defensa del Alcázar y la conversación de Moscardó con su hijo, pero que se retractó públicamente tras la publicación de la documentada obra que en respuesta publicó el también periodista Manuel Aznar.21

El 24 de julio los sitiados realizaron una salida para conseguir alimentos. Posiblemente bajo la influencia de las amenazas efectuadas contra Luis Moscardó efectivos de la guardia civil asesinaron al Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Toledo, el ex-diputado, periodista y líder histórico de la UGT-PSOE Domingo Alonso Jimeno, que se resistió a sus captores y fue muerto en plena calle, cerca de su vivienda de la calle de la Sierpe, mientras veía cómo arrastraban a su mujer y a su hija al Alcázar. Tales detenciones no fueron del agrado del coronel Moscardó, tal y como dejó escrito en una de las cartas a su mujer: "ayer en una salida que se intentó hacer para requisar víveres, la Guardia Civil tuvo la malhadada ocurrencia de detener a la familia del Concejal Domingo Alonso y traerlos detenidos en rehenes. Me desagradó hasta el extremo, pues creerán que la salida fue únicamente para cogerlos como garantía y yo no soy capaz de hacer eso, es más, me repugna y de buena gana los soltaba; aquí están bien cuidados y atendidos en lo que cabe, por lo menos igual que las familias de los Guardias."22

En las Cartas a su mujer, el coronel Moscardó confiesa pasar por varios episodios depresivos, que él llama «blandura»; varias veces confiesa a su esposa que no se suicidará, y surgen por doquier reflexiones religiosas, pues la rutina diaria de las familias católicas no se alteró durante el asedio en el interior de la fortaleza. La capacidad de mando de Moscardó, unánimemente refrendada por sus apologistas, es puesta en duda por algunos historiadores,23 que sostienen que el verdadero artífice de la defensa del Alcázar fue el teniente coronel de la Guardia Civil Pedro Romero Bassart. Sin embargo, ninguno de los diarios publicados (algunos muchos años después de la muerte de Moscardó) por quienes participaron en la defensa del Alcázar, es decir, por quienes fueron testigos presenciales y protagonistas de los hechos, pone en duda el papel que jugó en la defensa.

El 25 de julio, ante la imposibilidad de comunicarse por radio por falta de electricidad, el capitán Luis Alba Navas salió del Alcázar con la intención de enlazar con las tropas del general Mola y hacerles ver que la rendición del Alcázar difundida por Unión Radio de Madridese día era completamente falsa. Para pasar inadvertido se vistió con un mono azul de miliciano. En las proximidades de Torrijos fue reconocido por un antiguo soldado que había estado a sus órdenes; lo apresaron y fue ejecutado cerca de Burujón.

A Riquelme le sucede en el mando de la plaza el teniente coronel de infantería Francisco del Rosal, y a éste el comandante Ulibarri a finales de julio. El gobierno de la República trasladó a Toledo piezas de artillería de gran calibre. Se confiaba entonces en un pronto desenlace, pues la situación en el Alcázar era dramática: los alimentos escaseaban, el agua estaba racionada y la moral estaba muy baja. Se producían suicidios y deserciones (en la segunda semana de agosto ya habían huido de la fortaleza 23 personas para unirse a las filas republicanas). La moral se intentaba mantener con la publicación de un periódico tirado a multicopista, El Alcázar, a cargo del dirigente del Partido Radical Amadeo Roig.

14 de agosto–17 de septiembre de 1936

El escritor y periodista soviético Mijaíl Koltsov, en el centro, contemplando el asedio republicano.
El comandante republicano Luis Barceló Jover, herido durante los combates.

El 14 de agosto, los republicanos cambiaron de táctica después de constatar que las defensas de la zona norte del Alcázar habían sido notablemente reducidas. Durante las 5 semanas siguientes, los republicanos atacaron once veces la casa del Gobierno Militar, pero fueron repelidos en cada uno de ellos. 

Si hubieran capturado la casa del Gobernador Militar, habrían podido ubicar en masa a un gran número de tropas a sólo 40 metros del Alcázar. No obstante, la mayoría de los milicianos carecía de instrucción militar y desperdiciaban municiones disparando vanamente fusiles y arillería ligera contra los gruesos muros del Alcázar.

