lunes, 22 de mayo de 2017

Arquitectura popular: Valdepusa y el Horcajo

ARQUITECTURA POPULAR (Y 15) VALDEPUSA Y EL HORCAJO

Aparejo típico de la comarca del Horcajo con ladrillo y canto rodado

La zona más occidental de nuestra comarca comprende las subcomarcas del Horcajo; que son las tierras comprendidas entre el Tajo y el Alberche; y el señorío de Valdepusa con los pueblos que se sitúan en las orillas del río que le da nombre.

En el Horcajo es escasa la piedra, salvo los cantos rodados que afloran en las terrazas de los ríos, por ello y por una mayor influencia toledana se emplean con mayor profusión los aparejos mudejaristas de ladrillo que enmarcan entre verdugadas y machones, lienzos de muro fabricado en tapial o con mampostería.


El adobe es también utilizado con enfoscado y enjalbegado protector.Típica reja castellana en Cebolla

En Cazalegas y Cebolla encontramos algunas viviendas de cierta entidad con estas características; en Lucillos, Los Cerralbos o Montearagón también podemos ver este aparejo, pero con la utilización del canto rodado combinado con ladrillo en hiladas, aglutinando con barro o con argamasa y una mayor proporción de casas de adobe.

La tradición mudéjar con lacería de ladrillo tiene una muestra fundamental en la interesante iglesia de Erustes. En los edificios de más categoría es posible contemplar algunas muestras de esta lacería en los aleros de los tejados o enmarcando alguna ventana.

Los huecos de los muros, al no seguir tradiciones constructivas serranas o abulenses, son de unas dimensiones mucho mayores y por tanto la rejería de las ventanas tiene algo más de entidad, aunque sin salirse de la sobriedad de la tradicional reja castellana machihembrada y con alguna cruz ornamental en la parte superior.

Casa tradicional de Lucillos

Es curiosa la abundancia de esgrafiados de diseño muy variado en la población de Cazalegas. 

 En cuanto a la arquitectura protoindustrial los restos de los grandes molinos de Cebolla nos muestran un gran edificio de ladrillo y argamasa, a diferencia de los grandes molinos del Tajo en comarcas río abajo donde la utilización de la mampostería de granito es lo habitual. 

Ya en las Relaciones de Felipe II se alude con frecuencia al abastecimiento de tejas y ladrillos para muchos pueblos comarcanos desde los tejares de esta parte del valle del Tajo, en los términos de Cebolla y Montearagón. En Cazalegas la cal era también abundante.

Esgrafiado típico de Cazalegas

El señorío de Valdepusa tiene también el aparejo mudejarista como el más característico, pero es en San Martínde Pusa y no en la capital histórica, Malpica, donde encontramos los mejores ejemplares de esta arquitectura de ladrillo. 

La diferencia de este señorío con el de Horcajo es que el granito aparece en algunas afloraciones a la orilla del río Pusa, sobre todo en Santa Ana, pueblo situado sobre un berrocal y que no sigue tanto la tradición arquitectónica del resto del señorío. 

En las casas más ricas de San Martín es frecuente la utilización de sillares bien labrados, sobre todo en los esquinazos y algunas puertas. 

La arquitectura rústica de esta zona es poco abundante, solamente algunas casillas de huerto en la zona de minifundios conocida como «Las Viñas» en San Martín o en el arroyo Navajata de Los Navalmorales. 

Los chocillos son escasos y se encuentran techados a un agua, y no en falsa cúpula como en La Jara, o en la Sierra de San Vicente. En Los Navalmorales existen puentecillos, canales de molino o zahurdas fabricados con grandes bloques de granito de un aspecto casi megalítico.Horno granítico de Santa Ana de Pusa

Es de destacar como importante ejemplar de arquitectura industrial, el complejo de edificios destinados a la actividad melalúrgica de El Mazo a orillas del Pusa y en término de Los Navalucillos. Otro grupo curioso de edificios es el de los baños medicinales de Los Navalmorales situados en un arroyo que también cuenta con numerosos ejemplares de casillas de hortelano muy sencillas, de adobe y cuarcitas. 

En los numerosos olivares es frecuente, como en La Jara, la presencia de cocinillas que hacen más cómodo el laboreo invernal de la aceituna. Aunque poco numerosas por los condicionantes históricos de señorío, sí encontramos en Valdepusa grandes labranzas con las mismas características constructivas de las viviendas urbanas. 

La arquitectura de ladrillo no sólo tiene mayores vanos sino que también en ella aumentan los volúmenes de las piezas dobladas.

Muro de adobe con machón de adobe y paños de tapial en Los Navalmorales

En las cartas puebla del señorío de Valdepusa, estudiadas por Palomeque Torres, aparecen curiosos datos sobre cómo los señores ponían buen cuidado en señalar una normativa concreta para la construcción de las viviendas de los nuevos pobladores de sus territorios y así para facilitar las condiciones de repoblación de Santa Ana de Pusa consiente el señor que las Casas sean «pajizas» o de retama en un principio, para guarecerse pronto los habitantes del nuevo poblado, pero con la condición de que en el plazo de cinco años la harán las definitivas de ladrillo, madera y teja, advirtiéndoles que si en ese plazo no lo hacen, podría él mandar levantarlas, cargando al poblador moroso el total de su importe. 

Se compromete sin embargo el Mariscal a construir un horno para cocer tejas y ladrillo, construir la iglesia y un pozo con sus pilas y empedrado. El impuesto cobrado por la ocupación del solar de la vivienda se reducía a una gallina anual.

Arquitectura popular de San martín de Pusa

Vemos con este ejemplo como la arquitectura popular no solamente tiene condicionantes físicos o culturales, sino también fuertes presiones históricas en su desarrollo.

Acabamos hoy la serie de artículos sobre la arquitectura popular de la comarca, aunque volveré con la descripción más minuciosa pueblo a pueblo en futuras entradas

Arquitectura popular de Santa Ana de Pusa

http://lamejortierradecastilla.com/arquitectura-popular-y-15-valdepusa-y-el-horcajo/

domingo, 21 de mayo de 2017

Presencia Judia en Escalonilla en los Siglos XIV y XV

Resultado de imagen de judios escalonillaPRESENCIA JUDÍA EN ESCALONILLA.- Siglos XIV y XV.

La presencia judía tanto en Toledo como en varios pueblos de nuestra comarca fue, durante la Edad Media, ciertamente importante. La comunidad judía de Torrijos o Aljama llegó a tener dos sinagogas, una de ellas en la plaza. En La Puebla hubo judíos ilustres, como la familia de Fernando de Rojas, autor de La Celestina.

En el año 1492 el número de familias judías en Maqueda ascendía a 281. También en Escalona, Santa Olalla y Fuensalida la Aljama judía era numerosa. No fue grande el número de judíos que vivían en Escalonilla o en Nohalos, ni tampoco el de los que mantuvieron alguna relación con estas dos poblaciones. 

SIGLO XIV. 

En el año 1333 era morados de Nohalos el judío don Yudá, hijo de don Mosé Funes, que el día 8 de Agosto de este año compró en Burujón un majuelo o viña nueva ya en producción. También en término de Nohalos el judía Zag Barica era propietario de unas viñas, que lindaban con otras de Inés de Ayala, cuyo criado el 10 de Septiembre de 1390 las arrienda.



SIGLO XV.

El día 13 de marzo de 1450 el judío Mosé Abengato remata las rentas de corderos, queso y lana que la catedral de Toledo tenía en término de Nohalos.

El judío vecino de Torrijos Judá Arragel el 23 de Marzo de 1460 toma en renta todas las olivas que los racioneros de Toledo tenían en término de Escalonilla, debiendo entregar cada año 21 arrobas toledanas “de buen aceite, claro y hermoso”. El día 17 de octubre de 1476 se hace el apeo de tierras y olivas que tenía en Escalonilla Alonso de Cáceres. En este documento se hace referencia a otra tierra conocida como la Judía.

El texto en castellano del siglo XV dice así: “Item fuemos a otra tierra que se dise de la Judía, que alinda con la sobredicha tierra, e de la otra parte con tierra de don Yñigo e desta misma parte, fasia el dicho regoyo alinda con tierra de Ferrando Cervatos e pasa so la dicha tierra de la Judía e al dicho regajo e va a afronta en el término de Nohalos” (AHN, Clero, libro 16.004, fol. 21).

Un vecino de Escalonilla, llamado Pedro Martín, el día uno de julio de 1492 por 780 maravedís compró las casas, con cuatro tinajas, que tenía en Maqueda el judía Jaco Gavison, miembro de una influyente familia judía de esta población, que tuvieron que abandonar como consecuencia del decreto de expulsión de los Reyes Católicos. 

AÑO 1497: UN JUDÍO, VECINO DE ESCALONILLA, ES REHABILITADO.

En el año 1.497 son rehabilitados Ferrand Gonçales y su mujer Elvira Gonçales, vecinos de Escalonilla. Ferrand Gonçales era el herrero de Escalonilla. Para su rehabilitación tuvieron que pagar 750 maravedís. 

Con motivo de las revueltas contra los judíos y de su expulsión en 1492, muchos se bautizaron, volviendo a realizar alguna práctica de su antigua religión, una vez pasado el peligro. Reconciliados de estas prácticas judaizantes, se les impuso una serie de penitencias públicas. En el año 1497 se les conmutan estas penas por una aportación económica, que iría a las arcas del Reino, muy mermadas por la guerra de Granada. El herrero judío de Escalonilla, al bautizarse adoptó un nombre y un apellido de los cristianos: Ferrand Gonçales. Volvió a judaizar y fue penitenciado. 

En 1497 se le conmuta esta penitencia por 750 maravedís. Algunas de estas prácticas judaizantes tenían relación con los sacramentos de la Iglesia y con otras costumbres. La noche anterior al matrimonio cristiano se casaban por el rito judío, iniciando ya la convivencia marital. Una vez bautizado el niño, ya en la casa, se le lavaba bien la cabeza para que desapareciera todo resto del santo crisma. 

Asimismo seguían celebrando las fiestas judías, como el sábado, la pascua y los tabernáculos. El viernes preparaban la comida del sábado, llamada “adafina”, que consistía en un guiso de garbanzos, habas, carne, berenjenas, culantrillo “e alcaravea e cominos e pimienta e çebolla”. También llevaba acelgas picadas y machacadas. Una vez bautizado, en alguna de estas prácticas debió de caer el herrero de Escalonilla, que era de raza judía.

Mariano Esteban Caro 
http://www.aytoescalonilla.com/pdfs/libro45.pdf

sábado, 20 de mayo de 2017

Las Aceñas del Conde en el Torrico

LAS ACEÑAS DEL CONDE EN EL TORRICO, PATRIMONIO COMARCAL EN PELIGRO

Aceñas del Conde vistas aguas arriba del artificio

Denominación.-
Aceñas del Conde

Término Municipal.-


El Torrico

Situación.-
En el Tajo, río abajo de Puente del Arzobispo, en Término de El Torrico

Categoría.-
Bien inmueble

Descripción del Bien.-
Aceñas del Conde En El Torrico

Las aceñas del Conde conservan, sobre el pasillo que da acceso a las compuertas, el blasón granítico de los señores de Oropesa.

El edificio está relativamente bien conservado pero se perciben en sus muros varias reformas y añadidos que a lo largo de los siglos han ido modificando el aspecto exterior de estos molinos. En esquema se diferencian cuatro partes.

La primera y la que más se adentra en el río es la más antigua, la que albergaba las viejas aceñas de rueda vertical. El plural de la denominación se basa en la existencia de dos ruedas verticales. 

La más interior apoyaba su eje por un lado en un edificio con tajamar macizo y por el extremo exterior se apoyaba en una segunda construcción abovedada similar a la de Calatravilla donde se perciben dos huecos en el piso, uno anterior y otro posterior, que alojaron los dos pares de muelas. 

La piedra que se situaba río abajo, habría apoyado su eje sobre el tercer cuerpo del complejo molinero, hoy modificado por haberse dispuesto para el alojamiento de varios molinos de regolfo, aunque todavía puede observarse sobre el muro el orificio donde giraba el eje y lo que parece una huella de rozamiento de la rueda. También resulta todavía visible el canal y la compuerta que regulaba el caudal .En ese tercer cuerpo del edificio se albergaban seis cubas de regolfo en sus respectivos cárcavos con las que se movilizaban seis piedras que se encuentran en una sala común. 

Desde ella se llega a una puerta de acceso a una pasarela de servicio para las compuertas y a una escalerilla de subida al techo abovedado. Otra pasarela de acceso exterior daba paso a las cubas de los regolfos.Aceñas del Conde

Por último, el edificio de todo el conjunto más cercano a la orilla es un molino de invierno o de creciente que funcionaba cuando se inundaban el resto de las piedras. Cuenta con tres cubas que desembocan en un sólo cárcavo de salida sobre el que se accedía al molino. 

Por delante de estas cubas hay una dependencia cubierta donde probablemente se colocaba la cernedora, ya que un orificio en el muro del molino muestra la marca del roce de la correa que era movilizada por el eje del último regolfo del edificio principal. 

Sobre la bóveda, un pequeño depósito de obra parece que servía para humedecer o airear el trigo si era necesario para una mejor molienda.Plan de navegación del Tajo de Carduchi del siglo XVII donde quedan reflejadas las aceñas del Conde

Este importante conjunto molinero se completa con otros edificios como la vivienda del molinero, que ya aparece en el proyecto de navegación de Carducci del siglo XVII situada en el mismo lugar elevado que en la actualidad, unas cochineras de gran capacidad y otras dependencias de habitación, almacenaje y cuadras.

Cronología principal.-
Siglos XV y probablemente anteriores pues muchas de estas aceñas se asientan sobre antiguos artificios árabes

Protección legal.-
Las genéricas de la legislación autonómica y estatal de protección del patrimonio

Propietario.-
Iberdrola?

Valoración del Bien.-
Valor histórico
Valor etnográfico

Principales riesgos apreciados.-
Deterioro por inundación erosión de la corriente fluvial

Bibliografía de referencia.-
Méndez-Cabeza Fuentes, M., Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo, Toledo 1998
Inventario Etnográfico de la Campana de Oropesa de la Excma. Diputación Provincial de Toledo

http://lamejortierradecastilla.com/las-acenas-del-conde-en-el-torrico-patrimonio-comarcal-en-peligro-6/#more-4387

viernes, 19 de mayo de 2017

La legislación contra los judíos en la España visigoda (y II)

Resultado de imagen de La legislación contra los judíos en la España visigoda (I)
En 642 terminaba este primer brote de persecución del judaísmo, con el ascenso al trono del rey Chindasvinto, más preocupado por perseguir a la levantisca nobleza goda y rehacer el código de leyes. Pero en 653 su hijo Recesvinto gobernó en solitario a su muerte, y recrudeció de nuevo la persecución. En la ley XIII, 2 (3 a 11), añadida por él a la Lex visigothorum o código civil del reino (que pasaría al medievo con el nombre de Fuero Juzgo), se lleva a cabo por primera vez la represión directa de la práctica del judaísmo: tanto judíos como conversos tenían vedado atacar la fe católica, criticar las conversiones forzadas, o celebrar las fiestas o ritos judíos. 