 En tanto el Alcázar era una fortaleza excavada en roca, un ataque terrestre eficaz debía basarse en la artillería pesada y en explosivos, pero los milicianos carecían de tales armas así como de líderes militares que les dirigieran en su uso.

El 20 de Agosto el comandante Víctor Martínez Simancas funda el cuadernillo de noticias del Alcázar, que ayudaba a mantener la moral y el espíritu de combate de los encerrados tras los muros de la fortaleza y que posteriormente se convertirá en el Diario de tirada Nacional El Alcázar.24 Dicha hoja informativa, embrión del diario El Alcázar, elaborada por los asediados como hoja informativa diaria en la que recogían con precisión quirúrgica los hechos acaecidos, aderezados de diversos comentarios, informaciones y consignas, fue vital para mantener alta la moral y la buena organización en el interior de la fortaleza.25

El 9 de septiembre, un enviado de los republicanos, el Comandante Rojo entró en el Alcázar para hablar con el Coronel Moscardó acerca de una posible rendición. El Coronel la rechazó, pero pidió un sacerdote para bautizar a dos niños recién nacidos durante el asedio y también para decir misa.

Vázquez Camarasa, canónigo magistral de Madrid con ideas izquierdistas, entró en el Alcázar la mañana del 11 de septiembre y confesó a los sitiados. Esa tarde, Rojo habló con Moscardó acerca de una posible evacuación de las mujeres y los niños. Las mujeres unánimemente contestaron que no querían rendirse y que estaban dispuestas a empuñar las armas para defender el Alcázar.26 Camarasa murió exiliado en Burdeos, Francia, en1946.

El embajador chileno en España, Aurelio Núñez Morgado, habiendo oído que los anteriores intentos de rendición habían resultado fallidos, fue el 13 de septiembre a intentar la rendición del Alcázar. El coronel Moscardó envió a su ayuda de campo para saludar al embajador por un altavoz y para decirle que le prestarían atención sólo si el mensaje se cursaba «a través del Gobierno Nacional de Burgos». A partir de ese momento ya no hubo diálogo.27

18 de septiembre de 1936

Desde el 16 de agosto, los republicanos habían estado cavando dos minas en la parte sudoeste del Alcázar. La mañana del 18 de septiembre, las minas fueron detonadas por orden de Francisco Largo Caballero,28 destruyendo completamente la torre sudoeste del edificio y matando a los dos defensores que se encontraban en ella.

Aproximadamente 10 minutos después de la explosión, los republicanos lanzaron cuatro ataques contra el Alcázar con la ayuda de carros blindados y tanques. El ataque fracasó a causa de la enconada resistencia de los defensores pero los republicanos respondieron con continuos bombardeos de artillería durante la noche y durante todo el día siguiente. Además, los escombros de la torre sudoeste fueron en realidad un obstáculo para los atacantes pues sirveron como buen parapeto para que los sitiados se escondieran hábilmente entre las ruinas e hicieran fuego desde ellas.

19 de septiembre–26 de septiembre de 1936

El bombardeo de los edificios periféricos dio buen resultado pues la comunicación entre ellos y el Alcázar llegó a ser imposible. La retirada de los edificios fue ordenada la noche del 21 de septiembre, la guarnición fue utilizada para defender lo que quedaba del Alcázar. Los republicanos atacaron los edificios periféricos la mañana del 22 de septiembre, pero el progreso fue muy lento porque desconocían que los edificios habían sido abandonados. Ese mismo día, tropas sublevadas llegaban a 6 kilómetros al sur de Toledo, lo cual motivó que las milicias republicanas se esforzaran en tomar el Alcázar lo antes posible.

A las 5 de la mañana del 23 de septiembre, los republicanos asaltaron las brechas del norte del Alcázar y sorprendieron a los defensores lanzando granadas y dinamita. Los nacionales fueron forzados a retirarse al patio del Alcázar pero contraatacaron para hacer retroceder el asalto. Un nuevo asalto al Alcázar se intentó por la mañana; esta vez un tanque condujo la carga. 45 minutos después de que los soldados republicanos hubiesen atacado las brechas el ataque se había paralizado.