Los trasgresores serían castigados con la muerte y confiscación de sus bienes. El judaísmo se convirtió en una fe clandestina. Se conserva un placitum del 18 de febrero de 654, en el que se cita expresamente el precedente de Chintila, de 15 años atrás, en el que los judíos reconocían que la obstinación de su impiedad les impedía reconocer al Señor Jesucristo y abrazar de corazón la fe católica. Se comprometían a no tener relación alguna con judíos no bautizados, ni casarse con ellos, practicar la circuncisión, celebrar el sábado, la Pascua judía ni otras fiestas hebreas; aunque no les gustara, no se abstendrían de comer cerdo. 



Serían cristianos en todos los aspectos y si descubrían que uno de ellos violaba alguno de estos compromisos, por insignificante que fuese, le darían muerte en la hoguera o lapidándolo. El IX concilio provincial de Toledo, de 655, obligaba a los judíos conversos a pasar las fiestas cristianas en compañía del obispo, que se cercioraría de que las celebraban adecuadamente, y el X provincial, de 656, condenaban a excomunión a los clérigos que (todavía) vendían escandalosamente esclavos cristianos a los judíos.

Resultado de imagen de La legislación contra los judíos en la España visigoda (I)Y es que nuevamente vemos que las leyes promulgadas por reyes y concilios parecían no cumplirse en muchos casos. El paroxismo de la persecución contra los judíos se alcanzó durante el reinado de Ervigio. Apenas 3 meses después de su ascenso al trono, en enero de 681, convocó el XII concilio de Toledo, en el que solicitó y obtuvo de los obispos un conjunto de leyes que extirpase “las pestilentes raíz y rama del árbol judío”.

No podían poseer libros que atacaran la fe cristiana, sufriendo en tal caso pena de 100 latigazos y decalvación; ponía el enésimo plazo para que los judíos liberaran a todos los esclavos cristianos que poseyeran y dejaran de ocupar cargos públicos. En lo demás confirmó las leyes de Recesvinto, salvo la muerte en hoguera o lapidación de los judaizantes, que abolió por excesiva, suavizando en ese aspecto la persecución. Decretó la conversión forzada de todos los judíos del reino: en el plazo de un año, aquellos que no se hubiesen bautizado serían azotados, decalvados y desterrados, y sus propiedades pasarían a la corona. 

Si algún judío circuncidaba a un prosélito, ambos serían bárbaramente castrados; tanto el proselitismo como la celebración de ritos o fiestas judías eran castigadas severamente, con la amputación nasal y la confiscación de los bienes. Los judíos conversos podían conservar sus bienes, pero debían pedir permiso para viajar, y tanto en su lugar de residencia como allí donde fuesen debían de presentarse al obispo del lugar. Los obispos quedaban encomendados en la tarea de vigilar y juzgar la buena práctica cristiana de los conversos, y debían leer estas leyes en su presencia para que no pudieran alegar ignorancia. Los obispos y jueces que ignoraran su cumplimiento a cambio de dinero, serían castigados con 72 sueldos.

Los padres conciliares confirmaron las leyes del rey en el canon 9, y no es extraño que lo hicieran, pues a su frente se hallaba san Julián, metropolitano de Toledo, gran teólogo, historiador y polemista, autor de varias obras que refutaban las creencias judías (Responsiones, el Prognosticon y otras, casi todas perdidas) y el mayor apoyo de Ervigio en su política. Como otros célebres perseguidores (Torquemada, por ejemplo), Julián era hijo de judíos conversos, y su ardiente defensa del catolicismo y rechazo al judaísmo nos habla elocuentemente del devastador cisma que las conversiones habían producido en el seno de la propia comunidad hebráica.

En el año 687 Ervigio murió, y fue sucedido por su yerno Egica, un monarca duro e implacable, que procuró por todos los medios a su alcance asegurar para su familia la preeminencia en el trono. A pesar de las persecuciones, algunas comunidades seguían sosteniéndose: conocemos un sepulcro hallado en Narbona, en el que fueron enterrados 3 niños judíos víctimas de la peste que azotaba la Galia. Su padre no temió inscribir en la lápida una frase en hebreo y una palmatoria de 5 brazos. En el XVI concilio de Toledo, celebrado en febrero de 693, el rey, en su escrito dirigido a los padres conciliares, repite el ya ritual y monótono propósito de “destruir definitivamente al judaísmo”, pero sus medidas fueron dirigidas más bien a privarles de sus medios de subsistencia: un converso podía comerciar con un cristiano, pero si este tenía dudas, debía recitar el Padrenuestro y el Credo públicamente y comulgar ante testigos. 

Los judíos sólo podían comerciar entre ellos y estaban sujetos a un impuesto especial, que es citado como ya existente, pero que no aparece en ninguna ley previa, por lo que es imposible saber desde cuando se aplicaba. Los conversos quedaban exentos de pagar el impuesto judío, y sin duda se trataba de un aliciente para animarles al bautismo. Egica observa que muchas sinagogas estaban abandonadas y en ruinas, signo de que las conversiones o exilios habían hecho desaparecer comunidades judías enteras; lo cierto es que ninguna ley había obligado demoler las sinagogas.

Dadas las circunstancias, no es extraño que Egica abriese el XVII concilio de Toledo (694), con una alarmada preocupación por noticias que había recibido, acerca de rebeliones de judíos contra sus gobernantes cristianos en otras partes del mundo, así como de conspiraciones de los judíos del reino con “sus hermanos de ultramar” para levantarse conjuntamente y “destruir la religión cristiana”. Tales conspiraciones, si realmente fueron algo más que una trama inventada, resultan humanamente comprensibles, teniendo en cuenta las dificultades que sufrían los judíos para vivir en el reino hispanogodo. 

Los enemigos con los que andarían en tratos, aunque no son citados, serían probablemente los árabes, dado que los bizantinos se hallaban en franca decadencia y a punto de perder sus últimas posesiones africanas. Los obispos, a petición de Egica, aprobaron en el canon 8 la más dura ley jamás promulgada en España contra los judíos, ahora acusados no sólo de infieles, sino de traidores al rey: todos ellos serían convertidos en esclavos de la corona y sus posesiones confiscadas, siendo vendidos en puntos distantes dentro del reino. 

Curiosamente de tan radical medida fueron excluidos los judíos de la provincia Narbonense, en atención a los daños sufridos por la peste. Esto trasluce que, con seguridad, el celo religioso no pesaba más que la posibilidad de incautarse de propiedades que pasaban al Tesoro de la corona, y a los familiares y partidarios del rey. Como sucedió con las leyes anteriores, probablemente no fue cumplida en muchas áreas de España, pero sin duda supuso un auténtico clímax de sufrimiento para muchas comunidades judías. Alrededor del año 700, y convocado por Vitiza, hijo de Egica, tuvo lugar el XVIII concilio de Toledo, cuyas actas se han perdido; algunos cronistas medievales afirman que en él se revocaron todas las leyes antijudías, pero su testimonio tiene escaso valor.

Tras la muerte de Vitiza en el año 710, y la guerra civil entre los godos, es conocido que los musulmanes invadieron la península, conquistando el reino en el plazo de 3 años. Su caudillo Tarik obtuvo la ayuda de los judíos para conquistar muchas ciudades, entre ellas destacan Córdoba, Granada, y la capital Toledo, donde abrieron las puertas al ejército bereber. Los emires impusieron a católicos y judíos un impuesto especial y les vedaron el acceso a cargos públicos, pero les permitieron practicar libremente su religión. Los judíos volvieron a florecer en muchas ciudades del califato (podemos destacar al médico y filósofo aristotélico Maimónides), y seguirían haciéndolo cuando estas fueron reconquistadas por los reyes cristianos, que obtenían de ellos muchos beneficios económicos, hasta las persecuciones de finales del siglo XIV.

Luis I. Amorós, el 9.04.10 a las 8:08 PM
http://infocatolica.com/blog/matermagistra.php/1004090808-la-legislacion-contra-los-jud

jueves, 18 de mayo de 2017

La legislación contra los Judíos en la España Visigoda (I)

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Al entrar en el Imperio, los godos hicieron suya la visión romana de la religión como asunto de estado. Mientras permanecieron arrianos, esta se convirtió en una fe nacional que mantenía la segregación entre los gobernantes germánicos y los gobernados romanos, fomentando la conciencia nacional goda. Algunos autores, como E.A. Thomson, consideran que la rebelión del mártir Hermenegildo, escondía una confrontación entre los godos convertidos al catolicismo alzados junto al príncipe, contra la mayoría de la nación, que permaneció fiel al rey.

De hecho, la persecución religiosa que Leovigildo llevó a cabo, se dirigió principalmente contra godos convertidos al catolicismo (el obispo Masona, el monje Juan Biclarense, o su propio primogénito), sin molestar apenas a los romanos católicos, lo que lleva a pensar que había al menos tantos condicionantes políticos como religiosos en la lucha entre ortodoxia y herejía: el rey percibía una amenaza contra la unidad de los godos en la conversión de algunos de ellos a la fe de sus súbditos romanos.

Esta situación cambió con la conversión de su segundo hijo Recaredo al catolicismo, de forma privada a principios de 587, y públicamente durante el III Concilio de Toledo de 589, en el que, muy significativamente, el rey anunció la conversión de toda la nación goda al credo Niceano.



De este modo, se llevaba a cabo la fusión religiosa entre godos e hispanorromanos, y con justicia se ha venido considerando esta fecha como la del nacimiento del reino español. La nueva monarquía, apoyada ahora sin reservas por la Iglesia y la nobleza hispana, inauguró una política de unidad religiosa, que tendría una importancia capital en la historia de España. 

Resultado de imagen de La legislación contra los judíos en la España visigoda (I)Dentro de las fronteras del reino quedaba ya sólo una comunidad no católica, los judíos, una población heterogénea, más urbana que rural y más artesana que campesina, perteneciente a todas las clases sociales. Todavía no se hallaban especializados en la usura (debido a la prohibición del préstamo con interés entre cristianos decretada por la Iglesia) que les caracterizaría en la baja edad media.

Durante la época imperial, las leyes toleraban la práctica de su fe pero castigaban el proselitismo hacia los cristianos. La tradicional carencia de vocación misionera, hacía que estas prohibiciones no afectaran a las comunidades judías. El Breviario del rey arriano Alarico II (año 506) suprimió la mayoría de las leyes antijudías del código teodosiano, pero mantuvo la proscripción de los matrimonios mixtos (también prohibida por la ley judía), y la ley romana que vedaba a los judíos el acceso a cargos públicos o a la guardia de prisiones. 

Al igual que ocurre actualmente en Egipto con los coptos, los judíos podían reparar sus templos, pero no construir nuevos. El hecho de que el incumplimiento estuviese tasado con una multa de 50 libras de oro, sugiere que más bien se trataba de un impuesto encubierto a la construcción de sinagogas. Podían resolver los pleitos entre sus rabinos, y (curiosamente), no se les podía encarcelar en sábado. Sin embargo, Alarico II endureció los castigos al proselitismo: un judío que convirtiera a un cristiano sería condenado a muerte y sus propiedades confiscadas por la corona. 

El prosélito sufría privación de sus bienes y pérdida de su derecho a testificar en los tribunales (una suerte de inhabilitación legal en la época). Los judíos que desearan convertirse al cristianismo debían permanecer 8 meses como catecúmenos antes de ser bautizados. El recelo hacia los hebraicos se refleja en un canon del concilio de Agde del mismo año, que recordaba la prohibición a los cristianos de comer junto a judíos.

Tras la pérdida de casi todas sus provincial galas y el traspaso del centro de gravedad de los visigodos a la península, no se reflejan cambios importantes en la legislación sobre los judíos durante 80 años. En el III concilio de Toledo (589), antes referido, y a petición de los padres conciliares, Recaredo prohibió a los judíos comprar esclavos cristianos para su propio uso, aunque no traficar con ellos para venderlos a otros cristianos. Si un judío circuncidaba a un esclavo cristiano, perdería todos sus bienes y se convertiría en esclavo del Tesoro. 

Asimismo, confirmaba la prohibición de ocupar cargos públicos y los matrimonios o concubinatos mixtos, introduciendo la novedad de que los hijos de tales uniones debían ser educados en la fe católica y bautizados. Todas estas leyes confirmaban el esfuerzo del estado por mantener la segregación entre ambas comunidades y evitar que los judíos pudieran tener algún tipo de dominio sobre cristianos, pero no les prohibían practicar su fe. 

Estas leyes no fueron puestas en práctica estrictamente: en el concilio de Narbona del mismo año, se afirma que la provincia de Septimania cuenta con una floreciente colonia de judíos, en su mayoría mercaderes. Casi 10 años después, en 597, el papa san Gregorio redime 4 esclavos cristianos capturados por los francos y vendidos a los judíos de Narbona; y en 599, escribe una carta a Recaredo felicitándole por haber rechazado una gran suma de dinero que varios judíos pudientes le habían ofrecido para que no se aplicaran las medidas decretadas en el concilio.

Apenas ascendido al trono en febrero de 612, el rey Sisebuto (notable por sus éxitos militares y su inquietud literaria y astronómica) publicó una ley en cuyo preámbulo se mostraba profundamente defraudado por el incumplimiento de las leyes de Recaredo, que ponía al día y endurecía: antes del 1 de julio de ese año, todos los esclavos cristianos que todavía quedasen en poder de los judíos, debían ser vendidos a precio razonable a un comprador cristiano, o manumitidos y dotados con algunas posesiones por sus amos. 

El incumplimiento o la venta ficticia, suponía que el judío perdería la mitad de sus posesiones y el esclavo sería manumitido sin indemnización. Se volvía a promulgar la sentencia a muerte del judío que convirtiera a un cristiano, aunque ahora el prosélito sería azotado y convertido en esclavo de la corona si se negaba a abjurar del judaísmo. Asimismo, en los matrimonios mixtos, el cónyuge judío era ahora obligado a convertirse al catolicismo, o sufrir destierro. 

Esta nueva y radical ley fue firmada por el rey delante de los altos funcionarios de su corte (el officium palatinum), pero no ante los obispos, y Sisebuto pronunció una terrible maldición para todo monarca que en el futuro no hiciese cumplir esta ley; no satisfecho con esto, el rey comenzó a impulsar las conversiones forzadas al catolicismo a partir de 616, sin apoyarse en ley alguna. Esta política fue aplicada estrictamente en los primeros años de su reinado, decayendo su cumplimiento más tarde. Y es que, aparte de los sobornos que los funcionarios aceptaban con menor escrúpulo que Recaredo, esta iniciativa desagradó a muchos obispos, especialmente a san Isidoro, obispo de Sevilla, y cabeza de la Iglesia en aquellos años. Pese a que era amigo personal del rey, Isidoro se opuso a tales prácticas de conversión forzada, y en sus Etimologiae manifiesta con firmeza que la conversión al cristianismo se debía llevar a cabo por la persuasión, y no por la imposición. 

Hubo incluso nobles godos favorables a los judíos en aquellos años: Froga, nada menos que conde y prefecto de Toledo, levantó una sinagoga (contraviniendo la ley), y tuvo un altercado con el metropolitano Aurasius, que había convertido al catolicismo a varios prominentes judíos de la ciudad (conocemos algunos nombres: José, el rabí Isaac, Neftalí y otros). Leví Samuel, archisinagogo o presidente de la sinagoga de Toledo, protestó ante Froga, diciendo que estos habían sido engañados y forzados a bautizarse. El conde ordenó a un hombre que golpeara con un bastón a los catecúmenos cuando salieron por primera vez vestidos de blanco de la Iglesia. Aurasius excomulgó a Froga.