El día 24 de septiembre las tropas rebeldes al mando del general Varela estaban ya en los suburbios de Toledo y las milicias de la República debieron enfrentar sucesivamente a estos refuerzos del bando sublevado junto a los rebeldes del Alcázar, lo cual hizo insostenible las posiciones republicanas. Algunas milicias opusieron resistencia a los sublevados en Toledo, pero la mayoría de los milicianos prefirió retirarse hacia Aranjuez temiendo ser atrapadas en un nuevo cerco, facilitando que las tropas de Varela dominaran por completo la ciudad de Toledo y enlazaran con los sitiados del Alcázar el 27 de setiembre de 1936, terminando así el asedio.

Consecuencias

Heinrich Himmler visitando el Alcázar junto a José Moscardó en octubre de 1940.

La toma de Toledo por las columnas de Franco había sido espectacular, pero nadie hubiera podido pedir entonces, ni las pidió, responsabilidades a un Gobierno que acababa de asumir sus funciones.29 Aparte de una fábrica de armas, Toledo era una ciudad sin importancia militar para ninguno de los dos bandos. Las fuerzas nacionales estaban aisladas, mal equipadas y sin condiciones para conducir una operación ofensiva. Aun así, los republicanos se obcecaron en conquistar el Alcázar con hombres, artillería y armas que podían haber sido usados para parar el avance de los nacionales en el frente. 

El Gobierno republicano pensaba que al estar la guarnición del Alcázar 70 km al sudoeste de Madrid y sin ayuda de otras fuerzas sublevadas, al conquistarlo, sería una fácil propaganda victoriosa. La prensa fue invitada por el Gobierno para ver la explosión de las minas en el Alcázar, el 18 de septiembre, pero hasta el 29 de ese mes no entró en el Alcázar, ya con la invitación de los rebeldes.

La decisión de Franco de rescatar a los defensores del Alcázar fue muy controvertida. La ofensiva de Juan Yagüe apuntaba hacia Madrid, pero ocupó antes el valle del Tajo. El día siguiente a la caída de Talavera los nacionales tomaron Irún, después de un cerco muy duro, lo que impedía todo contacto con Francia de la zona vasca leal a la República. El 8 de septiembre se unieron a las tropas de África las de las montañas de Gredos. Todo parecía inclinarse en favor del Movimiento.30

Franco no forzó la marcha hacia Madrid aprovechando el ímpetu del ataque y la inadecuada defensa que entonces oponía la ciudad. En vez de ello, hizo girar las tropas hacia Toledo para acudir en auxilio de los sitiados del Alcázar. Como Yagüe protestó (enfadado) contra esta decisión, Franco le sustituyó por Varela, que acababa de tomar la localidad malagueña de Ronda el 18 de septiembre. La ambición política llevó a Franco, entonces unprimus inter pares, a convertirse en «el salvador del Alcázar» y jefe indiscutible del Movimiento. Se ha dicho que podía conseguirlo también con la toma de Madrid, pero Toledo suponía un riesgo muchísimo menor.

Con posterioridad, Franco reconoció a un periodista portugués: «Cometimos un error militar y lo cometimos deliberadamente».31Prefirió salvar las vidas de sus compañeros sublevados y elevar la moral de su bando con tal golpe de efecto propagandístico. Al día siguiente, el alto mando afín a Franco se reunió en el aeródromo de Salamanca, le confirmó en su condición de Generalísimo y le confirió el cargo de Jefe de Estado. Como resultado de su decisión, las operaciones bélicas se detuvieron desde el 21 de septiembre(toma de Maqueda) hasta el 7 de octubre (reinicio de la marcha sobre Madrid).32

Franco convirtió la liberación de Toledo en un valioso golpe de efecto internacional, llegando a recrearlo, recorriendo los escombros, para las cámaras de los noticiarios que se proyectaron en salas de cine de todo el mundo. Toledo es un lugar de enorme importancia simbólica y patriótica desde la Reconquista.33

Fue liberado ese último día por el Ejército de África al mando del general José Enrique Varela y visitado al día siguiente por el general Francisco Franco, jefe del bando sublevado. La propaganda franquista convirtió el asedio del Alcázar en un mito y un símbolo político

Posteriormente fue reedificado y actualmente alberga la Biblioteca de Castilla-La Mancha y, desde julio de 2010, las colecciones delMuseo del Ejército procedentes del antiguo Salón de Reinos de Madrid.

Fuente: Wikipedia
http://www.gibralfaro.uma.es/historia/pag_1563.htm
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