Muerto Sisebuto, en el IV concilio, convocado por su sucesor Sisenando en el 633, los padres conciliares, inspirados por Isidoro de Sevilla, condenaron en el canon 59 la política persecutoria del difunto, ya que “obligó por la fuerza a quienes había de haber convencido por la razón”, dando lugar a muchas recaídas y apostasías. El concilio hubo de tratar un grave problema derivado: muchos de los conversos forzados practicaban en secreto su antigua fe. Pese a condenar el procedimiento, los padre no podían negar la validez de esos sacramentos administrados por sacerdotes y hasta obispos, y ante la disyuntiva tomaron la decisión de prohibir las conversiones forzadas pero aceptar las ya realizadas como válidas. Consecuencia de esto, los conversos que siguieran practicando los ritos mosaicos sufrirían las mismas penas que los católicos que abjurasen. 

A propuesta del rey Sisenando, vemos decretar leyes dramáticas aplicables a los conversos: si habían circuncidado a sus hijos, estos les serían arrebatados y entregados a familias cristianas para su educación; no podían comunicarse con judíos; si abjuraban eran azotados, entregados como esclavos y perdían su derecho a testificar. La política de conversiones forzadas de Sisebuto provocó un problema social que iba a perpetuarse en el tiempo durante siglos, llegando a la cuasi paranoia durante los siglos XV a XVII: la de los conversos que judaizaban en secreto, cuyo examen se convirtió en la principal actividad del tribunal del Santo Oficio.

El estudio de la legislación visigótica transmite la sensación de ineficacia en su cumplimiento (en este aspecto como en otros). En el canon 62 y subsiguientes, se vuelven a repetir de nuevo las mismas viejas leyes: prohibición de ocupación de cargos públicos, de matrimonios mixtos, de poseer esclavos cristianos, de liberarlos si les han circuncidado… todo hace pensar que a pesar de los sucesivos decretos, tales prácticas seguían existiendo. En el canon 60 los propios padres conciliares reconocen que muchos laicos, sacerdotes y hasta obispos, protegen a los judíos. En el canon 58 sugieren que esta protección provenía del soborno, prescribiendo excomuniones y destierros a los clérigos o funcionarios que dejaran de aplicar la legislación contra los judíos a cambio de dinero.

La muerte en 636 de san Isidoro parece haber puesto fin a la resistencia de los obispos ante la voluntad persecutoria de los reyes godos, particularmente celosos en su estrategia de unidad religiosa. En el VI concilio de Toledo, celebrado en enero de 638, el rey Chintila manifestó públicamente su intención de “acabar en su reino con la superstición judía” y no permitir la presencia de ningún no católico en Hispania. 

En principio, los padres conciliares se limitaron a confirmar la excomunión para aquel que protegiera a los judíos de las leyes que les concernían, pero conservamos un documento fechado el 1 de diciembre de ese mismo año: se trata de un placitum o conversión probablemente forzada firmada por los judíos bautizados de Toledo, en la iglesia de Santa Leocadia, en la que renunciaban a sus antiguas creencias, ritos y fiestas judías, el sábado, la circuncisión y sus reglas de alimentación. Someterían al control de las autoridades todas sus escrituras, junto con la Misnah, y prometían lapidar hasta la muerte a aquel de ellos que se desviase lo más mínimo de la fe católica. Se sabe que este documento estaba inspirado por el rey en persona, y contradecía la disposición del IV concilio que prohibía la política de conversiones forzadas de Sisebuto. Sin duda, hubo más como este en todo el reino.

uis I. Amorós, el 9.04.10 a las 8:08 PM
http://infocatolica.com/blog/matermagistra.php/1004090808-la-legislacion-contra-los-jud



miércoles, 17 de mayo de 2017

Circo Máximo de la Vega, Toledo

Se ven hoy en la Vega de Toledo las ruinas de un edificio de piedra menuda y cal, tan unidos los materiales que está hecho un cuerpo sólido fortísimo; tanto, que la injuria de los tiempos no lo ha deshecho del todo.

Estas ruinas indican haber sido lo primitivo un gran anfiteatro para juegos, espectáculos o ejercicios militares de a caballo o en carros.



Al todo de estas ruinas llaman en Toledo el Circo Máximo de la Vega. Y es común opinión (entre los que saben algo) fue tal anfiteatro del tiempo de los romanos, y que allí cerca tuvieron un templo dedicado a una deidad.

Francisco de Santiago y Palomares. Carta al P. Esteban de Terreros. 27 septiembre 1748












martes, 16 de mayo de 2017

Prostitutas y Barraganas en la Edad Media: ¿Qué hizo el clero el castellano? ( y II)

Resultado de imagen de Prostitutas y Barraganas en la Edad Media¿Cumplieron los clérigos las normas tantas veces repetidas en concilios, sínodos, asambleas, cortes y otras disposiciones?

Dos hechos se nos aparecen como ciertos.

1) La extensión de la existencia de las barraganas clericales o de los clérigos concubinarios.

Las repetidas condenas del concubinato clerical por concilios, sínodos, asambleas y cortes son prueba más que suficiente de su existencia, no se condena tan repetidamente lo que no existe.

A estas condenas podemos añadir hechos concretos.

Varios fueron los obispos, de mediados del siglo XV, cuyos hijos son conocidos: los arzobispos de Toledo, don Alfonso Carrillo de Acuña (1446-1482) y don Pedro González de Mendoza (1482-1495), el obispo de Astorga don Álvaro Osorio de Guzmán (1440-1463) y el obispo de Burgos don Luis de Acuña (1456-1495), de quienes se conocen hijos.



También por aquellas fechas el arzobispo de Santiago don Alonso de Fonseca edificaba, entre Zamora y Salamanca, el castillo del Buen Amor para una de sus amantes. Confirma estos datos el informe del obispo de Burgos, fray Pascual de Ampudia, para el Concilio V de Letrán (1512) donde critica la vida de muchos prelados «que públicamente tienen mancebas».

Resultado de imagen de Prostitutas y Barraganas en la Edad MediaEn cuanto a los clérigos poseemos noticias más concretas de los componentes del Cabildo catedral de Palencia, conforme a la visita pastoral realizada a dicho Cabildo por el obispo de la diócesis palentina, don Diego Hurtado de Mendoza, en 1481.

El Cabildo catedral de Palencia se componía de personas o dignidades, canónigos, racioneros y auxiliares del cabildo: capellanes del número, niños de coro y otros servidores. Había doce dignidades: deán, chantre, tesorero, maestrescuela, los arcedianos de Carrión, Campos, Cerrato y Alcor, y los abades de Husillos, Remedes, Levanza y San Salvador; sesenta canonjías, de las que ocho estaban repartidas entre el deán, chantre, tesorero, maestrescuela y los cuatro arcedianos.

Dos más tenía el deán y una el cantor o chantre y los mozos de coro; veinticuatro raciones y cuarenta capellaní- as. En total 124 puestos que podía o no estar todos ocupados. Las noticias que nos proporciona la visita de este Cabildo en 1481 se centran sobre si los capitulares poseían manceba o concubina pública o no, ignorando todo lo demás que no llegase a tal estado de publicidad.

Los datos que se nos dan a conocer son muy curiosos. De las seis dignidades de las que se informa, tres no tenían concubina, uno sí y otro la había tenido, de ambos se conocen sus hijos; de otro no se toca este punto.

Entre los canónigos, once tenían concubina, de tres de ellos se conocen sus hijos, de siete se sabe que no la tenían, de veinticuatro no se dice nada. Para los racioneros hay menos noticias:tres la tenían, uno no, de dieciocho no se dice nada. El caso de los capellanes es similar a los anteriores,aunque moralmente mejor. Hemos de advertir que para ser dignidad, canónigo o racionero no era obligatorio ser presbítero, ni haber recibido órdenes mayores, era suficiente con ser simple clé- rigo o haber recibido alguna de las órdenes menores. Los capellanes, que eran quienes celebraban las misas, debían ser presbíteros, pero también podía ocupar las capellanías cualquier otro clérigo no presbítero que buscaba a un presbítero para que dijera las mismas. Solamente a partir del subdiaconado se contraía la obligación del celibato.

2) La aceptación por el clero y por el pueblo de la situación del concubinato clerical.
Opina Menéndez Pidal que hacia 1280 se escribió por tierras de Zamora o Salamanca la Disputa entre Elena y María. Para entender con claridad este documento debemos recordar que la sociedad del siglo XIII seguía, teóricamente, dividida en tres órdenes o estamentos, de más a menos dignidad: clérigos (de cualquiera de las órdenes sagradas desde simple clérigo a obispo), caballeros y, finalmente, campesinos.

El contenido de la obra no son las discusiones entre el clérigo (o el abad) y el caballero (de esos dos ya sabemos quien era más digno, el clérigo o abad), sino las discusiones entre sus amantes respectivas, dos hermanas, nobles e hidalgas: María, enamorada de un abad, y Elena, enamorada de un caballero. Elena pinta un cuadro optimista de su vida como amante de un caballero, pero la narración satírica de María se superpone. Elena le contesta por medio de su versión de lo que constituye la vida de la amante de un clérigo:

«Ca tú non comes con sazón esperando la oblación; lo que tú has a gastar ante la iglesia honrada lo ha a aganar, vevides como mesquinos, de alimosna de vuestros vecinos.

Cuando el abad misa decía, A so mojer maldecía; En la primera oración Luego le echa la maldeción. Si tú fueres misa escuchar […] A mi levarán como condesa, A ti dirán como monaguesa». Las dos doncellas se ponen de común acuerdo de someter el litigio a la decisión de la corte del rey Oriol, pero el manuscrito del poema se interrumpe antes de llegar a la decisión. Según la opinión de Deyermond:

«En la mayor parte de los debates latinos y franceses entre clérigos y caballeros, la defensora de aquéllos (los clérigos) es la que sale victoriosa (estos poemas, no hay que olvidarlo, son obra de clérigos); la composición castellana quizás se inclinase, con todo, a favor de Elena», la amante del caballero.

la Cantiga de los Clérigos de Talavera tampoco es anticlerical, sino fiel reflejo de la situación personal de aquellos clérigos y de los acontecimientos históricos de aquel momento, hechos que no pierden valor por la repetición del tema en la literatura española o universal.

Además coinciden las fechas: en enero de 1342 el papa Benedicto XII invitó a los obispos que urgiesen la castidad clerical; en abril de ese mismo año celebró sínodo el arzobispo de Toledo, don Gil de Albornoz, cuyas constituciones lleva a Talavera el arcipreste de Hita (Hita y Talavera eran dos arciprestazos de la archidiócesis de Toledo):

«1690 Allá en Talavera, en las calendas de abril,
llegadas son las cartas de arçobispo Don Gil,
en las quales venía el mandato non vil,
tal, que si plugo a uno, pesó a más que a dos mil. 1691
Aqueste açipreste, que traía el mandado,
bien creo que lo fizo más con midos que de grado;
mandó juntar cabildo;
aprisa fue juntado,
coidando que traía otro mejor mandado. ……1694

Cartas eran venidas,
que dizen en esta manera:
que clérigo nin casado de toda Talavera,
que non toviese mançeba, casada ni soltera:
qualquier que la toviese descomulgado era».

Como los miembros del Cabildo de Talavera, comenzando por el deán, tesorero, chantre, canónigo… se encontraba en esta situación, tomaron la siguiente decisión:

«1696 Ado estavan juntados todos en la capilla, levantose el deán a mostrar su manzilla. diz:“Amigos, yo querría que toda esta cuadrilla, apellásemos del Papa ant´el Rey de Castilla”». «1697

Que Maguer que somos clérigos, somos sus naturales: servímosle muy bien, fuémosle siempre leales; demás que sabe el rey que todos somos carnales: quererse ha adolesçer de aquestos nuestros males».

¿Por qué quieren, en esta situación, los clérigos de Talavera acudir al rey de Castilla?

Muy sencillo porque las Partidas, como ya hemos dicho, admitían la barragania, como unión legítima entre soltero y soltera


lunes, 15 de mayo de 2017

Prostitutas y Barraganas en la Edad Media: ¿Qué hizo el clero el castellano? (I)

Resultado de imagen de Prostitutas y Barraganas en la Edad Media¿Qué hizo la Iglesia española? ¿Qué hizo el clero español y, concretamente, el castellano?

Afirma Peter Linehan (cuya inclinación a juzgar las costumbres hispanas, especialmente de sus clérigos, de forma negativa, es bien conocida):

«En cuestiones de disciplina eclesiástica manifestaron su espíritu fronterizo en su desprecio por la autoridad lejana –incluida la autoridad pontificia- y en su rechazo de todo tipo de reformas que amenazasen a sus peculiares instituciones, de las cuales la más ineficazmente amenazada, si no la más peculiar, fue el concubinato eclesiástico».

Lo legislado en el Concilio IV de Letrán no llegó a España sino en 1228-1229, de la mano del legado Juan de Abbeville. Celebró el legado al menos tres concilios: en Valladolid, en otoño de 1228, en Salamanca, al siguiente mes de febrero, y en Lérida, un mes después.



En todos ellos se legisló no sólo contra aquella situación de unión matrimonial entre un clérigo y su esposa, siempre condenada, sino también contra la barraganía clerical, considerada como pecaminosa. Los concilios y sínodos, para evitar confusiones, sustituyeron, poco a poco, el término barragana por el de concubina.

Resultado de imagen de Prostitutas y Barraganas en la Edad Media
Sin embargo, lo que no pudieron desterrar fue la costumbre, ya adquirida como buena, de la barraganía y la aceptación popular de tal modo de proceder. Lo legislado en Valladolid (1228) y Lérida (1229) comprende cuatro puntos:

1) Prohibición y condena de los clérigos ordenados “in sacris” que tuvieran en su casa o en la ajena barraganas públicas, con la suspensión del oficio y privación de cuantos beneficios eclesiásticos tuvieran.
2) Las barraganas públicas son excomulgadas. Si morían en tal estado, no recibirían sepultura sagrada. Debían ser publicadas estas sentencias los domingos en misa.
3) Los hijos de los clérigos y sus barraganas no podían heredar los bienes del clé- rigo su padre, no podían ser clérigos, ni usar de los privilegios clericales.
4) Los deanes de las iglesias y sus cabildos, los arcedianos y arciprestes trabajarían para hallar a los concubinarios, suspendiéndolos seguidamente de oficio y beneficio, y haciéndolo saber al obispo. En Castilla el plan de reforma del legado Juan de Abbeville fue letra muerta.

El cardenal español Gil Torres, autor de las constituciones para los cabildos de Salamanca, Ávila, Burgos, Calahorra, Córdoba, Cuenca y, tal vez, Ciudad Rodrigo, hacia mediados del siglo XIII, «eliminó a sus compatriotas las reprimendas que sobre el con - cubinato determinara Juan de Abbeville, justificando su actitud con razones de tipo médico».

El sínodo de León de 1267 ó 1262 volvió al vallisoletano de 1228, recordando los puntos 2 y 3, aumentando las penas contra los clérigos y legos que estuviesen presentes al entierro de sus públicas barraganas,aquéllos quedaban suspensos de oficio y beneficio y los legos serían excomulgados. Además en la iglesia en cuyo cementerio fuesen enterradas «non canten Oras». El concilio provincial de Peñafiel de 1302 condenó el concubinato clerical -ya no usa el término ambiguo de barragana- repitiendo el primero de los cuatro puntos del vallisoletano de 1228.

El sínodo de León de 1303 insiste en los puntos 1 y 4 del vallisoletano, pero elimina las penas contra los clérigos y legos presentes al entierro de las barraganas públicas y al cementerio donde se enterrasen, impuestas en el sínodo de León de 126743.

Para remediar la difícil situación socio-económica, política y religiosa que atravesó Castilla durante los trece años de la minoría de Alfonso XI (1312-1325) se pidió ayuda al papa Juan XXII, quien envió a Castilla al cardenal Guillermo Peyre de Godin, obispo de Sabina, con tres fines:

1) detener el avance musulmán;
2) celebrar Cortes donde se decidiese la cuestión de la tutoría;
y 3) reformar la Iglesia castellana.Aprovechando las Cortes celebradas en Valladolid el 8 de mayo de 1322, el cardenal de Sabina celebró un concilio nacional que terminó el 2 de agosto.

Fue este concilio uno de los más importantes de Castilla, que intentó una verdadera reforma de su Iglesia,aplicando lo legislado en los concilios ecuménicos del siglo XIII.Todos los concilios provinciales y sínodos castellanos del siglo XIV y la mayor parte de los del XV se apoyaron en lo legislado en el vallisoletano de 1322. Su contenido en relación con el tema del concubinato clerical se encuentra en el c.VII: «De la cohabita - ción de los clérigos con sus mujeres», y es el siguiente:

1) Condena el concubinato público (nunca más se utiliza la palabra barraganía) de los clérigos que tenía en su casa o en la ajena una o más concubinas públicas cristianas o infieles.

2) Impone las siguientes penas.Anula las de suspensión, privación y excomunión impuestas por el concilio de 1228, y establece, contra el clérigo beneficiado concubinario, amonestación, después de ella o después de dos meses de la publicación de la constitución, privación de un tercio del fruto de su beneficio.

En caso de no corregirse, después de otros dos meses, privación de otro tercio, mandándole que no se apodere violentamente de nada de lo que se le había privado. Si, a pesar de ello, no rectificaba su conducta, después de otros cuatro meses, se les privaría de todos los beneficios eclesiásticos y, si perduraba, después de otros cinco meses quedaría inhábil para recibir órdenes mayores o cualquier clase de beneficios. Siempre se le prohíbe apoderarse violentamente de lo que se le ha privado. Contra el clérigo concubinario no beneficiado, si es sacerdote, no podrá tener beneficio eclesiástico; si no es sacerdote, quedará inhábil durante un año para recibir órdenes o beneficios.

Contra los clérigos con concubina infiel: si son beneficiados, después de dos meses de la promulgación de la constitución,serán privados ipso facto del beneficio e, igualmente, quedarán inhábiles para obtener otros. Si no son beneficiados, dentro del mismo tiempo,serán declarados incapacitados e indignos para recibir órdenes y beneficios. Si a pesar de lo establecido retenían sus concubinas infieles, serán encerrados al menos por dos años en la cárcel.

3) Las concubinas públicas de los clérigos carecerían de sepultura eclesiástica.

4) Los prelados deberían hacer en sus diócesis diligente inquisición para encontrar a los culpables, valiéndose para ello de hombres probos y timoratos.

5) Como era difícil desarraigar la costumbre y el pueblo seguía aceptando la barraganía o el concubinato público de los clérigos y hasta los inducía a buscar concubina o se la proporcionaban, contra los inductores, personas privadas y particulares o públicas y colectivas, se decreta la excomunión ipso facto. ¿Cuáles fueron los efectos de estas disposiciones?

Muy pequeños, si es que hubo alguno. El tema se repite a lo largo de todos los sínodos que se celebraron, insistiendo en uno u otro punto con mayor o menor severidad en las penas.

En el concilio provincial de Toledo de 1324 se condena la detestable costumbre de que vayan públicamente a comer a casa de los prelados y grandes las mujeres livianas, conocidas con el nombre de soldaderas, mujeres que vendían en público su canto, su baile y su cuerpo mismo. La provincia eclesiástica de Santiago se reunió en concilio en Salamanca en 1335 y en su c. 3 no hizo otra cosa que urgir el 7 del vallisoletano de 1322.

Don Gil Álvarez de Albornoz, arzobispo de Toledo, en su sínodo de 1342, respondiendo a una invitación del papa Benedicto XII del 21 de enero del mismo año, vuelve a insistir en este tema, mostrándose, contrariamente a su modo de proceder en otras materias en que redujo las penas de anteriores concilios o sínodos,muy exigente en las condenas del concubinato clerical. Parte del c. 7 del vallisoletano de 1322, pero añade la pena ya impuesta en el sínodo de León de 1267,aunque eliminada en 1303, sobre los clérigos y legos asistentes al entierro de las concubinas clericales públicas.

Más curiosa es aún la otra pena que el arzobispo manda aplicar: «Establecemos que si alguna o algunas públicas concubinas de clérigos o laicos entrasen en la catedral o en otra iglesia mientras en ella se celebran los divinos oficios, los porteros y mona - guillos de la catedral…, el sacristán y los monaguillos de las otras iglesias desnuden a dichas concubinas y se queden con sus ropas». Este castigo de exponer y desnudar a los malhechores y a las mujeres públicas, que no aparece hasta este momento en ningún sínodo, fue, como ya sabemos, común a partir del siglo XIV en toda Europa.

En las Cortes de Soria de 1380, con el fin de reducir el número de concubinas clericales, su osadía y su arrogancia, y para reconocerlas y avergonzarlas más fácilmente, se estableció que llevaran sobre sus vestiduras «un prendedero de paño bermejo como de tres dedos». Y en las de Briviesca de 1387 se las impuso la multa de un marco de plata por cada vez que se las detuviera como tales. En el Concilio Nacional de Palencia de 1388 se vuelven a recordar los puntos de vista de Valladolid de 1322, aumentando las penas.

Primeramente se reduce el número de meses para imponer las penas: dos, dos, dos, cuatro y dos, en lugar de dos, dos, dos, cuatro y cinco y,además, los clérigos concubinarios:

1) serían inhábiles mientras tuvieran concubinas y dos meses después para recibir órdenes y obtener cualquier beneficio eclesiástico, aun patrimonial o capellanía;
2) no podrían ejercer en este tiempo las órdenes sagradas;
3) la colación de beneficios que a favor de ellos se hiciera sería nula;
4) al tiempo de morir si se mantenían aun concubinarios, serían intestables;
5) en la colación de beneficios, aún de los patrimoniales, habría que añadir la cláusula siguiente: «Es nuestra intención que si al tiempo de conferir este beneficio o beneficios o dos meses antes, fuereis o hubiereis sido concubinarios esta presente nuestra colación no tenga fuerza».

Amantes, barraganas, compañeras, concubinas clericales .

Fuente:
https://www.durango-udala.net/portalDurango/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/0_520_1.pdf


domingo, 14 de mayo de 2017

Monasterio de San Agustín, casa madre de los recoletos en Talavera de la Reina

MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN CASA MADRE DE LOS RECOLETOS Y ACTUAL MUSEO RUIZ DE LUNA

FOTO DE LOS AÑOS 20 DEL PASADO SIGLO EN LA QUE SE OBSERVA DE IZQUIERDA A DERECHA LA IGLESIA DEL MONASTERIO, LAS DEPENDENCIAS CONVENTUALES Y EL ARCO QUE LO UNE CON EL HUERTO DE LA ALCAZABA QUE APARECE SEMBRADO DE MAÍZ. DETRÁS DEL TEJADO DE LA IGLESIA ASOMA LA IGLESIA DE SANTA LEOCADIA

San Alonso de Orozco, nacido en Oropesa y predicador de Felipe II, funda en 1566 este convento bajo la advocación de Nuestra Señora de la Paz, en la zona de la actual plaza de San Agustín, entonces llamada de Almairo.



A duras penas consigue subsistir el cenobio hasta que muerto su fundador y protector, desaparece. 

La institución de este monasterio no estuvo exenta de dificultades ya que, como sucedió en otros casos, la existencia de una nueva comunidad religiosa local chocaba con los intereses de las ya asentadas que veían peligrar su subsistencia, por ser Talavera una villa que no contaba con tan gran vecindario que permitiera mantener tantas casas conventuales. 

Los nobles partidarios de los monasterios consolidados presionaban sobre el concejo y las autoridades eclesiásticas para impedir nuevas fundaciones. La primera excusa que se puso a la venida de los agustinos fue que habían actuado con nocturnidad y alevosía instalando el Smo. Sacramento en un lugar «indecente que fue una cocina donde durmieron mozos».

El ayuntamiento llega a impugnar su fundación «por ser mucha parte de los vecinos de esta villa pobres y los monasterios de esta villa no se pueden sustentar y padecen detrimento».

FOTO DEL ARCO DE SAN AGUSTÍN ANTES DE SU RECONSTRUCCIÓN. APARECEN TODAVÍA VIVIENDAS ADOSADAS A LA MURALLA.

Más tarde, el municipio comenzó a perder la unanimidad en sus planteamientos e incluso permite a los monjes asistir a una procesión a la Virgen del Prado en demanda de lluvias. 

Poco a poco se van limando asperezas pero el convento no consigue salir de su pobreza hasta que, en 1589, es refundado por agustinos recoletos con la protección de Felipe II y su limosnero, el talaverano García de Loaysa. El convento se encuentra desierto y paupérrimo a su llegada y los frailes comienzan su andadura guiándose por las órdenes reformadas inspiradas por fray Luis de León. 

Es éste de Talavera el primer monasterio que las abraza y por ello es considerado como la casa madre de los agustinos recoletos, habiéndose celebrado en él con frecuencia los capítulos de la orden.

MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN Y SU HUERTOEN LA ALCAZABA EN UNA FOTO AÉREA DE 1937

Tras su fundación, como nos cuenta su cronista Angel Martínez Cuesta, sufrieron numerosas penalidades pero conectaron rápidamente con el pueblo talaverano por su ascetismo sincero. 

Hasta el punto de que, cuando el fraile encargado de recoger los donativos enfermó, eran las propias gentes las que se acercaban a ofrecer sus ayudas a los agustinos. Además, el pueblo trabajó desinteresadamente en las obras y reformas del edificio, incluso en masa, como cuando se precisó el concurso de mucha gente para derribar un muro.

BLASONES DE LOS MARQUESES DE MONTESCLAROS,PROTECTORES DE ESTE CONVENTO ANTES DE LA RESTAURACIÓN DEL MISMO. LAS PINTURAS DECORABAN EL SALÓN DE BAILE QUE ALOJÓ LA IGLESIA DESAMORTIZADA

En el siglo XVII el marqués de Montesclaros, antiguo Virrey de Méjico y Perú, toma bajo su protección este convento, y estimula el culto al Ave María que incluso llega a dar nombre al cenobio.

El monasterio fue utilizado como noviciado y profesado en el siglo XVII, durante el que viene teniendo una media de 45 frailes. Pero en el siglo XVIII se mantiene una lenta decadencia pues nunca había sido esta institución muy dotada de propiedades y rentas y esto les obliga a salir a predicar por los pueblos, a ser párrocos rurales e incluso maestros. Uno de ellos tenía el cargo de administrador de la fábrica de sayales que la orden poseía en Calzada de Oropesa. 

En 1788 se cambian los monjes a la casa que habían dejado los expulsados jesuitas en el convento de San Ildefonso, actual solar ocupado por el teatro Palenque y el mercado de Abastos. 

El ayuntamiento destina en 1793 el antiguo edificio agustino para escuelas municipales aunque, mientras se realiza el traslado definitivo, los maestros dan clases en los antiguos hospitales de San Bartolomé y San Lázaro.

DETALLE DE LA FACHADA DE LA IGLESIA DE SAN AGUSTÍN EN DIBUJO DE JESÚS MORALES

Durante la invasión francesa la destrucción del viejo monasterio casi se consuma pues hasta desmantelaron las tropas buena parte del tejado. Más tarde se convierte en pajar con la desamortización de 1835 y en 1886 se utiliza la iglesia como teatro “La Unión”. Actualmente la iglesia se mantiene en pie a duras penas y el convento aloja el Museo de Cerámica Ruiz de Luna.

En su nueva localización de San Agustín el Nuevo, sufrió la comunidad la inquina de los franceses y a duras penas se mantuvo con cinco frailes hasta su disolución en 1834 debido a la desamortización de Mendizábal. El huerto de San Agustín, antiguo alcázar, se vendió a un particular.

http://lamejortierradecastilla.com/monasterio-de-san-agustin/

sábado, 13 de mayo de 2017

Grabados Rupestres de la Zarzuela, en la Nava de Ricomalillo

LOS GRABADOS RUPESTRES DE LA ZARZUELA, EN LA NAVA DE RICOMALILLO. PATRIMONIO EN PELIGRO 8

Grabados rupestres de La Nava de Ricomalillo, detalle

FICHA DE BIEN EN PELIGRO

Denominación.-
Grabados rupestres de L a Zaezuela

Término Municipal.-
La Nava de Ricomalillo

Situación.-
Junto al camino que desde La Nava discurre hasta la Vía Verde de La Jara, junto a una granja. y al mismo borde del caminoRisquera de piszarra sobre la que se han realizado los grabados

Categoría.-

Grabados rupestres sobre pizarra

Descripción del Bien.-
Miguel Méndez-Cabeza descubrió en 1989 esta estación rupestre en la que los pueblos de la Edad del Bronce dejaron, en el paraje de La Zarzuela, una serie de grabados del llamado Arte Esquemático sobre unas grandes lajas de pizarra que emergen del suelo junto al camino que por la Fuente del Oro une La Nava con la Vía del Verde de La Jara.



Como en muchos de estos casos aparecen pequeños homúnculos o hombrecillos esquemáticos piqueteados sobre la piedra, algunos de ellos con un curioso trazado que hace pensar en una escuadrilla de aviones.

Otros signos toman formas vulviformes, ancoriformes o puntiformes, aunque también se pueden ver otras inscripciones más modernas que completan el cuadro.

Algo más arriba, sobre la misma barrera a los pies de la que se sitúan los grabados, se encuentra una pequeña fuente con unos antiguos y precarios baños terapéuticos.Otro detalle de los grabados rupestres de La Nava de Ricomalillo

Cronología principal.-
En torno al 1500 a. de C

Protección legal.-
Las genéricas de protección autonómica y estatal

Propietario.-
Junto a camino público

Valoración del Bien.-
Valor histórico
Valor arqueológico

Gtabados rupestres de La Zarzuela, en La Nava de Ricomalillo. Detalle que muestra uno delos homúnculos

Principales riesgos apreciados.-
Riesgo de desaparición
Deterioro por intemperie y posibilidad de vandalismo

Bibliografía de referencia.-
Méndez-Cabeza Fuentes, M., Grabados Rupestres de La Zarzuela, Actas del Primer Congreso de Arqueología de la Provincia de Toledo, 1990 pp. 522-526.
Portela Hernando,D. Los Grabados rupestres de La Zarzuela en La Nava de Ricomalillo, Actas del Congreso de Arte Rupestre Esquemático de la Península Ibérica, Los Vélez Málaga, 2004-

http://lamejortierradecastilla.com/los-grabados-rupestres-de-la-zarzuela-en-la-nava-de-ricomalillo-patrimonio-en-peligro-8/

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